La palabra Mezclado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El Señor de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece mezclado.
Estadisticas de la palabra mezclado
Mezclado es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 12139 según la RAE.
Mezclado aparece de media 6.05 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la mezclado en las obras de referencia de la RAE contandose 919 apariciones .
Más información sobre la palabra Mezclado en internet
Mezclado en la RAE.
Mezclado en Word Reference.
Mezclado en la wikipedia.
Sinonimos de Mezclado.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece mezclado
La palabra mezclado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2176
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El fondo del carácter de maese Bonacieux era un profundo egoís mo mezclado a una avaricia sórdida todo ello sazonado con una co bardía extrema. ...
En la línea 3231
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Artagnan saludó al señor de Tréville, que le tendió la mano; D'Artagnan la estrechó con un respeto mezclado de gratitud. ...
En la línea 5741
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Recordaba de qué extraña manera se había mezclado aquella mujer hasta entonces en su destino. ...
En la línea 7170
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Sus reflexiones no eran risueñas; desde hacía un año que había llegado a Paris se había mezclado en los asuntos públicos; sus asuntos privados no habían adelantado mucho ni en arnor ni en fortuna. ...
En la línea 3070
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero es también evidente que su sangre no se ha mezclado con la de los salvajes hijos del desierto, porque con dificultad se encontrarían en las montañas de Noruega tipos y rostros más esencialmente godos que los maragatos. ...
En la línea 5181
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Al oírlo, se volvieron todos y me miraron con interés, mezclado, evidentemente, de respeto, como de seguro no lo hubieran sentido si hubiesen pensado que yo era tan sólo un hombre de bien que daba testimonio en la causa de la justicia. ...
En la línea 3996
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Yo apostaré -replicó Sancho- que ha mezclado el hideperro berzas con capachos. ...
En la línea 6563
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Yo visito las plazas, como vuestra merced me lo aconseja, y ayer hallé una tendera que vendía avellanas nuevas, y averigüéle que había mezclado con una hanega de avellanas nuevas otra de viejas, vanas y podridas; apliquélas todas para los niños de la doctrina, que las sabrían bien distinguir, y sentenciéla que por quince días no entrase en la plaza. ...
En la línea 749
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... En este mismo punto, y durante un viaje anterior del Beagle, habían molestado mucho los salvajes; para asustarlos se lanzó un cohete sobre sus chozas, y el éxito fue completo; uno de los oficiales me contó el extraño contraste que se produjo entre el clamoreo inmenso mezclado con los ladridos de los perros, mientras el cohete brillaba por el aire, y el profundo silencio que siguió uno o dos minutos después. A la mañana siguiente no había un solo fueguense por aquellos alrededores. ...
En la línea 1538
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... a poca de esta nieve frotada sobre un papel, comunica a éste un ligero tinte rosa mezclado con rojo de ladrillo; quito enseguida lo que hay sobre el papel y encuentro grupos de esferitas con cubiertas incoloras, y que cada una tiene una milésima de pulgada de diámetro. ...
En la línea 1933
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... nsiste la mina en una capa muy dura de dos a tres pies de espesor; está mezclado el nitrato con un poco de sulfato de sosa y una gran cantidad de sal común. encuentra este depósito inmediatamente por debajo de la superficie y se extiende en una longitud de 150 millas en los límites de una llanura o depresión inmensa ...
En la línea 2191
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... r desgracia, la mayor parte de los ejemplares de gorriones se han mezclado, pero tengo muchos motivos para creer que algunas especies del subgrupo geospiza no se encuentran más que en ciertas islas. las diversas islas poseen sus especies particulares de geospiza, así puede explicarse el gran número de especies de este subgrupo en tan pequeño archipiélago; también puede atribuirse al número considerable de las especies, la serie graduada y uniforme del grosor de los picos ...
En la línea 6493
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero ella le quería, estaba segura de ello, le quería con un cariño filial, mezclado de cierta confianza conyugal, que valía por lo menos tanto, a su modo, como una pasión de otro género. ...
En la línea 7483
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... lo que había sucedido aquel día? Tal vez todo mezclado. ...
En la línea 8193
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Álvaro parecíale entonces mezclado con la prosa común. ...
En la línea 10477
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Hacía un fresco agradable en la iglesia y el olor de humedad mezclado con el de la cera le parecía fino, misteriosamente simbólico y a su modo voluptuoso. ...
En la línea 95
del libro El Señor
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El amor por aquella mujer tenía que ir mezclado con dulcísima caridad. ...
En la línea 808
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de la atención que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparecían dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciación exacta de lo que eran. Recibía tan sólo la imagen borrosa de los objetivos diversos que iban pasando, y lo digo así, porque era como si ella estuviese parada y la pintoresca vía se corriese delante de ella como un telón. En aquel telón había racimos de dátiles colgados de una percha; puntillas blancas que caían de un palo largo, en ondas, como los vástagos de una trepadora, pelmazos de higos pasados, en bloques, turrón en trozos como sillares que parecían acabados de traer de una cantera; aceitunas en barriles rezumados; una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados, y luego montones de oro, naranjas en seretas o hacinadas en el arroyo. El suelo intransitable ponía obstáculos sin fin, pilas de cántaros y vasijas, ante los pies del gentío presuroso, y la vibración de los adoquines al paso de los carros parecía hacer bailar a personas y cacharros. Hombres con sartas de pañuelos de diferentes colores se ponían delante del transeúnte como si fueran a capearlo. Mujeres chillonas taladraban el oído con pregones enfáticos, acosando al público y poniéndole en la alternativa de comprar o morir. Jacinta veía las piezas de tela desenvueltas en ondas a lo largo de todas las paredes, percales azules, rojos y verdes, tendidos de puerta en puerta, y su mareada vista le exageraba las curvas de aquellas rúbricas de trapo. De ellas colgaban, prendidas con alfileres, toquillas de los colores vivos y elementales que agradan a los salvajes. En algunos huecos brillaba el naranjado que chilla como los ejes sin grasa; el bermellón nativo, que parece rasguñar los ojos; el carmín, que tiene la acidez del vinagre; el cobalto, que infunde ideas de envenenamiento; el verde de panza de lagarto, y ese amarillo tila, que tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis, como en la Traviatta. Las bocas de las tiendas, abiertas entre tanto colgajo, dejaban ver el interior de ellas tan abigarrado como la parte externa, los horteras de bruces en el mostrador, o vareando telas, o charlando. Algunos braceaban, como si nadasen en un mar de pañuelos. El sentimiento pintoresco de aquellos tenderos se revela en todo. Si hay una columna en la tienda la revisten de corsés encarnados, negros y blancos, y con los refajos hacen graciosas combinaciones decorativas. ...
En la línea 337
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... No recuerdo haber sentido ninguna benevolencia hacia la señora Joe cuando desapareció mi temor de ser descubierto. Pero yo quería a Joe, tal vez por ninguna razón mejor, en aquellos días, que porque aquel pobre muchacho me permitía quererle, y con respecto a él no se consoló tan fácilmente mi conciencia. Comprendía muy bien, y en especial cuando vi que empezaba a buscar su lima, que había debido revelarle la verdad entera. Sin embargo, no lo hice, temeroso de que, si se lo explicaba todo, tal vez tendría de mí una opinión peor de la que merecía. Y el miedo de no gozar ya de la confianza de Joe, así como de la posibilidad de sentarme por la noche en el rincón de la chimenea mirando pesaroso a mi compañero y amigo, perdido ya para siempre, fue bastante para sujetarme la lengua. Erróneamente me dije que si Joe lo supiera, jamás podría verle junto al fuego acariciándose la patilla, sin figurarme que estaba meditando acerca de ello. También creí que, de saberlo, cuando Joe mirase por casualidad la carne del día anterior o el pudding que le habían servido, se acordaría de mi robo, preguntándose si yo había hecho ya alguna visita a la despensa. Díjeme también que, si se lo descubría, cuando en nuestra vida doméstica observase que la cerveza era floja o fuerte, sospecharía tal vez que se le hubiese mezclado alquitrán, y eso me haría ruborizar hasta la raíz de los cabellos. En una palabra, fui demasiado cobarde para hacer lo bueno, como también para llevar a cabo lo malo. En aquel tiempo, yo no había tratado a nadie todavía y no imitaba a ninguno de los habitantes del mundo que proceden de este modo. Y como si hubiese sido un genio en bruto, descubrí la conducta que me convenía seguir. ...
En la línea 3261
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Sí, lo oigo y lo comprendo. Ya lo dijo usted ayer, e insistió sobre este punto. Yo comprendo anticipadamente todo lo que usted puede decir. Óigame, Rodion Romanovitch, mi querido amigo: permítame hacerle una nueva observación. Si usted fuese el culpable o estuviese mezclado en este maldito asunto, ¿habría dicho que conservaba plenamente la razón? Yo creo que, por el contrario, usted habría afirmado, y se habría aferrado a su afirmación, que usted no se daba cuenta de lo que hacía. ¿No tengo razón? Dígame, ¿no la tengo? ...
En la línea 601
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Mister Fogg y sus compañeros aguardaron la noche, y tan luego como llegó la oscuridad, hacia las seis de la tarde, resolvieron verificar un reconocimiento alrededor de la pagoda. Los últimos gritos de los fakires se extinguían. Según su costumbe, aquellos indios debían hallarse entregados a la pesada embriaguez del 'hag', opio líquido, mezclado con infusión de cáñamo, y tal vez sería posible deslizarse entre ellos hasta el templo. ...
En la línea 919
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Unos treinta consumidores ocupaban en la gran sala unas mesetas de junco tejido. Los unos vaciaban pintas de cerveza inglesa, ale o porter, los otros, copas de licores alcohólicos, gin o brandy. Además, la mayor parte de ellos fumaba en largas pipas de barro colorado, llenas de bolitas de opio mezclado con esencia de rosa. Después, de vez en cuando, algún fumador enervado caía bajo la mesa; y los mozos, tomándolo por los pies y la cabeza, lo llevaban al tinglado para que allí durmiera tranquilamente. Estaban allí colocados como treinta de éstos, embriagados, unos junto a otros en el último grado de embrutecimiento. ...

El Español es una gran familia
Errores Ortográficos típicos con la palabra Mezclado
Cómo se escribe mezclado o mesclado?
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a mezclado
La palabra casar
La palabra reflexionar
La palabra domicilio
La palabra preguntar
La palabra zorro
La palabra mantenido
La palabra prisionero
Webs Amigas:
Ciclos formativos en La Coruña . VPO en San Sebastian . VPO en Madrid . - Apartamentos en Menorca Checkin Lentiscos