La palabra Reflexionar ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece reflexionar.
Estadisticas de la palabra reflexionar
Reflexionar es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 7098 según la RAE.
Reflexionar aparece de media 12 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la reflexionar en las obras de referencia de la RAE contandose 1824 apariciones .

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece reflexionar
La palabra reflexionar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2174
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Después de esta segunda parte de su discurso, fijando su mirada de gavilán sobre el pobre Bonacieux, lo invitó a reflexionar sobre la gra vedad de la situación. ...
En la línea 2600
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¿Me juráis vos, por mi padre, que el se ñor Athos estaba con vos durante el suceso y que no ha tomado parte en él?-Por vuestro glorioso padre y por vos mismo, que sois lo que yo amo y venero más e n el mundo, ¡lo juro!-¿Queréis reflexionar, sire? -dijo el cardenal-. ...
En la línea 2911
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Aquel primer momento se había hecho esperar cinco días, lo cual en cualquier otracircunstancia hubiera parecido algo larg o a maese Bo nacieux; pero en la visita que había hecho al cardenal y en las visitas que le hacía Rochefort, había amplio tema de reflexión, y como se sa-be, nada hace pasar el tiempo como reflexionar. ...
En la línea 7187
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Sin embargo, como D'Artagnan no tenía otro sombrero, recogió el suyo a la carrera, llegó todo jadeante y muy pálido a su alojamiento, se sentó sin decir nada a nadie y se puso a reflexionar. ...
En la línea 3909
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La cólera me dominó por completo, y sin pararme a reflexionar metí espuelas a la _jaca_, que le derribó en el polvo y le pasó por encima. ...
En la línea 4016
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Si me ponía a reflexionar sobre el carácter de mi guía, no encontraba grandes motivos de tranquilidad ni de aliento; en el caso más favorable, era evidentemente un hombre medio tonto, sujeto, por confesión propia, a ciertos paroxismos que no se diferenciaban esencialmente de la locura. ...
En la línea 1701
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... a indolencia, tan, marcada, como la de los marinos, procede de su género de vida análogo. les da el alimento cotidiano, y por lo tanto, no tienen previsión ninguna; además, se reúnen al mismo tiempo en su poder la tentación y los medios de ceder a ella. Cornouailles y en otros puntos de Inglaterra, en que se adopta, por el contrario, el sistema de venderles una parte de la vena, obligados los mineros a obrar y a reflexionar, son hombres muy inteligentes y de excelente conducta. ...
En la línea 2599
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ro al reflexionar en la cantidad incalculable de piedras que, admitiendo tal suposición, habría que haber arrastrado a través de tan estrechas gargantas, como las que hemos citado, por las que ni un hombre podía pasar, hay que pensar en si no provendrán más bien estas depresiones de hundimientos del terreno ...
En la línea 10878
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ni por las mientes se le pasaba reflexionar sobre su situación. ...
En la línea 11170
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Quería que le consolase el reflexionar que por ella era todo aquello, que por ella había él vuelto a sentir con vigor las pasiones de la juventud que creyera muertas, y que por ella, por respetar su pureza, se encenagaba él en antiguos charcos; pero esta idea no le consolaba, no apagaba el remordimiento. ...
En la línea 12308
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No quería reflexionar. ...
En la línea 15606
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Podía esperar, podía reflexionar, tiempo había, era tiro seguro; cuando el otro se moviera para descolgarse. ...
En la línea 463
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Yo también, Claudio he pensado muchas veces en nuestra vida futura. No creas que para mí lo es todo lucir alhajas y vestidos, ir a comidas y bailes. Tu amor me ha hecho reflexionar sobre cosas serias, aburguesando mi alma, como tú dirías. «Dos años, tres nada más (he pensado muchas veces), lo necesario para que yo me sacie de esta existencia que a él no le gusta. Y luego, cuando ya no me atraigan las diversiones sociales, regularizaremos nuestra situación, nos casaremos ; seré la señora de Borja; me esforzaré en acicalar mi persona para que no se note entre los dos ninguna diferencia de edad; llevaremos una vida de grave apasionamiento, con viajes a países lejanos, tal vez la vuelta al mundo juntos, y vendremos a descansar en este jardín, que ya no será la Venusberg ardiente, sino algo que haga recordar los pequeños jardines de que habla Claudio, por donde paseaban los filósofos griegos, apreciando serenamente las únicas felicidades durables de la existencia y la llegada inevitable de la muerte… » Así he pensado muchas veces y asi puede terminar, con una majestad serena, nuestra vida común… Pero antes nos quedan todavía varios años de juventud y de amor, años de «transportes divinos», como tú dices, en los cuales vale casi tanto el recuerdo como la realidad. Y cuando yo preparo esta dicha futura y hago cuanto puedo por mantener la presente, ¡hablas de marcharte!… ...
En la línea 1374
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Claudio se detenía a reflexionar sobre la composición de esta tropa española, núcleo, durante tres años, del ejército del César. ...
En la línea 844
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Hubo una larga pausa. Mientras Popito hablaba, su amante, con la vista baja, parecía reflexionar. ...
En la línea 4413
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No pudo concluir esta frase trivial. La otra, que siendo cifra de todas las debilidades humanas, parecía más fuerte que la gran doctora y santa, se permitió sonreír oyéndola. «¿Y qué saco de reflexionar? Mientras más reflexiono peor». ...
En la línea 538
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Señores, hablo lo mismo el francés que el inglés, el alemán que el latín. Pude, pues, responderles durante nuestra primera entrevista, pero quería conocerles primero y reflexionar después. Su cuádruple relato, absolutamente semejante en el fondo, me confirmó sus identidades, y supe así que el azar me había puesto en presencia del señor Pierre Aronnax, profesor de Historia Natural en el Museo de París, encargado de una misión científica en el extranjero; de su doméstico, Conseil, y de Ned Land, canadiense y arponero a bordo de la fragata Abraham Licoln, de la marina nacional de los Estados Unidos de América. ...
En la línea 1033
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Otro efecto notable era el causado por el paso de espesas nubes que se formaban y se desvanecían rápidamente. Pero al reflexionar en ello, comprendí que las supuestas nubes no eran debidas sino al espesor variable de las olas de fondo, cuyas crestas se deshacían en espuma agitando las aguas. No escapaba tan siquiera a mi percepción el rápido paso por la superficie del mar de la sombra de las aves en vuelo sobre nuestras cabezas. Una de ellas me dio ocasión de ser testigo de uno de los más espléndidos tiros que haya conmovido nunca la fibra de un cazador. Un pajaro enorme, perfectamente visible, se acercaba planeando. El compañero del capitán Nemo le apuntó cuidadosamente y disparó cuando se hallaba a unos metros tan sólo por encima de las aguas. El pájaro cayó fulminado, y su caída le llevó al alcance del diestro cazador, que se apoderó de él. Era un espléndido albatros, un especimen admirable de las aves pelágicas. ...
En la línea 1881
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Allí pude reflexionar ya con calma sobre los incidentes de nuestra excursión al banco de Manaar. Dos conclusiones se derivaban inevitablemente de esos incidentes: la demostración por el capitán Nemo de su audacia sin igual, por una parte, y, por otra, la de su abnegación por un ser humano, por uno de los representantes de la especie de la que él huía bajo los mares. Dijera lo que dijese, ese hombre extraño no había conseguido matar en él sus sentimientos, su humanidad. ...
En la línea 2276
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El canadiense se retiró, dejándome aturdido. Yo había pensado que cuando llegara el momento tendría tiempo de reflexionar y de discutir. Pero mi obstinado compañero no me lo permitía. Después de todo, ¿qué hubiera podido decirle? Ned Land tenía sobrada razón de querer aprovechar la oportunidad. ¿Podía yo faltar a mi palabra y asumir la responsabilidad de comprometer el porvenir de mis compañeros por mi interés personal? ¿No era acaso muy probable que el capitán Nemo nos llevara al día siguiente lejos de toda tierra? ...
En la línea 701
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Verá usted - dijo Joe meditabundo, no porque hubiese necesidad de meditar tal respuesta, sino porque era costumbre en la taberna que se fingiera reflexionar profundamente todo cuanto se discutía -. No, no es mi hijo. No lo es. ...
En la línea 781
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Diciendo estas palabras me soltó, cosa que me satisfizo, porque la mano le olía a jabón de tocador, y continuó su camino escaleras abajo. Me pregunté si sería médico, aunque en seguida me contesté que no, porque, de haberlo sido, tendría unos modales más apacibles y persuasivos. Pero no tuve mucho tiempo para reflexionar acerca de ello, porque pronto me encontré en la habitación de la señorita Havisham, en donde tanto ella misma como todo lo demás estaba igual que la vez pasada. Estella me dejó junto a la puerta, y allí permanecí hasta que la señorita Havisham me divisó desde la mesa tocador. ...
En la línea 1112
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Como mi mente estaba llena de la tragedia de Jorge Barnwell, de un modo inconsciente me sentí dispuesto a creer que yo había tenido alguna participación en la agresión contra mi hermana o, por lo menos, como yo era su más próximo pariente y todos sabían que le debía agradecimiento, era natural que se sospechara de mí más que de otra persona cualquiera. Pero cuando, a la clara luz de la siguiente mañana, empecé a reflexionar acerca del asunto y oí como hablaban de él comentándolo desde varios puntos de vista, consideré el suceso de otro modo distinto y mucho más razonable. ...
En la línea 1116
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Como yo estaba enterado de algo más, supuse que pertenecería a mi penado, es decir, que era el mismo que vi limar en los marjales, mas a pesar de ello no le acusaba de haberlo empleado en herir a mi hermana. Y eso porque sospechaba que otras dos personas lo hubiesen encontrado, utilizándolo para cometer el crimen. Sin duda alguna, el asesino era Orlick o bien aquel hombre extraño que me enseñó la lima. Con referencia al primero, se comprobó que había ido a la ciudad, exactamente como nos dijo cuando le encontramos en la barrera. Por la tarde lo vieron varias personas por las calles y estuvo en compañía de 58 otras en algunas tabernas, hasta que regresó conmigo mismo y con el señor Wopsle. De modo que, a excepción de la pelea, no se le podía hacer ningún cargo. Por lo demás, mi hermana se había peleado con él y con todo el mundo más de diez mil veces. En cuanto a aquel hombre extraño, en caso de que hubiese regresado en busca de sus dos billetes de banco, nadie se los habría disputado, porque mi hermana estaba más que dispuesta a devolvérselos. Por otra parte, no hubo altercado, pues era evidente que el criminal llegó silenciosa y repentinamente y la víctima quedó tendida en el suelo antes de poder volver la cabeza. Era horrible pensar que yo había facilitado el arma, aunque, naturalmente, sin imaginar lo que podía resultar; pero apenas podía apartar de mi cerebro aquel asunto. Sufrí angustias indecibles mientras pensaba en si, por fin, debería referir a Joe aquella historia de mi infancia. Todos los días, y durante varios meses siguientes, decidí no decir nada, pero a la mañana siguiente volvía a reflexionar y a contradecirme a mí mismo. Por último tomé una resolución decisiva en el sentido de guardar silencio, porque tuve en cuenta que el secreto ya era muy antiguo, y como me había acompañado durante tanto tiempo, convirtiéndose ya en una parte de mí mismo, no podía decidirme a separarme de él. Además, tenía el inconveniente de que, habiendo sido tan desagradables los resultados de mi conducta, ello me privaría del afecto de Joe, si creía en la verdad de mis palabras, y, en el caso de que no las creyese, irían a sumarse en la mente de mi amigo con mis invenciones de los perros fabulosos y de las costillas de ternera. Pero sea lo que fuere, contemporicé conmigo mismo y resolví revelar mi secreto en caso de que éste pudiera servir para ayudar al descubrimiento del asesino. ...
En la línea 52
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Al quedar a solas, el joven empezó a reflexionar, mientras aguzaba el oído. Hacía deducciones. Oyó abrir la cómoda. ...
En la línea 281
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... El agente comprendió al punto la situación y se puso a reflexionar. Los propósitos del grueso caballero saltaban a la vista; pero había que conocer los de la muchacha. El agente se inclinó sobre ella para examinar su rostro desde más cerca y experimentó una sincera compasión. ...
En la línea 435
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Después de recibir dos pequeños billetes, Raskolnikof entró en una taberna que encontró en el camino. Se sentó, pidió té y empezó a reflexionar. Acababa de acudir a su mente, aunque en estado embrionario, como el polluelo en el huevo, una idea que le interesó extraordinariamente. ...
En la línea 685
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En este momento le asaltó una idea extraña: pensó que acaso sus ropas estaban llenas de manchas de sangre y que él no podía verlas debido a la merma de sus facultades. De pronto se acordó de que la bolsita estaba manchada también. «Hasta en mi bolsillo debe de haber sangre, ya que estaba húmeda cuando me la guardé.» Inmediatamente volvió del revés el bolsillo y vio que, en efecto, había algunas manchas en el forro. Un suspiro de alivio salió de lo más hondo de su pecho y pensó, triunfante: «La razón no me ha abandonado completamente: no he perdido la memoria ni la facultad de reflexionar, puesto que he caído en este detalle. Ha sido sólo un momento de debilidad mental producido por la fiebre.» Y arrancó todo el forro del bolsillo izquierdo del pantalón. ...
En la línea 940
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Fui a mi habitación y me tendí en la cama. Permanecí así una media hora, sin duda, echado de espaldas, las manos tras la nuca. La catástrofe se había desencadenado y era necesario reflexionar. Resolví hablar seriamente con Paulina. ¿Era, pues, verdad eso del francés? ¿Qué podía haber pasado entre los dos? ¡Paulina y Des Grieux! ¡Señor, sería posible! ...
En la línea 966
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... He reunido y releído mis cuartillas —quién sabe si para convencerme que no las escribí en un manicomio—. Ahora estoy completamente solo. El otoño se acerca, las hojas amarillean. Permanezco en esta melancólica y pequeña ciudad —¡qué tristes son las pequeñas ciudades alemanas!— y en lugar de reflexionar en lo que conviene hacer, vivo bajo la influencia de sensaciones apenas extinguidas, de recientes recuerdos, como un objeto ligero arrastrado por el viento… ...
En la línea 1097
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Una jugada desgraciada se me llevó doce mil. Luego jugué los últimos cuatro mil al passe y esperé maquinalmente, sin reflexionar, y gané de nuevo. ...
Más información sobre la palabra Reflexionar en internet
Reflexionar en la RAE.
Reflexionar en Word Reference.
Reflexionar en la wikipedia.
Sinonimos de Reflexionar.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Reflexionar
Cómo se escribe reflexionar o rreflexionarr?
Cómo se escribe reflexionar o reflescionar?
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a reflexionar
La palabra preguntar
La palabra zorro
La palabra mantenido
La palabra prisionero
La palabra condujeron
La palabra comisario
La palabra aproximadamente
Webs Amigas:
Ciclos formativos en Fuerteventura . VPO en Extremadura . Ciclos formativos en La Rioja . - Hotel Macia Plaza en Granada