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La palabra vendiendo
Cómo se escribe

la palabra vendiendo

La palabra Vendiendo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece vendiendo.

Estadisticas de la palabra vendiendo

Vendiendo es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 12802 según la RAE.

Vendiendo aparece de media 5.64 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la vendiendo en las obras de referencia de la RAE contandose 857 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Vendiendo

Cómo se escribe vendiendo o bendiendo?


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece vendiendo

La palabra vendiendo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1695
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El primero en aproximarse al improvisado caudillo, fue Paco el de Trebujena, el bracero rebelde, despedido de todos los cortijos, que andaba por el campo con su borriquillo vendiendo aguardiente y papeles revolucionarios. ...

En la línea 6761
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿Pensáis eso, Athos? Yo no necesito la cuarta parte de esa suma, yo, que estoy en los guardias y que vendiendo mi silla la conseguiré. ...

En la línea 3522
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... De este modo he resistido catorce años, vendiendo apenas lo bastante para pagar el alquiler de la tienda y mantenerme; y así continuaré hasta que me muera, o hasta que se me acaben los géneros. ...

En la línea 5054
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... A mediados de Enero, mis enemigos me dieron una carga, prohibiéndome, de modo terminante, en virtud de orden dictada por el gobernador de Madrid, que siguiera vendiendo Testamentos. ...

En la línea 5063
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Uno de los rufianes de Madrid, llamados _Manolos_, me salió al paso una noche en una calle obscura, y me dijo que si continuaba vendiendo mis «libros judíos», me «enhebraría un cuchillo en el corazón»; yo le contesté que se fuese a su casa, rezase unas oraciones, y dijera a los que le enviaban que me daban mucha lástima; con lo cual se fué, soltando un juramento. ...

En la línea 5064
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pocos días más tarde recibí orden de enviar dos ejemplares del Testamento a las oficinas del gobernador, y así lo hice; menos de veinticuatro horas después llegó un _alguacil_ a la tienda, y me notificó la prohibición de seguir vendiendo la obra. ...

En la línea 412
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Ya sabemos que la madre de D. Baldomero Santa Cruz y la de Gumersindo y Barbarita Arnaiz eran parientes y venían del Trujillo extremeño y albardero. La actual casa de banca Trujillo y Fernández, de una respetabilidad y solidez intachables, procede del mismo tronco. Barbarita es, pues, pariente del jefe de aquella casa, aunque su parentesco resulta algo lejano. El primer conde de Trujillo está casado con una de las hijas del famoso negociante Casarredonda, que hizo colosal fortuna vendiendo fardos de Coruñas y Viveros para vestir a la tropa y a la Milicia Nacional. Otra de las hijas del marqués de Casarredonda era duquesa de Gravelinas. Ya tenemos aquí, perfectamente enganchadas, a la aristocracia antigua y al comercio moderno. ...

En la línea 1642
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Cuando murió el padre de estos tres mozos, Nicolás, o sea el peludo (para que se les vaya distinguiendo), se fue a vivir a Toledo con su tío D. Mateo Zacarías Llorente, capellán de Doncellas Nobles, el cual le metió en el Seminario y le hizo sacerdote; Juan Pablo y Maximiliano se fueron a vivir con su tía paterna doña Guadalupe Rubín, viuda de Jáuregui, conocida vulgarmente por Doña Lupe la de los pavos, la cual vivió primero en el barrio de Salamanca y después en Chamberí, señora de tales circunstancias, que bien merece toda la atención que le voy a consagrar más adelante. En un pueblo de la Alcarria tenían los hermanos Rubín una tía materna, viuda, sin hijos y rica; mas como estaba vendiendo vidas, la herencia de esta señora no era más que una esperanza remota. ...

En la línea 4118
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Doña Lupe, al irse a la cocina, iba pensando que aquellos síntomas podrían anunciar tal vez la probable reproducción del tipo de Rubín en la especie humana; pero bien sabía la otra que no era nada de esto, y sin más explicaciones echose, bien envuelta en una manta, en el sofá de su cuarto. Después que se le aplacara el frío, sintió somnolencia, que la llevó a un delirio tranquilo, reproduciendo en su mente la escena aquella con varias adiciones de importancia. ¿Eran estas algo que con la prisa no pudo decir, pero que debió haber dicho, o eran simplemente desvaríos de su cerebro encendido por la calentura?… «¡Si creerá esta señora que no hay en el mundo más mujeres honradas que ella!… Que se le quite a usted eso de la cabeza. ¡Vaya con el modelo!… ¡A buena parte viene usted… ! ¿Sabe usted, niña, que como a mí se me meta en la cabeza, le doy a usted honradez y virtudes por los hocicos hasta que no quiera más? Porque eso es cuestión de decir: '¡Ea!'… Sí, y si me atufo no hay quien me tosa. ¿Pues qué cree usted, que a mí me costaría trabajo cuidar enfermos y dármelas de muy católica? Pues si a mano viene me pondré el mejor día a cuidar y limpiar y revolver los enfermos más podridos, y me vestiré una saya, y recogeré niños que no tengan padres, que de eso y de mucho más soy yo capaz… ¡Vaya con la mona del Cielo! Ea… no venga acá vendiendo mérito… ¡Y ángel me soy! Pues para que lo sepa, también yo, si me da la gana de ser ángel, lo seré, y más que usted, mucho más. Todas tenemos nuestro ángel en el cuerpo… ». ...

En la línea 4582
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Sabía por experiencia la señora de Jáuregui que en los ataques fuertes de su sobrino, Ballester era la única persona que le hacía entrar en razón, desplegando ante él, ya la burla descarada, ya la autoridad seca y hasta cruel. Las personas de la familia, a quienes él quería, eran las más ineptas para dominarle, pues contra ellas iba la descarga de su recelo furibundo. «Bueno, bajaré—dijo Maxi tomando su sombrero—. Tengo que ajustarle las cuentas al señor de Ballester. De mí no se ríe más… Y en último caso, que me lo diga cara a cara. ¿A que no se atreve? Es un cobarde y un traidor, que vendiendo amistad, hiere por la espalda». ...


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Más información sobre la palabra Vendiendo en internet

Vendiendo en la RAE.
Vendiendo en Word Reference.
Vendiendo en la wikipedia.
Sinonimos de Vendiendo.

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