La palabra Mandaba ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece mandaba.
Estadisticas de la palabra mandaba
Mandaba es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 12105 según la RAE.
Mandaba aparece de media 6.07 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la mandaba en las obras de referencia de la RAE contandose 922 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Mandaba
Cómo se escribe mandaba o mandava?
Más información sobre la palabra Mandaba en internet
Mandaba en la RAE.
Mandaba en Word Reference.
Mandaba en la wikipedia.
Sinonimos de Mandaba.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece mandaba
La palabra mandaba puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1683
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Comenzaba a anochecer. Los jornaleros, cansados de la espera, se movían, prorrumpiendo en protestas. ¡A ver! ¿quién mandaba allí? ¿Iban a permanecer toda la noche en Caulina? ¿Dónde estaba Salvatierra? ¡Que se presentase!... Sin él no iban a ninguna parte. ...
En la línea 1813
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Pues ya que no pueden ustedes beber--insistía el señorito con la pesadez del ebrio--yo la beberé por ustedes. ¡A la salud de los hombres guapos!... ¡Muera la pillería! Un grupo de guardia civil atrajo su atención en una bocacalle. El sargento que lo mandaba, un viejo de bigote duro y entrecano, tampoco admitió el obsequio de Dupont. ...
En la línea 7158
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La primera ventaja había sido para el duque de Buckingham: lle gado inopinadamente a la vista de la isla de Ré con noventa bajeles y veinte mil hombres aproximadamente, había sorprendido al conde Toiras, que mandaba en nombre del rey en l a isla; tras un combate sangriento había realizado su desembarco. ...
En la línea 9547
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Se encontró frente a un sargento que mandaba una patrulla de vi gilancia. ...
En la línea 754
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Cada vehículo llevaba a los lados un campesino armado, y el hijo del _fidalgo_, mancebo de diez y seis años, mandaba la retaguardia, de una fuerza igual a la vanguardia conducida por su primo. ...
En la línea 1073
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Entre otros, vino el oficial que mandaba en la puerta de la ciudad. ...
En la línea 1870
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Veíanse también apoyados por Córdova, que entonces mandaba el ejército y estaba descontento de Mendizábal, porque el ministro no servía con suficiente presteza las demandas pecuniarias del general, aunque se decía que la mayor parte del dinero enviado para pagar a las tropas no se empleaba en eso, sino en fondos públicos franceses, a nombre y para uso y provecho del nombrado Córdova. ...
En la línea 2040
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La casa en que estábamos se hallaba, como ya he dicho, enfrente de la de Correos, por cuya izquierda, mirando desde el Norte, desemboca aquella vía en la _Puerta del Sol_; a medida que el ruido se acercaba, apagábase el griterío de la multitud, como si un temor pánico se apoderase de ella; una o dos veces, sin embargo, percibí estas palabras «¡Quesada! ¡Quesada!» Los soldados de Infantería permanecieron en calma e inmóviles, pero los de caballería, y el joven oficial que mandaba, mostraron confusión y miedo a la vez, cambiando unos con otros palabras precipitadas. ...
En la línea 618
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Hizo Sancho lo que se le mandaba; y, viendo uno de los cabreros la herida, le dijo que no tuviese pena, que él pondría remedio con que fácilmente se sanase. ...
En la línea 1449
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, llamando a todos los galeotes, que andaban alborotados y habían despojado al comisario hasta dejarle en cueros, se le pusieron todos a la redonda para ver lo que les mandaba, y así les dijo: -De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud. ...
En la línea 1805
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -He perdido el libro de memoria -respondió Sancho-, donde venía carta para Dulcinea y una cédula firmada de su señor, por la cual mandaba que su sobrina me diese tres pollinos, de cuatro o cinco que estaban en casa. ...
En la línea 1846
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Otro día llegaron al lugar donde Sancho había dejado puestas las señales de las ramas para acertar el lugar donde había dejado a su señor; y, en reconociéndole, les dijo como aquélla era la entrada, y que bien se podían vestir, si era que aquello hacía al caso para la libertad de su señor; porque ellos le habían dicho antes que el ir de aquella suerte y vestirse de aquel modo era toda la importancia para sacar a su amo de aquella mala vida que había escogido, y que le encargaban mucho que no dijese a su amo quien ellos eran, ni que los conocía; y que si le preguntase, como se lo había de preguntar, si dio la carta a Dulcinea, dijese que sí, y que, por no saber leer, le había respondido de palabra, diciéndole que le mandaba, so pena de la su desgracia, que luego al momento se viniese a ver con ella, que era cosa que le importaba mucho; porque con esto y con lo que ellos pensaban decirle tenían por cosa cierta reducirle a mejor vida, y hacer con él que luego se pusiese en camino para ir a ser emperador o monarca; que en lo de ser arzobispo no había de qué temer. ...
En la línea 748
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Durante nuestra estancia en Puerto-Desolación vinieron los fueguenses a molestarnos por dos veces. Habíamos desembarcado gran cantidad de herramientas y ropas, y teníamos algunos hombres en tierra; por lo cual creyó el capitán que convenía mantener a los salvajes a distancia. La primera vez se dispararon algunos tiros al aire, cuando estaban bastante lejos y de modo que no se les alcanzase. Era muy curioso observar con los anteojos la conducta de los indios en tales momentos. A cada bala que caía al suelo recogían piedras para tirarlas contra el barco, que estaría a milla y media de distancia. Mandóse luego una chalupa con orden de aproximarse y hacer algunas descargas de mosquetería cerca de ellos. Se ocultaron entonces detrás de los árboles, y tras de cada descarga disparaban ellos sus flechas, que no podían llegar hasta la chalupa, como por señas, y riéndose, lo hacía observar el oficial que la mandaba Se encolerizaron tanto entonces, que sacudían con rabia los abrigos; pero no tardaron en comprender que las balas alcanzaban a los árboles por encima de sus cabezas y escaparon. Desde ese día nos dejaron en paz y no trataron de aproximarse a nosotros. ...
En la línea 1965
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Y había muchas motivos para creerlo; puesto que él había llegado a proclamarse presidente levantando bandera de insurrección cuando mandaba la misma fortaleza ...
En la línea 267
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El Magistral había sido pastor en los puertos de Tarsa ¡y era él, el mismo que ahora mandaba a su manera en Vetusta! En este salto de la imaginación estaba la esencia de aquel placer intenso, infantil y material que gozaba De Pas como un pecado de lascivia. ...
En la línea 1023
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Le decían que tenía un papá que la quería mucho y era el que mandaba los vestidos y el dinero y todo. ...
En la línea 3424
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Visita disponía de los criados del Marqués; previo el consentimiento del cocinero, por lo que respecta a la cocina, sacaba algunas provisiones de la despensa; mandaba a la tienda por azúcar, pasas, pimienta, sal, ¡diablos coronados! si el señor Pedro no abría los cajones de sus armarios; que viniera todo lo que se necesitaba. ...
En la línea 3481
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El ajuar de la cocina abundante, rico, ostentoso, despedía rayos desde todas las paredes, sobre el hogar, sobre mesas y arcones; era digno de la despensa; y Pedro, altivo, displicente, ordenaba todo aquello con voz imperiosa; mandaba allí como un tirano. ...
En la línea 1494
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El 30 de diciembre llegaba César a Sinigaglia, sin más escolta que una pequeña tropa de españoles, fieles a toda prueba, y a los cuales mandaba don Michelotto. ...
En la línea 1500
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El jefe y sus antiguos tenientes se saludaron con falso regocijo. Los conjurados estaban seguros de que César admitiría todas sus exigencias, por la persuasión o por la fuerza. No los seguían como escolta más que dos pequeñas huestes: la que mandaba don Michelotto y la de Oliveretto, esta última de mercenarios italianos. ...
En la línea 1757
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Alejandro VI era para él un judío; pero esto no le impidió casar a individuos de su familia con parientes de aquél, para asegurar mejor su influencia. Apenas elegido Papa, mandaba cerrar las Estancias de los Borgias, no obstante su belleza artística. ...
En la línea 1426
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El gobierno acababa de decretar la movilización contra los hombres insurrectos, y ella, aunque por su carácter universitario estaba libre del servicio de las armas, había sido de las primeras en ofrecerse para pelear por la buena causa. Consideraba esto un deber ineludible, por ser nieta de una de las heroínas de la Verdadera Revolución. Pero Gurdilo, su ilustre amigo, que mandaba ahora tanto como los altos señores del gobierno, se había negado a permitir que un profesor de sus méritos fuese simple soldado y lo había nombrado capitán, aunque en realidad no mandaba tropa alguna. ...
En la línea 52
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Pasaba por la honestidad misma, iba a misa todos los días que lo mandaba la Iglesia, rezaba el rosario con la familia, trabajaba diez horas diarias o más en el escritorio sin levantar cabeza, y no gastaba el dinero que le daban sus papás. A pesar de estas raras dotes, Barbarita, si alguna vez le encontraba en la calle o en la tienda de Arnaiz o en la casa, lo que acontecía muy pocas veces, le miraba con el mismo interés con que se puede mirar una saca de carbón o un fardo de tejidos. Así es que se quedó como quien ve visiones cuando su madre, cierto día de precepto, al volver de la iglesia de Santa Cruz, donde ambas confesaron y comulgaron, le propuso el casamiento con Baldomerito. Y no empleó para esto circunloquios ni diplomacias de palabra, sino que se fue al asunto con estilo llano y decidido. ¡Ah, la línea recta de los Trujillos… ! ...
En la línea 430
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Y de tal modo se iba enseñoreando de su alma el afán de la maternidad, que pronto empezó a embotarse en ella la facultad de apreciar las ventajas que disfrutaba. Estas llegaron a ser para ella invisibles, como lo es para todos los seres el fundamental medio de nuestra vida, la atmósfera. ¿Pero qué hacía Dios que no mandaba uno siquiera de los chiquillos que en número infinito tiene por allá? ¿En qué estaba pensando su Divina Majestad? Y Candelaria, que apenas tenía con qué vivir, ¡uno cada año!… Y que vinieran diciendo que hay equidad en el Cielo… Sí; no está mala justicia la de arriba… sí… ya lo estamos viendo… De tanto pensar en esto, parecía en ocasiones monomaniaca, y tenía que apelar a su buen juicio para no dar a conocer el desatino de su espíritu, que casi casi iba tocando en la ridiculez. ¡Y le ocurrían cosas tan raras… ! Su pena tenía las intermitencias más extrañas, y después de largos periodos de sosiego se presentaba impetuosa y aguda, como un mal crónico que está siempre en acecho para acometer cuando menos se le espera. A veces, una palabra insignificante que en la calle o en su casa oyera o la vista de cualquier objeto le encendían de súbito en la mente la llama de aquel tema, produciéndole opresiones en el pecho y un sobresalto inexplicable. ...
En la línea 1823
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Maximiliano conocía muy poco a su tía materna. La había visto sólo dos o tres veces siendo muy niño, y no vivía en su imaginación sino por las rosquillas y el arrope que mandaba de regalo todos los años en vida de D. Nicolás Rubín. La noticia del fallecimiento de esta buena señora le afectó poco. ...
En la línea 2314
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Mucho rigor y vigilancia desplegaban las madres en lo tocante a relaciones entre las llamadas arrepentidas, ya fuesen Filomenas o Josefinas. Eran centinelas sagaces de las amistades que se pudieran entablar y de las parejas que formara la simpatía. A las prójimas antiguas y ya conocidas y probadas por su sumisión, se las mandaba a acompañar a las nuevas y sospechosas. Había algunas a quienes no se permitía hablar con sus compañeras sino en el corro principal en las horas de recreo. ...
En la línea 207
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Mientras el crucero se detenía para salvar a sus hombres, Sandokán aprovechó para embarcar en su parao a la tripulación del que mandaba Giro Batol, que flotaba por verdadero milagro. ...
En la línea 1274
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Se abrió la puerta de la casa y diez soldados, seguidos de indígenas provistos de antorchas, salieron al jardín. El portugués hizo fuego por entre el follaje. El sargento que mandaba el grupo cayó en tierra. ...
En la línea 2409
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¿Quién mandaba el barco? ...
En la línea 1763
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Lo que había pasado era muy sencillo. Phileas Fogg quería ir a Liverpool, y el capitán había aceptado el pasaje para Burdeos, y a las treinta horas de estar a bordo, a golpes de billetes de banco, la tripulación, marineros y fogoneros, tripulación algo pirata, que~ estaba bastante disgustada con el capitán, le pertenecía. Por eso Phileas Fogg mandaba, en lugar del capitán Speedy, que estaba encerrado en su cámara, mientras que la 'Enriqueta' se dirigía a Liverpool. Solamente que, al ver a Phileas Fogg maniobrar bien, se descubría que había sido marinero. ...
En la línea 1851
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... En cuanto a Fix, había detenido a un gentelman porque su deber se lo mandaba, fuese o no culpable. La justicia lo decidiría. ...
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a mandaba
La palabra mono
La palabra guerras
La palabra exagerados
La palabra burgueses
La palabra entrasen
La palabra contoneo
La palabra basta
Webs Amigas:
Ciclos Fp de Automoción en Cuenca . Ciclos Fp de Automoción en Segovia . VPO en Cuenca . - Hotel Marinas de Nerja en Málaga