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La palabra ministros
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la palabra ministros

La palabra Ministros ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Memoria De Las Islas Filipinas. de Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece ministros.

Estadisticas de la palabra ministros

Ministros es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1566 según la RAE.

Ministros tienen una frecuencia media de 60.41 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la ministros en 150 obras del castellano contandose 9183 apariciones en total.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Ministros

Cómo se escribe ministros o ministrros?
Cómo se escribe ministros o miniztroz?

Más información sobre la palabra Ministros en internet

Ministros en la RAE.
Ministros en Word Reference.
Ministros en la wikipedia.
Sinonimos de Ministros.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece ministros

La palabra ministros puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1799
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Al saber que la gentuza entraba en la ciudad, se había metido con su valiente acólito en el colmado del _Montañés_, cerrando bien las puertas para que nadie les estorbase. Había que hacer genio, beber un poco antes de emprender la faena. Tiempo les quedaba para salir y hacer correr a tiros a la canalla. Él y el _Chivo_ se bastaban para ello. Convenía que el enemigo se entretuviese y tomase confianza, hasta el momento oportuno en que surgiesen ellos dos como ministros de la muerte. Y por fin, habían salido con el revólver en una mano y el cuchillo en la otra: ¡_la fin_ del mundo!; pero con tan mala sombra, que encontraron ya las tropas en las calles. Aun así, algo habían hecho. ...

En la línea 2173
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Complicó este exordio con una exposición en la que contó el po der y los actos del señor cardenal, aquel ministro incomparable, aquel triunfador de los ministros pasados, aquel ejemplo de los ministros fu turos: actos y poder a los que nadie se o ponía impunemente. ...

En la línea 2785
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Sire -dijo el cardenal-dejad la severidad a los ministros, la indulgencia es la virtud real; usadla y veréis cómo os encontraréis bien. ...

En la línea 7467
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Cierto que los enemigos de Su Eminencia decían que era ella misma la que ponía en campaña a asesinos torpes, a fin de tener, llegado el caso, el derecho de adoptar represalias; pero no hay que creer ni lo que dicen los ministros ni lo que dicen sus enemigos. ...

En la línea 45
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Un rejente, cinco ministros y dos fiscales; su dotacion, que muy pocas veces se ve completa, y bajo el réjimen y forma de sustanciacion legal ordinaria que se observa, es imposible y de toda imposibilidad pueda dar pronto curso y fallo á los asuntos de su atribucion. ...

En la línea 47
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... En efecto, la asesoría de rentas y de la superintendencia de la hacienda pública, que es un cargo mas que regular para tener en continua ocupacion á un buen letrado, si la ha de servir cual corresponde, ha estado desde 1829 hasta 1839, que se proveyó en un letrado particular, á cargo de los señores ministros de la audiencia, y con reales nombramientos, con olvido y desprecio de la ley de Indias [3], que manda: los oidores no sean mas que oidores, y no tengan comisiones, mas que aquellas que su tribunal les confiera, etc. ...

En la línea 51
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Es de advertir que estos destinos gozan asignaciones decentes, y tienen grandes emolumentos por razon de honorarios; y unos y otros, con los sueldos de ministros, los han gozado estos á la vez, cuando han servido esos empleos. ...

En la línea 54
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Actualmente la junta superior contenciosa de hacienda la componen tres señores ministros, bajo la presidencia del superintendente jeneral subdelegado de la Hacienda [6], y sus negocios, sino tantos como los de la antigua junta superior, no ceden en gravedad. ...

En la línea 584
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Cuando me pedían pruebas, aducía invariablemente la ignorancia de mis oyentes respecto de las Escrituras, y decía que si sus guías espirituales hubiesen realmente sido ministros del Señor, no hubieran dejado a sus rebaños ignorar su palabra. ...

En la línea 1875
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El más inteligente de los nuevos ministros era, con mucho, Galiano, a quien me presentaron poco después de mi llegada a Madrid. ...

En la línea 1985
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Entretanto, las cosas no iban bien para los _moderados_; impopulares en Madrid, lo eran aún más en las otras ciudades importantes de España; en la mayor parte de ellas se constituyeron _juntas_ administrativas locales que se declararon independientes de la reina y de sus ministros y rehusaron pagar las contribuciones, no tardando en verse el Gobierno muy apurado de dinero. ...

En la línea 2022
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Han destituído y reemplazado ya a los ministros?» «Aún no, _don Jorge_—dijo el soldadito y sastre—, aun no; esos pícaros se sostienen todavía apoyados en Quesada, que es un toro bravo, y en un poco de infantería que les sigue fiel. ...

En la línea 2872
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y si éste parece pequeño peligro, veamos si le iguala o hace ventajas el de embestirse dos galeras por las proas en mitad del mar espacioso, las cuales enclavijadas y trabadas, no le queda al soldado más espacio del que concede dos pies de tabla del espolón; y, con todo esto, viendo que tiene delante de sí tantos ministros de la muerte que le amenazan cuantos cañones de artillería se asestan de la parte contraria, que no distan de su cuerpo una lanza, y viendo que al primer descuido de los pies iría a visitar los profundos senos de Neptuno; y, con todo esto, con intrépido corazón, llevado de la honra que le incita, se pone a ser blanco de tanta arcabucería, y procura pasar por tan estrecho paso al bajel contrario. ...

En la línea 5583
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... A esta sazón, sin dejar la risa, dijo la duquesa: -Sancho Panza tiene razón en todo cuanto ha dicho, y la tendrá en todo cuanto dijere: él es limpio, y, como él dice, no tiene necesidad de lavarse; y si nuestra usanza no le contenta, su alma en su palma, cuanto más, que vosotros, ministros de la limpieza, habéis andado demasiadamente de remisos y descuidados, y no sé si diga atrevidos, a traer a tal personaje y a tales barbas, en lugar de fuentes y aguamaniles de oro puro y de alemanas toallas, artesillas y dornajos de palo y rodillas de aparadores. ...

En la línea 5585
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Creyeron los apicarados ministros, y aun el maestresala, que venía con ellos, que la duquesa hablaba de veras; y así, quitaron el cernadero del pecho de Sancho, y todos confusos y casi corridos se fueron y le dejaron; el cual, viéndose fuera de aquel, a su parecer, sumo peligro, se fue a hincar de rodillas ante la duquesa y dijo: -De grandes señoras, grandes mercedes se esperan; esta que la vuestra merced hoy me ha fecho no puede pagarse con menos, si no es con desear verme armado caballero andante, para ocuparme todos los días de mi vida en servir a tan alta señora. ...

En la línea 7533
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Apenas hubo dicho esto Minos, juez y compañero de Radamanto, cuando, levantándose en pie Radamanto, dijo: -¡Ea, ministros de esta casa, altos y bajos, grandes y chicos, acudid unos tras otros y sellad el rostro de Sancho con veinte y cuatro mamonas, y doce pellizcos y seis alfilerazos en brazos y lomos, que en esta ceremonia consiste la salud de Altisidora! Oyendo lo cual Sancho Panza, rompió el silencio, y dijo: -¡Voto a tal, así me deje yo sellar el rostro ni manosearme la cara como volverme moro! ¡Cuerpo de mí! ¿Qué tiene que ver manosearme el rostro con la resurreción desta doncella? Regostóse la vieja a los bledos. ...

En la línea 473
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Apenas hubo pretexto para comenzar esta revolución. Pero sería poco razonable pedir pretextos en un Estado que en nueve meses (de febrero a octubre de 1820) sufrió quince cambios de gobierno (según la Constitución, cada gobernador era elegido para un período de tres años). En el caso actual, algunos personajes que detestaban al gobernador Balcarce, porque eran partidarios de Rosas, abandonaron la ciudad en número de 70, y al grito de ¡viva Rosas! el país entero tomó las armas. Bloqueóse a Buenos Aires, no dejando entrar provisiones, ganado ni caballos; por lo demás, pocos combates y sólo algunos hombres muertos cada día. Los rebeldes sabían bien que interceptando los víveres la victoria sería suya uno u otro día. El general Rosas no podía saber aún este levantamiento, pero respondía en absoluto a los planes de su partido. Un año antes fue electo gobernador, pero declaró no aceptar sino a condición de que la Sala le confiriese poderes extraordinarios. Se los negaron y por eso no aceptó el puesto; desde entonces, su partido se amaña para probar que ningún gobernador puede permanecer en el poder. Prolongábase por ambas partes la lucha, hasta que pudieran recibirse noticias de Rosas. Llegó una nota suya pocos días después de salir yo de Buenos Aires: el general deploraba que se hubiese perturbado el orden público, pero era su parecer que los insurrectos tenían la razón de su parte. Al recibirse esta carta, gobernador, ministros, oficiales y soldados huyeron en todas direcciones; los rebeldes entraron en la ciudad, proclamaron nuevo gobernador y 5.500 de ellos se hicieron pagar los servicios prestados a la insurrección. ...

En la línea 9005
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Usted es de la madera de los ministros. ...

En la línea 9662
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y hasta había quien dijera: —Y hay que distinguir entre la religión y sus ministros. ...

En la línea 1051
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Enumeraba cantidades con tono rabioso, comparando el sueldo de Bustamante con el que recibían ministros y embajadores de otras naciones más poderosas. Así se explicaba que loa mencionados diplomáticos pudiesen dar tantas fiestas mientras ella, encargada de la administración de la Embajada, debía ir espaciando las suyas con diversos pretextos, ocupándose en estudiar la manera de que costasen menos sin perder su falsa brillantez. Y una vez más repetía: «Nosotros hemos venido a servir a nuestro país, no a arruinarnos.» ...

En la línea 294
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Para vencer esta emoción inoportuna, se fue fijando en los personajes que llenaban el patio. Un estrado, todavía desierto, era para el Consejo Ejecutivo, los ministros y demás dignatarios. En otros estrados, ya casi llenos, estaban los padres y los esposos de todas las damas que ocupaban las galerías. Flimnap conocía a muchos por los retratos aparecidos en los periódicos. Eran personajes parlamentarios, famosos a causa de sus discursos. Algunos habían pertenecido al Consejo Ejecutivo y deseaban volver a el, apelando a toda clase de intrigas para conseguirlo. ...

En la línea 302
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Pasaron igualmente las literas de los presidentes del Senado y de la Cámara de diputados, y a continuación la del rector de la Universidad, que tenía la forma de una lechuza y era llevada a brazos por cuatro profesores auxiliares. Finalmente, cerraban la marcha, pero a pie, los ministros, los altos funcionarios y un destacamento de la Guardia gubernamental con largas lanzas. ...

En la línea 1545
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En aquel mismo momento los señores del Consejo Ejecutivo y sus ministros deploraban haber enviado contra los hombres sublevados todas las fuerzas aéreas existentes en la capital, y les ordenaban por medio de ondas atmosféricas que volviesen con toda rapidez para exterminar al gigante. Solo había quedado un aparato volador, algo antiguo, para los servicios extraordinarios, y su tripulación estaba compuesta de señoras maduras, movilizadas por la guerra, que habían permanecido largos años sin ejercer sus habilidades de guerreras del aire. ...

En la línea 3063
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Y don Basilio, que tenía ciertas marrullerías de asno viejo, sacaba partido de su fisonomía engañosa y de aquel aire de hombre conspicuo que le daban su calva de calabaza, su frente abovedada, sus anteojos y su nariz chiquita y prismática. Más de una vez, los ministros a quienes se presentó experimentaron los efectos de fascinación que aquella carátula ejercía sobre el vulgo, y le tomaron por una eminencia no comprendida. Cráneo y entrecejo eran un timo frenopático. Siempre que discutía tomaba un tono tan solemne, que muchos incautos le miraban con respeto. Consideraba la risa como un acto impropio de la dignidad humana, y habíala desterrado casi en absoluto de su cara, tomando por modelo una página del Nomenclátor o de la Memoria de la Deuda Pública. ...

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