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La palabra lavado
Cómo se escribe

la palabra lavado

La palabra Lavado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece lavado.

Estadisticas de la palabra lavado

Lavado es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 6267 según la RAE.

Lavado aparece de media 13.97 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la lavado en las obras de referencia de la RAE contandose 2123 apariciones .


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece lavado

La palabra lavado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 988
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Llevado el mineral al molino se le reduce a polvo impalpable; el lavado arrastra todas las partes ligeras, y la amalgamación acaba por apoderarse de todo el polvo de oro. lavado parece un procedimiento muy sencillo, y sin embargo es admirable ver cómo la adaptación exacta de la fuerza de la corriente del agua a la gravedad específica del oro separa el metal de la matriz pulverizada que lo tenía encerrado ...

En la línea 988
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Llevado el mineral al molino se le reduce a polvo impalpable; el lavado arrastra todas las partes ligeras, y la amalgamación acaba por apoderarse de todo el polvo de oro. lavado parece un procedimiento muy sencillo, y sin embargo es admirable ver cómo la adaptación exacta de la fuerza de la corriente del agua a la gravedad específica del oro separa el metal de la matriz pulverizada que lo tenía encerrado ...

En la línea 992
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... jando el montón en tal estado durante uno o dos años, al someter luego esta tierra aurífera a un nuevo lavado se recoge el oro perfectamente ...

En la línea 4916
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Hacerla formalmente hubiera sido un despilfarro de lavado y planchado. ...

En la línea 5711
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero aún no había lavado su pecado original que llevaba en el nombre. ...

En la línea 2045
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Levantose al fin de mala gana. Ya lavado y vestido, vacilaba en salir, y se estuvo un ratito con la mano en el picaporte. Doña Lupe tocó a la puerta, y entonces ya no hubo más remedio que salir. Estaba pálido y daba lástima verle. Abrazó a su hermano, y en el mirar de este, en el tono de sus palabras, conoció al punto que sabía la grande, increíble historia. No tenía ganas el joven de explicaciones ni disputas aquella hora, y como era un poco tarde se apresuró a irse a la clase. Mas no tuvo sosiego en ella, ni cesó de pensar en lo que su hermano diría y haría. Esta perplejidad le arrancaba suspiros. El miedo, el pícaro miedo era su principal enemigo. Conveníale, pues, quitarse pronto la máscara ante su hermano como se la había quitado ante doña Lupe, pues hasta que lo hiciera no se reintegraría en el uso de su voluntad. Si Juan Pablo salía por la tremenda, quizás era mejor, porque así no estaba Maximiliano en el caso de guardarle consideraciones; pero si se ponía en un pie de astucias diplomáticas, fingiendo ceder para resistir con la inercia, entonces… Esto ¡ay!, lo temía más que nada. ...

En la línea 2231
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La chiquilla se comía las fresas, y después, con los lengüetazos que le daba al plato, lo dejaba como si lo hubiera lavado. ...

En la línea 2290
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Entraron en una sala que hay a la derecha, en el lado opuesto a la capilla. En dicha sala recibían visitas las monjas, y las recogidas a quienes se permitía ver a su familia los jueves por la tarde, durante hora y media, en presencia de dos madres. Adornada con sencillez rayana en pobreza, la tal sala no tenía más que algunas estampas de santos y un cuadrote de San José, al óleo, que parecía hecho por la misma mano que pintó el Jáuregui de la casa de doña Lupe. El piso era de baldosín, bien lavado y frotado, sin más defensa contra el frío que dos esteritas de junco delante de los dos bancos que ocupaban los testeros principales. Dichos bancos, las sillas y un canapé de patas curvas eran piezas diferentes, y bien se conocía que todo aquel pobre menaje provenía de donativos o limosnas de esta y la otra casa. Ni cinco minutos tuvieron que esperar, porque al punto entraron dos madres que ya estaban avisadas, y casi pisándoles los talones entró el señor capellán, un hombrón muy campechano y que de todo se reía. Llamábase D. León Pintado, y en nada correspondía la persona al nombre. Nicolás Rubín y aquel pasmarote tan grande y tan jovial se abrazaron y se saludaron tuteándose. Una de las dos monjas era joven, coloradita, de boca agraciada y ojos que habrían sido lindísimos si no adolecieran de estrabismo. La otra era seca y de edad madura, con gafas, y daba bien claramente a entender que tenía en la casa más autoridad que su compañera. A las palabras que dijeron, impregnadas de esa cortesía dulzona que informa el estilo y el metal de voz de las religiosas del día, iba la neófita a contestar alguna cosa apropiada al caso; pero se cortó y de sus labios no pudo salir más que un ju ju, que las otras no entendieron. La sesión fue breve. Sin duda las madres Micaelas no gustaban de perder el tiempo. «Despídase usted» le dijo la seca, tomándola por un brazo. Fortunata estrechó la mano de Maxi y de Nicolás, sin distinguir entre los dos, y dejose llevar. Rubinius vulgaris dio un paso, dejando solos a los dos curas que hablaban cogiéndose recíprocamente las borlas de sus manteos, y vio desaparecer a su amada, a su ídolo, a su ilusión, por la puerta aquella pintada de blanco, que comunicaba la sala con el resto de la religiosa morada. Era una puerta como otra cualquiera; pero cuando se cerró otra vez, pareciole al enamorado chico cosa diferente de todo lo que contiene el mundo en el vastísimo reino de las puertas. ...

En la línea 4995
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Sí, para lo que gustes mandar—replicó la santa; y su semblante recién lavado despedía tanta frescura como regocijo. ...

En la línea 908
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Alfredo el Grande cuidó de los pasteles, y sin duda habría lavado también los platos. Por consiguiente, he de probarlo. ...

En la línea 893
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Se hallaba éste escribiendo en su habitación. Él mismo fue a abrir. No se habían visto desde hacía cuatro meses. Llevaba una bata vieja, casi hecha jirones. Sus pies sólo estaban protegidos por unas pantuflas. Tenía revuelto el cabello. No se había afeitado ni lavado. Se mostró asombrado al ver a Raskolnikof. ...

En la línea 1599
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Veo que han lavado el suelo. ¿Van a pintarlo? ¿Queda alguna mancha de sangre? ...

En la línea 1622
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑El que nosotros estamos empapelando. Ha dicho que por qué han lavado la sangre, que allí se ha cometido un crimen y que él ha venido para alquilar una habitación. Casi rompe el cordón de la campanilla a fuerza de tirones. Después ha dicho: «Vamos a la comisaría; allí lo contaré todo.» Y ha bajado con nosotros. ...

En la línea 2035
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Está mejor ‑les dijo Zosimof apenas las vio entrar. Zosimof estaba allí desde hacía diez minutos, sentado en el mismo ángulo del diván que ocupaba la víspera. Raskolnikof estaba sentado en el ángulo opuesto. Se hallaba completamente vestido, e incluso se había lavado y peinado, cosa que no había hecho desde hacía mucho tiempo. ...

Más información sobre la palabra Lavado en internet

Lavado en la RAE.
Lavado en Word Reference.
Lavado en la wikipedia.
Sinonimos de Lavado.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Lavado

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