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La palabra interesa
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La palabra Interesa ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece interesa.

Estadisticas de la palabra interesa

Interesa es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2349 según la RAE.

Interesa tienen una frecuencia media de 40.78 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la interesa en 150 obras del castellano contandose 6199 apariciones en total.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Interesa

Cómo se escribe interesa o hinteresa?
Cómo se escribe interesa o interresa?
Cómo se escribe interesa o intereza?

Más información sobre la palabra Interesa en internet

Interesa en la RAE.
Interesa en Word Reference.
Interesa en la wikipedia.
Sinonimos de Interesa.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece interesa

La palabra interesa puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1223
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Nada de eso, me interesa mucho -exclamó D'Artagnan-, y por ahora no tengo absolutamente nada que hacer. ...

En la línea 5626
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Artagnan abrió la carta y leyó estas palabras:«Una persona que se interesa por vos más de lo que puede decir, quisiera saber qué día podríais pasear por el bosque. ...

En la línea 1501
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me interesa estar _escondido_ aquí hasta que llegue el emisario. ...

En la línea 1896
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Si puede usted demostrarme que su excelencia se interesa por el asunto, yo no pondré dificultades.» El ministro británico hizo cuanto yo podía desear, y mucho más de lo que me atrevía a esperar. ...

En la línea 2342
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Vienen a Andalucía a vender perfumes, babuchas, dátiles y sedas de Fez y Marruecos; eso es lo que más les interesa, aun cuando la mayor parte de estos hombres estén lejos de ser unos ignorantes y hayan oído y leído lo que ocurría en España en los antiguos tiempos. ...

En la línea 1170
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ostumbrados desde hace tanto tiempo a ver desarrollarse ante nosotros una floresta casi universal de árboles verde oscuro, contemplamos con alguna extrañeza este paisaje desnudo. formación dé estas montañas me interesa mucho ...

En la línea 8538
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ; para llegar a un punto más importante, que atañe a lo que nos interesa, a la curación de su espíritu de usted. ...

En la línea 16203
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Don Víctor, confiéseme usted si usted sabe algo de un asunto que le interesa muchísimo, y si el saberlo es la causa de esa alteración de su semblante. ...

En la línea 1577
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —¡Y yo no cuento para nada!—dijo—. ¿Cree que a mí se me deja y se me toma sin consultar mi voluntad, como hacen en los barrios bajos los galanes de gorra y navaja con sus pobres hembras?… Siempre ha sido usted, Borja, un hombre demasiado original en sus afectos. Eso interesa al principio; luego resulta una calamidad… Reconozco que puede ser usted un amante adorable; pero ¡qué marido!… A su lado es imposible la calma. Nunca se sabe de dónde soplará el viento. Y yo, amigo mío, me voy haciendo vieja. Necesito verme querida por mí misma, sin sufrimientos ni sacrificios para mantener la pasión del otro. Me va gustando tener un esposo, no un amante, y usted, Borja, puede serlo todo, menos marido de una mujer como yo… Con una jovencita que le adore hasta la ceguera y no conozca sus defectos, marchará usted bien. Pero ¡conmigo, que siempre me vi buscada, no tolerando ninguna dominación de mis enamorados!… Usted es el único con quien me mostré un poco blanda. y reconocerá que me fue muy mal. ...

En la línea 598
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - No; me lo enseñó mi madre, que lo hablaba tan bien como el doctor. En mi familia era tradicional el conocimiento de esta lengua. El profesor Flimnap se interesa por mi porque conoció a mi madre y a otros de mi casa. Pero como el hecho de haber sido amigo de los míos casi representa un delito, el doctor me protege ocultamente y nunca habla de mis padres. ...

En la línea 1015
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - No se exalte, gentleman; al contrario, debe usted mostrarse prudente y conciliador. Creo que esto se arreglará finalmente. Puede usted presentar sus excusas al Padre de los Maestros. Yo explicaré que todo se debe a su desconocimiento de nuestra lengua y nuestras costumbres. Lo que me preocupa más es lo de Ra-Ra; pero si no hay otro remedio, lo abandonaremos y que siga su destino. El amor es egoísta, gentleman. Antes de venir usted a esta tierra yo hubiese hecho los mayores sacrificios por ese joven. Pero ahora no es lo mismo; ahora está usted aquí, y más allá de su persona nada me interesa. ...

En la línea 1310
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - La promesa de una orden del gobierno es falsa, gentleman -añadió Flimnap-. Ningún señor del Consejo Ejecutivo osará firmarla. Yo, por el deseo de defender a usted, ando ahora mezclado en las cosas de la política y me honro con la amistad del elocuente Gurdilo. El gobierno sabe que el tribuno se interesa por el Hombre-Montaña, y como teme a su palabra vengadora, se cuidará bien de autorizar tal crimen. ...

En la línea 1557
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - ¡Lleveme! -continuo-. ¿Qué voy a hacer en mi patria?… Al ver que usted quiere marcharse, todas mis creencias se han derrumbado. Nada me importa que perezca el gobierno de las mujeres, que triunfen los hombres o que la guerra sea interminable. Lo único que me interesa es mi amor. ...

En la línea 5524
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Ambos se rieron. Ballester se había sentado en una silla junto al lecho, y no quitaba los ojos de aquella mujer, que le parecía entonces más hermosa que nunca. «Le daría cuatro besos—pensaba—; pero de amistad, de pura amistad, porque me interesa esta infeliz… y digan lo que quieran, no es tan mala como se cree por ahí». Después empezó a dar noticias de la familia y amigos, las cuales oía Fortunata con gran curiosidad. «Doña Lupe, con toda su fiereza, no la olvida a usted. Todos los días nos pide noticias a mí o a Quevedo, y pregunta también por el muchacho, si es robusto, si mama bien, si tiene algún defecto físico… ». ...

En la línea 5535
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Ballester contestó con un gran suspiro, al cual no dio su interlocutora la interpretación conveniente. De pronto el farmacéutico mudó el tema: «¡Ah!, me olvidaba de lo mejor. ¿Sabe usted que el crítico y yo nos hemos hecho amigos? ¡Quién lo creería! ¡Tanto como yo le odiaba! Pues verá usted. Padillita le metió un día en la botica, y yo empecé a darle guasa con sus críticas, diciéndole que me gustaban mucho. Pues resulta que es muy modesto y que se asusta cuando le elogian lo que escribe. Poco a poco hemos ido intimando, y toda la inquina que le tenía se ha evaporado. Es tan honradito el pobre Ponce, que todo lo que escribe es de conciencia, y hasta cuando elogió el dramón aquel que a mí me sacaba de quicio, lo hizo porque le salía de dentro. Y aunque le paguen tarde, mal y nunca, él tan conforme en su sacerdocio; lo toma en serio, y le parece que nadie ha de tener opinión sobre las obras si él no la da. Ha hecho oposición a una placita en el Tribunal de Cuentas y la ha ganado. ¿Pues qué cree usted? El infeliz tiene que mantener a su madre, que está enferma; y yo, desde que me contó su historia, no le cobro nada por las medicinas. Le damos bromas con Olimpia y la pieza que toca, diciéndole que su adorada es muy romántica y que no tenga miedo de casarse, porque no come. Ni necesitan cocinera, ni cocina, ni siquiera cesto para la compra. Yo le digo que abandone el sacerdocio y que deje a los autores y al público que se arreglen como quieran. Está conforme conmigo, y por fin me ha revelado un secreto: ha escrito un drama y lo tiene en el Español; y como se represente, el exitazo es seguro. La noche del estreno pienso ir con todos mis amigos para armar un alboroto y llamar al autor a la escena lo menos cuarenta veces. Me quiere leer la obra y yo le he dicho que me la deje allí. Sin leerla, le diré que es magnífica, y un amigo mío periodista pondrá un sueltecito con aquello de que en los círculos literarios se habla mucho, etc… Le digo a usted que me interesa mucho ese infeliz, y que haría yo algo por él si pudiera. En bálsamo tranquilo le tengo dado ya más de medio cuartillo, y el extracto de belladona se lo lleva de calle, porque lo que padece la mamá es reuma. También le he hecho una bizma para la cintura que vale cualquier dinero. Yo soy así; al que me entra por el ojo derecho, le doy hasta la camisa. ¡Y si viera usted qué cariño me ha tomado Ponce! Echamos largos párrafos sobre el arte realista, y el ideal, y la emoción estética, y cuanto yo digo, aunque sea un gran desatino, porque en mi vida las he visto más gordas, lo escucha como el Evangelio, y yo me doy con él un lustre que no hay más que ver. Fuera de estas tonterías de la crítica, es un alma de Dios, muy agradecido, muy delicado, sin más debilidad que la de querer a Olimpia y figurarse que un hombre de sesos se puede casar con semejante inutilidad. Yo me he propuesto quitárselo de la cabeza, y creo que lo voy consiguiendo. Porque yo le digo: «¿Con qué se van a mantener? ¿Con la pieza?». Si se casa, van a ser cuatro de familia; el matrimonio y la mamá de él, enferma, y una hermanita que, según me ha contado Ponce, debe de tener hambre canina. De esto hablamos largamente en la botica, que llamamos el círculo literario, y le voy engatusando. Olimpia me sacaría los ojos si supiera las cosas que le digo a su novio; pero que se fastidie. Ya le he conocido siete osos, y lo que es a este no le pesca tampoco. Yo le he tomado bajo mi protección, y le he de salvar. ¡Buen turrón le caía si se casara… !». ...

En la línea 1196
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — No, Biddy, no me interesa, pero no me gusta ni lo apruebo. ...

En la línea 1743
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... - Dígaselo a él y lo aceptará como un cumplido - contestó Wemmick -; a él no le interesa que usted pueda juzgar de ellas. ¡Oh! - añadió al notar mi sorpresa -. Ése es un sentimiento profesional; no personal, sino profesional. ...

En la línea 1144
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Pues a mí me parece que tú no vales más de uno… Bueno, continúo. Zamiotof no es todavía más que un muchacho, y yo le tiro de las orejas. Siempre es mejor tirar que rechazar. Si rechazas a un hombre, no podrás obligarlo a enmendarse, y menos si se trata de un muchacho. Debemos ser muy comprensivos con estos mozalbetes… Pero vosotros, estúpidos progresistas, vivís en las nubes. Despreciáis a la gente y no veis que así os perjudicáis a vosotros mismos… Y te voy a decir una cosa: Zamiotof y yo tenemos entre manos un asunto que nos interesa a los dos por igual. ...

En la línea 1161
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑No es un sujeto recomendable. También compraba pagarés. ¡Que el diablo se lo lleve! lo que me pone fuera de mí es la rutina, la anticuada e innoble rutina de esa gente. Éste era el momento de renunciar a los viejos procedimientos y seguir nuevos sistemas. Los datos psicológicos bastarían para darles una nueva pista. Pero ellos dicen: «Nos atenemos a los hechos.» Sin embargo, los hechos no son lo único que interesa. El modo de interpretarlos influye en un cincuenta por ciento como mínimo en el éxito de las investigaciones. ...

En la línea 1339
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Los detalles, no, pero este asunto me interesa por la cuestión general que plantea. Dejemos a un lado el aumento incesante de la criminalidad durante los últimos cinco años en las clases bajas. No hablemos tampoco de la sucesión ininterrumpida de incendios provocados y actos de pillaje. Lo que me asombra es que la criminalidad crezca de modo parecido en las clases superiores. Un día nos enteramos de que un ex estudiante ha asaltado el coche de correos en la carretera. Otro, que hombres cuya posición los sitúa en las altas esferas fabrican moneda falsa. En Moscú se descubre una banda de falsificadores de billetes de la lotería, uno de cuyos jefes era un profesor de historia universal. Además, se da muerte a un secretario de embajada por una oscura cuestión de dinero… Si la vieja usurera ha sido asesinada por un hombre de la clase media (los mujiks no tienen el hábito de empeñar joyas), ¿cómo explicar este relajamiento moral en la clase más culta de nuestra ciudad? ...

En la línea 1379
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Ven esta noche a mi casa. Quiero que me cuentes detalladamente todo eso. Me interesa mucho. Yo también tengo algo que contarte. Volveré a verle dentro de media hora. Por el momento no hay que temer ningún trastorno cerebral grave. ...

En la línea 380
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Dios mío!, puesto que el general se interesa tanto por esa historia, naturalmente, le gustaría mucho saber que ha cambiado usted de intención. ¡Es tan natural! ...

En la línea 444
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Después de una pausa, dije: —¿Qué opina usted? ¿Por qué el general ha tenido tanto miedo, por qué han exagerado tanto todos el alcance de mi chiquillada? Pues la han abultado tanto que Des Grieux en persona ha juzgado necesario intervenir —no interviene más que en los casos graves—, me ha hecho una visita —¡Des Grieux a mí!—. Me ha rogado, suplicado —¡él!—. En fin, fíjese usted en esto: ha venido a las nueve de la mañana, y la carta de miss Paulina estaba ya en su poder. ¿Cuándo la escribió? ¡Quizás han despertado a miss Paulina por eso! Además, aparte el hecho de que miss Paulina es su esclava —es, al menos lo que deduzco, pues llega incluso a pedirme perdón—, aparte eso, ¿qué tiene ella que ver, personalmente, en el asunto? ¿Por qué se interesa hasta ese punto? ¿Por qué han tenido miedo de un barón cualquiera? ¿Qué importa que el general se case o no con la señorita Blanche? Dicen que deben comportarse de un modo especial a causa de esta circunstancia… ¡Pero convenga conmigo en que esto es demasiado raro! ¿Qué opina usted? Leo en sus ojos que usted sabe más de todo esto que yo. ...

En la línea 810
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En el casino aguardaban ya a la abuela, y le tenían reservado el mismo sitio de antes, al lado del croupier. No me cabe duda de que aquellos croupiers —aquellas gentes indignas, que tienen el aspecto de funcionarios a los que no interesa si la banca gana o pierde— no son en el fondo tan indiferentes a las pérdidas de la banca como aparentan. Obran así para atraer a los jugadores y defender, del mejor modo posible, los intereses de la administración, lo que les vale primas y gratificaciones. Por lo menos, a la abuela la miraban ya como a su víctima. ...

En la línea 1389
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Ah, ah, es eso lo que le interesa! Es una historia larga de contar, Mr. Astley. Sería preciso conocer bien, previamente, muchas cosas. Por otra parte, se trata de una cuestión muy seria… por cómica que parezca a primera vista. Un francés, Mr. Astley, es una “forma” terminada, elegante. Usted, como inglés, puede no convenir en ello; yo, como ruso, tampoco estoy conforme, aunque no sea más que por envidia, quizá. Pero nuestras muchachitas parecen ser de otra opinión. ...


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