La palabra Espantosos ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece espantosos.
Estadisticas de la palabra espantosos
La palabra espantosos no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece espantosos
La palabra espantosos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 9753
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Es que su amor tan extraño, tan nuevo, tan ardiente, le hacía ver las acusaciones infames a imaginarias de lady de Winter como se ve a través de un cristal de aumento, en el estado de monstruos espantosos, los impercept ibles átomos en realidad comparados con un hormiga. ...
En la línea 808
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... si todos los brazos de mar que penetran hasta el pie de la cadena más elevada, no sólo en la Tierra del Fuego, sino en un espacio de costa de 650 millas (1.040 kilómetros) hacia el norte terminan por «inmensos, espantosos ventisqueros» para valerse de la misma expresión de uno de los oficiales encargados de marcar las costas ...
En la línea 2337
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ce unos dos años, y a pesar de estar prohibida el ava, produjo tan espantosos estragos la embriaguez a consecuencia de la introducción de los alcoholes, que los misioneros tuvieron que convencer a los hombres más inteligentes, capaces de comprender el peligro de la rápida despoblación del país, para que constituyeran una sociedad de templanza ...
En la línea 2566
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ta desaparición procede, sin duda, del uso de los alcohólicos, de las enfermedades europeas (las enfermedades más sencillas de Europa, tales como la roseola provocan en los salvajes los estragos más espantosos), y la extinción gradual de los animales silvestres. Σese que la vida errante de los salvajes hace morir muchos niños durante los primeros meses de vida; pero a medida que se hace más difícil proporcionarse alimentos, se hace también más necesario vagar mucho. suma, que, sin que la mortalidad pueda atribuirse al hambre, decrece de un modo rapidísimo la población, respecto de lo que pasa en los países civilizados. éstos, pueden los padres acabar con su salud, realizando trabajos superiores a sus fuerzas, pero no dañan con ello a la salud de sus hijos. ...
En la línea 959
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Y el huracán seguía aumentando en intensidad. Se alzaban montañas de agua que, con rugidos espantosos, abrían profundos abismos que parecían tener por fondo las arenas del interior del océano. El viento bramaba agolpando las nubes, dentro de las cuales retumbaba el trueno incesantemente. ...
En la línea 1866
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El agua se ahogó en una masa de sangre agitada con un indescriptible furor por los movimientos del escualo. Ned Land no había fallado el golpe. Eran los estertores del monstruo. Golpeado en el corazón, se debatía en unos espasmos espantosos que convulsionaban el agua con una violencia tal que Conseil cayó al suelo. ...
En la línea 2369
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... A las dos horas de nuestra partida del Nautilus habíamos atravesado la línea de árboles, y ya, a cien pies por encima de nuestras cabezas, se erguía el pico de la montaña cuya proyección trazaba su sombra sobre la brillante irradiación de la vertiente opuesta. Algunos arbustos petrificados corrían aquí y allá en ondulantes zigzags. Los peces se levantaban en masa bajo nuestros pasos como pájaros sorprendidos en las altas hierbas. La masa rocosa estaba torturada por impenetrables anfractuosidades, profundas grutas, insondables agujeros en cuyos fondos oía yo removerse cosas formidables. La sangre me asaltaba a torrentes el corazón cuando veía una antena enorme cerrarme la ruta o cuando alguna pinza espantosa se cerraba ruidosamente en la sombra de las cavidades. Millares de puntos luminosos acribillaban las tinieblas. Eran los ojos de crustáceos gigantescos, agazapados en sus guaridas, de enormes bogavantes erguidos como alabarderos haciendo resonar sus patas con un estrépito de chatarra, titánicos cangrejos apuntados como cañones sobre sus cureñas, y pulpos espantosos entrelazando sus tentáculos como un matorral vivo de serpientes. ...
En la línea 2619
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... ¡Qué lucha! El mismo Ned Land acabó batiendo palmas, entusiasmado. El Nautilus se había tornado en un arpón formidable, blandido por la mano de su capitán. Se lanzaba contra las masas carnosas y las atravesaba de parte a parte, dejando tras su paso dos movedizas mitades de cachalote. No sentía los tremendos coletazos que azotaban a sus flancos ni los formidables choques. Exterminado un cachalote, corría hacia otro, viraba rápidamente para no fallar la presa, se dirigía hacia adelante o hacia atrás, dócil al timón, sumergiéndose cuando el cetáceo se hundía en las capas profimdas o ascendiendo con él cuando volvía a la superficie, golpeándole de lleno u oblicuamente, cortándole o desgarrándole con su terrible espolón, y en todas las direcciones y a todas las velocidades. ¡Qué carnicería! ¡Qué ruido en la superficie de las aguas producían los agudos silbidos y los ronquidos de los espantosos animales! En medio de aquellas aguas ordinariamente tan bonancibles sus coletazos producían una verdadera marejada. ...
En la línea 4870
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Observando a sus compañeros de presidio, se asombraba de ver cómo amaban la vida, cuán preciosa les parecía. Incluso creyó ver que este sentimiento era más profundo en los presos que en los hombres que gozaban de la libertad. ¡Qué espantosos sufrimientos habían soportado algunos de aquellos reclusos, los vagabundos, por ejemplo! ¿Era posible que un rayo de sol, un bosque umbroso, un fresco riachuelo que corre por el fondo de un valle solitario y desconocido, tuviesen tanto valor para ellos; que soñaran todavía, como se sueña en una amante, en una fuente cristalina vista tal vez tres años atrás? La veían en sus sueños, con su cerco de verde hierba y con el pájaro que cantaba en una rama próxima. Cuanto más observaba a aquellos hombres, más cosas inexplicables descubría. ...
En la línea 1327
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Pero el gentleman no terminó su frase. Detrás de él, desde aquella terraza precedida de las gradas, salieron espantosos alaridos. Se gritaba: '¡Hurra! ¡Hip! ¡Hip! Por Madiboy'. Era un tropel de electores que llegaba a la pelea tomando en flanco a los partidarios de Kamerfield. ...
Más información sobre la palabra Espantosos en internet
Espantosos en la RAE.
Espantosos en Word Reference.
Espantosos en la wikipedia.
Sinonimos de Espantosos.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Espantosos
Cómo se escribe espantosos o hespantosos?
Cómo se escribe espantosos o ezpantozoz?
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