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La palabra querremos
Cómo se escribe

Comó se escribe querremos o queremos?

Cual es errónea Queremos o Querremos?

La palabra correcta es Queremos. Sin Embargo Querremos se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra querremos es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra queremos

Más información sobre la palabra Queremos en internet

Queremos en la RAE.
Queremos en Word Reference.
Queremos en la wikipedia.
Sinonimos de Queremos.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Queremos

Cómo se escribe queremos o querremos?
Cómo se escribe queremos o queremoz?


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece queremos

La palabra queremos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1706
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Aquí no queremos cobardes. ...

En la línea 3364
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... —_Señor patrón_—preguntó—, ¿me hace el favor de decirme dónde puedo comprar un poco de aceite? —En la casa lo hay—replicó el huésped—si es que necesita usted comprar; pero si, como es probable, supone usted que al vendérselo queremos ganar un _cuarto_, puede usted ir a comprarlo a la calle. ...

En la línea 3829
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los judíos de nuestra tribu no son esclavos, y no queremos que se nos trate como tales por los cristianos ni por los moros. ...

En la línea 5767
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Ya sé que el país es pobre, y ni mis amigos ni yo, al procurar al pueblo medios de instrucción espiritual, queremos disminuir su ya escaso pan.» «_¡Bendito sea Dios!_»—replicó, y apenas podía dar crédito a sus oídos. ...

En la línea 591
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Más tardó en hablar don Quijote que en acabarse la cena; al fin de la cual, uno de los cabreros dijo: -Para que con más veras pueda vuestra merced decir, señor caballero andante, que le agasajamos con prompta y buena voluntad, queremos darle solaz y contento con hacer que cante un compañero nuestro que no tardará mucho en estar aquí; el cual es un zagal muy entendido y muy enamorado, y que, sobre todo, sabe leer y escrebir y es músico de un rabel, que no hay más que desear. ...

En la línea 2810
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Basta -dijo don Fernando-, y no se hable más en esto; y, pues la señora princesa dice que se camine mañana, porque ya hoy es tarde, hágase así, y esta noche la podremos pasar en buena conversación hasta el venidero día, donde todos acompañaremos al señor don Quijote, porque queremos ser testigos de las valerosas e inauditas hazañas que ha de hacer en el discurso desta grande empresa que a su cargo lleva. ...

En la línea 3316
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -¿Qué diablos de fortaleza o castillo es éste -dijo uno-, para obligarnos a guardar esas ceremonias? Si sois el ventero, mandad que nos abran, que somos caminantes que no queremos más de dar cebada a nuestras cabalgaduras y pasar adelante, porque vamos de priesa. ...

En la línea 1747
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... emás, si queremos probar el inmenso poder destructor de las olas en la costa, no tenemos más que recordar los grandes acantilados de la costa actual de Patagonia, y las escarpaduras o antiguas líneas de cantiles, colocadas á diferentes niveles, que se elevan unas sobre otras en la misma costa. ...

En la línea 11267
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ya decía yo! ¿Ve usted como a mí la escolástica no me confunde? —Todo eso y mucho más —dijo el Gran Constantino —queremos tratarlo con el interesado. ...

En la línea 11591
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Para nada queremos cuervos —exclamaba Foja, que se multiplicaba también. ...

En la línea 14580
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Como si nada hubiera dicho don Víctor, con cara amable y voz dulce y suplicante advirtió: —Señor Quintanar, si queremos dar con ellos tenemos que separarnos; hágame usted el favor de subir por ahí, por la derecha. ...

En la línea 635
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - Queremos la libertad; queremos una vida interesante; la embriaguez del peligro; en una palabra, la gloria. ...

En la línea 638
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Nosotros queremos que el mundo vuelva a su antigua existencia. La vida es monótona sin aventuras, sin héroes, y no vale la pena de ser vivida si le falta el condimento del peligro. La amenaza de una muerte inmediata da mayor sabor a los deleites presentes. Queremos la guerra, con sus acciones esforzadas y sus abnegaciones sublimes entre compañeros de armas; queremos la resurrección de las virtudes grandiosas y crueles que forman el heroísmo. ...

En la línea 638
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Nosotros queremos que el mundo vuelva a su antigua existencia. La vida es monótona sin aventuras, sin héroes, y no vale la pena de ser vivida si le falta el condimento del peligro. La amenaza de una muerte inmediata da mayor sabor a los deleites presentes. Queremos la guerra, con sus acciones esforzadas y sus abnegaciones sublimes entre compañeros de armas; queremos la resurrección de las virtudes grandiosas y crueles que forman el heroísmo. ...

En la línea 639
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Usted debe reconocer como yo, gentleman, que únicamente las mujeres pueden aceptar esta vida de ave de corral, en la que el deseo de vivir en paz ahoga todo sentimiento noble y elevado, en la que los cacareos domésticos constituyen la función intelectual de la mayoría. No; nosotros deseamos conocer, como los hombres de otros tiempos, el vino y la guerra, los dos placeres divinos de los humanos; queremos vivir en un minuto todo un siglo de angustias y de orgullos. ...

En la línea 3210
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Después sostuvo el Delfín, con ejemplos de Francia e Inglaterra, que ninguna Restauración había prevalecido; mas todos se negaron a seguirle por los vericuetos históricos. D. Baldomero, sin meterse en dibujos, dijo una cosa muy sensata, producto de su observación de tanto tiempo: «Yo no sé lo que sucederá dentro de viente, dentro de cincuenta años. En la sociedad española no se puede nunca fiar tan largo. Lo único que sabemos es que nuestro país padece alternativas o fiebres intermitentes de revolución y de paz. En ciertos periodos todos deseamos que haya mucha autoridad. ¡Venga leña! Pero nos cansamos de ella y todos queremos echar el pie fuera del plato. Vuelven los días de jarana, y ya estamos suspirando otra vez porque se acorte la cuerda. Así somos, y así creo que seremos hasta que se afeiten las ranas». ...

En la línea 5010
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¿Que no te queremos? Vaya con lo que sales… Tontín, no digas disparates. ...

En la línea 5180
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¡En tu taller… !—Sí; pero no te precipites… No es ella tal vez… Quiero decir, que por ella he de coger el cabo del hilo, y verás… iré tirando, tirando hasta dar con lo que queremos saber. Tú confíate en mí, y no hagas nada por tu parte. Prométeme que no te has de meter en nada. Sin esa condición, no cuentes conmigo. ...

En la línea 5401
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Izquierdo y el cobrador municipal le convidaron a unas copas; pero él no quiso aceptar, porque le repugnaba el aguardiente. Oyoles la conversación sin aparentar oírla, aunque nada interesante tenía para él, pues versó sobre si la Villa iba a suprimir tantas y tantas mulas del ramo de jardines y paseos para repartirse la cebada entre los concejales. Después el recaudador sacó a relucir no sé qué asunto de familia, quejándose de las continuas enfermedades de su esposa, de lo que Izquierdo tomó pie para decir unas cuantas barbaridades sobre las ventajas de no tener familia que mantener. «Musotros los viudos estamos como queremos» dijo volviéndose a Maxi y dándole un palmetazo en el hombro. El pobre muchacho hizo como que aprobaba la idea, sonriendo, y para sí dio unas cuantas vueltas al manubrio de la lógica: «Se te ha encargado que no descubras nada; se te ha dicho que tengas cuidado con lo que hablas delante de mí, dromedario, y tú, como todos, te empeñas en meterme en la cabeza la idea de que estoy viudo. No cuentas con que mi cabeza es un prodigio de claridad y raciocinio. A buena parte vienes. Verás cómo destruyo tus sofismas y mentiras. Verás lo que puede el cálculo de un cerebro lleno de luz… ¡Con que yo viudo! Lo mismo que mi tía, que me dijo ayer: «desde que enviudaste, pareces otro… ». Me conviene hacerles creer que me lo trago. Con mi lógica me las arreglo admirablemente y me río del mundo. ¡Qué bonita es la lógica; pero qué bonita! ¡Y qué hermosura tener la cabeza como la tengo ahora, libre de toda apreciación fantasmagórica, atenta a los hechos, nada más que a los hechos, para fundar en ellos un raciocinio sólido!… Pero vámonos a mi casa, que mi tía me espera». ...

En la línea 3208
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Quiero decirle una cosa, mi querido Rodion Romanovitch; una cosa que le ayudará a comprender mi carácter ‑continuó Porfirio Petrovitch, sin cesar de dar vueltas por la habitación, pero procurando no cruzar su mirada con la de Raskolnikof‑. Yo soy, ya lo ve usted, un solterón, un hombre nada mundano, desconocido y, por añadidura, acabado, embotado, y… y… ¿ha observado usted, Rodion Romanovitch, que aquí en Rusia, y sobre todo en los círculos petersburgueses, cuando se encuentran dos hombres inteligentes que no se conocen bien todavía, pero que se aprecian mutuamente, están lo menos media hora sin saber qué decirse? Permanecen petrificados y confusos el uno frente al otro. Ciertas personas tienen siempre algo de que hablar. Las damas, la gente de mundo, la de alta sociedad, tienen siempre un tema de conversación, c'est de rigueur; pero las personas de la clase media, como nosotros, son tímidas y taciturnas… Me refiero a los que son capaces de pensar… ¿Cómo se explica usted esto, amigo mío? ¿Es que no tenemos el debido interés por las cuestiones sociales? No, no es esto. Entonces, ¿es por un exceso de honestidad, porque somos demasiado leales y no queremos engañarnos unos a otros… ? No lo sé. ¿Usted qué opina… ? Pero deje la gorra. Parece que esté usted a punto de marcharse, y esto me contraría, se lo aseguro, pues, en contra de lo que usted cree, estoy encantado… ...

En la línea 76
del libro Amnesia
del afamado autor Amado Nervo
... A pesar de todas las apariencias de una posesión, se puede ver en estos fenómenos la alternabilidad de una personalidad que en cada uno de sus papeles no abraza más que un periodo de tiempo vivido por el sujeto. Por ejemplo, Félida II, no conoce sino aquello que le ha sobrevenido a partir de una fecha determinada. No trataremos de explicar esta apariencia de vida alterna: sólo queremos señalarla. ...

En la línea 98
del libro Amnesia
del afamado autor Amado Nervo
... -¿Y tú y yo nos queremos, por ventura? -la pregunté. ...


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Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

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