Cual es errónea Frecuentemente o Frrecuentemente?
La palabra correcta es Frecuentemente. Sin Embargo Frrecuentemente se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra frrecuentemente es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra frecuentemente
Más información sobre la palabra Frecuentemente en internet
Frecuentemente en la RAE.
Frecuentemente en Word Reference.
Frecuentemente en la wikipedia.
Sinonimos de Frecuentemente.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Frecuentemente
Cómo se escribe frecuentemente o frekuentemente?
Cómo se escribe frecuentemente o frrecuentemente?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece frecuentemente
La palabra frecuentemente puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3162
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Continuamos luego cuesta arriba, porque el camino iba por una de las últimas estribaciones de aquellas montañas divisorias, ya frecuentemente mencionadas; pero el cielo se había obscurecido; las nubes rodaban veloces sobre las montañas, viniendo del mar, y un viento frío se quejaba tristemente. ...
En la línea 3340
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La mayor parte de las veces los pueblos eran un conjunto de miserables chozas, con techumbre de bálago, empapada de humedad, y cubierta frecuentemente de vegetación silvestre. ...
En la línea 3980
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Sentada en la pila, con los brazos caídos y los ojos clavados en la montaña vecina, estaba una figura humana, que aún se presenta frecuentemente a mi fantasía, sobre todo cuando duermo y me oprime una pesadilla: era mi fugitivo guía. ...
En la línea 6825
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aquella tarde comí en compañía de un americano joven, natural de Carolina del Sur; ya le había visto frecuentemente, porque estaba alojado en la fonda desde algún tiempo antes de mi llegada a Gibraltar. ...
En la línea 497
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 22 de noviembre.- Llegamos a una estancia situada a orillas del Berquelo. Esta propiedad pertenece a un inglés muy hospitalario, para quien mi amigo M. Lucas me dio una carta de presentación. Permanezco allí tres días. Mi compatriota me conduce a la sierra de Pedro Flaco, sita a 20 millas más arriba, en las márgenes del río Negro. Una hierba excelente, aunque un poco fuerte y que llega hasta el vientre de los caballos, cubre el país casi entero. Sin embargo, hay espacios de muchas leguas cuadradas donde no se encuentra ni una sola cabeza de ganado la banda oriental podría alimentar un increíble número de animales. En la actualidad se exportan anualmente de Montevideo 300.000 pieles; el consumo interior es muy cuantioso, a causa del despilfarro que reina en todas partes. Un estanciero me dice que a menudo tiene que enviar grandes rebaños a muchísima distancia; los bueyes frecuentemente caen al suelo rendidos de fatiga; entonces es preciso matarlos para quitarles la piel. Pues bien; nunca se ha podido convencer a los gauchos para que tomasen un trozo de esos animales para sus comidas, y todas las noches matan un buey para su cena. Visto desde la sierra, el río Negro presenta el panorama más pintoresco que he observado hasta ahora en esas comarcas. ...
En la línea 500
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Durante mi residencia en esa estancia estudié con cuidado los perros de pastor del país, y este estudio me interesó mucho3. Encuéntrase a menudo, a la distancia de una o dos millas de todo hombre o de toda casa, un gran rebaño de carneros guardado por uno o dos perros. ¿Cómo puede establecerse una amistad más firme? Esto era motivo de asombro para mí. El modo de educarlos consiste en separar al cachorro de su madre y acostumbrarle a la sociedad de sus futuros compañeros. Se le lleva una oveja para hacerle mamar tres o cuatro veces diarias; se le hace acostarse en una cama guarnecida de pieles de carnero; se le separa en absoluto de los demás perros. Aparte de eso, se le suele castrar cuando aún es joven; de suerte que cuando se hace grande, ya no puede tener gustos comunes con los de su especie. Por lo tanto, no le queda deseo ninguno de abandonar el rebaño; y así como el perro ordinario se apresura a defender a su amo, el hombre, de la misma manera éste defiende a los carneros. Es muy divertido, al acercarse a éstos, observar con qué furor se pone a ladrar el perro y cómo van a ponerse los carneros detrás de él, cual si fuese el macho más viejo del rebaño. También se enseña con mucha facilidad a un perro a traer el rebaño al aprisco a una hora determinada de la noche. Estos perros no tienen más que un defecto durante su juventud, y es el de jugar demasiado frecuentemente con los carneros, pues en sus juegos hacen galopar de una forma terrible a sus pobres súbditos. ...
En la línea 1032
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El embajador Bustamante lo llevó a su despacho a la terminación de uno de aquellos almuerzos de confianza a que le invitaba frecuentemente, y empezó a hablarle con la autoridad cariñosa de un antiguo tutor, recordando su amistad íntima con el padre de Claudio. Siempre consideraba al joven como de su familia. Hasta podía decir I que Estela y él se habían criado juntos, no obstante la diferencia de algunos años entre sus respectivas edades. Don Arístides no había perdido de vista la afinidad electiva que ligaba a los dos. . ...
En la línea 1531
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Es un hombre—siguió diciendo el escultor—que va a caza de amistades, y debe de sentirse feliz cuando se acuesta habiendo sido presentado durante el día a un duque o un príncipe. En fin: un arrivista. Según cuentan, habla frecuentemente de su honor y su prestigio, para obligar a esa señora argentina a que se case con él. ¡Como si el muy tunante fuese una doncellita que ve en peligro su reputación!… Tal vez hace valer que su tío es ministro plenipotenciario cerca de la Santa Sede, y él no puede vivir en la irregular y pecadora situación de amancebado. ...
En la línea 1478
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - Sin embargo, gentleman, yo no tengo el entusiasmo ciego de Ra-Ra, y veo más claramente que unos y otros. La revolución de los hombres ha fracasado. Su primera condición de éxito era la sorpresa, y esta ha dejado de ser posible. Los hombres ya no pueden vencer en unos cuantos minutos, como vencieron las mujeres gracias a los rayos negros. Esto no es una revolución, es una guerra, y una guerra larguísima, igual a todas las del pasado. Se sabe que empieza ahora, pero nadie puede decir cuando terminará. El invento de la coraza vaporosa hecho por los hombres les ha servido para poder utilizar las armas antiguas; pero estas armas son viejísimas, y aunque las ha conservado mucho la limpieza de los museos, estallan y revientan frecuentemente, por no poder resistir su ancianidad las funciones ordinarias de la juventud. ...
En la línea 1393
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Mientra duró la marea baja, los indígenas merodearon por las cercanías de Nautilus, sin mostrarse excesivamente ruidosos. Les oí repetir frecuentemente la palabra assai, y, por sus gestos, comprendí que me invitaban a ir a tierra firme, invitación que creí deber declinar. ...
En la línea 1678
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Conseil no podía dar crédito a sus ojos y me interrogó sobre las causas del singular fenómeno. -Es lo que se llama un mar de leche -le respondí-, una vasta extensión de olas blancas que puede verse frecuentemente en las costas de Amboine y en estos parajes. ...
En la línea 1924
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Numerosos eran también los peces, y muchos de ellos muy notables. Las redes del Nautilus subían frecuentemente a bordo rayas, entre ellas unas de forma ovalada y de color ladrilloso, con el cuerpo lleno de manchas azules desiguales, reconocibles por su doble aguijón dentado; arnacks de dorso plateado; pastinacas de cola en forma de sierra; mantas de dos metros de largo que ondulaban entre las aguas; aodontes, así llamados por su absoluta carencia de dientes, cartilaginosos próximos a los escualos; ostracios dromedarios, cuya giba terminaba en un aguijón curvado de un pie y medio de longitud; ofidios, verdaderas murenas de cola plateada, lomo azulado y pectorales oscuros bordeados por una estría grisácea; un escómbrido parecido al rodaballo, listado de rayas de oro y ornado de los tres colores de Francia; soberbios carángidos, decorados con siete bandas transversales de un negro magnífico, de azules y amarillos en las aletas, y de escamas de oro y plata; centropodos; salmonetes rojizos y dorados con la cabeza amarilla; escaros, labros, balistes, gobios, etc., y muchos otros comunes a los océanos que habíamos atravesado ya. ...
En la línea 2032
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Sí, a veces -respondió el capitán-, porque el animal se revuelve contra sus atacantes, y en sus embestidas logra, frecuentemente, hacer zozobrar las barcas. Pero con el buen ojo y mejor brazo del señor Land no cabe temer ese peligro. Si le recomiendo que no falle es porque el dugongo está considerado, y con justicia, como una pieza gastronómica, y yo sé que el señor Land es aficionado a la buena mesa. ...
En la línea 3692
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Así, poco más o menos, terminó Raskolnikof su discurso, que fue interrumpido frecuentemente por las exclamaciones de la atenta concurrencia. Hasta el final su acento fue firme, sereno y seguro. Su tajante voz, la convicción con que hablaba y la severidad de su rostro impresionaron profundamente al auditorio. ...
En la línea 348
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Ignoro si la baronesa de Wurmenheim tendrá en cuenta este hecho cuando le presente mis excusas —pues tengo intención de hacerlo—. Creo que no, tanto más cuanto que, según tengo entendido, se está ya abusando de esta circunstancia en el mundo jurídico; en los procesos criminales los abogados han justificado frecuentemente a sus clientes alegando su inconsciencia en el momento del crimen, que constituye, según ellos, como una enfermedad. “Ha matado y no se acuerda ya de nada. “ Y figúrese usted, general, que la Medicina les da la razón… Afirma, en efecto, que existe una demencia temporal durante la cual el individuo pierde, si no completamente, al menos casi completamente la memoria. Pero el barón y la baronesa son gentes de la vieja generación, y además, junkers prusianos. Ignoran, por consiguiente, este progreso de la Medicina legal. Y, por lo tanto, no admitirán mis explicaciones. ¿Qué opina usted, general? ...
En la línea 1116
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En efecto, hubiérase dicho que el destino me empujaba. Esta vez, como adrede, ocurrió una circunstancia que se repite, por otra parte, bastante frecuentemente en el juego. El juego se da, por ejemplo, rojo, y sale diez, quince veces seguidas. Anteayer mismo oí decir que durante la semana pasada el rojo se dio veintidós veces consecutivas. Era un hecho sin precedentes en la ruleta y causó gran sorpresa. Un jugador experto sabe lo que significa ese capricho del azar. Cualquiera diría, por ejemplo, que habiendo salido el rojo dieciséis veces, a la jugada diecisiete saldrá negro. Los novatos muerden en masa en este cebo, doblan y triplican sus posturas y pierden de un modo feroz. ...
En la línea 1369
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —No me disgustan sus observaciones. Reconozco en sus palabras al cínico, entusiasta e inteligente amigo de antaño. Únicamente los rusos pueden ofrecer tantos contrastes. En efecto, al hombre le gusta ver a su mejor amigo humillado ante él. Es más, la amistad se basa frecuentemente en la humillación. ...
En la línea 1204
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Un bulto negro descendía las escaleras del vestíbulo de casa de Artegui. A la luz de los astros, y a la de los lejanos faroles de la calle, se advertía su vacilante andar, y a las manos que frecuentemente llevaba a su rostro. Miranda esperó, esperó como el cazador en acecho. El bulto iba acercándose. De pronto salió de entre un seto de arbustos un hombre y se oyó una imprecación soez, que traducida al lenguaje de las personas beneparlantes pudiera sonar así: ...
En la línea 1212
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Tome usted -dijo con ese garbo caballeresco que tan frecuentemente se halla en la plebe española… a mí me ha dado Dios buenos puños. ...

El Español es una gran familia
Reglas relacionadas con los errores de r
Las Reglas Ortográficas de la R y la RR
Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.
En castellano no es posible usar más de dos r
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r
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