La palabra Yemas ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece yemas.
Estadisticas de la palabra yemas
Yemas es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 8372 según la RAE.
Yemas aparece de media 9.72 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la yemas en las obras de referencia de la RAE contandose 1477 apariciones .
Algunas Frases de libros en las que aparece yemas
La palabra yemas puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 660
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ¿Puede haber nada más notable que ver un cuerpo, semejante a una planta, producir un huevo dotado de la facultad de nadar y elegir el lugar conveniente para residencia? Este huevo se desarrolla luego bajo la forma de ramajes, que cada uno lleva innumerables animales distintos, que a veces tienen organismos muy complicados. Las ramas tienen también, en ocasiones, como acabamos de decirlo, órganos que tienen la facultad de moverse y que son independientes de los pólipos. Por sorprendente que aparezca siempre esta reunión de individuos distintos en un tallo común, cada árbol nos presenta el mismo fenómeno; porque sus yemas deben considerarse como otras tantas plantas individuales. No obstante, parece natural considerar a un pólipo que tiene boca, intestinos y otros órganos, como un individuo distinto, mientas que la individualidad de una yema no se concibe con igual facilidad. Por eso la reunión de individuos diferentes en un cuerpo común es más extraña en una colonia de zoófitos que en un árbol. Con menos dificultad se concibe lo que puede ser un animal compuesto, cuando la individualidad de cada una de sus partes no es completa, bajo ciertos puntos de vista, recordando que pueden producirse criaturas distintas cortando una sola con un cuchillo, y que la naturaleza se encarga por sí misma de hacer esta vivisección. Podemos considerar los pólipos de un zoófito y las yemas de un árbol como casos en que la división del individuo no se ha operado por completo. Verdad es que en los árboles y juzgando por analogía, en los zoófitos, los individuos propagados por medio de botones parecen tener entre sí un parentesco mucho más íntimo que el que existe entre los huevos o granos y los padres. Parece, sin embargo, bien establecido que las plantas propagadas por medio de yemas tienen todas vida de igual duración; y todo el mundo sabe qué singulares y cuán numerosos caracteres se transmiten con seguridad por medio de los botones, de las estacas y de los injertos; caracteres que no se transmiten nunca o rara vez por la germinación seminal. ...
En la línea 660
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ¿Puede haber nada más notable que ver un cuerpo, semejante a una planta, producir un huevo dotado de la facultad de nadar y elegir el lugar conveniente para residencia? Este huevo se desarrolla luego bajo la forma de ramajes, que cada uno lleva innumerables animales distintos, que a veces tienen organismos muy complicados. Las ramas tienen también, en ocasiones, como acabamos de decirlo, órganos que tienen la facultad de moverse y que son independientes de los pólipos. Por sorprendente que aparezca siempre esta reunión de individuos distintos en un tallo común, cada árbol nos presenta el mismo fenómeno; porque sus yemas deben considerarse como otras tantas plantas individuales. No obstante, parece natural considerar a un pólipo que tiene boca, intestinos y otros órganos, como un individuo distinto, mientas que la individualidad de una yema no se concibe con igual facilidad. Por eso la reunión de individuos diferentes en un cuerpo común es más extraña en una colonia de zoófitos que en un árbol. Con menos dificultad se concibe lo que puede ser un animal compuesto, cuando la individualidad de cada una de sus partes no es completa, bajo ciertos puntos de vista, recordando que pueden producirse criaturas distintas cortando una sola con un cuchillo, y que la naturaleza se encarga por sí misma de hacer esta vivisección. Podemos considerar los pólipos de un zoófito y las yemas de un árbol como casos en que la división del individuo no se ha operado por completo. Verdad es que en los árboles y juzgando por analogía, en los zoófitos, los individuos propagados por medio de botones parecen tener entre sí un parentesco mucho más íntimo que el que existe entre los huevos o granos y los padres. Parece, sin embargo, bien establecido que las plantas propagadas por medio de yemas tienen todas vida de igual duración; y todo el mundo sabe qué singulares y cuán numerosos caracteres se transmiten con seguridad por medio de los botones, de las estacas y de los injertos; caracteres que no se transmiten nunca o rara vez por la germinación seminal. ...
En la línea 4638
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Enlazadas por la cintura, brazo con brazo, estuvieron un rato las dos mujeres sin decirse nada, comiéndose las yemas y mirando a la calle. De pronto se echó a reír Aurora. ...

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Más información sobre la palabra Yemas en internet
Yemas en la RAE.
Yemas en Word Reference.
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