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La palabra vendedores
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la palabra vendedores

La palabra Vendedores ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece vendedores.

Estadisticas de la palabra vendedores

Vendedores es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 7262 según la RAE.

Vendedores aparece de media 11.66 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la vendedores en las obras de referencia de la RAE contandose 1773 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Vendedores

Cómo se escribe vendedores o vendedorres?
Cómo se escribe vendedores o vendedorez?
Cómo se escribe vendedores o bendedores?

Más información sobre la palabra Vendedores en internet

Vendedores en la RAE.
Vendedores en Word Reference.
Vendedores en la wikipedia.
Sinonimos de Vendedores.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece vendedores

La palabra vendedores puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2355
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿Y cuántos vendedores de telas había?-Dos, monseñor. ...

En la línea 2448
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¡Yo engañar a Vuestra Eminencia!-Vuestra mujer, al ir a la calle de Vaugirard y a la calle de La Harpe, no iba a casa de vendedores de telas. ...

En la línea 2451
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Muchas veces le he dicho a mi mujer que era sorprendente que vendedores de telas vivan en casas semejantes, en casas que no tenían siquiera muestras, y las dos veces mi mujer se ha echado a reír. ...

En la línea 2733
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Dos hombres, sentados en el suelo, cenaban una inmensa fuente de liebre estofada; eran los vendedores ambulantes, dueños de los machos. ...

En la línea 2743
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... De vuelta en la posada encontré a los dos vendedores ambulantes profundamente dormidos en las _mantas_ de sus machos, tendidas por el suelo. ...

En la línea 2754
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los vendedores ambulantes se habían marchado al rayar el día. ...

En la línea 7020
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los vendedores clamaban sin cesar: _Shrit hinai, shrit hinai_. ...

En la línea 5300
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Había resuelto Fortunata, de acuerdo con su tía Segunda, albergarse en la casa de esta, que vivía otra vez en la Cava. Allá se encaminó desde la calle de Don Pedro, y antes de entrar en el portal de la pollería, el mismo portal y el mismo edificio donde tuvo principio la historia de sus desdichas, una vecina le dijo que Segunda estaba en el puesto de la plazuela, comiendo con unas amigas. Fuese allá, y vio a su tía con otras dos tarascas junto a una mesilla, comiendo un guiso de cordero en platos de Talavera. Jarro de vino y botijo de agua completaban el servicio. Las tres damas estaban con los moños al aire, hablando a un tiempo en alta voz, con ese desparpajo y esa independencia de modales que caracterizan a los vendedores ambulantes que viven siempre al aire libre, y tienen la voz hecha a la gritería de los pregones. Segunda Izquierdo era una mujer corpulenta y con la cara arrebatada, el pelo entrecano. Se parecía bastante a su hermano José; pero no conservaba tan bien como este la hermosura de aquella raza de gente guapa, porque las miserias, las enfermedades y la vida aperreada de los últimos años habían hecho efectos devastadores en su cara y cuerpo. Los que trataron a Segunda en su edad de oro, apenas la conocían ya, porque su cara estaba toda llena de costurones, y en el cuello y quijada inferior llevaba unas rúbricas que daban fe de otros tantos abcesos tratados quirúrgicamente. El ojo derecho no estaba ya todo lo abierto que debía, a causa de una rija, y el párpado inferior del mismo había adquirido notoria semejanza con un tomate, a consecuencia de la aplicación de un puño cerrado, de lo que resultó una inflamación que vino a parar en endurecimiento. Ni aun su hermosa dentadura conservaba Segunda, pues un año hacía que empezaban a emigrar las piezas unas tras otras. El cuerpo se iba pareciendo al de una vaca que se pusiera en dos pies. ...

En la línea 5345
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¡Qué ha de ser amiga de usted… qué ha de ser!—replicó Estupiñá con sarcasmo—. Y si quiere usted verla furiosa, háblele de obras que no sean las del asilo. Adiós; que haya salud… ¡Ah!, me olvidaba: cuidado con los tiestos de la ventana. Como yo vea rezumos de agua, la echo a usted; cuente que la echo… ¡María Santísima, y cuánta planta tiene usted aquí! Es un jardín… Me parece mucho peso… ¡Qué vistas tan hermosas! Mal año ha sido este para los puestos de Navidad. Están los pobres vendedores que trinan. Ya se ve… con tanta agua… Y hoy me parece que tenemos nieve. En toda mi vida no he visto un invierno tan frío como este. ¿Sabe usted que se murió el sordo, el del puesto de carne? Anoche… de repente. Yo le vi tan bueno y tan sano anteayer, y… ¡qué vida esta!… En fin, voy a ver si les saco algo a los del segundo de la izquierda. Me deben cinco meses. ¡Ay qué gente! Si la señora me dejara, ya les habría puesto los trastos en la calle; pero mi ama es así, no quiere desahucios.—«Por Dios Plácido, no les eches… los pobrecitos ya pagarán; es que no pueden».—«Pero señora, con que me dieran lo que gastan en aguardiente y lo que se dejan en la pastelería de Botín… ». Total, que con caseras como la mía, estos bribones de inquilinos están como quieren. ...

En la línea 423
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑De seis a siete. Los vendedores enviarán a alguien y usted resolverá. ...

En la línea 1365
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Por los puentecillos circulaban, sin cesar, vendedores de libros y periódicos, ofreciendo su mercancía, y vendedores de licores, comestibles y cigarros, que no carecían de compradores. ...

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