La palabra Templado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece templado.
Estadisticas de la palabra templado
Templado es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 15918 según la RAE.
Templado aparece de media 4.18 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la templado en las obras de referencia de la RAE contandose 636 apariciones .
Más información sobre la palabra Templado en internet
Templado en la RAE.
Templado en Word Reference.
Templado en la wikipedia.
Sinonimos de Templado.
Algunas Frases de libros en las que aparece templado
La palabra templado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 6030
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra. ...
En la línea 1949
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s selvas más espesas bajo un clima templado como el de Chile, no parece que afectan en manera alguna a las condiciones de salubridad de la atmósfera. ...
En la línea 2160
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... nsiderando el geólogo lo que ocurre en el archipiélago de las Galápagos, se encuentra a su pesar transportado a la época secundaria, en que los lagartos, herbívoros unos, carnívoros otros, y cuyas dimensiones no pueden compararse más que con las de nuestras actuales ballenas, habitaban en número inconmensurable tierra y mar. fenómeno digno de notar con insistencia el de que en lugar de tener este archipiélago un clima húmedo y una vegetación exhuberante, sea en realidad muy árido, y para ser país tropical de muy templado clima. ...
En la línea 16738
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y por eso la rogaba que saliese con él a paseo cuando llegó aquel Mayo risueño, seco, templado, sin nubes, pocas veces gozado en Vetusta. ...
En la línea 3065
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Durante el periodo revolucionario, pasó el pobre D. Basilio una trinquetada horrible, porque no quiso venderse ni abdicar sus ideas. Únicamente consintió en trabajar en un periódico liberal templado; pero… bien claro se lo dijo al director… nada más que para tratar de las cuestiones financieras, con exclusión absoluta de toda idea política. Dicho y hecho: la Caña se largaba todos los días un articulazo que no leía nadie, criticando la gestión de la Hacienda; pero no así como se quiera, sino con números. «Con los números no se juega» decía él, y le metía mano al presupuesto y lo desmenuzaba como si fuera la cuenta de la lavandera. «Si esta gente no comprende—decía en el café inflado de autoridad—, que sin presupuesto no hay política posible, ni hay país, ni nada. Estoy harto de decírselo todos los días. Y nada; como si se lo dijera a este mármol. Señores, yo les juro que he examinado una por una todas las cifras, y créanmelo, parece mentira que ese buñuelo haya salido de las oficinas de Hacienda. Pero si es lo que yo digo: ese señor (el Ministro del ramo) no sabe por dónde anda, ni en su vida las ha visto más gordas… ¡Cuidado que lo vengo demostrando como tres y dos son cinco! Pero nada… no lo quieren entender». ...
En la línea 4875
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Estos solterones vagabundos y ricos son así… Están viciosos, estragados, mimosos; y como se han acostumbrado a hacer su gusto, piden mediodía a catorce horas. Ahí le tienes ya, aburrido, enfermo; no sabe qué hacerse; quiere calor de familia y no le encuentra en ninguna parte. Bien merecido le está; me alegro. Que lo pague. Y para mayor desgracia, se engolosina ahora con Jacinta. Lo que a él le enciende el amor es la resistencia; y las que tienen fama de honradas, le entusiasman, y las que sobre tener fama, lo son, le vuelven loco. Con Jacinta debe de haber sostenido una guerra tremenda, sí, tremenda; pero al fin, ella se ha rendido, no te quepa duda. Yo fui Metz, que cayó demasiado pronto; y ella es Belfort, que se defiende; pero al fin cae también… ¡Ah!, las señas son mortales. El primo va a la casa todos los días, y la acecha cuando sale, para hacerse el encontradizo… Algunas tardes no parece por la tienda. ¿Tendrán citas? He aquí mi idea. Te juro que lo he de averiguar. Imposible que yo no lo averigüe. Aunque tuviera que perder mi colocación, aunque me quedara sin camisa que ponerme… ¡Qué infamia! Y miren la otra, la mosquita muerta, con su cara de Niño Jesús y su fama de virtud. Sí; santidades a cuarto; véase la clase. Te aseguro que el día en que esto estalle y haya la gran tragedia, será el día más feliz de mi vida. ¿Pues qué cree ese? ¿Que se puede engañar, y engañar, y engañar siempre, y burlarse de los pobres maridos? Pues ya cayó otro; solamente que ahora no da con mi Fenelón, que era un santo y no sospechaba de nadie más que de los prusianos. Ahora da con un hombre templado, tu amigo, que no se conformará con esta deshonra, ¿verdad? Te aseguro que le va a arder el pelo al tal primito con todo su mal de corazón y su extranjerismo. ...
En la línea 5384
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Refugio, la querida de Juan Pablo, estaba aquel invierno muy mal de ropa, y no iba al café del Siglo, sino al de Gallo, porque le cogía cerca (la pareja moraba en la Concepción Jerónima), y además porque la sociedad modesta que frecuentaba aquel establecimiento, permitía presentarse en él de trapillo o con mantón y pañuelo a la cabeza. Agregábansele a Refugio algunas personas con quienes tenía amistad fácil y adventicia, de esas que se contraen por vecindad de casa o de mesa de café. Eran un portero de la Academia de la Historia con su esposa, y un cobrador municipal de puestos del mercado, con la suya o lo que fuese. Este matrimonio solía ir los domingos acompañado de toda la familia, a saber: una abuela que había sido víctima del 2 de Mayo, y siete menores. El café se compone de dos crujías, separadas por gruesa pared y comunicadas por un arco de fábrica; mas a pesar de esta rareza de construcción, que le asemeja algo a una logia masónica, el local no tiene aspecto lúgubre. En la segunda sala, donde se instalaba Refugio, había siempre animación campechana y confianzuda, y como el espacio es allí tan reducido, toda la parroquia venía a formar una sola tertulia. En ella imperaba Refugio como en un salón elegante en el cual fuera estrella de la moda, Dábase mucho lustre, tomando aires de señora, alardeando de expresarse con agudeza y de decir gracias que los demás estaban en la obligación de reír. Poníase siempre en un ángulo, que tenía, por la disposición del local, honores de presidencia. Cuando Maxi iba, su cuñada le hacía sentar a su lado, y le mimaba y atendía mucho, con sentimientos compasivos y de protección familiar, permitiéndose también tutearle y darle consejos higiénicos. Él se dejaba querer, y apenas tomaba parte en la tertulia, como no fuera con los silogismos que mentalmente hacía sobre todo lo que allí se charlaba. Una noche estaba el pobre chico tomándose su café, muy callado, en la misma mesa de Refugio, cuando se fijó en dos hombres que en la próxima estaban, uno de los cuales no le era desconocido. Pensando, pensando, acertó al fin. Era Pepe Izquierdo, tío de su mujer, a quien sólo había visto una vez, yendo de paseo con Fortunata por las Rondas, y ella se lo presentó. Como en Gallo había tanta confianza, pronto se comunicaron los de una y otra mesa. Primero se hablaba de política, después de que la guerra se acabaría a fuerza de dinero, y como la política y las guerras vienen a ser las fibras con que se teje la Historia, hablose de la Revolución francesa, época funesta en que, según el cobrador municipal, habían sido guillotinadas muchas almas. Oír que se hablaba de Historia y no meter baza, era imposible para Izquierdo; pues desde que se puso a modelo sabía que Nabucodonosor era un Rey que comía hierba; que D. Jaime entró en Valencia a caballo, y que Hernán-Cortés era un endivido muy templado que se entretenía en quemar barcos. Los disparates que aquel hombre dijo acerca del Pronunciamiento de Francia, hicieron reír mucho a todos, particularmente al portero de la Academia de la Historia, que echaba al concurso miradas desdeñosas, no queriendo aventurar una opinión, que habría sido lo mismo que arrojar margaritas a cerdos. Mas el compañero de Platón, persona enteramente desconocida para Maxi, debía de ser uno de los sujetos más eruditos que en aquel local se habían visto nunca, y cuando rompió a hablar, se ganó la atención del auditorio. Tenía la cara granulosa y el pescuezo como el de un pavo, con una nuez muy grande, el pelo escobillón, y se expresaba en términos muy distintos del gárrulo lenguaje de su amigo: «Al Rey Luis XVI—dijo—, y a la Reina Doña María Antonieta les cortaron la cabeza, naturalmente, porque no querían darle libertad al pueblo. Por eso hubo, naturalmente, aquel gran pronunciamiento, y todo lo variaron, hasta los nombres de los meses, señores, y hasta abolieron la vara de medir y pusieron el metro, y la religión también fue abolida, celebrándose las misas, naturalmente, a la diosa Razón». ...

El Español es una gran familia

la Ortografía es divertida
Errores Ortográficos típicos con la palabra Templado
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a templado
La palabra flojedad
La palabra descompostura
La palabra descompuesto
La palabra flojo
La palabra hermosean
La palabra guardarlos
La palabra desenfadado
Webs Amigas:
Ciclos Fp de Administración y Finanzas en La Rioja . VPO en Navarra . Viviendas vpo . - Hotel Sevilla Almeria