La palabra Temas ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece temas.
Estadisticas de la palabra temas
La palabra temas es una de las palabras más comunes del idioma Español, estando en la posición 874 según la RAE.
Temas es una palabra muy común y se encuentra en el Top 500 con una frecuencia media de 102.43 veces en cada obra en castellano
El puesto de esta palabra se basa en la frecuencia de aparición de la temas en 150 obras del castellano contandose 15569 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Temas
Cómo se escribe temas o temaz?
Más información sobre la palabra Temas en internet
Temas en la RAE.
Temas en Word Reference.
Temas en la wikipedia.
Sinonimos de Temas.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece temas
La palabra temas puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 183
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... De esos temas, el evangélico es el que nos importa menos. ...
En la línea 1734
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me recibió con mucha bondad, y tuvimos una conversación agradable acerca de varios temas antes de abordar el que a mí me preocupaba hondamente. ...
En la línea 6641
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¡Tra! ¡Tralará! ¡Ya vienen los ingleses! ¡Oh Inglaterra! ¡Mucho tiempo ha de pasar aún antes de que el sol de tu gloria se abisme en las ondas tenebrosas! ¡Aunque sobre ti se amontonan nubes sombrias, pavorosas, todavía, todavía querrá el Omnipotente dispersarlas, y concederte un porvenir de más duración, y más brillante aún, que tu pasado! ¡Y si tu fin está próximo, que sea un fin noble, digno de la renombrada Reina de los mares! ¡Húndete, si has de hundirte, entre sangre y llamas, con pavoroso estruendo, arrastrando a más de una nación en tu caída! ¡Plegue al Señor preservarte, sobre todo, de una decadencia lenta y oprobiosa, en la que serías, antes de extinguirte, la mofa y escarnio de aquellos mismos enemigos que ahora te envidian y aborrecen, pero te temen; más aún, te admiran y respetan contra su voluntad! ¡Alzate, mientras es tiempo aún, y disponte para un combate a vida o muerte! ¡Arroja de ti la inmunda costra que llevas pegada a tus robustos miembros, que amortigua tu fuerza, y la entorpece y debilita! ¡Arroja de ti a tus falsos filósofos, que con tanto gusto desacreditan lo que, después del amor a Dios, se ha tenido hasta aquí por más sagrado, el amor a la tierra materna! ¡Arroja de ti a los falsos patriotas, que, so pretexto de enderezar los entuertos que sufren los pobres y los débiles, tratan de suscitar discordias internas, de suerte que tu poder sólo sea terrible para ti misma! ¡Expulsa a los falsos profetas, que divinizan la mentira; que han puesto en tus muros argamasa que no fragua, y se caerán; que ven visiones de paz, donde la paz no existe; que han robustecido los brazos de los malvados y entristecido el corazón de los justos! ¡Oh, hazlo, y no temas el resultado, porque o tu fin será grandioso y envidiable, o Dios perpetuará tu reinado sobre los mares, oh tú, su ya antigua Reina! Lo que antecede es parte de una plegaria por mi país natal, que, después de mi acción de gracias habitual, balbucí, ofreciéndosela al Todopoderoso antes de entregarme al descanso, aquel sábado por la noche en Gibraltar. ...
En la línea 7010
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Departimos luego acerca de otros temas, y no tardé en descubrir que me hallaba en compañía de un hombre de letras instruidísimo, sobre todo en los clásicos griegos y latinos; también conocía a fondo el imperio berberisco y el carácter moro. ...
En la línea 5652
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Si en los asuntos dogmáticos buscaba el auxilio de la sana razón, en los temas de moral iba siempre a parar a la utilidad. ...
En la línea 9254
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Sí, sí; te lo conozco yo; pues no temas, no; yo te aseguro que esto pasará; lo conozco yo; ya sabes cómo soy, parece que me amaga una enfermedad. ...
En la línea 16755
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Roto el secreto, Frígilis tosía fuerte abajo a propósito, para que le oyera Ana, como diciendo: No temas, estoy yo aquí. ...
En la línea 29
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La casa del gordo Arnaiz era relativamente moderna. Se había hecho pañero porque tuvo que quedarse con las existencias de Albert, para indemnizarse de un préstamo que le hiciera en 1843. Trabajaba exclusivamente en género extranjero; pero cuando Santa Cruz hizo su traspaso a los Chicos, también Arnaiz se inclinaba a hacer lo mismo, porque estaba ya muy rico, muy obeso, bastante viejo y no quería trabajar. Daba y tomaba letras sobre Londres y representaba a dos Compañías de seguros. Con esto tenía lo bastante para no aburrirse. Era hombre que cuando se ponía a toser hacía temblar el edificio donde estaba; excelente persona, librecambista rabioso, anglómano y solterón. Entre las casas de Santa Cruz y Arnaiz no hubo nunca rivalidades; antes bien, se ayudaban cuanto podían. El gordo y D. Baldomero tratáronse siempre como hermanos en la vida social y como compañeros queridísimos en la comercial, salvo alguna discusión demasiado agria sobre temas arancelarios, porque Arnaiz había hecho la gracia de leer a Bastiat y concurría a los meetings de la Bolsa, no precisamente para oír y callar, sino para echar discursos que casi siempre acababan en sofocante tos. Trinaba contra todo arancel que no significara un simple recurso fiscal, mientras que D. Baldomero, que en todo era templado, pretendía que se conciliasen los intereses del comercio con los de la industria española. «Si esos catalanes no fabrican más que adefesios —decía Arnaiz entre tos y tos—, y reparten dividendos de sesenta por ciento a los accionistas… ». ...
En la línea 65
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Mientras estudió la segunda enseñanza en el colegio de Masarnau, donde estaba a media pensión, su mamá le repasaba las lecciones todas las noches, se las metía en el cerebro a puñados y a empujones, como se mete la lana en un cojín. Ved por dónde aquella señora se convirtió en sibila, intérprete de toda la ciencia humana, pues le descifraba al niño los puntos oscuros que en los libros había, y aclaraba todas sus dudas, allá como Dios le daba a entender. Para manifestar hasta dónde llegaba la sabiduría enciclopédica de doña Bárbara, estimulada por el amor materno, baste decir que también le traducía los temas de latín, aunque en su vida había ella sabido palotada de esta lengua. Verdad que era traducción libre, mejor dicho, liberal, casi demagógica. Pero Fedro y Cicerón no se hubieran incomodado si estuvieran oyendo por encima del hombro de la maestra, la cual sacaba inmenso partido de lo poco que el discípulo sabía. También le cultivaba la memoria, descargándosela de fárrago inútil, y le hacía ver claros los problemas de aritmética elemental, valiéndose de garbanzos o judías, pues de otro modo no andaba ella muy a gusto por aquellos derroteros. Para la Historia Natural, solía la maestra llamar en su auxilio al león del Retiro, y únicamente en la Química se quedaban los dos parados, mirándose el uno al otro, concluyendo ella por meterle en la memoria las fórmulas, después de observar que estas cosas no las entienden más que los boticarios, y que todo se reduce a si se pone más o menos cantidad de agua del pozo. Total: que cuando Juan se hizo bachiller en Artes, Barbarita declaraba riendo que con estos teje-manejes se había vuelto, sin saberlo, una doña Beatriz Galindo para latines y una catedrática universal. ...
En la línea 2289
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Llegaron por fin al convento. En la puerta había dos o tres mendigas viejas, que pidieron limosna, y a Maximiliano le faltó tiempo para dársela. Le amargaba extraordinariamente la boca, y su voz ahilada salía de la garganta con interrupciones y síncopas como la de un asmático. Su turbación le obligaba a refugiarse en los temas vulgares… «¡Vaya que son pesados estos pobres!… Parece que hay misa, porque se oye la campanilla de alzar… Es bonita la casa, y alegre, sí señor, alegre». ...
En la línea 2305
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Pero lo que más tormento daba a Maximiliano era la distinta impresión que sacaba todos los jueves de la visita que a su futura hacía. Iba siempre acompañado de Nicolás, y como además no se apartaban de la recogida las dos monjas, no había medio de expresarse con confianza. El primer jueves encontró a Fortunata muy contenta; el segundo, estaba pálida y algo triste. Como apenas se sonreía, faltábale aquel rasgo hechicero de la contracción de los labios, que enloquecía a su amante. La conversación fue sobre asuntos de la casa, que Fortunata elogió mucho, encomiando los progresos que hacía en la lectura y escritura, y jactándose del cariño que le habían tomado las señoras. Como en uno de los sucesivos jueves dijera algo acerca de lo que le había gustado la fiesta de Pentecostés, la principal del año en la comunidad, y después recayera la conversación sobre temas de iglesia y de culto, expresándose la neófita con bastante calor, Maximiliano volvió a sentirse atormentado por la idea aquella de que su querida se iba a volver mística y a enamorarse perdidamente de un rival tan temible como Jesucristo. Se le ocurrían cosas tan extravagantes como aprovechar los pocos momentos de distracción de las madres para secretearse con su amada y decirle que no creyera en aquello de la Pentecostés, figuración alegórica nada más, porque no hubo ni podía haber tales lenguas de fuego ni Cristo que lo fundó; añadiendo, si podía, que la vida contemplativa es la más estéril que se puede imaginar, aun como preparación para la inmortalidad, porque las luchas del mundo y los deberes sociales bien cumplidos son lo que más purifica y ennoblece las almas. Ocioso es añadir que se guardó para sí estas doctrinas escandalosas porque era difícil expresarlas delante de las madres. ...
En la línea 612
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... —Su juicio divaga otra vez: Ha sido mala cosa ponerlo a prueba. Y con disimulo encauzó la conversación hacia otros temas, con el propósito de apartar el desdichado sello de los pensamientos de Tom, propósito que consiguió fácilmente. ...
En la línea 719
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –No temas, nada te pasará. Es más… quedaras libre. No te tocará nadie. ¡Da muestras de tu poder! ...
En la línea 934
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Veo que percibes mi atmósfera. El temor se pinta en tus facciones. Nadie puede permanecer aquí sin verse afectado de ese modo, porque es el mismo cielo. Yo voy a él y vuelvo en un abrir y cerrar de ojos. En este mismo sitio me hicieron arcángel, ha cinco años, unos ángeles enviados del cielo para investirme con esa excelsa dignidad. Con su presencia llenaron este sitio de intolerable luz y se arrodillaron ante mí, ¡oh, rey! Sí, se arrodillaron ante mí, porque yo era más grande que ellos. Yo he andado por las salas del cielo y he hablado con patriarcas. Toca mi mano; no temas, tócala. Acabas de tocar una mano que ha sido estrechada por Abraham, Isaac y Jacob, porque he andado por las salas de oro y he visto frente a frente a la Divinidad. ...
En la línea 1128
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Sigue, hermano, sigue y no temas. No hallarás miembros ni facción que no pueda soportar la prueba. Escudríñame a tu antojo, mi buen Hugo. Soy, en efecto, tu viejo Miles, el mismo viejo Miles, el hermano perdido. ¿No es eso? iAh! Éste es un gran día; ¡ya decía yo qué era un gran día! Dame la mano, acerca la cara. ¡Dios mío, si voy a morir de alegría! ...
En la línea 82
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —No temas, seré prudente. ...
En la línea 992
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡No temas, hermano! ...
En la línea 1750
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —No temas, saldré del apuro con honra y sin que se me mueva un pelo. ...
En la línea 2097
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Yo volveré a buscarte. No temas, querida mía, las balas seguirán respetando al Tigre de la Malasia. ...
En la línea 1448
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Me disponía a retirarme, pero el capitán Nemo me retuvo y me invitó a sentarme a su lado. Me interrogó con interés acerca de nuestras excursiones y la caza, y pareció no comprender la necesidad de carne tan apasionadamente sentida por el arponero. Luego la conversación se orientó hacia otros temas y, sin ser más comunicativo, el capitán Nemo se mostró más amable. ...
En la línea 2421
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Para nadie. Finalmente salieron a relucir los temas eternos. ...

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