La palabra Tapices ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece tapices.
Estadisticas de la palabra tapices
Tapices es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 19949 según la RAE.
Tapices aparece de media 3.05 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la tapices en las obras de referencia de la RAE contandose 464 apariciones .
Más información sobre la palabra Tapices en internet
Tapices en la RAE.
Tapices en Word Reference.
Tapices en la wikipedia.
Sinonimos de Tapices.
Algunas Frases de libros en las que aparece tapices
La palabra tapices puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1931
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -«Digo, pues -prosiguió Cardenio-, que, estando todos en la sala, entró el cura de la perroquia, y, tomando a los dos por la mano para hacer lo que en tal acto se requiere, al decir: ''¿Queréis, señora Luscinda, al señor don Fernando, que está presente, por vuestro legítimo esposo, como lo manda la Santa Madre Iglesia?'', yo saqué toda la cabeza y cuello de entre los tapices, y con atentísimos oídos y alma turbada me puse a escuchar lo que Luscinda respondía, esperando de su respuesta la sentencia de mi muerte o la confirmación de mi vida. ...
En la línea 2553
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Finge que te ausentas por dos o tres días, como otras veces sueles, y haz de manera que te quedes escondido en tu recámara, pues los tapices que allí hay y otras cosas con que te puedas encubrir te ofrecen mucha comodidad, y entonces verás por tus mismos ojos, y yo por los míos, lo que Camila quiere; y si fuere la maldad que se puede temer antes que esperar, con silencio, sagacidad y discreción podrás ser el verdugo de tu agravio. ...
En la línea 2592
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... »Todo lo miraba Anselmo, cubierto detrás de unos tapices donde se había escondido, y de todo se admiraba, y ya le parecía que lo que había visto y oído era bastante satisfación para mayores sospechas; y ya quisiera que la prueba de venir Lotario faltara, temeroso de algún mal repentino suceso. ...
En la línea 7218
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... ¡Qué de habilidades hay perdidas por ahí! ¡Qué de ingenios arrinconados! ¡Qué de virtudes menospreciadas! Pero, con todo esto, me parece que el traducir de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el revés, que, aunque se veen las figuras, son llenas de hilos que las escurecen, y no se veen con la lisura y tez de la haz; y el traducir de lenguas fáciles, ni arguye ingenio ni elocución, como no le arguye el que traslada ni el que copia un papel de otro papel. ...
En la línea 3348
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... De las paredes del salón de antigüedades pendían tapices más o menos auténticos, pero de notoria antigüedad. ...
En la línea 9745
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Lo que habían hecho con él había sido celebrar el aniversario 25 de la exaltación de Pío Nono al Pontificado, colgando los tapices de gala y sacando a relucir los aparatos de gas, con que iluminaban la fachada en las grandes solemnidades. ...
En la línea 9747
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y en el salón daba gritos, mientras los mozos colgaban los tapices de los balcones; hacía aspavientos, e invocaba la tolerancia religiosa, la libertad de cultos y hasta la sesión del juego de pelota. ...
En la línea 662
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Esta ciudad rica y jocunda, que parecía reflejar las costumbres de la Italia del Renacimiento, situada enfrente, en la otra ribera del Mediterráneo occidental, recibió al embajador del Papa con el mismo aparato que si fuese un rey. Tuvo que pasar Rodrigo de Borja dos días en un monasterio inmediato, mientras preparaban su recibimiento. El cortejo ocupó una extensión de dos kilómetros. El cardenal de Valencia entró a caballo, bajo un palio que sostenían los personajes más importantes de la ciudad, entre timbales y trompetas, por las calles cubiertas de ricos tapices, precediéndole todas las parroquias con cruz alzada y numerosas hermandades. En días sucesivos empezaron los banquetes dados por Borja en su palacio episcopal. Este vicecanciller de la Santa Sede poseía, además de las ricas mitras de Valencia, Cartagena y Oporto, numerosas abadías y la fortuna heredada de su hermano Pedro Luis. Todas sus rentas las gastaba espléndidamente. ...
En la línea 665
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Todo esto no fue obstáculo para que el fastuoso cardenal—obispo de Valencia—diese grandes banquetes en su palacio. La ciudad había adornado sus calles en relación con la especialidad de los comerciantes o menestrales establecidos en ella. En la Tapinería, donde trabajaban los comerciantes de tapines o chapines, calzado alto. Inventado por los moros, que aumentaba la estatura de las mujeres y cuya moda se extendía hasta Venecia, las casas se mostraban cubiertas de chapines de los más caros, que tenían las suelas con adornos de oro plata y diamantes. En la calle de las Platerías. los orfebres ostentaban sobre tapices de brocado sus obras más suntuosas, y en la Puerta Nueva, cerca del sitio donde se iba a construir poco después la famosa Lonja, aparecían revestidos dos edificios, del tejado al suelo, con piezas de ricas telas. Los señores circulaban entre la muchedumbre montados en mulas y llevando a la grupa a su dama. ...
En la línea 751
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El cardenal de Valencia, frugal en su mesa ordinariamente, daba una espléndida cena a Sforza y otros tres príncipes eclesiásticos, entre ellos Juliano de la Royere. Todo el palacio estaba adornado con magnificencia, siendo admirables los tapices que cubrían sus paredes, representando sucesos históricos. Cada uno de los salones, según la moda de entonces, tenía un rico lecho de aparato, por considerarse este mueble el más importante de todos. Las alfombras y tapices estaban en perfecta armonía de colorido con el resto del decorado. En el último de los salones, el lecho de honor era de tela de oro y las alfombras traídas de Egipto. Había varias credencias o aparadores, con vajillas de oro y plata cinceladas por los más famosos orfebres de la época. ...
En la línea 751
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El cardenal de Valencia, frugal en su mesa ordinariamente, daba una espléndida cena a Sforza y otros tres príncipes eclesiásticos, entre ellos Juliano de la Royere. Todo el palacio estaba adornado con magnificencia, siendo admirables los tapices que cubrían sus paredes, representando sucesos históricos. Cada uno de los salones, según la moda de entonces, tenía un rico lecho de aparato, por considerarse este mueble el más importante de todos. Las alfombras y tapices estaban en perfecta armonía de colorido con el resto del decorado. En el último de los salones, el lecho de honor era de tela de oro y las alfombras traídas de Egipto. Había varias credencias o aparadores, con vajillas de oro y plata cinceladas por los más famosos orfebres de la época. ...
En la línea 2841
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Me acerqué a la pared y me deslicé por los corredores hacia el salón alumbrado por su techo luminoso. El bandazo había derribado los muebles. Afortunadamente, las vitrinas, sólidamente fijadas en su base, habían resistido. Los cuadros adosados a estribor, ante el desplazamiento de la vertical, se habían adherido a los tapices, en tanto que los de babor se habían separado en un pie por lo menos de su borde inferior. El Nautilus se había acostado a estribor y, además, se había inmovilizado por completo. ...

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