La palabra Sembrado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece sembrado.
Estadisticas de la palabra sembrado
Sembrado es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 15727 según la RAE.
Sembrado aparece de media 4.26 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la sembrado en las obras de referencia de la RAE contandose 647 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Sembrado
Cómo se escribe sembrado o senbrado?
Cómo se escribe sembrado o sembrrado?
Cómo se escribe sembrado o zembrado?
Cómo se escribe sembrado o semvrado?
Más información sobre la palabra Sembrado en internet
Sembrado en la RAE.
Sembrado en Word Reference.
Sembrado en la wikipedia.
Sinonimos de Sembrado.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece sembrado
La palabra sembrado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7578
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Todos los detalles de su entrada en el Louvre y de su salida, du rante la noche en que se introdujo en Palaciocon el traje de decidor de la buenaventura italiano, me son conocidos; le diréis, para que tam poco dude de la autenticidad de mis informes, que tenía bajo su capa un gran traje blanco sembrado de lágrimas negras, de calaveras y de huesos en forma de aspa; porque en caso de sorpresa, debía hacerse pasar por el fantasma de la Dama blanca que, como todo el mundo sabe, vuelve al Louvre cada vez que va a ocurrir algún gran suceso. ...
En la línea 7610
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Tal mujer puede encontrarse: el duque es hombre de aventur as galantes y si ha sembrado muchos amores con sus promesas de constancia eterna, ha debido sembrar muchos odios también por sus continuas infidelidades. ...
En la línea 3437
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Entramos en el establo; estaba sembrado de algas podridas y otros desperdicios, donde se revolcaban los cerdos. ...
En la línea 3972
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El camino iba por un yermo poblado de brezos y tojos y sembrado de pedruscos. ...
En la línea 348
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Lo uniforme del color hace muy monótono el paisaje; en efecto, ningún matiz más brillante se destaca sobre el fondo gris blanquecino de la roca silícea y -sobre el moreno claro de la marchita hierba del llano. En las cercanías de una montaña elevada, suele esperarse ver un terreno muy desigual y sembrado de inmensos fragmentos de peñasco. ...
En la línea 601
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 27 de abril.- El lecho del río se estrecha un poco, y por lo tanto, se hace más rápida la corriente, que hace aquí seis nudosa poro hora. Unida esta causa a los; numerosos', fragmentos angulares de que el cauce está sembrado, hacen muy duro y peligroso el trabajo de los remolcadores. ...
En la línea 1307
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... tuada la ciudad en un llano a orillas del río, está tan perfectamente encerrada en un bosque de manzanos, que las calles son verdaderos senderos de una huerta. ninguna parte he visto lugar en que se de mejor el manzano que en esta región húmeda de la América meridional; a los lados de las calles se ven filas de árboles de esta clase que sin duda se han sembrado por sí mismos ...
En la línea 1691
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s pocos árboles y malezas que se encuentran en -Chile central desaparecen muy pronto, pareciendo reemplazarlos una planta muy grande, algo semejante a la yuca. superficie del terreno es originalmente irregular, por decirlo así, pero en muy pequeña escala: puntas pequeñas de rocas se levantan de improviso en pequeñas llanuras. muy escotada costa y el fondo del mar inmediato, sembrado de escollos, presentarían, si se secasen, el mismo aspecto y formas, y quizá se ha realizado ya esta transformación en la parte que hoy recorremos. ...
En la línea 10395
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Qué grande hombre era y cuánto le debía! ¿Quién sino él había sembrado aquella piedad en su alma?. ...
En la línea 2302
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al Norte había un terreno mal sembrado de cebada. Hacia aquel ejido, en el cual había un poste con letrero anunciando venta de solares, caían las tapias de la huerta del convento, que eran muy altas. Por encima de ellas asomaban las copas de dos o tres soforas y de un castaño de Indias. Pero lo más visible y lo que más cautivaba la atención del desconsolado muchacho era un motor de viento, sistema Parson, para noria, que se destacaba sobre altísimo aparato a mayor altura que los tejados del convento y de las casas próximas. El inmenso disco, semejante a una sombrilla japonesa a la cual se hubiera quitado la convexidad, daba vueltas sobre su eje pausada o rápidamente, según la fuerza del aire. La primera vez que Maxi lo observó, movíase el disco con majestuosa lentitud, y era tan hermoso de ver con su coraza de tablitas blancas y rojas, parecida a un plumaje, que tuvo fijos en él los tristes ojos un buen cuarto de hora. Por el Sur la huerta lindaba con la medianería de una fábrica de tintas de imprimir, y por el Este con la tejavana perteneciente al inmediato taller de cantería, donde se trabajaba mucho. Así como los ojos de Maximiliano miraban con inexplicable simpatía el disco de la noria, su oído estaba preso, por decirlo así, en la continua y siempre igual música de los canteros, tallando con sus escoplos la dura berroqueña. Creeríase que grababan en lápidas inmortales la leyenda que el corazón de un inconsolable poeta les iba dictando letra por letra. Detrás de esta tocata reinaba el augusto silencio del campo, como la inmensidad del cielo detrás de un grupo de estrellas. ...
En la línea 1001
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Ante tan espléndido espectáculo, Conseil se había detenido como yo. Evidentemente, en presencia de esas muestras de zoófitos y moluscos, el buen muchacho se dedicaba, como de costumbre, al placer de la clasificación. Pólipos y equinodermos abundaban en el suelo. Los isinos variados; las cornularias que viven en el aislamiento; racimos de oculinas vírgenes, en otro tiempo designadas con el nombre de «coral blanco»; las fungias erizadas en forma de hongos; las anémonas, adheridas por su disco muscular, semejaban un tapiz de flores esmaltado de porpites adornadas con su gorguera de tentáculos azulados; de estrellas de mar que constelaban la arena y de asterofitos verrugosos, finos encajes que se diría bordados por la mano de las náyades y cuyos festones se movían ante las ondulaciones provocadas por nuestra marcha. Sentía un verdadero pesar al tener que aplastar bajo mis pies los brillantes especímenes de moluscos que por millares sembraban el suelo: los peines concéntricos; los martillos; las donáceas, verdaderas conchas saltarinas; los trocos; los cascos rojos; los estrombos ala de-ángel; las afisias y tantos otros productos de este inagotable océano. Pero había que seguir andando y continuamos hacia adelante, mientras por encima de nuestras cabezas bogaban tropeles de fisalias con sus tentáculos azules flotando detrás como una estela, y medusas, cuyas ombrelas opalinas o rosáceas festoneadas por una raya azul nos «abrigaban» de los rayos solares, y pelagias noctilucas que, en la oscuridad, habrían sembrado nuestro camino de resplandores fosforescentes. ...
En la línea 1012
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... No tardé en acostumbrarme a esa extraña disposición, así como a la relativa oscuridad que nos envolvía. El suelo del bosque estaba sembrado de agudas piedras difíciles de evitar. La flora submarina me pareció ser muy completa, más rica que la de las zonas árticas o tropicales. Pero durante algunos minutos confundí involuntariamente los reinos entre sí, tomando los zoófitos por hidrófitos, los animales por plantas. ¿Quién no los hubiera confundido? La fauna y la flora se tocan muy de cerca en el mundo submarino. ...
En la línea 1611
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Al cabo de dos horas de marcha habíamos llegado a una profundidad de unos trescientos metros, es decir, al límite extremo de la formación del coral. Allí no existía ya ni el aislado «matorral» ni el «bosquecillo» de monte bajo. Era el dominio del bosque inmenso, de las grandes vegetaciones minerales, de los enormes árboles petrificados, reunidos por guirnaldas de elegantes plumarias, esas lianas marinas, cuya belleza realzaban sus matices de color y sus destellos fosforescentes. Andábamos fácilmente bajo los altos ramajes perdidos en la oscuridad de las aguas, mientras a nuestros pies, las tubíporas, las meandrinas, las astreas, las fungias, las cariófilas, formaban un tapiz de flores sembrado de gemas resplandecientes. ...
En la línea 1655
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En el octogesimonono género de la clasificación ictiológica de Lacepède, dentro de la segunda subclase de los óseos, caracterizados por un opérculo y una membrana branquial, figura la escorpena, en la que pude observar su cabeza armada de fuertes púas y su única aleta dorsal. Los escorpénidos están revestidos o privados de pequeñas escamas, según el subgénero al que pertenezcan. Al segundo subgénero correspondían los ejemplares de didáctilos que pudimos ver, rayados de amarillo, de tres a cuatro decímetros tan sólo de longitud, pero con una cabeza de aspecto realmente fantástico. En cuanto al primer subgénero, pudimos ver varios ejemplares de ese extrañísimo pez justamente llamado «sapo de mar», con una cabeza enorme y deformada tanto por profundas depresiones como por grandes protuberancias; erizado de púas y sembrado de tubérculos, tiene unos cuernos irregulares, de aspecto horroroso; su cuerpo y su cola están llenos de callosidades; sus púas causan heridas muy peligrosas. Es un pez realmente horrible, repugnante. ...
En la línea 785
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... El inspector de policía tenía sus fundamentos para hacer esta reflexión. En efecto; desde que se había marchado de Londres, entre gastos de viaje, primas, compras de elefantes, cauciones y multas, Phileas Fogg había sembrado Ya más de cinco mil libras por el camino, y el tanto por ciento que se concede a los policías sobre lo recobrado iba siempre bajando. ...

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