La palabra Salmones ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece salmones.
Estadisticas de la palabra salmones
La palabra salmones no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE
Errores Ortográficos típicos con la palabra Salmones
Cómo se escribe salmones o zalmonez?
Más información sobre la palabra Salmones en internet
Salmones en la RAE.
Salmones en Word Reference.
Salmones en la wikipedia.
Sinonimos de Salmones.

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece salmones
La palabra salmones puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3201
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Entre los peces óseos, anoté unos labros grises propios de esos mares; esparos sinágridos cuyo iris resplandecía como el fuego; escienas de un metro de largo, con una ancha boca erizada de pequeños dientes, que emitían un ligero grito; centronotos negros, de los que ya he hablado; corífenas azules con destellos de oro y plata; escaros, verdaderos arco iris del océano que rivalizan en colores con los más bellos pájaros de los trópicos; rombos azulados desprovistos de escarnas; bátracos recubiertos de una faja amarilla y transversal semejante a una t griega; enjambres de pequeños gobios moteados de manchitas pardas; dipterodones de cabeza plateada y de cola amarilla; diversos ejemplares de salmones; mugilómoros de cuerpo esbelto y de un brillo suave, como los que Lacepéde ha consagrado a la amable compañera de su vida, y, por último, un hermoso pez, el «caballero americano», que, condecorado con todas las órdenes y recamado de todos los galones, frecuenta las orillas de esa gran nación que en tan poca estima tiene a los galones y a las condecoraciones. Por la noche, las aguas fosforescentes del Gulf Stream rivalizaban con el resplandor eléctrico de nuestro fanal, sobre todo cuando amenazaba tormenta como ocurría frecuentemente en aquellos días. El 8 de mayo nos hallábamos aún frente al cabo Hatteras, a la altura de la Carolina del Norte. La anchura allí del Gulf Stream es de setenta y cinco millas y su profundidad es de doscientos diez metros. El Nautilus continuaba errando a la aventura. Toda vigilancia parecía haber cesado a bordo. En tales condiciones, debo convenir que podía intentarse la evasión, con posibilidades de éxito. En efecto, las costas habitadas ofrecían en todas partes fáciles accesos. Además podíamos esperar ser recogidos por algunos de los numerosos vapores que surcaban incesantemente aquellos parajes asegurando el servicio entre Nueva York o Boston y el golfo de México, o por cualquiera de las pequeñas goletas que realizaban el transporte de cabotaje por los diversos puntos de la costa norteamericana. Era, pues, una ocasión favorable, a pesar de las treinta millas que separaban al Nautilus de las costas de la Unión. ...
En la línea 3266
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Entre los peces que el Nautilus asustó a su paso, citaré al ciclóptero, de un metro de largo, de dorso negruzco y vientre anaranjado, que da a sus congéneres un ejemplo poco seguido de fidelidad conyugal; un unernack de gran tamaño, parecido a la morena, de color esmeralda y de un gusto excelente; unos karraks de gruesos ojos, cuyas cabezas tienen algún parecido con la del perro; blenios, ovovivíparos como las serpientes; gobios negros de dos decímetros; macruros de larga cola y de brillos plateados, peces muy rápidos que se habían aventurado lejos de los mares hiperbóreos. Las redes recogieron un pez audaz y vigoroso, armado de púas en la cabeza y de aguijones en las aletas, un verdadero escorpión de dos a tres metros, encarnizado enemigo de los blenios, de los gados y de los salmones. Era el coto de los mares septentrionales, de cuerpo tuberculado, de color pardo y rojo en las aletas. Los hombres del Nautilus tuvieron alguna dificultad en apoderarse de ese pez que, gracias a la conformación de sus opérculos, preserva sus órganos respiratorios del contacto desecante del aire y por ello puede vivir algún tiempo fuera del agua. ...

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