La palabra Sable ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece sable.
Estadisticas de la palabra sable
Sable es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 23080 según la RAE.
Sable aparece de media 2.48 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la sable en las obras de referencia de la RAE contandose 377 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Sable
Cómo se escribe sable o zable?
Cómo se escribe sable o savle?
Algunas Frases de libros en las que aparece sable
La palabra sable puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7786
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Esperad -dijo el dragón poniendo su sable, como un asador, sobre los dos gran des morillos que sostenían el fuego de la chimenea-, estoy con vosotros. ...
En la línea 2046
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Le vi también lanzarse de golpe contra dos nacionales que intentaban escaparse, separarlos de la multitud, envolverlos, y empujarlos en otra dirección, golpeándolos despreciativamente con el sable de plano. ...
En la línea 4812
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... «Y yo soy Flinter—repliqué desenvainando el sable—; retírate a tus líneas o mueres inmediatamente.» Amedrentado, hizo lo que le mandé. ...
En la línea 4887
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me llevé el chasco mayor de mi vida: al entrar en la tienda, espaciosa y cómoda, vi a un hombre atlético, vestido con una especie de uniforme de caballería, calado el morrión y un sable inmenso en la mano. ...
En la línea 703
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Muy inofensivos mientas que estaban en corto número, dejaron de serlo, como lo vimos en la mañana del 21, reunidos a los que llegaron, en los cuales notamos síntomas de hostilidad que nos hicieron temer si tendríamos que entablar lucha. Un europeo tiene grandes desventajas frente a frente de estos salvajes, que no tienen idea alguna de la potencia de las armas de fuego. El mismo movimiento indispensable para echarse a la cara el fusil, le presenta a los ojos del salvaje como muy inferior a un hombre de arco y flechas, de una lanza o de una honda. Es, por otra parte, imposible casi probarles nuestra superioridad sino con golpes mortales. Del mismo modo que las fieras, no parecen preocuparse del número; porque todo individuo si es atacado, en lugar de retirarse trata de romperos la cabeza con una piedra con la misma seguridad que un tigre trataría de haceros pedazos en circunstancias análogas. Una vez, apremiado muy de cerca, trató el capitán Fitz-Roy de espantar a una turba de salvajes de éstos, empezando por sacar el sable para amenazarlos, y no hicieron más que reírse. ...
En la línea 16433
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero los padrinos se habían portado mal, eran torpes, a pesar de las ínfulas del coronel Fulgosio que decía tener el código del honor en la punta de los dedos: no parecían armas, se había hablado del sable primero, pero no parecían sables de desafío; no había en Vetusta sables así, o no querían darlos los que los tenían. ...
En la línea 16467
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El duelo era a sable, en el Montico, en una arboleda, de tarde, cerca del obscurecer. ...
En la línea 16468
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Mesía y su adversario estaban en mangas de camisa (se acordaba Frígilis como si hubiese sido el día anterior), estaban en mangas de camisa, sable en mano. ...
En la línea 16502
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Se convino que el duelo fuese a sable. ...
En la línea 579
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Así como los barberos iban cortando la vegetación capilar, la amontonaban en haces, atando estos con un cabello suelto, lo mismo que si fuesen gavillas de trigo. Ya eran tantos, que los segadores se movían con dificultad, y uno de ellos empujo involuntariamente uno de los haces, haciéndolo rodar por las laderas del cráneo. Gritó, agitando su sable, para avisar el peligro; pero la pesada gavilla fue más rápida que su voz, y vino a caer sobre la poetisa, doblándola bajo su fardo asfixiante. Corrieron a salvarla los oficiales que habían echado pie a tierra y muchos de los curiosos privilegiados. La gloriosa mujer daba chillidos creyéndose herida de muerte, y la muchedumbre, a pesar de su admiración, acabo por reír de ella con alegre irreverencia. ...
En la línea 558
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... El pirata le ató fuertemente brazos y piernas con su propia faja. En seguida le quitó el sable y se lanzó al corredor. ...
En la línea 569
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Subió a la ventana y saltó en medio de una espesa cortina de trepadoras que lo ocultaron por completo. Unos sesenta soldados avanzaban lentamente hacia la casa, con los fusiles preparados para hacer fuego. Sandokán, que seguía emboscado como un tigre, el sable en la mano derecha y el kriss en la izquierda, no respiraba ni se movía. El único movimiento que hacía era levantar la cabeza para mirar hacia la ventana donde estaba Mariana. ...
En la línea 607
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Entonces nos veremos los dos, Tigre de la Malasia! —gritó el lord y desenvainó el sable. ...
En la línea 616
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... El pirata le ató fuertemente brazos y piernas con su propia faja. En seguida le quitó el sable y se lanzó al corredor. ...
En la línea 1238
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -Pero, ¿sabéis cantar cabeza abajo, con una peonza girando sobre la planta del pie izquierdo y un sable en equilibrio sobre la planta del pie derecho? ...

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Más información sobre la palabra Sable en internet
Sable en la RAE.
Sable en Word Reference.
Sable en la wikipedia.
Sinonimos de Sable.
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