La palabra Reverencia ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece reverencia.
Estadisticas de la palabra reverencia
Reverencia es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 12954 según la RAE.
Reverencia aparece de media 5.55 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la reverencia en las obras de referencia de la RAE contandose 843 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Reverencia
Cómo se escribe reverencia o rreverrencia?
Cómo se escribe reverencia o reverenzia?
Cómo se escribe reverencia o reberencia?

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece reverencia
La palabra reverencia puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1123
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿De verdad?-Sin contar -dijo Athos-, que si no me hubiera sacado de las manos de Biscarat, a buen seguro no habría tenido yo el honor de ha cer en este momento mi más humilde reverencia a VuestraMajestad. ...
En la línea 2453
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¡Ah! ¡Con cuánto motivo sois el cardenal, el gran cardenal, el hombre de genio al que todo el mundo reverencia!El cardenal, por mediocre que fuera el triunfo alcanzado sobre un ser tan vulgar como era Bonacieux, no dejó de gozarlo durante un ins tante; luego, casi al punto, como si un nuevo pensamiento se presen tara a su espíritu, una sonrisa frunció sus labios y, tendiendo la mano al mercero, le dijo:-Alzaos, amigo mío, sois un buen hombre. ...
En la línea 2741
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El canciller hizo una profunda reverencia, luego, con la intención bien patente de no retroceder un ápice en el cumplimiento de la comi sión que se le había encargado y como hubiera podido hacerlo un ayu dante de verdugo en la cámara de torturas, se acercó a Ana de Austria, de cuyos ojos se vieron en el mismo instante brotar lágrimas de rabia. ...
En la línea 2834
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La reina hizo una reverencia, menos por etiqueta que porque sus rodillas flaqueaban bajo ella. ...
En la línea 775
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Tengo la seguridad de que esa cara no me es desconocida.» «Así es, reverendo padre»—contestó Antonio levantándose y haciendo una profunda reverencia—. ...
En la línea 776
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... «Yo servía en casa de la condesa de..., en Cintra, cuando vuestra reverencia era su director espiritual.» «Cierto, cierto—dijo el anciano varón, suspirando—. ...
En la línea 1460
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Eché, pues, pie a tierra, y, quitándome el sombrero, hice una profunda reverencia al soldado constitucional, diciéndole: —_Señor nacional_, ha de saber usted que yo soy un caballero inglés que viaja por su gusto. ...
En la línea 1464
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Le hice una nueva reverencia, que él me pagó con otra más profunda todavía, y, mientras miraba tan pronto al pasaporte como a mi persona, me fuí a la _posada_, guiado por un mendigo que hallé al paso. ...
En la línea 1120
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y quiero que sepa vuestra reverencia que yo soy un caballero de la Mancha, llamado don Quijote, y es mi oficio y ejercicio andar por el mundo enderezando tuertos y desfaciendo agravios. ...
En la línea 2350
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... A lo que respondió el ventero: -Pues bien puede leella su reverencia, porque le hago saber que algunos huéspedes que aquí la han leído les ha contentado mucho, y me la han pedido con muchas veras; mas yo no se la he querido dar, pensando volvérsela a quien aquí dejó esta maleta olvidada con estos libros y esos papeles; que bien puede ser que vuelva su dueño por aquí algún tiempo, y, aunque sé que me han de hacer falta los libros, a fe que se los he de volver: que, aunque ventero, todavía soy cristiano. ...
En la línea 3526
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... !Mal haya el diablo!; que, si por su reverencia no fuera, ésta fuera ya la hora que mi señor estuviera casado con la infanta Micomicona, y yo fuera conde, por lo menos, pues no se podía esperar otra cosa, así de la bondad de mi señor el de la Triste Figura como de la grandeza de mis servicios. ...
En la línea 4318
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Calle, señor -dijo Sancho-, no diga la tal palabra, sino despabile esos ojos, y venga a hacer reverencia a la señora de sus pensamientos, que ya llega cerca. ...
En la línea 1068
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En los salones de espera del jefe del Consejo aguardó inútilmente unas dos horas. Los empleados le ignoraban voluntariamente. Vio a Momaren que salía del despacho del presidente. Al cruzarse con el profesor, que le saludó con una profunda reverencia, el Padre de los Maestros solo tuvo para el una mirada fría y un murmullo ininteligible. Al fin, Flimnap, convencido de que había pasado su periodo de gloria y de influencia, salió del palacio del gobierno. ...
En la línea 172
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... El médico aludido hizo una gran reverencia y replicó: ...
En la línea 203
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Ordena Su Majestad que, por graves y poderosas razones de Estado, Su Gracia el príncipe oculte su enfermedad por todos los medios que estén a su alcance, hasta que pase y Su Gracia vuelva a estar como estaba antes; es decir, que no deberá negar a nadie que es el verdadero príncipe y heredero de la grandeza de Inglaterra, que deberá conservar su dignidad de príncipe y recibir, sin palabra ni signo de protesta, la reverencia y observancia que se le deben por acertada y añeja costumbre; que deberá dejar de de hablarle a ninguno de ese nacimiento y vida de baja condición que su enfermedad ha creado pn las malsanas imaginaciones de una fantasía obsesionada; que habrá de procurar con diligencia traer de nuevo a su memoria los rostro que solía conocer, y cuando no lo consiga deberá guardar silencio, sin revelar con gestos de sorpresa, u otras señales, que los ha olvidado; que en las ceremonias de Estado, cuando quiera que se sienta perplejo en cuanto a lo que debe hacer y las palabras que debe decir, no habrá de mostrar la menor inquietud a los espectadores curiosos, sino pedir consejo en tal materia a lord Hertford, o a su humilde servidor, que tenemos mandato del rey de ponernos a su servicio atentos a su llamado, hasta que ésta orden se anule. Esto dice Su Majestad el rey, que envía sus saludos a Su Alteza Real y ruega que Dios quiera en su misericordia sanar a Vuestra Alteza prontamente y conservarle ahora y siempre en su bendita protección. ...
En la línea 204
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Lord St. John hizo una reverencia y se apartó a un lado. Tom replicó con resignación: ...
En la línea 230
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Hubo una pausa, una especie de silencio de espera, que Tom no pudo comprender: Miró a lord Hertford, y éste le hizo un signo, pero el niño no lo entendió tampoco. Isabel acudió prontamente en su socorro, con su habitual soltura. Hizo una reverencia y dijo: ...
En la línea 3390
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... El recién llegado no contestó. De pronto hizo una reverencia tan profunda, que su mano derecha tocó el suelo. ...
En la línea 4360
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »¡Si me hubiera usted visto hablar con los padres! Se habría podido pagar por presenciar ese espectáculo. En esto llega la chiquilla con un vestidito corto y semejante a un capullo que empieza a abrirse. Hace una reverencia y se pone tan encarnada como una peonía. Sin duda le habían enseñado la lección. No conozco sus gustos en materia de caras de mujer, pero, a mi juicio, la mirada infantil, la timidez, las lagrimitas de pudor de las jovencitas de dieciséis años valen más que la belleza. Por añadidura, es bonita como una imagen. Tiene el cabello claro y rizado como un corderito, una boquita de labios carnosos y purpúreos… ¡Un amor! Total, que trabamos conocimiento, yo dije que asuntos de familia me obligaban a apresurar la boda, y al día siguiente, es decir, anteayer, nos prometimos. Desde entonces, apenas llego, la siento en mis rodillas y ya no la dejo marcharse. Su cara enrojece como una aurora y yo no ceso de besarla. Su madre la ha aleccionado, sin duda, diciéndole que soy su futuro esposo y que lo que hago es normal. Conseguida esta comprensión, el papel de novio es más agradable que el de marido. Esto es lo que se llama la nature et la vérité. ¡Ja, ja! He hablado dos veces con ella. La muchachita está muy lejos de ser tonta. Tiene un modo de mirarme al soslayo que me inflama la sangre. Tiene una carita que recuerda a la de la Virgen Sixtina de Rafael. ¿No le impresiona la expresión fantástica y alucinante que el pintor dio a esa Virgen? Pues el semblante de ella es parecido. Al día siguiente de nuestros esponsales le llevé regalos por valor de mil quinientos rublos: un aderezo de brillantes, otro de perlas, un neceser de plata para el tocador; en fin, tantas cosas, que la carita de Virgen resplandecía. Ayer, cuando la senté en mis rodillas, debí de mostrarme demasiado impulsivo, pues ella enrojeció vivamente y en sus ojos aparecieron dos lágrimas que trataba de ocultar. ...

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Más información sobre la palabra Reverencia en internet
Reverencia en la RAE.
Reverencia en Word Reference.
Reverencia en la wikipedia.
Sinonimos de Reverencia.
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