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La palabra regularmente
Cómo se escribe

la palabra regularmente

La palabra Regularmente ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece regularmente.

Estadisticas de la palabra regularmente

Regularmente es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 11219 según la RAE.

Regularmente aparece de media 6.7 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la regularmente en las obras de referencia de la RAE contandose 1019 apariciones .

Algunas Frases de libros en las que aparece regularmente

La palabra regularmente puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3479
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En seguida que llegué se publicaron los anuncios usuales, y el libro se vendió regularmente—unos siete u ocho ejemplares diarios, por término medio—. ...

En la línea 4100
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pedimos luego para nosotros algo de comer: como una hora más tarde nos sirvieron un pescado de unas tres libras, regularmente sabroso, muy fresco, condimentado para nosotros por una vieja que desempeñaba las funciones de ama de gobierno. ...

En la línea 4768
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El terreno por donde íbamos era regularmente llano y parecía bien cultivado. ...

En la línea 5011
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Esas nociones las aumenté considerablemente durante mi residencia en España, y gracias a mis relaciones con algunos bascos llegué a entender, hasta cierto punto, su idioma hablado, y aún lo hablé yo también, pero siempre con gran inseguridad; porque para hablar el vascuence, siquiera regularmente, es necesario haber vivido en el país desde muy niño. ...

En la línea 80
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al ver la estrecha casa, se daba uno a pensar que la ley de impenetrabilidad de los cuerpos fue el pretexto que tomó la muerte para mermar aquel bíblico rebaño. Si los diez y siete chiquillos hubieran vivido, habría sido preciso ponerlos en los balcones como los tiestos, o colgados en jaulas de machos de perdiz. El garrotillo y la escarlatina fueron entresacando aquella mies apretada, y en 1870 no quedaban ya más que nueve. Los dos primeros volaron a poco de nacidos. De tiempo en tiempo se moría uno, ya crecidito, y se aclaraban las filas. En no sé qué año, se murieron tres con intervalo de cuatro meses. Los que rebasaron de los diez años, se iban criando regularmente. ...

En la línea 5026
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Mejor… me he convencido de que vivir es la mayor de las sandeces—le dijo él, bajando la escalera—. ¿Para qué vive uno? Para padecer. El pobre de la pierna es el que lo pasa regularmente. Porque aquello no duele. Lleva su pierna por delante como si fuera una cosa bonita que el público desea conocer. ...

En la línea 2643
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Así fue como el Nautilus, guiado por tan hábil piloto, dejó tras de sí aquellos hielos, clasificados, según su forma o su tamaño, con una precisión que encantaba a Conseil, en: icebergs o montañas; ice fields o campos unidos y sin límites; drift ices o hielos flotantes; packs o campos rotos, llamados palchs cuando son circulares, y streams cuando están formados por bloques alargados. La temperatura era ya bastante baja. El termómetro, expuesto al aire exterior, marcaba dos o tres grados bajo cero. Pero estábamos bien abrigados con pieles obtenidas a expensas de las focas y de los osos marinos. El interior del Nautilus, regularmente caldeado por sus aparatos eléctricos, desafiaba a las más bajas temperaturas. Por otra parte, bastaba que se sumergiera unos cuantos metros para hallar una temperatura soportable. ...

En la línea 3059
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Me resarcí de este retraso con interesantes estudios. Durante aquellas dos jornadas del 11 y 12 de abril, el Nautilus navegó en superficie, y sus redes izaron a bordo una pesca milagrosa de zoófitos, peces y reptiles. La barredera dragó algunos zoófitos, en su mayor parte unas hermosas fictalinas pertenecientes a la familia de los actínidos, y entre otras especies la Phyctalis protexta, originaria de esa parte del océano, pequeño tronco cilíndrico ornado de líneas verticales y moteado de puntos rojos que termina en un maravilloso despliegue de tentáculos. Los moluscos recogidos ya me eran familiares, turritelas, olivas porfirias, de líneas regularmente entrecruzadas y cuyas manchas rojas destacaban vivamente sobre el fondo de color carne; fantásticas pteróceras, semeiantes a escorpiones petrificados; hialas translúcidas; argonautas; sepias de gusto excelente, y algunas especies de calamares, a los que los naturalistas de la Antigüedad clasificaban entre los peces voladores, y que sirven principalmente de cebo para la pesca del bacalao. ...

En la línea 1099
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Sé también que fueron los doce números del centro, a los cuales permanecí fiel, los que salieron con más frecuencia. Aparecían regularmente, siempre tres o cuatro veces seguidas; luego desaparecían dos veces, para volver a darse otra vez. ...

En la línea 1266
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Vivía en un círculo burgués, mercantil, donde se contaba por céntimos. Los primeros quince días, Blanche no podía sufrirme; me daba perfecta cuenta de ello; cierto que me vestía con elegancia, que me hacía el nudo de la corbata todas las mañanas, pero, en el fondo de su alma sentía por mí un sincero desprecio. Eso no me interesaba, no ponía en eso la menor atención. Melancólico y abatido, adquirí la costumbre de ir al Château des Fleurs, donde, regularmente, todas las noches me emborrachaba y aprendí el cancán —que se bailaba allí con mucho descoco—. Llegué a hacerme famoso en aquel ambiente. Finalmente, Blanche comprendió con quién trataba. Parecía haberse formado de antemano la idea de que yo, durante nuestras relaciones, la seguiría con un lápiz y una hoja de papel en la mano y llevaría una cuenta de gastos y de sus pillerías, tanto pasadas como futuras. Indudablemente se figuraba que regañaríamos por cada diez francos que gastase. Para cada uno de mis ataques, que daba por descontados, tenía preparada una réplica. Al ver que no ocurría nada de eso, tomó ella la ofensiva. ...

En la línea 669
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... 'Su brillante cabellera, regularmente dividida en dos partes, sirve de cerco a los contornos armoniosos de sus mejillas delicadas y blancas, brillantes de lustre y de frescura. Sus cejas de ébano tienen la forma y la fuerza del arco de Kama, dios del amor, y bajo sus pestañas sedosas, en la pupila negra de sus grandes ojos límpidos, nadan como en los lagos sagrados del Himalaya los más puros reflejos de la celeste luz. Finos, iguales y blancos, sus dientes resplandecen entre la sonrisa de sus labios, como gota de rocío en el seno medio cerrado de una flor de granado. Sus lindas orejas de curvas simétricas, sus manos sonrosadas, sus piececitos arqueados y tiernos como las yemas del lotus, brillan con el resplandor de las más bellas perlas de Ceylán, de los más bellos diamantes de Golconda. Su delgada y flexible cintura que puede abarcarse con una sola mano, realza la elegante configuración de sus redondeadas caderas y la riqueza de su busto, en que la juventud en flor ostenta sus más perfectos tesoros; y bajo los pliegues sedosos de su túnica, parece haber sido modelada en plata por la mano divina de Vicvacarma, el escultor eterno.' ...

En la línea 788
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Durante los primeros días de la travesía, mistress Aouida contrajo mayor intimidad con Phileas Fogg. En todas ocasiones le manifestaba el más vivo reconocimiento. El flemático gentleman la escuchaba, en apariencia al menos, con la mayor frialdad, sin que una entonación ni un ademán revelasen la más ligera emoción. Cuidaba que nada faltase a la joven. A ciertas horas acudía regularmente, si no a hablar, al menos a escucharla. Cumplía con ella los deberes de urbanidad más estricta, pero con la gracia y la imprevisión de un autómata cuyos movimientos se hubiesen dispuesto para ese fin. Aouida no sabía qué pensar de ello, pero Picaporte le había explicado algo de la excéntrica personalidad de su amo. Le había instruido de la apuesta que le hacía dar la vuelta al mundo. Mistress Aoulda se había sonreído; pero al fin te debía la vida, y su salvador no podía salir perdiendo en que ella lo viese al través de su reconocimiento. ...


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Más información sobre la palabra Regularmente en internet

Regularmente en la RAE.
Regularmente en Word Reference.
Regularmente en la wikipedia.
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