La palabra Quemar ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece quemar.
Estadisticas de la palabra quemar
Quemar es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 10707 según la RAE.
Quemar aparece de media 7.1 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la quemar en las obras de referencia de la RAE contandose 1079 apariciones .
Más información sobre la palabra Quemar en internet
Quemar en la RAE.
Quemar en Word Reference.
Quemar en la wikipedia.
Sinonimos de Quemar.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece quemar
La palabra quemar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5948
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Contesté que no me preocupaba el asunto; y que si las autoridades de Toledo, civiles o eclesiásticas, resolvían quemar los libros, mi único deseo era que los entregasen a las llamas con toda la publicidad posible, porque así no harían más que manifestar su diabólico rencor y hostilidad a la Palabra de Dios. ...
En la línea 345
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -¡Ay señor! -dijo la sobrina-, bien los puede vuestra merced mandar quemar, como a los demás, porque no sería mucho que, habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo éstos, se le antojase de hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo; y, lo que sería peor, hacerse poeta; que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza. ...
En la línea 370
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Lloráralas yo -dijo el cura en oyendo el nombre- si tal libro hubiera mandado quemar; porque su autor fue uno de los famosos poetas del mundo, no sólo de España, y fue felicísimo en la tradución de algunas fábulas de Ovidio. ...
En la línea 2327
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Luego, ¿quiere vuestra merced quemar más libros? -dijo el ventero. ...
En la línea 2329
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Pues, ¿por ventura -dijo el ventero- mis libros son herejes o flemáticos, que los quiere quemar? -Cismáticos queréis decir, amigo -dijo el barbero-, que no flemáticos. ...
En la línea 1291
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s habitantes de Chiloé aprovechan esta semana de buen tiempo extraordinario para quemar los montes; por todas partes se ven nubes de humo; pero aunque cuidan de prender fuego por varios puntos a la vez, no llegan a producir nunca un gran incendio ...
En la línea 3015
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... sta se me ha dicho que se habían hecho, en honor a estas leyes, sacrificios mayores que en Inglaterra. gente pobre tenía antes costumbre de quemar una planta que crece a la orilla del mar, extrayendo de ella la sosa; pero se publicó un bando prohibiendo tocar a tales plantas, dando por única razón que si se destruían ¡no tendrían ya las perdices dónde anidar! En mis paseos, cruzo varias veces los llanos cubiertos de césped y guarnecidos de profundos valles donde se encuentra Longwood ...
En la línea 3387
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¿Por qué no les da usted una luz, Visita? —Señores, porque esos locos son capaces de quemar la casa. ...
En la línea 14702
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Oh, aquellos relámpagos debían quemar el mundo entero si se quería hacer justicia de una vez!. ...
En la línea 5384
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Refugio, la querida de Juan Pablo, estaba aquel invierno muy mal de ropa, y no iba al café del Siglo, sino al de Gallo, porque le cogía cerca (la pareja moraba en la Concepción Jerónima), y además porque la sociedad modesta que frecuentaba aquel establecimiento, permitía presentarse en él de trapillo o con mantón y pañuelo a la cabeza. Agregábansele a Refugio algunas personas con quienes tenía amistad fácil y adventicia, de esas que se contraen por vecindad de casa o de mesa de café. Eran un portero de la Academia de la Historia con su esposa, y un cobrador municipal de puestos del mercado, con la suya o lo que fuese. Este matrimonio solía ir los domingos acompañado de toda la familia, a saber: una abuela que había sido víctima del 2 de Mayo, y siete menores. El café se compone de dos crujías, separadas por gruesa pared y comunicadas por un arco de fábrica; mas a pesar de esta rareza de construcción, que le asemeja algo a una logia masónica, el local no tiene aspecto lúgubre. En la segunda sala, donde se instalaba Refugio, había siempre animación campechana y confianzuda, y como el espacio es allí tan reducido, toda la parroquia venía a formar una sola tertulia. En ella imperaba Refugio como en un salón elegante en el cual fuera estrella de la moda, Dábase mucho lustre, tomando aires de señora, alardeando de expresarse con agudeza y de decir gracias que los demás estaban en la obligación de reír. Poníase siempre en un ángulo, que tenía, por la disposición del local, honores de presidencia. Cuando Maxi iba, su cuñada le hacía sentar a su lado, y le mimaba y atendía mucho, con sentimientos compasivos y de protección familiar, permitiéndose también tutearle y darle consejos higiénicos. Él se dejaba querer, y apenas tomaba parte en la tertulia, como no fuera con los silogismos que mentalmente hacía sobre todo lo que allí se charlaba. Una noche estaba el pobre chico tomándose su café, muy callado, en la misma mesa de Refugio, cuando se fijó en dos hombres que en la próxima estaban, uno de los cuales no le era desconocido. Pensando, pensando, acertó al fin. Era Pepe Izquierdo, tío de su mujer, a quien sólo había visto una vez, yendo de paseo con Fortunata por las Rondas, y ella se lo presentó. Como en Gallo había tanta confianza, pronto se comunicaron los de una y otra mesa. Primero se hablaba de política, después de que la guerra se acabaría a fuerza de dinero, y como la política y las guerras vienen a ser las fibras con que se teje la Historia, hablose de la Revolución francesa, época funesta en que, según el cobrador municipal, habían sido guillotinadas muchas almas. Oír que se hablaba de Historia y no meter baza, era imposible para Izquierdo; pues desde que se puso a modelo sabía que Nabucodonosor era un Rey que comía hierba; que D. Jaime entró en Valencia a caballo, y que Hernán-Cortés era un endivido muy templado que se entretenía en quemar barcos. Los disparates que aquel hombre dijo acerca del Pronunciamiento de Francia, hicieron reír mucho a todos, particularmente al portero de la Academia de la Historia, que echaba al concurso miradas desdeñosas, no queriendo aventurar una opinión, que habría sido lo mismo que arrojar margaritas a cerdos. Mas el compañero de Platón, persona enteramente desconocida para Maxi, debía de ser uno de los sujetos más eruditos que en aquel local se habían visto nunca, y cuando rompió a hablar, se ganó la atención del auditorio. Tenía la cara granulosa y el pescuezo como el de un pavo, con una nuez muy grande, el pelo escobillón, y se expresaba en términos muy distintos del gárrulo lenguaje de su amigo: «Al Rey Luis XVI—dijo—, y a la Reina Doña María Antonieta les cortaron la cabeza, naturalmente, porque no querían darle libertad al pueblo. Por eso hubo, naturalmente, aquel gran pronunciamiento, y todo lo variaron, hasta los nombres de los meses, señores, y hasta abolieron la vara de medir y pusieron el metro, y la religión también fue abolida, celebrándose las misas, naturalmente, a la diosa Razón». ...
En la línea 834
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... No tardaron en invadir una pequeña casa de labor donde se instalaron a sus anchas, mientras el tembloroso labriego y su gente vaciaban la despensa para darles desayuno. Acariciaban por debajo del mentón a la mujer y a las hijas, mientras recibían el condumio de sus manos, y hacían bromas vulgares acerca de ellas, acompañadas de epítetos insultantes y de zafias, carcajadas. Arrojaban los huesos y las verduras al aldeano y a sus hijos, a quienes tenían sin cesar haciendo de criados, y aplaudían tumultuosamente cuando se decía un chiste gracioso. Acabaron por golpear en la cabeza a una de las hijas, ofendida por alguna de sus familiaridades. Cuando se despidieron, amenazaron con volver para quemar la casa sobre las mismas cabezas de la familia si llegaba a oídos de la justicia alguna noticia de sus fechorías. ...
En la línea 904
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Otro rey de Inglaterra tuvo una faena semejante a ésta, antaño… No va contra mi dignidad el encargarme de un oficio que el gran Alfredo no desdeñó ejercer. Pero voy a procurar desempeñarlo mejor que él, que dejó quemar los pasteles. ...
En la línea 1500
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... También sacó de la cárcel al viejo abogado, a quien perdonó la multa. Dispuso buenos hogares para las hijas de las dos mujeres anabaptistas a quienes vio quemar en la hoguera, y castigó debidamente al alguacil que descargó sobre las espaldas de Miles Hendon los inmerecidos azotes. ...
En la línea 750
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -¡Sin duda! - exclamó impetuosamente Picaporte-. ¡En esa pagoda de Pillaji, ante la cual iban a quemar a su víctima! ...

El Español es una gran familia
Errores Ortográficos típicos con la palabra Quemar
Cómo se escribe quemar o quemarr?
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a quemar
La palabra profetisa
La palabra nietos
La palabra ascuas
La palabra chispeantes
La palabra inquisidor
La palabra visten
La palabra averiguaciones
Webs Amigas:
Ciclos formativos en Castellon . Ciclos Fp de Administración y Finanzas en Zaragoza . Playas de Salobreña . - Hotel en Doñana Macia Doñana