Cómo se escribe.org.es

La palabra pusieran
Cómo se escribe

la palabra pusieran

La palabra Pusieran ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece pusieran.

Estadisticas de la palabra pusieran

Pusieran es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 20467 según la RAE.

Pusieran aparece de media 2.94 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la pusieran en las obras de referencia de la RAE contandose 447 apariciones .

Más información sobre la palabra Pusieran en internet

Pusieran en la RAE.
Pusieran en Word Reference.
Pusieran en la wikipedia.
Sinonimos de Pusieran.

Algunas Frases de libros en las que aparece pusieran

La palabra pusieran puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1718
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... No tardaron en saberlo. De una reja baja partió una llama fugaz, una línea roja disolviéndose en humo. Un trallazo enorme y seco conmovió la plaza. Después, otro y otro, hasta nueve, que a la gente, inmóvil por la sorpresa, le parecieron infinitos en número. Era la guardia, que hacía fuego antes de que ellos se pusieran delante de los fusiles. ...

En la línea 6323
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Respecto a la barbarie de Grecia, ignoran ustedes, al parecer, que hubo una ciudad, llamada Atenas, famosísima, siglos antes de que a la primera choza de Roma le pusieran su techo de bálago y de que los vagabundos que primero la poblaron se hubieran escapado de manos de la justicia.» «_Signor Donatio_, es usted un hereje ignorante y, además, un insolente. ...

En la línea 2332
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y este Diego García de Paredes fue un principal caballero, natural de la ciudad de Trujillo, en Estremadura, valentísimo soldado, y de tantas fuerzas naturales que detenía con un dedo una rueda de molino en la mitad de su furia; y, puesto con un montante en la entrada de una puente, detuvo a todo un innumerable ejército, que no pasase por ella; y hizo otras tales cosas que, como si él las cuenta y las escribe él asimismo, con la modestia de caballero y de coronista propio, las escribiera otro, libre y desapasionado, pusieran en su olvido las de los Hétores, Aquiles y Roldanes. ...

En la línea 9652
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Tuvo que transigir; tuvo que tolerar lo que al principio le sublevaba sólo pensado, que sus hijas se moviesen, que sus amigos pusieran en juego sus relaciones para que el obispo se metiera el rayo en el bolsillo. ...

En la línea 2069
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Maximiliano, con estas cosas, se sentía cada vez más fuerte. Había tomado acuerdos en consejo de familia, luego era hombre. Si tenía la personalidad legal, ¿cómo no tener la otra? Figurábase que algo crecía y se vigorizaba dentro de él, y hasta llegó a imaginar que si le pusieran en una báscula había de pesar más que antes de aquellas determinaciones. Sin duda tenía también más robustez física, más dureza de músculos, más plenitud de pulmones. No obstante, estaba sobre ascuas hasta que su hermano el cleriguito no se explicase. Podría suceder muy bien que cuando todo iba como una seda, saliese con ciertas mistiquerías propias de su oficio, sacando el Cristo de debajo de la sotana y alborotando la casa. ...

En la línea 2313
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Los trabajos eran diversos y en ocasiones rudos. Ponían las maestras especial cuidado en desbastar aquellas naturalezas enviciadas o fogosas, mortificando las carnes y ennobleciendo los espíritus con el cansancio. Las labores delicadas, como costura y bordados, de que había taller en la casa, eran las que menos agradaban a Fortunata, que tenía poca afición a los primores de aguja y los dedos muy torpes. Más le agradaba que la mandaran lavar, brochar los pisos de baldosín, limpiar las vidrieras y otros menesteres propios de criadas de escalera abajo. En cambio, como la tuvieran sentada en una silla haciendo trabajos de marca de ropa se aburría de lo lindo. También era muy de su gusto que la pusieran en la cocina a las órdenes de la hermana cocinera, y era de ver cómo fregaba ella sola todo el material de cobre y loza, mejor y más pronto que dos o tres de las más diligentes. ...

En la línea 2315
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A pesar de la severidad empleada para impedir las parejas íntimas o grupos, siempre había alguna infracción hipócrita de esta observancia. Era imposible evitar que entre cuarenta o cincuenta mujeres hubiese dos o tres que se pusieran al habla, aprovechando cualquier coyuntura oportuna en las varias ocupaciones de la casa. Un sábado por la mañana Sor Natividad, que era la Superiora (por más señas la madrecita seca que recibió a Fortunata el día de su entrada), mandó a esta que brochase los baldosines de la sala de recibir. Era Sor Natividad vizcaína, y tan celosa por el aseo del convento que lo tenía siempre como tacita de plata, y en viendo ella una mota, un poco de polvo o cualquier suciedad, ya estaba desatinada y fuera de sí, poniendo el grito en el Cielo como si se tratara de una gran calamidad caída sobre el mundo, otro pecado original o cosa así. Apóstol fanático de la limpieza, a la que seguía sus doctrinas la agasajaba y mimaba mucho, arrojando tremendos anatemas sobre las que prevaricaban, aunque sólo fuera venialmente, en aquella moral cerrada del aseo. Cierto día armó un escándalo porque no habían limpiado… ¿qué creeréis?, las cabezas doradas de los clavos que sostenían las estampas de la sala. En cuanto a los cuadros, había que descolgarlos y limpiarlos por detrás lo mismo que por delante. «Si no tenéis alma, ni un adarme de gracia de Dios—les decía—, y no os habéis de condenar por malas, sino por puercas». El sábado aquel mandó, como digo, dar cera y brochado al piso de la sala, encargando a Fortunata y a otra compañera que se lo habían de dejar lo mismo que la cara del Sol. ...

En la línea 2912
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Le echó una mirada dulce y penetrante, el mismo mirar con que le había hecho su esclavo. El pobre chico sintió como si le pusieran un grillete en el alma. ...


El Español es una gran familia


la Ortografía es divertida

Errores Ortográficos típicos con la palabra Pusieran

Cómo se escribe pusieran o pusierran?
Cómo se escribe pusieran o pucieran?
Cómo se escribe pusieran o puzieran?

Busca otras palabras en esta web

Palabras parecidas a pusieran

La palabra ocultado
La palabra convertido
La palabra acordaban
La palabra enaguas
La palabra contestaron
La palabra vasija
La palabra conductores

Webs Amigas:

Ciclos Fp de informática en Cantabria . Ciclos Fp de informática en Huelva . VPO en Madrid . - Apartamentos en Salou medworld Village Park