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La palabra pureza
Cómo se escribe

la palabra pureza

La palabra Pureza ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Memoria De Las Islas Filipinas. de Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El Señor de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece pureza.

Estadisticas de la palabra pureza

Pureza es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 7194 según la RAE.

Pureza aparece de media 11.81 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la pureza en las obras de referencia de la RAE contandose 1795 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Pureza

Cómo se escribe pureza o purreza?
Cómo se escribe pureza o puresa?

Más información sobre la palabra Pureza en internet

Pureza en la RAE.
Pureza en Word Reference.
Pureza en la wikipedia.
Sinonimos de Pureza.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece pureza

La palabra pureza puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 443
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Al oficial del ramo de correos, á quien deseamos satisfacer, hacemos la justicia de creer que en sus alusiones no habrá sido su ánimo mellar la calificada integridad ni el acierto y pureza de las medidas tomadas por el superior gobierno de aquellas Islas, ni tampoco atacar las aptitudes recomendables y pureza señalada con que los oficiales de su secretaría desempeñan comisiones en bien del servicio público, de sijilo y de mayor interes que la de correos; en cuyo obsequio han hecho servicios que no pueden obscurecerse, porque resultan de testimonios permanentes que deben obrar en la direccion jeneral, en la cual quizá no hubieran visto la restitucion de ciertos fondos, la recaudacion de otros, y la averiguacion de muchos, destinados á objetos estraños á los de su instituto, si la citada comision hubiera estado confiada á otro que no fuese individuo de la secretaria de gobierno, y que no hubiese contado con los antecedentes que habia en ella, y con la decidida y justificada proteccion del Excmo. ...

En la línea 1914
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Para mí es indudable que una edición como la que usted intenta imprimir, ejercería una influencia muy beneficiosa en el espíritu del pueblo, que, entre nosotros, no conoce la religión a fondo ni en su pureza. ...

En la línea 2567
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Puso en mí gran confianza, más que nada porque hablo el español con gran pureza; lo aprendí con los judíos, que, según he oído decir a _Monsieur_ Zea, lo hablan mejor que los actuales españoles de nacimiento. ...

En la línea 6275
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Allí, el aire embalsamado de la hermosa Andalucía se respira en toda su pureza. ...

En la línea 872
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... n ese riesgo, no produciría nada la tierra; porque durante el verano ni una sola nube empaña la pureza del cielo ...

En la línea 938
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ce un tiempo hermosísimo y la atmósfera es de una pureza extraordinaria. espesa capa de nieve que acaba de caer hace destacar admirablemente las formas del Aconcagua y de la cadena principal; el espectáculo es imponente ...

En la línea 1667
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ntland, la cresta de la montaña tiene una altitud de 12.454 pies (3.736 metros). camino no pasa por nieves perpetuas, aun cuando las he visto desde él. el vértice es el viento excesivamente frío: pero, a pesar de ello, es imposible dejar de detenerse algunos minutos para admirar el color del cielo y la pureza de la atmósfera. vista es admirable: al oeste se domina un magnífico caos de montañas separadas por desfiladeros profundísimos. ordinario nieva antes de esta época del año y hasta resulta impracticable el camino en esta estación; pero hemos tenido buena fortuna; ni de día ni de noche se ha presentado una sola nube en el cielo, a excepción de pequeñas masas de vapores que rodean los picos más elevados ...

En la línea 3035
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Si se convencía de la pureza y fuerza de esta pasión, le ayudaría no poco. ...

En la línea 4880
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Los ojos azules, claros, sin expresión, muy abiertos, de doña Paula, alejaban la posibilidad de toda sospecha; por los ojos se le conocía que no toleraba que se pusiese en tela de juicio la pureza de costumbres de su hijo y la inocencia de su sueño; ni al mismo Provisor le hubiera consentido media palabra de protesta, ni una leve objeción en nombre del qué dirán. ...

En la línea 4884
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Doña Paula exigía que se creyera que ella creía en la pureza perfecta de su hijo. ...

En la línea 9112
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Era alta, ancha de hombros, y su larga viudez casta parecía haber echado sobre su cuerpo algo como matorral de pureza que le daba cierto aspecto de virgen vetusta. ...

En la línea 168
del libro El Señor
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Para mayor prueba de la pureza de su idealidad, tenía el dolor que le acompañaba. ...

En la línea 259
del libro El Señor
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Juan la ayudó en él con toda la pureza espiritual de su dignidad, sagrada en tal oficio. ...

En la línea 748
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Rodrigo de Borja se preocupó en todo momento de mantener la pureza del dogma y ensanchar los dominios de la Iglesia. Esta no perdió nada durante su Pontificado; al contrario, aumentó enormemente su poder temporal. Era sobrio en la mesa, apenas bebía vino, nunca se mostró jugador, como Scarampo, los Piarlos y otros cardenales. Su pecado fue gustarle las mujeres de un modo Irresistible, hasta en su más extrema ancianidad, sin incurrir nunca en el vicio griego, como muchos de sus compañeros de cardenalato… Podía haber ocultado fácilmente sus hijos, por ser Ilegítimos, llamándolos sobrinos, a imitación de otros pontífices: pero este español era incapaz de tapujos as hipocresía» en sus afectos. Amaba a sus retoños con un apasionamiento extremado de meridional; fue un 'padrazo, preocupándose sin recato de engrandecerlos. Una lujuria de toro bravo, siempre fecunda, y un ambicioso deseo de elevar a su prole fueron los dos grandes defectos de este varón, indiscutiblemente superior, por la firmeza de su carácter, por su coraje reposado y sereno y por sus talentos de gobernante, a todos sus contemporáneos. ...

En la línea 1045
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Además, por una regresión caprichosa de su pensamiento, él, que nunca se preocupaba de la moral, considerándola incompatible con el arte y el amor, admiró la pureza y la inocencia de esta joven, cualidades que meses antes habría llamado «el dote natural de una muchacha algo tonta». Hasta se dijo que la vida común con una mujer ingenua y sencilla de carácter influiría en su porvenir, libertándole de las angustias y contradicciones mentales que habían amargado su juventud. Esta Elisabeta iba a hacer del caballero Tannhauser un personaje ponderado y ecuánime, como decía don Arístides al completar el retrato de cualquiera de sus amigos hispanoamericanos. ...

En la línea 589
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... En honor de la verdad, se ha de decir que Santa Cruz amaba a su mujer. Ni aun en los días que más viva estaba la marea de la infidelidad, dejó de haber para Jacinta un hueco de preferencia en aquel corazón que tenía tantos rincones y callejuelas. Ni la variedad de aficiones y caprichos excluía un sentimiento inamovible hacia su compañera por la ley y la religión. Conociendo perfectamente su valer moral, admiraba en ella las virtudes que él no tenía y que según su criterio, tampoco le hacían mucha falta. Por esta última razón no incurría en la humildad de confesarse indigno de tal joya, pues su amor propio iba siempre por delante de todo, y teníase por merecedor de cuantos bienes disfrutaba o pudiera disfrutar en este bajo mundo. Vicioso y discreto, sibarita y hombre de talento, aspirando a la erudición de todos los goces y con bastante buen gusto para espiritualizar las cosas materiales, no podía contentarse con gustar la belleza comprada o conquistada, la gracia, el donaire, la extravagancia; quería gustar también la virtud, no precisamente vencida, que deja de serlo, sino la pura, que en su pureza misma tenía para él su picante. ...

En la línea 1866
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Después de esta reticencia, que por lo terminante parecía hija de una convicción profunda, siguió contemplando y admirando su belleza. Estaba orgullosa de sus ojos negros, tan bonitos que, según dictamen de ella misma, le daban la puñalada al Espiritui Santo. La tez era una preciosidad por su pureza mate y su transparencia y tono de marfil recién labrado; la boca, un poco grande, pero fresca y tan mona en la risa como en el enojo… ¡Y luego unos dientes! «Tengo los dientes—decía ella mostrándoselos—, como pedacitos de leche cuajada». ...

En la línea 5224
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¡Vivaaa… !—Así lo dirán las multitudes, cuando esta doctrina se propague; pero esto no nos toca a nosotros, sino al que vendrá después. Cumplamos tú y yo la ley de morir cuando nos creamos llegados al punto de caramelo de la pureza. Matemos a la bestia cuando de ella esté completamente desligada su prisionera, la sustancia espiritual, como del erizo se desprende la castaña bien madura. ...

En la línea 6119
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Porque yo veo ahora todos los conflictos, todos los problemas de mi vida con una claridad que no puede provenir más que de la razón… Y para que conste, yo juro ante Dios y los hombres que perdono con todo mi corazón a esa desventurada a quien quise más que a mi vida, y que me hizo tanto daño; yo la perdono, y aparto de mí toda idea rencorosa, y limpio mi espíritu de toda maleza, y no quiero tener ningún pensamiento que no sea encaminado al bien y a la virtud… El mundo acabó para mí. He sido un mártir y un loco. Que mi locura, de la que con la ayuda de Dios he sanado, se me cuente como martirio, pues mis extravíos, ¿qué han sido más que la expresión exterior de las horribles agonías de mi alma? Y para que no quede a nadie ni el menor escrúpulo respecto a mi estado de perfecta cordura, declaro que quiero a mi mujer lo mismo que el día en que la conocí; adoro en ella lo ideal, lo eterno, y la veo, no como era, sino tal y como yo la soñaba y la veía en mi alma; la veo adornada de los atributos más hermosos de la divinidad, reflejándose en ella como en un espejo; la adoro, porque no tendríamos medio de sentir el amor de Dios, si Dios no nos lo diera a conocer figurando que sus atributos se transmiten a un ser de nuestra raza. Ahora que no vive, la contemplo libre de las transformaciones que el mundo y el contacto del mal le imprimían; ahora no temo la infidelidad, que es un rozamiento con las fuerzas de la Naturaleza que pasan junto a nosotros; ahora no temo las traiciones, que son proyección de sombra por cuerpos opacos que se acercan; ahora todo es libertad, luz; desaparecieron las asquerosidades de la realidad, y vivo con mi ídolo en mi idea, y nos adoramos con pureza y santidad sublimes en el tálamo incorruptible de mi pensamiento. ...

En la línea 997
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Caminábamos sobre una arena fina lisa, no arrugada como la de las playas que conservan la huella de la resaca. Aquella alfombra deslumbrante, como un verdadero reflector, reflejaba los rayos del sol con una sorprendente intensidad, produciendo una inmensa reverberación que penetraba en todas las moléculas líquidas. ¿Se me creerá si afirmo que a esa profundidad de treinta pies veía yo como si estuviera en la superficie? Durante un cuarto de hora anduvimos por ese fondo de arena sembrado de una impalpable capa de polvo de conchas. El casco del Nautilus, perceptible como un largo escollo, desaparecía poco a poco, pero su fanal, cuando se hiciera la noche en medio de las aguas, facilitaría nuestro retorno a bordo, con la proyección de sus rayos nítidamente visibles. Efecto difícil de comprender para quien no ha visto más que en tierra esas luces blancas tan vivamente acusadas. Allí, el polvo que satura el aire les da la apariencia de una niebla luminosa; pero en el mar, como bajo el mar, esa luz se transmite con una incomparable pureza. ...

En la línea 2503
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Quiero decir que no hay nada más fácil que tomar una vista fotográfica de esta región submarina. Apenas había tenido tiempo para expresar la sorpresa que me causó esta nueva proposición cuando, a una simple orden del capitán, se nos trajo una cámara fotográfica. A través de los paneles, el medio líquido, iluminado eléctricamente, se distinguía con una claridad perfecta. No hubiese sido el sol más favorable a una operación de esta naturaleza. Controlado por la inclinación de sus planos y por su hélice, el Nautilus permanecía inmóvil. Se enfocó el instrumento sobre el paisaje del fondo oceánico, y en algunos segundos pudimos obtener un negativo de una extremada pureza. Es el positivo el que ofrezco aquí. Se ven en él esas rocas primordiales que no han conocido jamás la luz del cielo, esos granitos inferiores que forman la fuerte base del Globo, esas grutas profundas vaciadas en la masa pétrea, esos perfiles de una incomparable línea cuyos remates se destacan en negro como si se debieran a los pinceles de algunos artistas flamencos. Luego, más allá, un horizonte de montañas, una admirable línea ondulada que compone los planos de fondo del paisaje. Soy incapaz de describir ese conjunto de rocas lisas, negras, bruñidas, sin ninguna adherencia vegetal, sin una mancha, de formas extrañamente recortadas y sólidamente establecidas sobre una capa de arena que brillaba bajo los resplandores de la luz eléctrica. ...

En la línea 3077
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... «Pero ¿es esto posible? ‑siguió reflexionando‑. ¿Es posible que esta criatura que ha conservado la pureza de alma termine por hundirse a sabiendas en ese abismo horrible y hediondo? ¿No será que este hundimiento ha empezado ya, que ella ha podido soportar hasta ahora semejante vida porque el vicio ya no le repugna… ? No, no; esto es imposible ‑exclamó mentalmente, repitiendo el grito lanzado por Sonia hacía un momento‑: lo que hasta ahora le ha impedido arrojarse al canal ha sido el temor de cometer un pecado, y también esa familia… Parece que no se ha vuelto loca, pero ¿quién puede asegurar que esto no es simple apariencia? ¿Puede estar en su juicio? ¿Puede una persona hablar como habla ella sin estar loca? ¿Puede una mujer conservar la calma sabiendo que va a su perdición, y asomarse a ese abismo pestilente sin hacer caso cuando se habla del peligro? ¿No esperará un milagro… ? Sí, seguramente. Y todo esto, ¿no son pruebas de enajenación mental?» ...

En la línea 4103
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Pero, hombre… ! Oye: me vaya yo donde me vaya y ocurra lo que ocurra, tú debes seguir siendo su providencia. Las pongo en tus manos, Rasumikhine. Te digo esto porque sé que la amas y estoy seguro de la pureza de tu amor. También sé que ella puede amarte, si no te ama ya. Ahora a ti te concierne decidir si debes irte a beber. ...

En la línea 345
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Seguía él escudriñando con la vista el franco y juvenil semblante, como una hoja de acero registra la carne viva. Harto sabía que el desahogo y libertad revelan quizá más ausencia de malicia que la cautelosa reserva; mas con todo eso, le maravillaba la extremada sencillez de aquella criatura. Era preciso, para entenderla, observar que la salud poderosa del cuerpo le había conservado la pureza del espíritu. Nunca enlanguideciera la fiebre aquellos ojos de azulada córnea; nunca secara aquellos fresquísimos labios la calentura que consume a las niñas en la difícil etapa de diez a quince. La imagen más adecuada para representar a Lucía, era la de un cogollo de rosa muy cerrado, muy gallardo, defendido por pomposas hojas verdes, erguido sobre recio tronco. ...


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