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La palabra pretenden
Cómo se escribe

la palabra pretenden

La palabra Pretenden ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece pretenden.

Estadisticas de la palabra pretenden

Pretenden es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 4722 según la RAE.

Pretenden tienen una frecuencia media de 19.26 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la pretenden en 150 obras del castellano contandose 2927 apariciones en total.


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece pretenden

La palabra pretenden puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3728
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los tales vigueses—me dijo—pretenden que su ciudad es mejor que la nuestra, y que tiene más títulos para ser la capital de esta parte de Galicia. ...

En la línea 5700
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Alzada y puesta en pie esta muerte viva, con voz algo dormida y con lengua no muy despierta, comenzó a decir desta manera: -Yo soy Merlín, aquel que las historias dicen que tuve por mi padre al diablo (mentira autorizada de los tiempos), príncipe de la Mágica y monarca y archivo de la ciencia zoroástrica, émulo a las edades y a los siglos que solapar pretenden las hazañas de los andantes bravos caballeros a quien yo tuve y tengo gran cariño. ...

En la línea 5995
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Otros cohechan, importunan, solicitan, madrugan, ruegan, porfían, y no alcanzan lo que pretenden; y llega otro, y sin saber cómo ni cómo no, se halla con el cargo y oficio que otros muchos pretendieron; y aquí entra y encaja bien el decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones. ...

En la línea 2903
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... cho me llamó la atención este hecho, cuando con gran sorpresa vi que las descripciones de Mister Quoy y Mister Gaimard se refieren, no a los arrecifes en general, como ellos pretenden, sino sólo a la clase de ...

En la línea 1056
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... 'Bien sabido es que en el seno de nuestra sociedad algunos jóvenes insensatos y mal aconsejados pretenden trastornar el orden social con la utopía ridícula de que los hombres puedan sustituir a las mujeres en la dirección de los negocios públicos. Estos locos, enemigos de lo existente, deben haber gozado mucho ayer viendo a un hombre con pantalones, y los hombres prudentes y virtuosos de nuestras familias se habrán escandalizado con harto motivo al contemplar a uno de su sexo sin la túnica y sin los velos que corresponden a una matrona virtuosa. El traje de ese Hombre-Montaña significa el 'varonismo' en acción, que desafía a todas nuestras leyes y costumbres, a todo nuestro glorioso pasado, a todas las hazañas y sacrificios de nuestros antecesores. ...

En la línea 69
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... También la casa de Gumersindo Arnaiz, hermano de Barbarita, ha pasado por grandes crisis y mudanzas desde que murió D. Bonifacio. Dos años después del casamiento de su hermana con Santa Cruz, casó Gumersindo con Isabel Cordero, hija de D. Benigno Cordero, mujer de gran disposición, que supo ver claro en el negocio de tiendas y ha sido la salvadora de aquel acreditado establecimiento. Comprometido éste del 40 al 45, por los últimos errores del difunto Arnaiz, se defendió con los mahones, aquellas telas ligeras y frescas que tanto se usaron hasta el 54. El género de China decaía visiblemente. Las galeras aceleradas iban trayendo a Madrid cada día con más presteza las novedades parisienses, y se apuntaba la invasión lenta y tiránica de los medios colores, que pretenden ser signo de cultura. La sociedad española empezaba a presumir de seria; es decir, a vestirse lúgubremente, y el alegre imperio de los colorines se derrumbaba de un modo indudable. Como se habían ido las capas rojas, se fueron los pañuelos de Manila. La aristocracia los cedía con desdén a la clase media, y esta, que también quería ser aristócrata, entregábalos al pueblo, último y fiel adepto de los matices vivos. Aquel encanto de los ojos, aquel prodigio de color, remedo de la naturaleza sonriente, encendida por el sol de Mediodía, empezó a perder terreno, aunque el pueblo, con instinto de colorista y poeta, defendía la prenda española como defendió el parque de Monteleón y los reductos de Zaragoza. Poco a poco iba cayendo el chal de los hombros de las mujeres hermosas, porque la sociedad se empeñaba en parecer grave, y para ser grave nada mejor que envolverse en tintas de tristeza. Estamos bajo la influencia del Norte de Europa, y ese maldito Norte nos impone los grises que toma de su ahumado cielo. El sombrero de copa da mucha respetabilidad a la fisonomía, y raro es el hombre que no se cree importante sólo con llevar sobre la cabeza un cañón de chimenea. Las señoras no se tienen por tales si no van vestidas de color de hollín, ceniza, rapé, verde botella o pasa de corinto. Los tonos vivos las encanallan, porque el pueblo ama el rojo bermellón, el amarillo tila, el cadmio y el verde forraje; y está tan arraigado en la plebe el sentimiento del color, que la seriedad no ha podido establecer su imperio sino transigiendo. El pueblo ha aceptado el oscuro de las capas, imponiendo el rojo de las vueltas; ha consentido las capotas, conservando las mantillas y los pañuelos chillones para la cabeza; ha transigido con los gabanes y aun con el polisón, a cambio de las toquillas de gama clara, en que domina el celeste, el rosa y el amarillo de Nápoles. El crespón es el que ha ido decayendo desde 1840, no sólo por la citada evolución de la seriedad europea, que nos ha cogido de medio a medio, sino por causas económicas a las que no podíamos sustraernos. ...

En la línea 3350
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Es que no me dejan vivir. Anoche duró el jubileo hasta las tres. Doscientas personas entrando y saliendo. Y que no pretenden nada… ...

En la línea 6117
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «La quise con toda mi alma. Hice de ella el objeto capital de mi vida, y ella no respondió a mis deseos. No me quería… Miremos las cosas desde lo alto: no me podía querer. Yo me equivoqué, y ella también se equivocó. No fui yo solo el engañado, ella también lo fue. Los dos nos estafamos recíprocamente. No contamos con la Naturaleza, que es la gran madre y maestra que rectifica los errores de sus hijos extraviados. Nosotros hacemos mil disparates, y la Naturaleza nos los corrige. Protestamos contra sus lecciones admirables que no entendemos, y cuando queremos que nos obedezca, nos coge y nos estrella, como el mar estrella a los que pretenden gobernarlo. Esto me lo dice mi razón, amigo Ballester, mi razón, que hoy, gracias a Dios, vuelve a iluminarme como un faro espléndido. ¿No lo ve usted?… ¿pero no lo ve?… Porque el que sostenga ahora que estoy loco es el que lo está verdaderamente, y si alguien me lo dice en mi cara, ¡vive Cristo, por la santísima uña de Dios!, que me la ha de pagar». ...

En la línea 2543
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Considerables han sido el papel y la influencia ejercidos por las ballenas en el mundo marino y en los descubrimientos geográficos. Fueron ellas las que atrayendo a los vascos primero y luego a los asturianos, ingleses y holandeses les estimularon a arrostrar los peligros del océano y les condujeron de una extremidad a otra de la Tierra. Las ballenas suelen frecuentar los mares australes y boreales. Antiguas leyendas pretenden incluso que estos cetáceos atrajeron a los pescadores hasta siete leguas tan sólo del Polo Norte. Si el hecho es falso, será verdadero algún día, porque probablemente será la caza de la ballena en las regiones ártica o antártica la que lleve a los hombres a alcanzar esos puntos desconocidos del Globo que son los Polos. ...


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Más información sobre la palabra Pretenden en internet

Pretenden en la RAE.
Pretenden en Word Reference.
Pretenden en la wikipedia.
Sinonimos de Pretenden.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Pretenden

Cómo se escribe pretenden o prretenden?

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