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La palabra portal
Cómo se escribe

la palabra portal

La palabra Portal ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El Señor de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece portal.

Estadisticas de la palabra portal

Portal es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 6208 según la RAE.

Portal aparece de media 14.13 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la portal en las obras de referencia de la RAE contandose 2147 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Portal

Cómo se escribe portal o porrtal?

Más información sobre la palabra Portal en internet

Portal en la RAE.
Portal en Word Reference.
Portal en la wikipedia.
Sinonimos de Portal.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece portal

La palabra portal puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1585
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Pasó la verja y el portal con la facilidad de un antiguo servidor de la casa. Se detuvo un instante en el patio, de blancas arcadas, entre los macizos de plátanos y palmeras. En el centro de uno de los claustros cantaba un chorro de agua, cayendo en profundo tazón. Era una fuente con pretensiones de monumento; una montaña de estalactitas con una cueva a guisa de hornacina, y en ella la Virgen de Lourdes, de mármol blanco; una estatua mediocre, con el relamido exterior de la imaginería francesa, que el dueño del hotel apreciaba como un prodigio artístico. ...

En la línea 661
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Al mismo tiempo, la mujer cantaba trozos de una bella canción, muy conocida en España, que comienza así: En Belén tocan a fuego; Del portal salen las llamas, Porque dicen que ha nacido El Redentor de las almas. ...

En la línea 666
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El cochero hizo alto delante del portal de una casona, y se apeó diciendo que por ser aún muy temprano, no se atrevía a continuar, pues si los ladrones residentes en la ciudad estaban sobre aviso, nos robarían, probablemente, y a él le matarían, pero que los moradores de aquella casa iban a salir para Lisboa un cuarto de hora más tarde, y esperándolos podíamos aprovechar su escolta de soldados y ponernos al abrigo de todo peligro. ...

En la línea 2196
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En un viaje que hice a Gibraltar adquirí varios ejemplares de la Escritura, y aunque parte de ellos me los confiscaron los empleados de la Aduana, pude vender los otros a buen precio y me quedó una ganancia considerable.» Volvía yo de cierta excursión por el campo, una gloriosa y radiante mañana del invierno andaluz, y me dirigía a la posada, cuando al pasar junto al portal de una casona lóbrega, cerca de la puerta de Jerez, dos individuos, vestidos con _zamarras_, salieron de la casa a la calle; ya iban a cruzarse conmigo, pero uno de ellos, mirándome a la cara, retrocedió vivamente, y en un francés purísimo y armonioso exclamó: «¿Qué es lo que veo? Si mis ojos no me engañan es él; sí, el mismo a quien vi por vez primera en Bayona, y mucho tiempo después bajo los muros de ladrillo de Novogorod; luego junto al Bósforo, y más tarde en... ...

En la línea 2300
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El más notable de todos por su aspecto es el Serrador, especie de gigante, tan alto, que cuando entraba por la puerta del portal siempre daba con la cabeza en el dintel. ...

En la línea 2648
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Dejáronle dormir, y saliéronse al portal de la venta a consolar a Sancho Panza de no haber hallado la cabeza del gigante; aunque más tuvieron que hacer en aplacar al ventero, que estaba desesperado por la repentina muerte de sus cueros. ...

En la línea 4728
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... De lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas extravagantes Halló don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea; las armas, empero, aunque de piedra tosca, encima de la puerta de la calle; la bodega, en el patio; la cueva, en el portal, y muchas tinajas a la redonda, que, por ser del Toboso, le renovaron las memorias de su encantada y transformada Dulcinea; y sospirando, y sin mirar lo que decía, ni delante de quién estaba, dijo: -¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería! ¡Oh tobosescas tinajas, que me habéis traído a la memoria la dulce prenda de mi mayor amargura! Oyóle decir esto el estudiante poeta, hijo de don Diego, que con su madre había salido a recebirle, y madre y hijo quedaron suspensos de ver la estraña figura de don Quijote; el cual, apeándose de Rocinante, fue con mucha cortesía a pedirle las manos para besárselas, y don Diego dijo: -Recebid, señora, con vuestro sólito agrado al señor don Quijote de la Mancha, que es el que tenéis delante, andante caballero y el más valiente y el más discreto que tiene el mundo. ...

En la línea 7673
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Púsose el recién venido caballero a lo de verano, y, saliéndose al portal del mesón, que era espacioso y fresco, por el cual se paseaba don Quijote, le preguntó: -¿Adónde bueno camina vuestra merced, señor gentilhombre? Y don Quijote le respondió: -A una aldea que está aquí cerca, de donde soy natural. ...

En la línea 3108
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Cuando llegaron al portal del palacio de Vegallana, su futuro dueño tenía lágrimas en los ojos. ...

En la línea 3783
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Al llegar al portal Ana se detuvo; se estremeció como si sintiera frío. ...

En la línea 4219
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Habían llegado al portal del caserón de los Ozores, y se detuvieron. ...

En la línea 4244
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y sin atender a más, salió del portal el aturdido Marquesito. ...

En la línea 265
del libro El Señor
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Haciendo eses llegó al portal. ...

En la línea 44
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Esta niña y otras del barrio, bien apañaditas por sus respectivas mamás, peinadas a estilo de maja, con peineta y flores en la cabeza, y sobre los hombros pañuelo de Manila de los que llaman de talle, se reunían en un portal de la calle de Postas para pedir el cuartito para la Cruz de Mayo, el 3 de dicho mes, repicando en una bandeja de plata, junto a una mesilla forrada de damasco rojo. Los dueños de la casa llamada del portal de la Virgen, celebraban aquel día una simpática fiesta y ponían allí, junto al mismo taller de cucharas y molinillos que todavía existe, un altar con la cruz enramada, muchas velas y algunas figuras de nacimiento. A la Virgen, que aún se venera allí, la enramaban también con yerbas olorosas, y el fabricante de cucharas, que era gallego, se ponía la montera y el chaleco encarnado. Las pequeñuelas, si los mayores se descuidaban, rompían la consigna y se echaban a la calle, en reñida competencia con otras chiquillas pedigüeñas, correteando de una acera a otra, deteniendo a los señores que pasaban, y acosándoles hasta obtener el ochavito. Hemos oído contar a la propia Barbarita que para ella no había dicha mayor que pedir para la Cruz de Mayo, y que los caballeros de entonces eran en esto mucho más galantes que los de ahora, pues no desairaban a ninguna niña bien vestidita que se les colgara de los faldones. ...

En la línea 150
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No la conozco; se ha puesto hace poco; pero yo me enteraré. Aspecto de pobreza. Se entra por una puerta vidriera que también es entrada del portal, y en el vidrio han puesto un letrero que dice: Especialidad en regalos para amas… Antes estaba allí un relojero llamado Bravo, que murió de miserere. ...

En la línea 432
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Estas y otras tonterías no tenían consecuencias, y al cuarto de hora se echaban a reír, y en paz. Pero aquella noche, al retirarse, sentía la Delfina ganas de llorar. Nunca se había mostrado en su alma de un modo tan imperioso el deseo de tener hijos. Su hermana la había humillado, su hermana se enfadaba de que quisiera tanto al sobrinito. ¿Y aquello qué era sino celos?… Pues cuando ella tuviera un chico, no permitiría a nadie ni siquiera mirarle… Recorrió el espacio desde la calle de las Hileras a la de Pontejos, extraordinariamente excitada, sin ver a nadie. Llovía un poco y ni siquiera se acordó de abrir su paraguas. El gas de los escaparates estaba ya encendido, pero Jacinta, que acostumbraba pararse a ver las novedades, no se detuvo en ninguna parte. Al llegar a la esquina de la plazuela de Pontejos y cuando iba a atravesar la calle para entrar en el portal de su casa, que estaba enfrente, oyó algo que la detuvo. Corriole un frío cortante por todo el cuerpo; quedose parada, el oído atento a un rumor que al parecer venía del suelo, de entre las mismas piedras de la calle. Era un gemido, una voz de la naturaleza animal pidiendo auxilio y defensa contra el abandono y la muerte. Y el lamento era tan penetrante, tan afilado y agudo, que más que voz de un ser viviente parecía el sonido de la prima de un violín herida tenuemente en lo más alto de la escala. Sonaba de esta manera: miiii… Jacinta miraba al suelo; porque sin duda el quejido aquel venía de lo profundo de la tierra. En sus desconsoladas entrañas lo sentía ella penetrar, traspasándole como una aguja el corazón. ...

En la línea 1357
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Nuevas compras fueron realizadas en aquella segunda parte de la mañana, y cuando regresaban, cargados ambos de paquetes, Barbarita se detuvo en la plazuela de Santa Cruz, mirando con atención de compradora los nacimientos. Estupiñá se echaba a discurrir, y no comprendía por qué la señora examinaba con tanto interés los puestos, estando ya todos los chicos de la parentela de Santa Cruz surtidos de aquel artículo. Creció el asombro de Plácido cuando vio que la señora, después de tratar como en broma un portal de los más bonitos, lo compró. El respeto selló los labios del amigo, cuando ya se desplegaban para decir: «¿Y para quién es este Belén, señora?». ...

En la línea 645
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Nadie en la escalera; nadie en el portal. Salió rápidamente y dobló hacia la izquierda. ...

En la línea 648
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... «Si entrara en un portal ‑se decía‑ y me escondiese en la escalera… No, sería una equivocación… ¿Debo tirar el hacha? ¿Y si tomara un coche? ¡Tampoco, tampoco… !» ...

En la línea 2294
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Cuando Sonia desembocó en el malecón, quedaron los dos solos en la acera. El desconocido había tenido tiempo sobrado para observar que la joven iba ensimismada. Sonia llegó a la casa en que vivía y cruzó el portal. Él entró tras ella un tanto asombrado. La joven se internó en el patio y luego en la escalera de la derecha, que era la que conducía a su habitación. El desconocido lanzó una exclamación de sorpresa y empezó a subir la misma escalera que Sonia. Sólo en este momento se dio cuenta la joven de que la seguían. ...

En la línea 2558
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Permaneció un momento sumido en una especie de ensoñación mientras una sonrisa extraña, humilde e inconsciente erraba en sus labios. Al fin cogió su gorra y salió de la habitación en silencio. Las ideas se confundían en su cerebro. Así, pensativo, bajó la escalera y llegó al portal. ...

En la línea 976
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Perico estaba ya en el portal. Miranda le llamó por la ventana; pero él se volvió risueño, le dijo adiós con la mano y echó a correr hacia la estación. Y he aquí cómo de dos egoísmos venció el más osado, ya que no el más fuerte y grande. ...

En la línea 1086
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... El Padre Arrigoitia y el médico Duhamel, de acuerdo con Miranda, y facultados telegráficamente por la desconsolada familia Gonzalvo, proporcionaron a la muerta cuanto necesitaba ya: mortaja y ataúd. Pilar, vestida de hábito del Carmen, fue extendida en la caja sobre su mismo lecho; encendieron luces, y dejáronla, a la española, en la cámara mortuoria, no acatando la costumbre francesa de convertir en capilla ardiente el portal, exponiendo allí el cadáver para que todo el que pase lo rocíe con una rama de boj que flota en una caldereta de agua bendita. Depósito, exequias y entierro, debían verificarse el día siguiente. ...

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