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La palabra permanente
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la palabra permanente

La palabra Permanente ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece permanente.

Estadisticas de la palabra permanente

Permanente es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1478 según la RAE.

Permanente tienen una frecuencia media de 63.34 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la permanente en 150 obras del castellano contandose 9627 apariciones en total.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Permanente

Cómo se escribe permanente o perrmanente?


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El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece permanente

La palabra permanente puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2173
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En la orilla derecha del río se halla Triana, importante arrabal que se comunica con Sevilla por un puente de barcas, porque a causa de las violentas inundaciones a que está sujeto el río no hay puente permanente sobre el Guadalquivir. ...

En la línea 1236
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... CAPITULO XIV SUMARIO: San Carlos, Chiloé.- El Osorno en erupción al mismo tiempo que el Aconcagua y el Coseguina.- Excursión a Cucao.Bosques impenetrables.- Valdivia- Indios.- Temblor de tierra.- Concepción.- Gran terremoto.- Rocas partidas.Aspecto de los pueblos antiguos.- El mar se pone negro y empieza hervir.- Dirección de las vibraciones.- Piedras torcidas.- Inmensa ola.- Elevación permanente del suelo.Area de los fenómenos volcánicos.- Relación entre las fuerzas eruptivas y las fuerzas elevadoras.- Causa de los terremotos.Elevación lenta de las cadenas de montañas. ...

En la línea 1436
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El efecto, o mejor dicho, la causa más notable de este terremoto fue la elevación permanente del terreno ...

En la línea 1442
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s años y medio después fueron Valdivia y Chiloé nueva y más violentamente sacudidas que lo habían sido el 20 de febrero de 1835, y una isla del archipiélago Chonos se elevó de un modo permanente más de ocho pies ...

En la línea 3095
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ras privaciones, que al principio no se sienten, producen pronto un gran vacío alrededor nuestro: la falta de una habitación independiente, donde poder descansar y recogerse; la sensación de prisa permanente; la privación de ciertas comodidades, la ausencia de la familia, la absoluta falta de música y de otros placeres que distraen la imaginación. hay para qué decir, al hablar de cosas tan insignificantes, que se está habituado ya a las molestias reales de la vida de marino y que no se teme ya nada a excepción de los accidentes propios de la navegación. estos sesenta últimos años se han hecho, en realidad, mucho más fáciles los viajes lejanos. tiempo de Cook, el que dejaba su casa para emprender tales expediciones se exponía a las más duras privaciones ...

En la línea 3478
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Indudablemente Vegallana sabía ser un gran señor!, pensaba suspirando Visita, que soñaba muerta de envidia con aquella despensa, exposición permanente de lo más apetecible que cría la provincia. ...

En la línea 4604
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¡Cómo los gatos! ¿Por quién se me toma a mí? Don Víctor alborotaba pocas veces; pero si se tocaba a los cacharros de su museo, como él llamaba aquella exposición permanente de manías, se transformaba en un Segismundo. ...

En la línea 16380
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Aquellos señores se declararon en sesión permanente. ...

En la línea 806
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Por desgracia—siguió diciendo don Manuel—, un exagerado amor a los suyos, el deseo de elevar la Casa de los Borgias a un poderío permanente, dominó sus pensamientos y designios. En el fondo era lo mismo que había intentado Calixto Tercero al proteger a su sobrino Pedro Luis; pero Alejandro Sexto ponía en sus deseos mayor vehemencia, y, además, sus herederos no eran sobrinos, sino hijos. Apenas se vio Papa recompensó a sus cardenales electores dándoles todo lo prometido, y en el mismo consistorio otorgó a su hijo César (de quince años entonces) el arzobispado de Valencia, creado por el Pontífice anterior a instancias suyas, una de las mitras más ricas de la Cristiandad, rentando al año dieciséis mil ducados de oro. A la vez nombró cardenal a su sobrino Juan de Borja, que era ya arzobispo de Monreale. ...

En la línea 1311
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La parte secreta del convenio era que el monarca de Francia procuraría el casamiento de César con una dama de familia real (Carlota de Nápoles), y el Santo Padre facilitaría a Luis XII los medios para apoderarse de Milán y Nápoles, con más eficacia que lo había hecho su antecesor. A su vez, Luis XII ayudaría al nuevo duque de Valence a reconquistar los dominios de la Iglesia, fundados a principios de la Edad Media por Pepino y Carlomagno desposeyendo uno tras otro a los barones feudales que detentaban las antiguas tierras de los papas, representando un peligro permanente para éstos. ...

En la línea 1877
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Poco después almorzaba Fortunata, y Maximiliano estudiaba, cambiando de vez en cuando algunas palabras. Toda aquella tarde dominaron en el espíritu de la joven las ideas optimistas, porque él se dejó decir algo de su herencia, de tierras e hipotecas en Molina de Aragón, asegurando que sus viñas podían darle tanto más cuanto. Por la noche avisaron para que les trajeran café, y vino el mozo de la Paz con él. Olmedo y Feliciana entraron de tertulia. Estaban de monos y apenas se hablaban, señal inequívoca de pelotera doméstica. Y es que si los estados más sólidos se quebrantan cuando la hacienda no marcha con perfecta regularidad, aquella casa, hogar, familia o lo que fuera, no podía menos de resentirse de las anomalías de un presupuesto cuyo carácter permanente era el déficit. Feliciana tenía ya pignorado lo mejorcito de su ropa, y Olmedo había perdido el crédito de una manera absoluta. Por la falta de crédito se pierden las repúblicas lo mismo que las monarquías. Y no se hacía ya ilusiones el bueno de Olmedo acerca de la catástrofe próxima. Sus amigos, que le conocían bien, descubrían en él menos entereza para desempeñar el papel de libertino, y a menudo se le clareaba la buena índole al través de la máscara. A Maximiliano le contaron que habían sorprendido a Olmedo en el Retiro estudiando a hurtadillas. Cuando le vieron sus amigos, escondió los libros entre el follaje, porque le sabía mal que le descubrieran aquella flaqueza. Daba mucha importancia a la consecuencia en los actos humanos, y tenía por deshonra el soltar de improviso la casaca e insignias de perdulario. ¿Qué diría la gente, qué los amigos, qué los mocosos, más jóvenes que él, que le tomaban por modelo? Hallábase en la situación de uno de esos chiquillos que para darse aires de hombres encienden un cigarro muy fuerte y se lo empiezan a fumar y se marean con él; pero tratan de dominar las náuseas para que no se diga que se han emborrachado. Olmedo no podía aguantar más la horrible desazón, el asco y el vértigo que sentía; pero continuaba con el cigarro en la boca haciendo que tiraba de él, pero sin chupar cosa mayor. ...

En la línea 3728
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Estás tú fresco… Lo permanente no soy yo, ¡qué cuña!, es el conjunto… Yo lo reconozco así en el fenómeno pasajero de mi conocimiento. ...

En la línea 2286
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Llamaron mi atención unos aguafuertes colgados en la pared que no había observado durante mi primera visita. Eran retratos, retratos de esos grandes hombres históricos cuya existencia no ha sido más que una permanente y abnegada entrega a un gran ideal: Kosciusko, el héroe caído al grito de Finis Poloniae; Botzaris, el Leónidas de la Grecia moderna; O'Connell, el defensor de Irlanda; Washington, el fundador de la Unión americana; Manin, el patriota italiano; Lincoln, asesinado a tiros por un esclavista, y, por último, el mártir de la liberación de la raza negra, John Brown, colgado en la horca, tal como lo dibujó tan terriblemente el lápiz de Victor Hugo. ...

Más información sobre la palabra Permanente en internet

Permanente en la RAE.
Permanente en Word Reference.
Permanente en la wikipedia.
Sinonimos de Permanente.

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