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La palabra perfumes
Cómo se escribe

la palabra perfumes

La palabra Perfumes ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Barraca de Vicente Blasco Ibañez
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece perfumes.

Estadisticas de la palabra perfumes

Perfumes es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 14174 según la RAE.

Perfumes aparece de media 4.9 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la perfumes en las obras de referencia de la RAE contandose 745 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Perfumes

Cómo se escribe perfumes o perrfumes?
Cómo se escribe perfumes o perfumez?


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece perfumes

La palabra perfumes puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1759
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Era la vega entera abrazando el cuerpo de aquel niño que tantas veces había visto saltar por sus senderos como un pájaro, extendiendo sobre su frío cuerpo una oleada de perfumes y colores. ...

En la línea 1823
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... ¡Bien emprendía el pobre albaet el camino del cielo de los inocentes! La vega, desperezándose voluptuosa bajo el beso del sol primaveral, envolvía al muertecito con su aliento oloroso, lo acompañaba hasta la tumba cubriéndolo con impalpable mortaja de perfumes. ...

En la línea 6276
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Las flores y hierbas aromáticas que crecen en abundancia, difunden en torno sus perfumes. ...

En la línea 1647
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Siguió el lápiz corriendo sobre el papel, pero siempre el alma iba más deprisa; los versos engendraban los versos, como un beso provoca ciento; de cada concepto amoroso y rítmico brotaban enjambres de ideas poéticas, que nacían vestidas con todos los colores y perfumes de aquel decir poético, sencillo, noble, apasionado. ...

En la línea 5530
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Hablaba de repente, llamas de amor místico subían de su corazón a su cerebro, y el púlpito se convertía en un pebetero de poesía religiosa cuyos perfumes inundaban el templo, penetraban en las almas. ...

En la línea 6360
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Por qué no alegrarse? ¿por qué no reír y disparatar? Todo era contento: allá en la huerta rumores de agua y de árboles que mecía el viento, cánticos locos de pájaros dicharacheros; de las ventanas del patio venían perfumes traídos por el airecillo que hacía sonajas de las hojas de las plantas. ...

En la línea 6390
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero la viuda, después de consagrar un recuerdo triste a sus devaneos de la víspera, se volvió al Magistral insinuante, provocativa; procuraba marearle con sus perfumes, con sus miradas de telón rápido y con cuantos recursos conocía y podían ser empleados contra semejante hombre y en tales circunstancias. ...

En la línea 257
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La sencillez y pureza de costumbres de Borja, que no se había ordenado de sacerdote hasta que fue obispo, llamaron la atención en aquella época de cardenales aseglarados, iguales a los príncipes laicos en desórdenes y liviandades. El titulado cardenal de Valencia vivía modestamente, en. riguroso celibato. Hasta en las épocas que gobernó a Nápoles como delegado de Alfonso V, concitándose enemigos por sus medidas extraordinarias, los libelistas napolitanos sólo supieron decir de él que amaba los perfumes y gustaba de conversar con las damas de la Corte, sin poder añadir anécdotas escandalosas a estas particularidades ordinarias en el consejero de un monarca, acostumbrado a vivir en palacios. ...

En la línea 661
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... «Las valencianas—decía el alemán— visten con singular, pero excesiva, bizarría, pues van escotadas de tal modo que se les pueden ver los pezones, y, además, todas se pintan la cara y usan afeites y perfumes, cosa en verdad censurable. Los habitantes de Valencia acostumbran pasear de noche por las calles, en las que hay tal gentío que se diría estar en una feria, pero con mucho orden, porque nadie se mete con el prójimo. Las tiendas de comestibles no se cierran hasta medianoche. No hubiera creído que existiera tal espectáculo a no haberlo visto.» ...

En la línea 1323
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Los grandes señores franceses se reconocían algo rústicos e incultos al lado de este príncipe de origen eclesiástico que traía de Italia todas las exquisiteces de la nueva existencia creada por el Renacimiento. Comparado con ellos, que vivían como hombres de guerra, resultaba un poco afeminado este joven, vestido a todas horas de seda y terciopelo, lo mismo que una dama, luciendo armas de oro y piedras preciosas semejantes a joyas, esparciendo al andar perfumes orientales, seguido en su entrada triunfal de servidores que arrojaban puñados de monedas a la muchedumbre. Todos sus corceles llevaban herraduras de plata, sostenidas apenas por un clavo del mismo metal para que se soltasen y las recogiese la plebe. ...

En la línea 485
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... A lo mejor, el jefe de una legión nota el malestar de sus soldados. Se muestran melancólicos y pálidos, parece que suenan despiertos, aspiran el aire como si les trajese perfumes y músicas. Esta epidemia militar es más frecuente en la primavera que en el resto del año. ...

En la línea 814
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Pero el gigante, excitado por los perfumes silvestres y sintiendo renacer su vigor con este deporte extraordinario a través de una selva que tal vez tenía mil años y no era más alta que su cabeza, rió del miedo de la traductora y de los emperadores de cinco siglos antes. ...

En la línea 926
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Golbasto, que allá donde iba se consideraba el centro de la reunión, entró en los salones saludando majestuosamente a la concurrencia. Casi todos los altos profesores de la Universidad habían venido con sus familias. Las esposas masculinas y los hijos, con blancos velos, coronados de flores y exhalando perfumes, ocupaban los asientos. Las mujeres triunfadoras y de aspecto varonil se paseaban por el centro de los salones o formaban grupos junto a las ventanas. ...

En la línea 2437
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Nuestra marcha ascensional se vio interrumpida a unos doscientos cincuenta pies de altura por obstáculos infranqueables. El arco de la bóveda interior se verticalizaba casi a esa altura, obligándonos a cambiar la escalada por un paseo circular. A esa altura el reino vegetal comenzaba a luchar con el reino mineral. Algunos arbustos e incluso algunos árboles salían de las anfractuosidades de las rocas de las paredes. Reconocí unos euforbios que dejaban correr su jugo cáustico. Unos heliotropos, incapaces allí de justificar su nombre por no llegar nunca a ellos los rayos solares, inclinaban tristemente sus flores de colores y perfumes desvaídos. Aquí y allá algunos crisantemos crecían tímidamente al pie de aloes de largas hojas tristes y enfermizas. Pero entre los regueros de lava vi pequeñas violetas, cuyo ligero perfume aspiré con delicia. El perfume es el alma de la flor y las flores de mar, esos espléndidos hidrófitos, no tienen alma. Habíamos llegado al pie de unos dragos robustos que separaban las rocas con la fuerza de sus musculosas raíces, cuando Ned Land lanzó un grito jubiloso: ...

En la línea 1184
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Despues, Picaporte se encontró en la campiña, en medio de inmensos arrozales. Allí ostentaban sus últimos colores y sus últimos perfumes las brillantes camelias, nacidas, no ya en arbustos, sino en árboles; y dentro de las cercas de los bambúes, se veían cerezos, ciruelos, manzanos, que los indígenas cultivan más bien por sus flores que por sus frutos,y que están defendidos contra los pájaros, palomas, cuervos, y otras aves, por medio de maniquíes haciendo muecas o con torniquetes, chillones. No había cedro majestuoso que no abrigase alguna águila, ni sauce bajo el cual no se encontrase alguna garza, melancólicamente posada sobre un poie; en fin, por todas partes había cornejas, patos, gavilanes, gansos silvestres y muchas de esas grullas, a las cuales tratan los japoneses de señorías, porque simbolizan, para ellos, la longevidad y la dicha. ...


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Más información sobre la palabra Perfumes en internet

Perfumes en la RAE.
Perfumes en Word Reference.
Perfumes en la wikipedia.
Sinonimos de Perfumes.

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