La palabra Peligrosos ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece peligrosos.
Estadisticas de la palabra peligrosos
Peligrosos es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 7409 según la RAE.
Peligrosos aparece de media 11.39 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la peligrosos en las obras de referencia de la RAE contandose 1731 apariciones .
Más información sobre la palabra Peligrosos en internet
Peligrosos en la RAE.
Peligrosos en Word Reference.
Peligrosos en la wikipedia.
Sinonimos de Peligrosos.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece peligrosos
La palabra peligrosos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3073
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Son de temperamento flemático, y con dificultad se encolerizan; pero son peligrosos y extremados cuando una vez se incomodan; persona que los conocía bien me dijo que prefería afrontar a diez valencianos, pueblo mal notado por su ferocidad e instintos sanguinarios, que a un solo maragato irritado, por flojo y embotado que sea en las demás ocasiones. ...
En la línea 1653
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... rante el día atravesamos algunos de los desfiladeros más peligrosos de la Cordillera, y creemos que se exageran mucho los riesgos que presentan. habían dicho que si trataba de pasarlos a pie tendría con seguridad vértigo, y que tampoco había sitio para bajarse del caballo; pues bien, no he visto ningún sitio tan estrecho que fuera imposible ir hacia adelante y hacia atrás, y donde no fuera fácil apearse de la mula por un lado o por otro. atravesado uno de los pasos más malos, llamado de las Animas, y hasta el día siguiente no he sabido que presentaba terribles peligros ...
En la línea 1953
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... mboldt ha dicho que «bajo la zona tórrida los pantanos más insignificantes son los más peligrosos, porque están rodeados, como sucede en Veracruz y en Cartagena, de terrenos áridos y arenosos que elevan mucho la temperatura del aire ambiente». la costa del Perú, no es, sin embargo, excesivo el calor, y tal vez por eso no son las fiebres tan perniciosas. todos los países malsanos el dormir en la costa hace correr el mayor riesgo. Es por el estado del cuerpo durante el sueño? ¿Es porque se desarrollan más miasmas durante la noche? Sean lo que fuere, parece cierto que hallándose a bordo de un buque, aun admitiendo que sea a poca distancia de la costa, se sufre por lo regular menos que estando en la costa misma ...
En la línea 5328
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Allí se ven las fieras del Retiro, el Museo de Pinturas, el Naval, la Armería; nada de teatros ni de bailes que aún son más peligrosos que en Vetusta: correr calles, ver mucha gente desconocida, despearse y a casa. ...
En la línea 7979
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ideas y sentimientos que ella tenía aprisionados como peligrosos enemigos rompieron las ligaduras; y fue un motín general del alma, que hubiera asustado al Magistral de haberlo visto, lo que la Regenta sintió con deleite dentro de sí. ...
En la línea 8607
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... pero, ¿no serían tampoco más que nervios? ¿Serían indicios peligrosos de un espíritu aventurero, exaltado, torcido desde la infancia?. ...
En la línea 8935
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero Ana, sin saber por qué, sentía una vaga repugnancia cuando pensaba en ir a casa de doña Petronila; le parecía mejor ver al Magistral en la iglesia, allí encontraba ella el fervor religioso necesario para confesar sus ideas malas, sus deseos peligrosos. ...
En la línea 631
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - Pero aunque yo permanezca sin hacer nada, no por esto descansan mis compañeros. Hay entre nosotros hombres de ciencia que se dedican a peligrosos estudios; jóvenes abnegados que visitan los barrios populares para hablar a los embrutecidos siervos que ayudan con sus músculos a esta sociedad y conseguir que despierte en sus confusas inteligencias el orgullo del sexo. Contamos, además, con varones respetables y de gran talento que organizan silenciosamente las fuerzas de una rebelión futura. ...
En la línea 1486
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En aquel momento, el Nautilus, elevado por las aguas, abandonaba su lecho de coral en el minuto exacto que había fijado el capitán. Su hélice batió el agua con una majestuosa lentitud. Su velocidad aumentó poco a poco. Navegando en superficie, abandonó sano y salvo los peligrosos pasos del estrecho de Torres. ...
En la línea 1675
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Durante aquel día tuvimos por cortejo una formidable tropa de escualos, terribles animales que pululan en estos mares haciéndolos muy peligrosos. Eran escualos filipos de lomo oscuro y vientre blancuzco, armados de once hileras de dientes; escualos ojeteados con el cuello marcado por una gran mancha negra rodeada de blanco que parece un ojo; isabelos de hocico redondeado y manchado de puntos oscuros. De vez en cuando, los potentes tiburones se precipitaban contra el cristal de nuestro observatorio con una violencia inquietante, que ponía fuera de sí a Ned Land. Quería subir a la superficie y arponear a los monstruos, sobre todo a algunos emisoles con la boca empedrada de dientes dispuestos como un mosaico, y a los tigres, de cinco metros de longitud, que le provocaban con una particular insistencia. Pero el Nautilus aumentó su velocidad y no tardó en dejar rezagados a los más rápidos de aquellos tiburones. ...
En la línea 2395
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Aquellos peces del Atlántico no diferían sensiblemente de los que habíamos observado hasta entonces. Rayas de un tamaño gigantesco, de cinco metros de longitud, dotadas de una gran fuerza muscular que les permitía lanzarse por encima de las olas; escualos de diversas especies, entre otros una tintorera de quince pies, de dientes triangulares y agudos, cuya transparencia la hacía casi invisible en medio del agua; sagros oscuros, humantinos en forma de prismas y acorazados con una piel con escamas en forma de tubérculos; esturiones, similares a los del Mediterráneo; singnatostrompetas, de un pie y medio de longitud, de colores amarllo y marrón, provistos de pequeñas aletas grises, sin dientes ni lengua, que desfilaban como finas y flexibles serpientes. Entre los peces óseos, Conseil anotó los makairas negruzcos, de tres metros de largo y armados en su mandíbula superior de una penetrante espada; peces araña de vivos colores, conocidos en la época de Aristóteles con el nombre de dragones marinos, y cuyos aguijones dorsales son muy peligrosos; llampugas de dorso oscuro surcado por pequeñas rayas azules y con los flancos de oro; hermosas doradas; peces luna, como discos con reflejos azulados que se tornaban en manchas plateadas bajo la iluminación de los rayos solares; peces espada de ocho metros de longitud, que iban en grupo, con aletas amarillentas recortadas en forma de hoces y espadas de seis pies de longitud, animales intrépidos, más bien herbívoros que piscívoros, que obedecían a la menor señal de sus hembras como maridos bien amaestrados. ...
En la línea 2786
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¿No son animales peligrosos? -preguntó Conseil. ...
En la línea 4168
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Además, pensé en el artículo que usted publicó en cierta revista, ¿recuerda usted? Hablamos de él en nuestra primera conversación. Entonces me mofé de él, pero lo hice con la intención de hacerle hablar. Porque, se lo repito, usted es un hombre poco paciente, Rodion Romanovitch, y tiene los nervios echados a perder. En cuanto a su osadía, su orgullo, la seriedad de su carácter y sus sufrimientos, hacía ya tiempo que los había advertido. Conocía todos estos sentimientos y consideré que su artículo exponía ideas que no eran un secreto para nadie. Estaba escrito con mano febril y corazón palpitante en una noche de insomnio y era el producto de un alma rebosante de pasión reprimida. Pues bien, esta pasión y este entusiasmo contenidos de la juventud son peligrosos. Entonces me burlé de usted, pero ahora quiero decirle que, mirando las cosas como simple lector, me deleitó el juvenil ardor de su pluma. Esto no es más que humo, niebla, una cuerda que vibra entre brumas. Su artículo es absurdo y fantástico, pero ¡respira tanta sinceridad! Rezuma un insobornable y juvenil orgullo, y también osadía y desesperación. Es un artículo pesimista, pero este pesimismo le va bien. Entonces lo leí, después puse en orden sus ideas, y, al ordenarlas, me dije: 'No creo que este hombre se limite a esto.' Y ahora dígame: teniendo estos antecedentes, ¿cómo no había de dejarme influir por lo que sucedió después? Pero entonces no dije nada y ahora no me arriesgaré a hacer la menor afirmación. Entonces me limité a observar y ahora mi pensamiento es éste: 'Tal vez toda esta historia es pura imaginación, un simple producto de mi fantasía. Un juez de instrucción no debe apasionarse de este modo. A mí sólo debe interesarme una cosa, y es que tengo a Mikolka.' Usted podría decir que los hechos son los hechos y que empleo con usted mi psicología personal. Pero es preciso que lo mire todo en este caso, pues es una cuestión de vida o muerte. ...

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