La palabra Paces ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece paces.
Estadisticas de la palabra paces
La palabra paces no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE
Más información sobre la palabra Paces en internet
Paces en la RAE.
Paces en Word Reference.
Paces en la wikipedia.
Sinonimos de Paces.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece paces
La palabra paces puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 641
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Este es el momento de hacer las paces con ese hombre galante -se dijo para sí D'Artagnan, que se había mantenido algo al margen durante toda la última parte de aquella conversación. ...
En la línea 5284
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Además, hechas las paces con el alberguista, el viejo caballo de Athos costó seis pistolas; D'Ar tagnan y Athos cogieron los caballos de Planchet yde Grimaud, y los dos criados se pusieron en camino a pie, llevando las sillas sobre sus cabezas. ...
En la línea 3436
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... En efeto, tanto les supo el cura decir, y tantas locuras supo don Quijote hacer, que más locos fueran que no él los cuadrilleros si no conocieran la falta de don Quijote; y así, tuvieron por bien de apaciguarse, y aun de ser medianeros de hacer las paces entre el barbero y Sancho Panza, que todavía asistían con gran rancor a su pendencia. ...
En la línea 4296
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Este mi amo, por mil señales, he visto que es un loco de atar, y aun también yo no le quedo en zaga, pues soy más mentecato que él, pues le sigo y le sirvo, si es verdadero el refrán que dice: 'Dime con quién andas, decirte he quién eres', y el otro de 'No con quien naces, sino con quien paces'. ...
En la línea 5515
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y más, que, negando este señor, como ha negado, que no ha habido en el mundo, ni los hay, caballeros andantes, ¿qué mucho que no sepa ninguna de las cosas que ha dicho? -¿Por ventura -dijo el eclesiástico- sois vos, hermano, aquel Sancho Panza que dicen, a quien vuestro amo tiene prometida una ínsula? -Sí soy -respondió Sancho-; y soy quien la merece tan bien como otro cualquiera; soy quien 'júntate a los buenos y serás uno dellos', y soy yo de aquellos 'no con quien naces, sino con quien paces', y de los 'quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija'. ...
En la línea 7487
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Nunca te he oído hablar, Sancho -dijo don Quijote-, tan elegantemente como ahora, por donde vengo a conocer ser verdad el refrán que tú algunas veces sueles decir: 'No con quien naces, sino con quien paces'. ...
En la línea 6910
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¿Qué más da, si no es eso? —dijo la niña poniendo paces —. ...
En la línea 15031
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Jamás Visita hizo la niña de mejor buena fe, jamás Obdulia consintió a Joaquín más tonterías, según su vocabulario lleno de eufemismos; Edelmira y Paco hicieron unas paces rotas ocho días antes; hasta los viejos cantaron, bailaron un minué y corrieron por el bosque; don Víctor hizo diabluras y se cayó al río, pretendiendo saltarlo de un brinco por cierto paraje estrecho. ...
En la línea 3865
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Pues a mí no me pasará lo que a D. Juan Prim, porque sé lo que digo… Y como la restauración depende de mí, y yo no he de hacerla… Pero de esto no se trata ahora. Aunque no ha de haber las paces, me duele que pase hambre. Es preciso socorrerla. ...
En la línea 3878
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Pues ya que está aquí, no se ha de marchar—prosiguió doña Lupe en voz baja—. La pondremos en el cuartito próximo al mío. Y basta. ¡Ay!, ¡que siempre me han de tocar a mí estos arreglos y composturas!… ¿Sabes lo que te digo? Pues que aquí tenéis ocasión de deciros todas las perrerías que queráis o de daros todas las explicaciones que juzguéis convenientes. Yo me lavo mis manos. A mí no me metáis en vuestras contradanzas. Si queréis llegar a un acuerdo, en hora buena sea, y si no queréis, también. Bastante servicio os hago con prestaros mi casa para que os toméis el pulso hasta ver si hay paces o no hay paces. Y por Dios, no me des más jaquecas. Si pasan días y no salta la avenencia, se acabó. Pero no me deis más jaquecas, por Dios, no me deis más jaquecas». ...
En la línea 3878
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Pues ya que está aquí, no se ha de marchar—prosiguió doña Lupe en voz baja—. La pondremos en el cuartito próximo al mío. Y basta. ¡Ay!, ¡que siempre me han de tocar a mí estos arreglos y composturas!… ¿Sabes lo que te digo? Pues que aquí tenéis ocasión de deciros todas las perrerías que queráis o de daros todas las explicaciones que juzguéis convenientes. Yo me lavo mis manos. A mí no me metáis en vuestras contradanzas. Si queréis llegar a un acuerdo, en hora buena sea, y si no queréis, también. Bastante servicio os hago con prestaros mi casa para que os toméis el pulso hasta ver si hay paces o no hay paces. Y por Dios, no me des más jaquecas. Si pasan días y no salta la avenencia, se acabó. Pero no me deis más jaquecas, por Dios, no me deis más jaquecas». ...
En la línea 3879
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Esto último lo dijo en alta voz, saliendo ya al pasillo, de modo que lo oyeron muy bien, Papitos en un extremo de la casa, y Fortunata en otro. Esta quedó desde aquella tarde en la casa, y su situación era de las menos airosas, porque su marido apenas le hablaba. Nicolás hacía el gasto de conversación en la mesa. Al segundo día, Fortunata dijo a doña Lupe que se marchaba, lo que dio motivo a que la señora saliera por los pasillos gritando: «Por Dios, no me deis más jaquecas… ya no puedo más. Que cada cual haga lo que quiera». Pero a pesar de esto, la esposa no se marchó. Al tercer día, en medio de la reserva y huraño silencio que entre ambos cónyuges reinaba, empezó Maxi a soltar una que otra palabra; luego ya no eran palabras, sino frases, y tras las cláusulas frías vinieron las tibias. Por fin se permitió algún concepto jovial. Al quinto día se sonreía mirando a su mujer. Al sexto, Fortunata le miraba con atención cortés cuando decía algo; al sétimo, Maxi opinaba como ella en toda discusión que en la mesa se trabase; al octavo le daba una palmadita en el hombro; al noveno la señora de Rubín se interesaba porque su marido se abrigase bien al salir, y al décimo estuvieron como un cuarto de hora secreteándose a solas en un rincón de la sala; al undécimo Maxi le apretó mucho la mano al entrar, y al duodécimo exclamó doña Lupe como sacerdote que entona el hosanna: «Vaya que os ponéis babosos. Por Dios, no me deis jaquecas. Si estáis reventando por hacer las paces, ¿a qué tantos remilgos? Bien hago yo en no meterme en nada, bendita de mí». ...
En la línea 4343
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »No crea demasiado al pie de la letra mis palabras. Estoy embriagado. Acabo de beberme un vaso entero. Sin embargo, digo la verdad. El centelleo de aquella mirada me perseguía hasta en sueños. Llegué al extremo de no poder soportar el susurro de sus vestidos. Temí que me diera un ataque de apoplejía. Nunca hubiese creído que pudiera apoderarse de mí una locura semejante. Yo deseaba hacer las paces con ella, pero la reconciliación era imposible. Y ¿sabe usted lo que hice entonces? ¡A qué grado de estupidez puede conducir a un hombre el despecho! No tome usted ninguna determinación cuando está furioso, Rodion Romanovitch. Teniendo en cuenta que Avdotia Romanovna era pobre (¡Oh perdón!, no quería decir eso… , pero ¿qué importan las palabras si expresan nuestro pensamiento?), teniendo en cuenta que vivía de su trabajo y que tenía a su cargo a su madre y a usted (¿otra vez arruga usted las cejas?), decidí ofrecerle todo el dinero que poseía (en aquel momento podía reunir unos treinta mil rublos) y proponerle que huyera conmigo, a esta capital, por ejemplo. Una vez aquí, le habría jurado amor eterno y sólo habría pensado en su felicidad. Entonces estaba tan prendado de ella, que si me hubiera dicho: 'Envenena, asesina a Marfa Petrovna', yo lo habría hecho, puede usted creerme. Pero todo esto terminó con el desastre que usted conoce, y ya puede usted figurarse a qué extremo llegaría mi cólera cuando me enteré de que Marfa Petrovna había hecho amistad con ese farsante de Lujine y amañado un matrimonio con su hermana, que no aventajaba en nada a lo que yo le ofrecía. ¿No lo cree usted así… ? Dígame, responda… Veo que usted me ha escuchado con gran atención, interesante joven… ...
Errores Ortográficos típicos con la palabra Paces
Cómo se escribe paces o pacez?
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a paces
La palabra exclamaron
La palabra jurar
La palabra serlo
La palabra equivocado
La palabra reconocido
La palabra bordado
La palabra batista
Webs Amigas:
Ciclos Fp de Administración y Finanzas en Zaragoza . Ciclos Fp de Automoción en Cuenca . Ciclos Fp de Administración y Finanzas en Alicante . - Hotel en Cantabria Cantabria Corporativa