La palabra Original ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
La llamada de la selva de Jack London
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece original.
Estadisticas de la palabra original
Original es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1683 según la RAE.
Original tienen una frecuencia media de 56.44 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la original en 150 obras del castellano contandose 8579 apariciones en total.
Más información sobre la palabra Original en internet
Original en la RAE.
Original en Word Reference.
Original en la wikipedia.
Sinonimos de Original.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece original
La palabra original puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2630
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Estúvose quieto el animal y monté exclamando: El mozo gitano gritó a su caballo al tiempo de ponerle el freno en la boca: ¡Buen caballo, caballo gitano! ¡Déjame que te monte ahora! He aquí la original copla bilingüe que damos traducida en el texto: The _Romany chal_ to his horse did cry, As he placed the bit in his horse’s jaw. ...
En la línea 5024
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Poseen mucha música original, alguna extremadamente antigua, según dicen. ...
En la línea 6322
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Qué opinan ustedes?» «_Signor Donatio_, ¿qué significa esto? ¿Qué son esos diabólicos caracteres? ¿Son moriscos? ¿Quién es capaz de entenderlos?» «Supongo que siendo ustedes sacerdotes de la Iglesia romana sabrán algo de latín; pues si examinan la portada del libro leerán en la lengua de su Iglesia: Evangelio de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en su original griego», del cual la Vulgata es una mera traducción, y no muy correcta por cierto. ...
En la línea 6845
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me describió, de un modo tan original como ingenuo, sus impresiones al pasar frente a Tarifa, la primera ciudad murada que veía. ...
En la línea 9
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Con tanto que todas las veces que hubiéredes de hacer imprimir el dicho libro, durante el tiempo de los dichos diez años, le traigáis al nuestro Consejo, juntamente con el original que en él fue visto, que va rubricado cada plana y firmado al fin dél de Juan Gallo de Andrada, nuestro Escribano de Cámara, de los que en él residen, para saber si la dicha impresión está conforme el original; o traigáis fe en pública forma de cómo por corretor nombrado por nuestro mandado, se vio y corrigió la dicha impresión por el original, y se imprimió conforme a él, y quedan impresas las erratas por él apuntadas, para cada un libro de los que así fueren impresos, para que se tase el precio que por cada volume hubiéredes de haber. ...
En la línea 9
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Con tanto que todas las veces que hubiéredes de hacer imprimir el dicho libro, durante el tiempo de los dichos diez años, le traigáis al nuestro Consejo, juntamente con el original que en él fue visto, que va rubricado cada plana y firmado al fin dél de Juan Gallo de Andrada, nuestro Escribano de Cámara, de los que en él residen, para saber si la dicha impresión está conforme el original; o traigáis fe en pública forma de cómo por corretor nombrado por nuestro mandado, se vio y corrigió la dicha impresión por el original, y se imprimió conforme a él, y quedan impresas las erratas por él apuntadas, para cada un libro de los que así fueren impresos, para que se tase el precio que por cada volume hubiéredes de haber. ...
En la línea 9
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Con tanto que todas las veces que hubiéredes de hacer imprimir el dicho libro, durante el tiempo de los dichos diez años, le traigáis al nuestro Consejo, juntamente con el original que en él fue visto, que va rubricado cada plana y firmado al fin dél de Juan Gallo de Andrada, nuestro Escribano de Cámara, de los que en él residen, para saber si la dicha impresión está conforme el original; o traigáis fe en pública forma de cómo por corretor nombrado por nuestro mandado, se vio y corrigió la dicha impresión por el original, y se imprimió conforme a él, y quedan impresas las erratas por él apuntadas, para cada un libro de los que así fueren impresos, para que se tase el precio que por cada volume hubiéredes de haber. ...
En la línea 10
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y mandamos al impresor que así imprimiere el dicho libro, no imprima el principio ni el primer pliego dél, ni entregue más de un solo libro con el original al autor, o persona a cuya costa lo imprimiere, ni otro alguno, para efeto de la dicha correción y tasa, hasta que antes y primero el dicho libro esté corregido y tasado por los del nuestro Consejo; y, estando hecho, y no de otra manera, pueda imprimir el dicho principio y primer pliego, y sucesivamente ponga esta nuestra cédula y la aprobación, tasa y erratas, so pena de caer e incurrir en las penas contenidas en las leyes y premáticas destos nuestros reinos. ...
En la línea 948
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... sde allí la vista es muy linda, y cono ya he dicho, sumamente original. Σenme que este origen es común a las poblaciones construidas en las grandes plataformas de Méjico. útil me parece hablar de la ciudad en detalle; no es ni tan bella ni tan grande como Buenos Aires, aunque construida por el mismo estilo. llegado hasta aquí dando un gran rodeo hacia el norte; y ahora me decido a volver a Valparaíso haciendo una excursión algo mayor, pero al sur del camino directo. ...
En la línea 1702
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Tiene el minero chileno un traje original y casi pintoresco ...
En la línea 1737
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... a es, en realidad, la explicación verdadera de esta formación original; en estas terrazas he encontrado, en efecto, muchas conchas que pertenecen a especies actuales ...
En la línea 1973
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El extraordinario número de iglesias con que cuenta le da todavía hoy un carácter original, sobre todo cuando se la ve a poca distancia. ...
En la línea 1333
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No le faltaba talento, era apasionado y se asimilaba con facilidad ideas que entendía muy pronto, pero no se distinguía por lo original ni por lo prudente. ...
En la línea 1854
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El pensar sin querer, contra su voluntad, algo complicado, original, delicado, exquisito, llegó a causarle náuseas, y se le antojó envidiar a los animales, a las plantas, a las piedras. ...
En la línea 2969
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y así era el Marquesito original, vestía a la moda, según la entendía su sastre de Madrid, que le tomaba en serio, que le cuidaba, como a parroquiano inteligente y de mérito. ...
En la línea 4637
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Preparaba una Historia de la Diócesis de Vetusta, obra seria, original, que daría mucha luz a ciertos puntos obscuros de los anales eclesiásticos de España. ...
En la línea 1059
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Hasta algunas señoras masculinas que, envueltas pudorosamente en sus velos, ocupaban la tribuna destinada a las esposas de los senadores encontraron muy original la paradoja de Gurdilo, celebrándola con discretas risas. ...
En la línea 1270
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Así vivían, satisfechos de su nueva situación, participando de la pobreza y las esperanzas de todo aquel rebaño servil, que escuchaba a Ra-Ra como a un apóstol. El doctor era el encargado de cocinar y también de limpiar la choza en que vivían, encontrando un placer original en el desempeño de estas funciones que habían pertenecido a su sexo en tiempos tan remotos que ya estaban olvidados. Además se consideraba feliz porque Ra-Ra parecía contento. La fe de este en la victoria de los hombres había acabado por sentirla ella igualmente, traicionando por amor los intereses de su sexo. ...
En la línea 1558
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... 'Además, gentleman, este país me parece inmensamente triste y empiezo a aborrecer a los que lo habitan. Creíamos terminada para siempre la guerra; era un monstruo de los tiempos remotos que nunca podía resucitar; y ahora la guerra surge cuando menos lo esperabamos y nadie sabe cuando acabará. ¿Viviremos esclavos eternamente de nuestra barbarie original, sin que haya educación capaz de modificarnos?… ¿Será una mentira el progreso?… ¿Estaremos condenados a dar eternas vueltas, lo mismo que una rueda, sin salir jamás del mismo círculo?… ...
En la línea 2315
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A pesar de la severidad empleada para impedir las parejas íntimas o grupos, siempre había alguna infracción hipócrita de esta observancia. Era imposible evitar que entre cuarenta o cincuenta mujeres hubiese dos o tres que se pusieran al habla, aprovechando cualquier coyuntura oportuna en las varias ocupaciones de la casa. Un sábado por la mañana Sor Natividad, que era la Superiora (por más señas la madrecita seca que recibió a Fortunata el día de su entrada), mandó a esta que brochase los baldosines de la sala de recibir. Era Sor Natividad vizcaína, y tan celosa por el aseo del convento que lo tenía siempre como tacita de plata, y en viendo ella una mota, un poco de polvo o cualquier suciedad, ya estaba desatinada y fuera de sí, poniendo el grito en el Cielo como si se tratara de una gran calamidad caída sobre el mundo, otro pecado original o cosa así. Apóstol fanático de la limpieza, a la que seguía sus doctrinas la agasajaba y mimaba mucho, arrojando tremendos anatemas sobre las que prevaricaban, aunque sólo fuera venialmente, en aquella moral cerrada del aseo. Cierto día armó un escándalo porque no habían limpiado… ¿qué creeréis?, las cabezas doradas de los clavos que sostenían las estampas de la sala. En cuanto a los cuadros, había que descolgarlos y limpiarlos por detrás lo mismo que por delante. «Si no tenéis alma, ni un adarme de gracia de Dios—les decía—, y no os habéis de condenar por malas, sino por puercas». El sábado aquel mandó, como digo, dar cera y brochado al piso de la sala, encargando a Fortunata y a otra compañera que se lo habían de dejar lo mismo que la cara del Sol. ...
En la línea 3133
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Empezó dando puntadas. Como al principio era su charla frívola y de gacetilla, todos se reían y el Pater estaba en sus glorias. Pero poco a poco iba sacando Rubín proposiciones serias. El poder temporal del Papa fue puesto por los suelos, sin que ninguno de los tonsurados hiciese una defensa formal. El Pater y Quevedo tomaban la cuestión con calma, oponiendo a los ataques de Rubín argumentos evasivos en estilo joco-serio. Pedernero lo echaba todo a chacota; pero una noche que llevó Rubín, bien fresquecito y pegado con saliva, el tema de la pluralidad de mundos habitados, Pedernero empezó a despabilarse. Era doctor en Teología, y aunque había ahorcado los libros hacía mucho tiempo, algo recordaba, y tenía además grandes dotes de polemista. Rubín salió un tanto contuso; pero en retirada se defendía bien con su flexibilidad y agudeza. Más adelante llevó un arsenal de argumentos contra la revelación. «Esto no lo creen ya más que los adoquines… ». Todo el Viejo Testamento no era más que un fraude, una imitación de las teogonías india y persa. Bien se veía la reproducción de los mismos mitos y símbolos. El pecado original, la expulsión del paraíso, la encarnación, la redención, eran una serie de representaciones poéticas y naturalistas que se reproducían al través de los siglos, «lo mismo a orillas del Éufrates que del Nilo que del Jordán». ...
En la línea 3801
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Metiose el original moralista en su simón, y apenas había llegado a la Plaza de los Carros, empezó a sentir en su alma una inquietud inexplicable. Y tras la inquietud moral vino un cierto malestar físico, con algo de temblor y escalofríos, acompañado de terror supersticioso… Pero no podía definir la causa del miedo… El coche corría por la Cava-Alta, y Feijoo se sentía cada vez peor. De improviso sintió como una vibración intensísima en su interior, y un relámpago a manera de lanceta fugaz atravesole de parte a parte. Creyó que una desconocida lengua le gritaba: «¡Estúpido, vaya unas cosas que enseñas a tu hija… !». Extendió la mano para detener al cochero y decirle que volviera a la calle de Tabernillas; pero antes de realizar aquel propósito, cesó la trepidación que en su alma había sentido, y todo quedó en reposo… «¡Qué debilidades!—pensó—; estas son chocheces y nada más que chocheces… ¿Pues no se me ocurrió volver allá para desdecirme? No te reselles, compañero, y sostén ahora lo que has creído siempre. Esto es lo práctico, es lo único posible… Si le recomendara la virtud absoluta, ¿qué sería?, sermón absolutamente perdido. Así al menos… ». ...
En la línea 5114
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Iba a decir «¿y todo para qué?» pero se contuvo. Nunca le había sido tan grata la persona de su tía como aquella noche, y se sintió atraído hacia ella por fuerza irresistible. Por fin se fue la santa, y a poco, Moreno ordenó a su criado que se retirara. «Me acostaré dentro de un ratito—dijo el caballero—; pues aunque creo que he de dormir, todavía no tengo ni pizca de sueño. Me sentaré aquí y revisaré la lista de regalos, a ver si se me queda alguno. ¡Ah!, conviene no olvidar las mantas. La hermana de Morris se enfadará si no le llevo algo de mucho carácter… ». La idea de las mantas llevó a su mente, por encadenamiento, el recuerdo de algo que había visto aquella tarde. Al ir a la tienda de la Plaza Mayor en busca de aquel original artículo, tropezó con una ciega que pedía limosna. Era una muchacha, acompañada por un viejo guitarrista, y cantaba jotas con tal gracia y maestría, que Moreno no pudo menos de detenerse un rato ante ella. Era horriblemente fea, andrajosa, fétida, y al cantar parecía que se le salían del casco los ojos cuajados y reventones, como los de un pez muerto. Tenía la cara llena de cicatrices de viruelas. Sólo dos cosas bonitas había en ella: los dientes, que eran blanquísimos, y la voz pujante, argentina, con vibraciones de sentimiento y un dejo triste que llenaba el alma de punzadora nostalgia. «Esto sí que tiene carácter» pensaba Moreno oyéndola, y durante un rato tuviéronle encantado las cadencias graciosas, aquel amoroso gorjeo que no saben imitar las celebridades del teatro. La letra era tan poética como la música. ...
En la línea 1877
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑No, no son originales ‑prosiguió el joven, levantando más aún la voz‑. ¿Y qué creen ustedes: que yo les detesto porque dicen esos absurdos? Pues no: me gusta que se equivoquen. En esto radica la superioridad del hombre sobre los demás organismos. Así llega uno a la verdad. Yo soy un hombre, y lo soy precisamente porque me equivoco. Nadie llega a una verdad sin haberse equivocado catorce veces, o ciento catorce, y esto es, acaso, un honor para el género humano. Pero no sabemos ser originales ni siquiera para equivocarnos. Un error original acaso valga más que una verdad insignificante. La verdad siempre se encuentra; en cambio, la vida puede enterrarse para siempre. Tenemos abundantes ejemplos de ello. ¿Qué hacemos nosotros en la actualidad? Todos, todos sin excepción, nos hallamos, en lo que concierne a la ciencia, la cultura, el pensamiento, la invención, el ideal, los deseos, el liberalismo, la razón, la experiencia y todo lo demás, en una clase preparatoria del instituto, y nos contentamos con vivir con el espíritu ajeno… ¿Tengo razón o no la tengo? Díganme: ¿tengo razón? ...
En la línea 1904
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Avdotia Romanovna era extraordinariamente hermosa, alta, esbelta, pero sin que esta esbeltez estuviera reñida con el vigor físico. Todos sus movimientos evidenciaban una firmeza que no afectaba lo más mínimo a su gracia femenina. Se parecía a su hermano. Su cabello era de un castaño claro; su tez, pálida, pero no de una palidez enfermiza, sino todo lo contrario; su figura irradiaba lozanía y juventud; su boca, demasiado pequeña y cuyo labio inferior, de un rojo vivo, sobresalía, lo mismo que su mentón, era el único defecto de aquel maravilloso rostro, pero este defecto daba al conjunto de la fisonomía cierta original expresión de energía y arrogancia. Su semblante era, por regla general, más grave que alegre, pero, en compensación, adquiría un encanto incomparable las contadas veces que Dunia sonreía, o reía con una risa despreocupada, juvenil, gozosa… ...
En la línea 2448
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Sí, y ponía gran empeño en demostrar que el culpable, en esos momentos, es un enfermo. Es una tesis original, pero en verdad no es esta parte de su articulo la que me interesó especialmente, sino cierta idea que deslizaba al final. Es lamentable que se limitara usted a indicarla vaga y someramente… Si tiene usted buena memoria, se acordará de que insinuaba usted que hay seres que pueden, mejor dicho, que tienen pleno derecho a cometer toda clase de actos criminales, y a los que no puede aplicárseles la ley. ...
En la línea 2481
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Bien, querido ‑dijo el estudiante‑. Si estáis hablando en serio, quiero decirte que tienes razón al afirmar que no hay nada nuevo en esas ideas, que todas se parecen a las que hemos oído exponer infinidad de veces. Pero yo veo algo original en tu artículo, algo que a mi entender te pertenece por completo, muy a pesar mío, y es ese derecho moral a derramar sangre que tú concedes con plena conciencia y excusas con tanto fanatismo… Me parece que ésta es la idea principal de tu artículo: la autorización moral a matar… , la cual, por cierto, me parece mucho más terrible que la autorización oficial y legal. ...
En la línea 587
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Las contestaciones del oberkellner parecían no agradarle mucho y las consideraba insuficientes. Por otra parte, sus preguntas eran verdaderamente fantásticas. Por ejemplo, se detuvo delante de un cuadro, copia bastante mala de un original conocido, de asunto mitológico. ...
En la línea 715
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Condujeron el sillón hacia la puerta, al otro extremo de la sala. La abuela estaba radiante. Nuestras gentes hicieron corro en torno suyo para felicitarla. Por excéntrica que hubiese sido la conducta de la abuela, su triunfo compensaba muchas cosas, y el general ya no temía que su parentesco con una mujer tan original le comprometiese. Con risueña y alegre condescendencia familiar, como quien halaga a un niño, felicitó a la anciana. Se le notaba visiblemente emocionado, lo mismo que todos los espectadores. ...
En la línea 1365
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —Es raro. No me conoce aquí ningún ruso. Además, los rusos de aquí no rescatan a ninguno de los suyos. En Rusia, los ortodoxos rescatan a sus correligionarios. Yo creí que habría sido un inglés original, un excéntrico. ...
En la línea 198
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Cuando acabaron la carga, aún reducida a la mitad, seguía siendo tremenda. Charles y Hal salieron al anochecer y compraron seis perros más, que, sumados a los seis del equipo original, más Teek y Koona (los huskies comprados en Rink Rapids durante el viaje récord), elevaron el número de animales a catorce. Pero los perros recién adquiridos, aunque dominados prácticamente desde un primer momento, no aportaron gran cosa. Tres de ellos eran pelicortos perros de muestra, otro era un terranova, y los otros dos, mestizos de raza indefinida. Los recién llegados no parecían al tanto de nada. Buck y sus compañeros los miraban con desdén, y aunque él les enseñó enseguida su lugar y lo que no debían hacer, no pudo instruirlos sobre lo que sí debían hacer. No se adaptaron a la dura rutina del camino. Excepto los dos mestizos, estaban aturdidos, y el salvaje y desconocido entorno y el maltrato recibido les habían quebrantado el ánimo. Los dos mestizos carecían de vitalidad; lo único quebrantable en su caso eran los huesos. ...
En la línea 369
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... ¿Qué hacía entonces aquel hombre original encarcelado en el 'Mongolia'? Hacía primeramente sus cuatro comidas diarias, sin que nunca el cabeceo ni los vaivenes pudieran desconcetar máquina tan maravillosamente organizada. Y después jugaba al whist. ...
En la línea 692
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Allí debía detenerse sir Francis Cromarty. Las tropas con las cuales tenía que reunirse estaban acampadas algunas millas al norte. El brigadier general se despidió de Phileas Fogg, deseándole todo el éxito posible y expresando el voto de que repitiese el viaje de un modo menos original y más provechoso. Mister Fogg estrechó ligeramente los dedos de su companero. Los cumplidos de Aouida fueron más afectuosos. Nunca olvidaría ella lo que debía a sir Francis Cromarty. En cuanto a Picaporte, fue honrado con un buen apretón de manos de parte del brigadier general. Conmovido, le preguntó cuándo podría prestarle algún servicio. Después se separaron. ...
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