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La palabra muera
Cómo se escribe

la palabra muera

La palabra Muera ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Niebla de Miguel De Unamuno
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece muera.

Estadisticas de la palabra muera

Muera es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 10871 según la RAE.

Muera aparece de media 0.7 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la muera en las obras de referencia de la RAE contandose 106 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Muera

Cómo se escribe muera o muerra?

Más información sobre la palabra Muera en internet

Muera en la RAE.
Muera en Word Reference.
Muera en la wikipedia.
Sinonimos de Muera.

Algunas Frases de libros en las que aparece muera

La palabra muera puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 10836
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Oh, no puedo ver este horrible espectáculo! ¡No puedo consen tir que esta mujer muera así!Milady había oído algunas palabras y se había recuperado a la luz de la esperanza. ...

En la línea 3522
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... De este modo he resistido catorce años, vendiendo apenas lo bastante para pagar el alquiler de la tienda y mantenerme; y así continuaré hasta que me muera, o hasta que se me acaben los géneros. ...

En la línea 2318
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, ¡Jesús!, yo no sé qué gente es aquélla tan desalmada y tan sin conciencia, que por no mirar a un hombre honrado, le dejan que se muera, o que se vuelva loco. ...

En la línea 2590
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... ¡Afuera, pues, traidores; aquí, venganzas! ¡Entre el falso, venga, llegue, muera y acabe, y suceda lo que sucediere! Limpia entré en poder del que el cielo me dio por mío, limpia he de salir dél; y, cuando mucho, saldré bañada en mi casta sangre, y en la impura del más falso amigo que vio la amistad en el mundo. ...

En la línea 4423
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Si gustáis que callando mi fatiga muera, contadme ya por acabado: si queréis que os la cuente en desusado modo, haré que el mesmo amor la diga. ...

En la línea 4904
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Plega a Dios, Sancho -replicó don Quijote-, que yo te vea mudo antes que me muera. ...

En la línea 585
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Admitir que las especies se hacen por lo común raras antes de desaparecer, no extrañar que una especie sea más rara que otra, y recurrir, no obstante, a algún agente extraordinario, y sorprenderse grandemente cuando una especie se extingue, es lo mismo que admitir que la enfermedad es en el hombre el preludio de la muerte, y sin extrañar que enferme, sorprenderse de que muera de otro modo que por muerte violenta. ...

En la línea 2108
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s búhos hacen encarnizada guerra a las tortugas jóvenes al salir del huevo; las que llegan a viejas no prece que mueran sino por accidente, cayendo, por ejemplo, desde lo alto de un precipicio; al menos, los habitantes de las islas me han asegurado que no han visto nunca que una tortuga muera de muerte natural. ...

En la línea 10214
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... muera el señor Provisor. ...

En la línea 10216
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¡Muera! ¡muera! —contestaron algunos: Joaquín, el coronel, que estaba sereno, pero quería que muriese el Magistral, y otros dos o tres comensales borrachos. ...

En la línea 13292
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Yo quiero reconciliarme con la iglesia, morir en su seno, si está de Dios que muera. ...

En la línea 15896
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... y no se me muera de repente. ...

En la línea 1612
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - No se muera usted, miss Margaret… . ¡No se muera! ...

En la línea 1612
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - No se muera usted, miss Margaret… . ¡No se muera! ...

En la línea 489
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Lo referente a esta insigne dama lo sabe mejor que nadie Zalamero, que está casado con una de las chicas de Ruiz-Ochoa. Nos ha prometido escribir la biografía de su excelsa pariente cuando se muera, y entretanto no tiene reparo en dar cuantos datos se le pidan, ni en rectificar a ciencia cierta las versiones que el criterio vulgar ha hecho correr sobre las causas que determinaron en Guillermina, hace veinticinco años, la pasión de la beneficencia. Alguien ha dicho que amores desgraciados la empujaron a la devoción primero, a la caridad propagandista y militante después. Mas Zalamero asegura que esta opinión es tan tonta como falsa. Guillermina, que fue bonita y aun un poquillo presumida, no tuvo nunca amores, y si los tuvo no se sabe absolutamente nada de ellos. Es un secreto guardado con sepulcral reserva en su corazón. Lo que la familia admite es que la muerte de su madre la impresionó tan vivamente, que hubo de proponerse, como el otro, no servir a más señores que se le pudieran morir. No nació aquella sin igual mujer para la vida contemplativa. Era un temperamento soñador, activo y emprendedor; un espíritu con ideas propias y con iniciativas varoniles. No se le hacía cuesta arriba la disciplina en el terreno espiritual; pero en el material sí, por lo cual no pensó nunca en afiliarse a ninguna de las órdenes religiosas más o menos severas que hay en el orbe católico. No se reconocía con bastante paciencia para encerrarse y estar todo el santo día bostezando el gori gori, ni para ser soldado en los valientes escuadrones de Hermanas de la Caridad. La llama vivísima que en su pecho ardía no le inspiraba la sumisión pasiva, sino actividades iniciadoras que debían desarrollarse en la libertad. Tenía un carácter inflexible y un tesoro de dotes de mando y de facultades de organización que ya quisieran para sí algunos de los hombres que dirigen los destinos del mundo. Era mujer que cuando se proponía algo iba a su fin derecha como una bala, con perseverancia grandiosa sin torcerse nunca ni desmayar un momento, inflexible y serena. Si en este camino recto encontraba espinas, las pisaba y adelante, con los pies ensangrentados. ...

En la línea 2468
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¡Oh!… Así me muera si no es verdad. Te lo juro por estas cruces—dijo la iluminada con voz trémula, besándose las manos—. La he visto… bajó por allí, donde está el abanicón de la noria… Bajaba en mitad de una luz… ¿cómo te lo diré?… de una luz que no te puedes figurar… de una luz que era, verbi gracia como las puras mieles… ...

En la línea 3402
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Ya te he dicho que lo paso todo, menos dar un disgusto a mis padres. Así es que anoche me planté conmigo mismo, y dije: 'Aunque me muera de pena, esto se tiene que acabar'. Sé que me costará una enfermedad. El golpe será rudo. No se arranca fibra tan sensible sin que duela mucho. Pero es preciso, y para estos casos son los caracteres… ». ...

En la línea 3615
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata le miraba con sorpresa mezclada de temor, el codo en la mesa, derecho el busto, en una actitud airosa y elegante, llevando pausadamente del plato a la boca, ahora una pasita, ahora una almendrita. Feijoo le cogió la barbilla entre sus dedos, diciéndole con cariño: «¿Verdad, chulita, que tengo razón? ¿Verdad que sí?… ¡Ay, qué será de ti, chulita, cuando yo me muera!… ¿Y en lo que me queda de vida, si esta se prolonga y voy más para abajo todavía… ? Hay que preverlo todo, compañera. ¡Me ha entrado un desasosiego… ! ¡Qué gruesa estás y qué hermosota, y yo… yo… concluido, absolutamente concluido! Soy un reloj que tocó su última campanada, y aunque anda un poco todavía, ya no da la hora». ...

En la línea 2164
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... —En cuanto me muera lo envías, ¿eh? ...

En la línea 2184
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... —¡Bueno, déjele en paz a ese señor, que se muera cuando Dios lo haga, y usted a dormirse! ...

En la línea 2239
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –No se sueña dos veces el mismo sueño. Ese que usted vuelva a soñar y crea soy yo será otro. Y ahora, ahora que está usted dormido y soñando y que reconoce usted estarlo y que yo soy un sueño y reconozco serlo, ahora vuelvo a decirle a usted lo que tanto le excitó cuando la otra vez se lo dije: mire usted, mi querido don Miguel, no vaya a ser que sea usted el ente de ficción, el que no existe en realidad, ni vivo ni muerto… no vaya a ser que no pase usted de un pretexto para que mi historia, y otras historias como la mía, corran por el mundo. Y luego, cuando usted se muera del todo, llevemos su alma nosotros. No, no, no se altere usted, que aunque dormido y soñando aún vivo. ¡Y ahora, adiós! ...

En la línea 2246
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Y acurrucado a los pies de su amo muerto pensó así: « ¡Pobre amo mío!, ¡pobre amo mío! ¡Se ha muerto; se me ha muerto! ¡Se muere todo, todo, todo; todo se me muere! Y es peor que se me muera todo a que me muera para todo yo. ¡Pobre amo mío!, ¡pobre amo mío! Esto que aquí yace, blanco, frío, con olor a próxima podredumbre, a carne de ser comida, esto ya no es mi amo. No, no lo es. ¿Dónde se fue mi amo?, ¿dónde el que me acariciaba, el que me hablaba? ...

En la línea 305
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — ¡Mentira! - exclamó mi penado con feroz energía -. Nació embustero y seguirá siéndolo hasta que muera. Mírenle la cara. ¿No ven pintada en ella su embuste? Que me mire cara a cara. ¡A que no es capaz de hacerlo! ...

En la línea 1930
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... así como todas las preciosidades que contiene, deberían ser conservados por la nación cuando muera mi ...


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