La palabra Muelle ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece muelle.
Estadisticas de la palabra muelle
Muelle es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 7750 según la RAE.
Muelle aparece de media 10.74 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la muelle en las obras de referencia de la RAE contandose 1632 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Muelle
Cómo se escribe muelle o mueye?
Más información sobre la palabra Muelle en internet
Muelle en la RAE.
Muelle en Word Reference.
Muelle en la wikipedia.
Sinonimos de Muelle.
Algunas Frases de libros en las que aparece muelle
La palabra muelle puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 8472
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El oficial saltó al muelle y ofreció la mano a Milady. ...
En la línea 4329
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... No me propongo describirlos; baste decir que el fondeadero oval, rodeado de un muelle de granito, tiene capacidad bastante para cien navíos de primer orden; pero en lugar de tal fuerza sólo había allí una fragata de sesenta cañones y dos bergantines; a tan insignificante número de barcos se halla reducida actualmente la marina de España. ...
En la línea 4795
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Santander posee un muelle muy hermoso, sobre el que se alza una línea de soberbios edificios, mucho más suntuosos que los palacios de la aristocracia en Madrid; son de estilo francés, y en su mayoría los ocupan comerciantes. ...
En la línea 6365
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El vapor desatracó del muelle a eso de las nueve y media, entre el vocerío con que los de a bordo y los que se quedaban en tierra se despedían de sus amigos. ...
En la línea 6366
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En ese tumulto me pareció oír las voces de algunos amigos míos que me habían acompañado al muelle, y al instante me puse a gritar con más fuerza que nadie. ...
En la línea 12568
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... En un extremo del asiento había un muelle algo flojo, la tela estaba arrugada; allí se sentaba ella. ...
En la línea 14983
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Se había instalado en la más lujosa, de más movimiento y ruido, situada en el muelle. ...
En la línea 14986
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Oh, el mar, si no hay como el mar, y la mesa redonda, y la casa de baños, y los paseos por el muelle, y los conciertos al aire libre. ...
En la línea 15558
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No podía consultar el reloj de bolsillo, porque el día anterior al darle cuerda le había encontrado roto el muelle real. ...
En la línea 1543
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Todos vieron como se inclinaba sobre los peñascos que defendían el lado exterior del muelle formando una línea de rompeolas. Con una roca en cada mano, levantó la cabeza, mirando en torno de él inquietamente. Desde el principio de su fuga le preocupaban más los ruidos del aire que las agresiones de los enemigos que marchaban sobre la tierra. Una flotilla de máquinas voladoras representaba para él un peligro temible. ...
En la línea 1552
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Lo primero que procuró fue librar el bote de las amarras puestas por los pigmeos. Lamentaba no tener un simple cortaplumas para terminar más pronto, partiendo los cables que lo tenían sujeto. Dos de estos le unian al muelle, atados a dos troncos de pino que hacían oficio de pilotes. Gillespie, para no perder tiempo desenredando los nudos hechos por la marinería enana, tiró simplemente de estos cables, enormes para los habitantes del país, pero menos gruesos que su dedo menique, arrancando los dos maderos de la tierra en que estaban clavados. Luego se dirigió hacia la proa para levantar las anclas hundidas en el fondo del puerto. ...
En la línea 1554
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... De pronto suspendió su trabajo al oír que le hablaban en inglés desde el muelle. Era Flimnap. Todos sus compatriotas permanecían alejados después de haber visto que el gigante del árbol amenazador sabía igualmente aplastar a sus enemigos a gran distancia, valiéndose de rocas capaces de destruir una casa o un buque. Gritaban contra el, pero se mantenían aglomerados en las bocacalles, prontos a huir, sin atreverse a avanzar al descubierto sobre los muelles. Solo Flimnap, siguiendo los consejos de su amor y seguro de la bondad del gigante, se atrevió a ir hacia el. ...
En la línea 1562
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Al saltar sobre el muelle, este quedó desierto. Por encima de las techumbres de los almacenes vio un patio donde estaban puestas a secar enormes cantidades de carne convertida en cecina. A puñados arrebató esta reserva alimenticia, arrojándola en el cesto que había sacado del bote. También limpió otro patio de los víveres que guardaba formando montones, y los depositó en el mismo cesto sin ningún orden. ...
En la línea 4870
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Claro.—Yo le hubiera querido mucho, y no le habría faltado por nada de este mundo. Pero estos hombres, ¡qué malos son, pero qué malos! Pues verás. Me voy a Burdeos con mi marido, pasan meses y meses, llega el verano y nos vamos a pasar una corta temporada en Royan, un pueblo de baños de mar. Pues, hija, estaba yo una tarde en el muelle viendo desembarcar a los pasajeros que venían en el vaporcito de Burdeos, cuando me veo al primo Moreno. Me quedé… ¡ay!, no te quiero decir nada. ...
En la línea 103
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El vehículo, cuya tarifa por carrera era de veinte francos descendió por Broadway hasta Union Square, siguió luego por la Fourth Avenue hasta su empalme con Bowery Street, se adentró por la Katrin Street y se detuvo en el muelle trigesimocuarto. Allí, el Katrin ferry boat nos trasladó, hombres, caballos y coche, a Brooklyn, el gran anexo de Nueva York, situado en la orilla izquierda del río del Este, y en algunos minutos nos depositó en el muelle en el que el Abraham Lincoln vomitaba torrentes de humo negro por sus dos chimeneas. ...
En la línea 103
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El vehículo, cuya tarifa por carrera era de veinte francos descendió por Broadway hasta Union Square, siguió luego por la Fourth Avenue hasta su empalme con Bowery Street, se adentró por la Katrin Street y se detuvo en el muelle trigesimocuarto. Allí, el Katrin ferry boat nos trasladó, hombres, caballos y coche, a Brooklyn, el gran anexo de Nueva York, situado en la orilla izquierda del río del Este, y en algunos minutos nos depositó en el muelle en el que el Abraham Lincoln vomitaba torrentes de humo negro por sus dos chimeneas. ...
En la línea 114
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El comandante Farragut estaba ya haciendo largar las últimas amarras que retenían al Abraham Lincoln al muelle de Brooklyn. Así, pues, hubiera bastado un cuarto de hora de retraso, o menos incluso, para que la fragata hubiese zarpado sin mí y para perderme esta expedición extraordinaria, sobrenatural, inverosímil, cuyo verídico relato habrá de hallar sin duda la incredulidad de algunos. ...
En la línea 2410
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Tras haber cerrado un instante los ojos, deslumbrados por la luz eléctrica, miré en torno mío. El Nautilus estaba inmovilizado cerca de una orilla dispuesta como el malecón de un muelle. El mar en que flotaba era un lago aprisionado en un circo de murallas que medía dos millas de diámetro, o sea, unas seis millas de contorno. Su nivel -así lo indicaba el manómetro -no podía ser otro que el exterior, pues necesariamente había una comunicación entre ese lago y el mar. Las altas murallas, inclinadas sobre su base, se redondeaban en forma de bóveda figurando un inmenso embudo invertido cuya altura era de unos quinientos o seiscientos metros. En lo alto se abría un orificio circular, por el que había atisbado yo esa vaga claridad, evidentemente debida a la luz diurna. ...
En la línea 219
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Entretanto, el muelle se iba animando poco a poco. Marineros de diversas nacionalidades, comerciantes, corredores, mozos de cordel y 'fellahs' afluían allí para esperar la llegada del vapor, que no debía estar muy lejos. ...
En la línea 232
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Fix no estuvo mucho tiempo entregado a sus reflexiones, porque la llegada del vapor fue anunciada por algunos silbidos. Todo el tropel de ganapanes y de 'fellahs' se precipitó sobre el muelle en tumulto algo inquietante para los miembros y trajes de los pasajeros. Se destacaron de la orilla unos diez faluchos para ir al encuentro del 'Mongolia'. ...
En la línea 250
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... El inspector volvió al muelle y se dirigió con celeridad al despacho del cónsul; en seguida, por petición suya, urgente, fue introducido a la presencia de dicho funcionario. ...
En la línea 281
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Entretanto, mister Fogg, después de salir de la casa consular, se había dirigido al muelle. Allí dio algunas órdenes al criado, y después se embarcó en una lancha y volvió a bordo del 'Mongoliá', metiéndose en su camarote. Tomó allí su libro de anotaciones, que llevaba los siguentes apuntes: ...

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