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La palabra mirarse
Cómo se escribe

la palabra mirarse

La palabra Mirarse ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece mirarse.

Estadisticas de la palabra mirarse

Mirarse es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 16992 según la RAE.

Mirarse aparece de media 3.82 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la mirarse en las obras de referencia de la RAE contandose 580 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Mirarse

Cómo se escribe mirarse o mirrarrse?
Cómo se escribe mirarse o mirarze?

Más información sobre la palabra Mirarse en internet

Mirarse en la RAE.
Mirarse en Word Reference.
Mirarse en la wikipedia.
Sinonimos de Mirarse.


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece mirarse

La palabra mirarse puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 713
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... La mañana siguiente a la de nuestra llegada, el 24, se presentan los fueguenses en tropel, viniendo entre ellos la madre y los hermanos de Jemmy, quien a una distancia prodigiosa reconoció la voz estentórea de uno de sus hermanos. Su primera entrevista resulta menos interesante que la de un caballo con uno de sus antiguos compañeros en un prado. Ninguna demostración de afecto; se contentan con mirarse cara a cara durante algún tiempo, y la madre se vuelve enseguida para ver si no falta nada en su canoa. ...

En la línea 10992
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Aquella felicidad que saboreaba De Pas como un gastrónomo los bocados, aquella libertad, aquella pereza moral que el verano hacía más voluptuosa para su cuerpo robusto, los sueños vagos de amor sin nombre, la deliciosa realidad de ver a la Regenta a todas horas y mirarse en sus ojos y oírla dulcísimas palabras de una amistad misteriosa, casi mística, hacían desear a don Fermín que el sol se detuviera otra vez, que el tiempo no pasara. ...

En la línea 14305
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Volvieron a mirarse y a sonreírse. ...

En la línea 1908
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El desasosiego y la ira habrían llegado qué sé yo a dónde, si no se desahogaran un poco sobre la inocente cabeza de Papitos, y se dice la cabeza, porque esta fue lo que más padeció en aquel achuchón. Ha de saberse que Papitos era un tanto presumida, y que siendo su principal belleza el cabello negro y abundante, en él ponía sus cinco sentidos. Se peinaba con arte precoz, haciéndose sortijillas y patillas, y para rizarse el fleco, no teniendo tenazas, empleaba un pedazo de alambre grueso, calentándolo hasta el rojo. Hubiera querido hacer estas cosas por la mañana; pero como su ama se levantaba antes que ella, no podía ser. La noche, cuando estaba sola, era el mejor tiempo para dedicarse con entera libertad a la peluquería elegante. Un pedazo de espejo, un batidor desdentado, un poco de tragacanto y el alambre gordo le bastaban. Por mal de sus pecados, aquella noche se había trabajado el pelo con tanta perfección, que… «¡hija, ni que fueras a un baile!» se había dicho ella a sí misma, con risa convulsiva, al mirarse en el espejo por secciones de cara, porque de una vez no se la podía mirar toda. ...

En la línea 3307
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Anoche soñaba con la ropa nueva—dijo Severiana—, y ayer, cuando se la puso, no hacía más que mirarse al espejo. Si la tocábamos ¡ay!, nos quería pegar… Lo que ella deseaba era que la señorita la viera tan maja, ¿verdad, rica? ...

En la línea 3527
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¡Debo tener una facha… !—dijo levantándose para mirarse al espejo que sobre el sofá estaba—. ¡María Santísima! ¿Ve usted las pestañas cómo las tengo, llenas de polvo?». ...

En la línea 3590
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No pararon aquí las observaciones referentes a su decaimiento físico. Una mañana, al levantarse, notó que la cabeza se le mareaba. Jamás había sentido cosa semejante. En la calle advirtió que para andar completamente derecho, necesitaba pensarlo y proponérselo. Pasando junto a la carcomida puerta del convento de la Latina, no pudo menos que mirarse en ella como en un espejo. Se vio allí bien claro, cual vestigio honroso conservado sólo por indulgencia del tiempo. «Todo envejece —pensó—, y cuando las piedras se gastan, ¡cómo no ha de gastarse el cuerpo del hombre!». ...

En la línea 3423
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Al día siguiente de la noche fatal en que había roto con Dunia y Pulqueria Alejandrovna, Piotr Petrovitch se despertó de buena mañana. Sus pensamientos se habían aclarado, y hubo de reconocer, muy a pesar suyo, que lo ocurrido la víspera, hecho que le había parecido fantástico y casi imposible entonces, era completamente real e irremediable. La negra serpiente del amor propio herido no había cesado de roerle el corazón en toda la noche. Lo primero que hizo al saltar de la cama fue ir a mirarse al espejo: temía haber sufrido un derrame de bilis. ...


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