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La palabra marchas
Cómo se escribe

la palabra marchas

La palabra Marchas ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece marchas.

Estadisticas de la palabra marchas

Marchas es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 11621 según la RAE.

Marchas aparece de media 6.4 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la marchas en las obras de referencia de la RAE contandose 973 apariciones .

Más información sobre la palabra Marchas en internet

Marchas en la RAE.
Marchas en Word Reference.
Marchas en la wikipedia.
Sinonimos de Marchas.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece marchas

La palabra marchas puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5026
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Consisten en unas marchas rudas y emocionantes, a cuyos sones créese que los bascos antiguos tenían la costumbre de bajar de sus montañas para pelear con los romanos y después con los moros. ...

En la línea 5344
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¡Qué de cosas no podría contar aquel hombre de marchas y retiradas, de batallas perdidas y ganadas, de ciudades saqueadas, conventos allanados! Quizás había visto las llamas de Moscou subir hasta las nubes, y «había medido sus fuerzas con las de la Naturaleza en el desierto invernal», asaltado por las borrascas de nieve y mordido por el tremendo frío de Rusia. ...

En la línea 1353
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Dos años se esforzó Carlota de Albret por ir a Italia en busca de su marido y que éste conociese a su hija. Enviaba para ello frecuentes cartas a su suegro el Papa; pero la continua movilidad del ejército pontificio, las inesperadas marchas y contramarchas de su estrategia, los peligros del viaje, le impidieron cumplir su deseo. ...

En la línea 1379
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El ejército de César constaba solamente de unos diez mil hombres, pero con abundante artillería. Había observado en silencio el modo de hacer la guerra usado por Gonzalo de Córdoba cuando guiaba al duque de Gandía, aprovechando sus lecciones indirectas y perfeccionándolas. La Infantería y la Artillería eran sus verdaderas armas. Los peones marchaban bajo sus órdenes, desembarazados de impedimenta, con gran movilidad. En aquel tiempo de Caballería pesada, de jinetes cubiertos de hierro, de marchas lentas y reposos que duraban años ante las plazas sitiadas, César Borgia fue de un lado a otro, buscando a sus enemigos, con cierta celeridad pasmosa. ...

En la línea 1722
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Fuera del Palacio no era menor el desorden. La tribu de los Orsinis, que vivía oculta, temiendo a César, se lanzaba a las calles al conocer la muerte de su padre. Los Colonnas formaban un pequeño ejército, avanzando hacia Roma a marchas forzadas. Los Savellis, fugitivos desde años antes, volvían a su palacio, convirtiéndolo en fortaleza. Todos los vasallos de la Iglesia desposeídos de sus feudos y los condottierí enemigos del Papa aparecían repentinamente en la metrópoli pontificia o en sus antiguas tierras. ...

En la línea 1183
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Toda esta algazara llegaba a la alcoba de Juan, que se entretenía oyendo contar a su mujer y a su criado lo que pasaba, y singularmente el milagro del premio de Estupiñá. Lo que se rió con esto no hay para qué decirlo. La prisión en que tan a disgusto estaba volvíale pronto a su mal humor y poniéndose muy regañón decía a su mujer: «Eso, eso, déjame solo otra vez para ir a divertirte con la bullanga de esos idiotas. ¡La lotería!, ¡qué atraso tan grande! Es de las cosas que debieran suprimirse; mata el ahorro; es la Providencia de las haraganes. Con la lotería no puede haber prosperidad pública… ¿Qué?, te marchas otra vez. ¡Bonita manera de cuidar a un enfermo! Y vamos a ver, ¿qué demonios tienes tú que hacer por esas calles toda la mañana? A ver, explícame, quiero saberlo; porque es ya lo de todos los días». ...

En la línea 3620
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al siguiente día, Feijoo le dijo al entrar: «Hoy es la primera vez que he tenido que tomar un coche desde la Plaza Mayor aquí. Hasta ahora las piernas se han defendido; estas piernas que han hecho marchas de seis leguas en una noche… Tengo el simón a la puerta. Vente conmigo y vamos a dar una vuelta por las rondas del Sur». Fortunata no pensaba más que en complacerle, y accedió con algún recelo, pues siempre que paseaban juntos, aunque fuera por sitios apartados, temía encontrarse a Maximiliano o a doña Lupe a la vuelta de una esquina. Esta idea le hacía temblar. ...

En la línea 3996
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¡Pero qué cosas se le ocurren a este hombre! Ave María Purísima—exclamó Guillermina con benevolencia—. Déjese usted de marchas reales… No, no se quite la gorra; se va usted a constipar. Caballeros, aquí, y durante la ceremonia, mientras menos música, mejor». ...

En la línea 4981
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Pues bien, aquella noche, se le representó el pobre paralítico con tanta viveza, que casi casi creía verle en su alcoba. Hubo un instante en que la alucinación de Moreno llegó a ser tan efectiva, que se incorporó, y cogiendo un libro que en la próxima silla estaba… «Mira, si no te marchas con tu pierna podrida… ». Después cayó otra vez su cabeza en el sofá y se puso la mano sobre los ojos. «El infeliz se ha de buscar la vida de alguna manera. No tiene él la culpa de que no haya en esta tierra maldita establecimientos de beneficencia. Si le veo mañana, le doy un duro… Vaya si se lo doy… ¡Qué envidia le va a tener mi tía Guillermina! Volvámonos ahora para la pared, a ver si me duermo un poco. Así; cerraré los ojos. No, mejor será que los abra, y que me figure que quiero despabilarme. ...

Errores Ortográficos típicos con la palabra Marchas

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