La palabra Mantuvo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
La llamada de la selva de Jack London
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece mantuvo.
Estadisticas de la palabra mantuvo
Mantuvo es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2758 según la RAE.
Mantuvo tienen una frecuencia media de 34.31 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la mantuvo en 150 obras del castellano contandose 5215 apariciones en total.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece mantuvo
La palabra mantuvo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 10009
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero se hallaba en apuros: ignoraba si la abadesa era realista o car denalista: se mantuvo en un punto medio prudente; pero la abadesa, por su parte, se mantuvo en una reserva más prudente aún, contentándose con hacer una profunda inclinación de cabeza todas las veces que l a viajera pronunciaba el nombre de Su Eminencia. ...
En la línea 10009
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero se hallaba en apuros: ignoraba si la abadesa era realista o car denalista: se mantuvo en un punto medio prudente; pero la abadesa, por su parte, se mantuvo en una reserva más prudente aún, contentándose con hacer una profunda inclinación de cabeza todas las veces que l a viajera pronunciaba el nombre de Su Eminencia. ...
En la línea 6957
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me dieron las gracias, y la botella fué circulando; al cabo llegó a manos del viejo piloto, quien, tras de mirar un instante al sabio, se la llevó a los labios, donde la mantuvo mucho más tiempo que ninguno de sus compañeros; después me la devolvió, haciéndome una profunda reverencia. ...
En la línea 367
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Seguía Calixto III en malas relaciones con su antiguo señor, cuando en el verano de 1458 se declaró la peste en Roma, con tal violencia, que todos los personajes de la Corte pontificia huyeron de la ciudad, menos el viejo Papa. Este se mantuvo en el Vaticano, por reclamar en aquel momento su atención la grave enfermedad de su adversario el rey Alfonso, quien murió finalmente en Nápoles el 27 de junio. ...
En la línea 1293
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En los últimos años de César, al mandar éste ejércitos, su fiel matón, desconocedor de las reglas y escrúpulos que guían a los otros hombres, se convirtió en un buen capitán o e guerra. Fue el jefe de confianza del hijo del Pontífice, y cuando todos lo abandonaron, él se mantuvo leal. ...
En la línea 1638
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Claudio lo mantuvo en su diestra, preguntando con su mirada antes de guardarlo, y el diplomático se decidió finalmente a revelar su contenido. ...
En la línea 1654
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Se le ocurrió que el proyectil de su enemigo había chocado en el suelo, levantando un guijarro que rebotaba hasta él. No podía ser una herida. Se mantuvo en pie, sin sentir que le abandonasen sus fuerzas, rígido y bien plantado, dispuesto a continuar el combate. Los padrinos les entregarían nuevas pistolas para que prosiguiese el lance. El accidente carecía de importancia. ...
En la línea 464
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Al terminar la influencia de los hombres, disminuyó el descontento social y perdieron su fuerza amenazante las teorías sobre la supresión de la propiedad, el nuevo reparto de la riqueza y otras utopías. La mujer es profundamente conservadora y ama la propiedad y el orden. Ella ha sido la que, a pesar de su papel secundario, mantuvo al hombre en la razón durante miles de años y le impidió hacer tonterías irremediables. Sin ella no hubiese podido subsistir la sociedad. El hombre es tan vano y presuntuoso, que apenas discurre un disparate para remediar lo que tal vez no tiene remedio, intenta ponerlo en práctica, lo considera infalible por ser suyo, y se siente capaz de prender fuego al mundo entero a cambio de que triunfe su orgullo de autor. ...
En la línea 1601
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No pudo explicarse como el sueño le mantuvo bajo su dominio tantas horas. Cuando despertó, el sol estaba ya muy alto, pero no fue la caricia cáustica de su luz la que le volvió a la vida. Unos gritos que parecían venir de muy lejos, entrecortados por llantos, fueron el verdadero motivo que le hizo salir de su sopor incomprensible. Ra-Ra le llamaba. ...
En la línea 6060
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Mientras estuvo allí el Padre Nones, Ballester se mantuvo en una actitud consternada, contemplando el lastimoso cuadro con el respeto que infunden los muertos, y encerrando su dolor en una compostura que tenía cierta corrección. Pero cuando no quedaron allí más testigos que la santa y Segunda, el buen farmacéutico creyó que no tenía para qué sujetar la onda impetuosa que del corazón le salía, y llegándose al cuerpo todavía caliente de su infeliz amiga, la abrazó, y estampó multitud de besos en su frente y mejillas. ...
En la línea 1496
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Cuando todos los misterios se aclararon, salió a relucir, por confesión de Hugo Hendon, que su esposa había repudiado a Miles por orden suya aquel día en Hendon Hall, orden apoyada por la promesa, perfectamente digna de crédito, de que si ella no negaba que aquél era Miles Hendon, y se mantenía firme en esto, le quitaríala vida, a lo cual respondió ella: –Tomadla–, porque no la apreciaba y no quería negar a Miles; entonces el marido dijo que a ella le perdonaría la vida, ¡pero haría asesinar a Miles! Esto era cosa distinta, así que la dama dio su palabra y la mantuvo. ...
En la línea 273
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Durante una hora aún, la fragata se mantuvo a esa velocidad, sin conseguir ganarle una toesa al animal, lo que era particularmente humillante para uno de los más rápidos navíos de la marina norteamericana. Una ira sorda embargó a la tripulación, que injuriaba al monstruo, sin que éste se dignara responder. El comandante Farragut no se retorcía ya la perilla, se la comía. ...
En la línea 528
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Antes de que pudiera hacer un movimiento para impedírselo, el canadiense se precipitó sobre el desgraciado, le derribó y le mantuvo asido por la garganta. El steward se asfixiaba bajo las poderosas manos de Ned Land. ...
En la línea 888
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... La dirección del Nautilus se mantuvo al Este Nordeste; su velocidad, en doce millas, y su profundidad, entre cincuenta y sesenta metros. ...
En la línea 889
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Al día siguiente, 10 de noviembre, se nos mantuvo en el mismo abandono, en la misma soledad. No vi a nadie de la tripulación. Ned y Conseil pasaron la mayor parte del día conmigo, desconcertados ante la inexplicable ausencia del capitán. ¿Se hallaría enfermo aquel hombre singular? ¿O tal vez se proponía modificar sus proyectos respecto a nosotros? ...
En la línea 1242
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Oye, escúchame con atención. El portero, Koch, Pestriakof, el segundo portero, la mujer del primero, otra mujer que estaba en aquel momento en la portería con la portera, el consejero Krukof, que acababa de bajar de un coche y entraba en la casa con una dama cogida a su brazo; todas estas personas, es decir, ocho, afirman que Nicolás tiró a Mitri al suelo y lo mantuvo debajo de él, golpeándole, mientras Mitri cogía a su camarada por el pelo y le devolvía los golpes con creces. Están ante la puerta y dificultan el paso. Se les insulta desde todas partes, y ellos, como dos chiquillos (éstas son las palabras de los testigos), gritan, disputan, lanzan carcajadas, se hacen guiños y se persiguen por la calle. Como verdaderos chiquillos, ¿comprendes? Ten en cuenta que arriba hay dos cadáveres que todavía conservan calor en el cuerpo; sí, calor; no estaban todavía fríos cuando los encontraron… Supongamos que los autores del crimen son los dos pintores, o que sólo lo ha cometido Nicolás, y que han robado, forzando la cerradura del arca, o simplemente participado en el robo. Ahora, admitido esto, permíteme una pregunta. ¿Se puede concebir la indiferencia, la tranquilidad de espíritu que demuestran esos gritos, esas risas, esa riña infantil en personas que acaban de cometer un crimen y están ante la misma casa en que lo han cometido? ¿Es esta conducta compatible con el hacha, la sangre, la astucia criminal y la prudencia que forzosamente han de acompañar a semejante acto? Cinco o diez minutos después de haber cometido el asesinato (no puede haber transcurrido más tiempo, ya que los cuerpos no se han enfriado todavía), salen del piso, dejando la puerta abierta y, aun sabiendo que sube gente a casa de la vieja, se ponen a juguetear ante la puerta de la casa, en vez de huir a toda prisa, y ríen y llaman la atención de la gente, cosa que confirman ocho testigos… ¡Qué absurdo! ...
En la línea 139
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... François se sentó y se rascó la cabeza. Perrault miró su reloj y soltó un juramento. El tiempo volaba, y hacía una hora que deberían haberse puesto en camino. François volvió a rascarse la cabeza, negó con el gesto y dedicó una media sonrisa resignada al correo, que se encogió de hombros en señal de capitulación. Entonces François fue adonde estaba Sol-leks y llamó a Buck. Éste se rió como ríen los perros, pero se mantuvo a distancia. François liberó a Sol-leks de los arreos y restituyó al animal a su antigua posición. El equipo completo de perros estaba ahora uncido al trineo en una fila continua, listo para la marcha. No quedaba ningún lugar para Buck que no fuese al frente. Una vez más, François lo llamó, y de nuevo Buck se rió y mantuvo la distancia. ...
En la línea 1683
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Picaporte experimentó hasta deseos de dar un apretón de manos a su aliado Fix, no olvidando que era el inspector mismo quien había proporcionado el trineo de velas, y por consiguiente, el único medio de llegar a Omaba a tiempo; pero, obedeciendo a un indefinible presentimiento, se mantuvo en su acostumbrada reserva. ...
Más información sobre la palabra Mantuvo en internet
Mantuvo en la RAE.
Mantuvo en Word Reference.
Mantuvo en la wikipedia.
Sinonimos de Mantuvo.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Mantuvo
Cómo se escribe mantuvo o mantubo?
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