La palabra Letargo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece letargo.
Estadisticas de la palabra letargo
Letargo es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 19812 según la RAE.
Letargo aparece de media 3.09 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la letargo en las obras de referencia de la RAE contandose 469 apariciones .

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece letargo
La palabra letargo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4432
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Entró por fin en casa. Enteramente trastornada, andaba como una máquina. No había nadie más que Papitos, a quien vio, mas no le dijo nada. Encerrose en su alcoba, tiró el manto y se echó en el sofá, dando un rugido. Después de revolcarse como las fieras heridas, se puso boca abajo, oprimiendo el vientre contra los muelles del sofá, y clavando los dedos en un cojín. No tardó en caer en penoso letargo, lleno de visiones disparatadas y horribles, sin darse cuenta del tiempo que estuvo en tal disposición. Cuando volvió en sí, había poca luz en el cuarto. Fijándose bien, pudo distinguir la cara escrutadora de doña Lupe que la observaba… «¿Qué tienes?… Me has asustado. ¡Dabas unos mugidos… !, y de pronto te echabas a reír, ¡y se te escapaban unas palabritas… !». A las reiteradas y capciosas preguntas de su tía, contestaba evasivamente y con mucha torpeza. «¿En dónde has estado hoy? Tú has salido».—«Fui a comprar aquella tela… ».—«¿Y dónde está?».—«¿Que dónde está la tela?… Pues no sé… ».—«Parece que estás en Babia. A ti te pasa algo. Levántate de ese sofá». ...
En la línea 4816
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Ella durmió muy poco. Al amanecer, viéndole en profundo letargo, levantose cautelosamente y echó mano al puñal y las papeletas. Escondido el primero, vació todo el contenido de las segundas en un periódico, metiéndolo todo revuelto en un cucurucho para llevárselo a Ballester. Con ayuda de doña Lupe, que se horripilaba oyendo contar el paso de la noche anterior, pusieron en cada papelillo cantidad proporcionada de sal o azúcar molida, y bien dobladitos como estaban, volvieron a meterlos en la mesa de noche. Lo primero que él hizo al despertar fue ver si le habían quitado su tesoro, y como extrañase no hallar el puñal, díjole su mujer: «El puñal lo he guardado yo… Es monísimo. Descuida, que no lo perderé. ¿Tienes o no confianza en mí? Tocante a esos polvos, encárgate tú de guardarlos, y si el caso llega, chico, no seré yo quien les haga ascos, porque, bien mirado, para lo que sirve esta vida… Lucidas estamos; ¡siempre penando, siempre penando! Espera que te espera, y cada día un desengaño… Te aseguro que el vivir es una broma pesada». ...
En la línea 4975
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... En la soledad de su alcoba, encontrose mi hombre más dueño de sí mismo, habiendo vencido aquella turbación inexplicable con que saliera de la casa de Santa Cruz. Despidió a su criado, después de quitarse la ropa, y envuelto en su bata se tendió en el sofá. En aquellas tristes horas engañaba el insomnio paseándose a ratos por la habitación, a ratos echado y descabezando un ligero intranquilo sueño. Acudían entonces a su memoria las acciones e imágenes de aquel día o de los anteriores, a veces las de fechas muy remotas y que no tenían relación alguna con su situación presente. Aquella noche, cosa rara, apenas salió el ayuda de cámara, Moreno se quedó profundamente dormido en el sofá, sin soñar nada; pero despertó a la media hora, no pudiendo apreciar el tiempo que su letargo durara. Al despertar huyó de tal modo el sueño de su cerebro y hallábase tan inquieto, que ni siquiera admitía como probable la idea de dormir. A la manera que el jugador saca las piezas del ajedrez y las va poniendo sobre el tablero de casillas blancas y negras, así fue sacando sus ideas. Tenía por pareja a sí mismo en aquel juego… «Adelante un peón». ...
En la línea 5989
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Todo esto era muy bonito y muy tierno; pero la leche no parecía, por lo cual Juan Evaristo no se daba por satisfecho con aquellas expresiones de tan poco valor en la práctica. Los alaridos que la madre y el hijo daban, cada uno en su registro, no despertaron a José Izquierdo, pues este era hombre que en cogiendo la mona, no le enderezaba un cañón; pero sí sacaron de su letargo a Segunda, que fue a ver lo que ocurría, y hallando a su sobrina medio vestida, se puso hecha una furia y por poco le pega. «Mira que te estrello, si das en hacer funciones de comedia—le dijo con aquellas formas exquisitas que usaba—. ¿Pero no ves, burra, no ves que se te ha retirado la leche, y el pobrecito no tiene qué mamar?». ...
En la línea 4578
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... De la ventana llegaba un aire frío y húmedo. Sin moverse de donde estaba, Svidrigailof tiró de la cubierta y se envolvió en ella. Pero no encendió la bujía. No pensaba en nada, no quería pensar. Sin embargo, vagas visiones, ideas incoherentes, iban desfilando por su cerebro. Cayó en una especie de letargo. Fuera por la influencia del frío, de la humedad, de las tinieblas o del viento que seguía agitando el ramaje, lo cierto es que sus pensamientos tomaron un rumbo fantástico. No veía más que flores. Un bello paisaje se ofrecía a sus ojos. Era un día tibio, casi cálido; un día de fiesta: la Trinidad. Estaba contemplando un lujoso chalé de tipo inglés rodeado de macizos repletos de flores. Plantas trepadoras adornaban la escalinata guarnecida de rosas. A ambos lados de las gradas de mármol, cubiertas por una rica alfombra, se veían jarrones chinescos repletos de flores raras. Las ventanas ostentaban la delicada blancura de los jacintos, que pendían de sus largos y verdes tallos sumergidos en floreros, y de ellos se desprendía un perfume embriagador. ...

El Español es una gran familia
Más información sobre la palabra Letargo en internet
Letargo en la RAE.
Letargo en Word Reference.
Letargo en la wikipedia.
Sinonimos de Letargo.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Letargo
Cómo se escribe letargo o letarrgo?
Cómo se escribe letargo o letarjo?
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a letargo
La palabra beberemos
La palabra huerfanitos
La palabra benditas
La palabra solita
La palabra variaron
La palabra retozar
La palabra redentora
Webs Amigas:
VPO en Pamplona . Ciclos Fp de Administración y Finanzas en A Coruña . Guía Bruselas . - Hotel Carabela