La palabra Inconveniente ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece inconveniente.
Estadisticas de la palabra inconveniente
Inconveniente es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 6454 según la RAE.
Inconveniente aparece de media 1.35 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la inconveniente en las obras de referencia de la RAE contandose 205 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Inconveniente
Cómo se escribe inconveniente o hinconveniente?
Cómo se escribe inconveniente o inconbeniente?
Más información sobre la palabra Inconveniente en internet
Inconveniente en la RAE.
Inconveniente en Word Reference.
Inconveniente en la wikipedia.
Sinonimos de Inconveniente.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece inconveniente
La palabra inconveniente puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7655
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -No sé lo que queréis decir -replicó el cardenal-, y no quiero siquiera saberlo; pero tengo el deseo de seros agradable y no veo ningún inconveniente en daros lo que pedís respecto a una criatura tan ínfima; tanto más, como vos me decís, cuanto que ese pequeño D'Ar tagnan es un libertino, un duelista y un traidor. ...
En la línea 10373
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿Lo permitirá?-¿Qué inconveniente hay en eso? -¡Oh, muy bien de esta forma no nos d ejaremos un instante!-Pues bien, bajad a su cuarto para hacerle saber vuestra petición; siento mi cabeza pesada, voy a dar una vuelta por el jardín. ...
En la línea 978
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me instalé en un espacioso aposento de dos camas, y cuando me disponía a sentarme para cenar, vino la huéspeda a preguntarme si no tendría inconveniente en que un joven español pasase la noche en mi cuarto. ...
En la línea 3088
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Si quiere usted enviar allá sus baúles, no tengo inconveniente en encargarme de ello, a tanto (y me dió un precio exorbitante). ...
En la línea 4042
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... No tengo, en cualquiera circunstancia, el menor inconveniente en pasar por catalán; en aquel caso más bien me alegré de que una gente tan salvaje creyera que yo tenía en las vecindades amigos poderosos y compatriotas que estaban, acaso, aguardándome. ...
En la línea 1882
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... »Digo, pues, que, pareciéndole a don Fernando que mi presencia le era inconveniente para poner en ejecución su falso y mal pensamiento, determinó de enviarme a su hermano mayor, con ocasión de pedirle unos dineros para pagar seis caballos, que de industria, y sólo para este efeto de que me ausentase (para poder mejor salir con su dañado intento), el mesmo día que se ofreció hablar a mi padre los compró, y quiso que yo viniese por el dinero. ...
En la línea 2003
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Decíanme mis padres que en sola mi virtud y bondad dejaban y depositaban su honra y fama, y que considerase la desigualdad que había entre mí y don Fernando, y que por aquí echaría de ver que sus pensamientos, aunque él dijese otra cosa, mas se encaminaban a su gusto que a mi provecho; y que si yo quisiese poner en alguna manera algún inconveniente para que él se dejase de su injusta pretensión, que ellos me casarían luego con quien yo más gustase: así de los más principales de nuestro lugar como de todos los circunvecinos, pues todo se podía esperar de su mucha hacienda y de mi buena fama. ...
En la línea 2059
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Pero toda mi industria y toda mi solicitud fue y ha sido de ningún provecho, pues mi amo vino en conocimiento de que yo no era varón, y nació en él el mesmo mal pensamiento que en mi criado; y, como no siempre la fortuna con los trabajos da los remedios, no hallé derrumbadero ni barranco de donde despeñar y despenar al amo, como le hallé para el criado; y así, tuve por menor inconveniente dejalle y asconderme de nuevo entre estas asperezas que probar con él mis fuerzas o mis disculpas. ...
En la línea 2402
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Mira que no hay joya en el mundo que tanto valga como la mujer casta y honrada, y que todo el honor de las mujeres consiste en la opinión buena que dellas se tiene; y, pues la de tu esposa es tal que llega al estremo de bondad que sabes, ¿para qué quieres poner esta verdad en duda? Mira, amigo, que la mujer es animal imperfecto, y que no se le han de poner embarazos donde tropiece y caiga, sino quitárselos y despejalle el camino de cualquier inconveniente, para que sin pesadumbre corra ligera a alcanzar la perfeción que le falta, que consiste en el ser virtuosa. ...
En la línea 3032
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... En París, y hasta en Madrid, se ama a las señoras casadas sin inconveniente. ...
En la línea 6241
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Sí, señor, yo derribaba San Pedro sin inconveniente y hacía el mercado. ...
En la línea 6269
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero al conversar, don Fermín no tenía inconveniente en mirar a las mujeres; miraba también a la Regenta, porque entonces sus ojos no eran más que un modo de puntuación de las palabras; allí no había sentimiento, no había más que inteligencia y ortografía. ...
En la línea 6715
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No tuvieron inconveniente, o lo disimularon, en codearse con damas y caballeros; después de todo, ellos no habían ido a buscar el gentío, el bullicio mundanal; ellos seguían en su casa, en sus dominios, haciendo como que no notaban la presencia de los intrusos. ...
En la línea 1486
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Gillespie, ruborizándose un poco, empezó a hablar con cierta dificultad, como si abordase un tema algo inconveniente: ...
En la línea 1510
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La introdujo en el bolsillo superior de su chaqueta, donde otras veces había guardado a Ra-Ra. Ya no necesitaba mantener su cuello rígido ni marchar con cierta precaución, temiendo que Popito cayese desde la inmensa altura de la selva capilar que cubría su cráneo. Ahora podría moverse y correr cuanto quisiera, sin otro inconveniente que el de sacudir un poco a la joven dentro de su encierro. ...
En la línea 165
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Lo peor del caso era que nunca le había pasado por las mientes casarse con Jacinta, a quien siempre miró más como hermana que como prima. Siendo ambos de muy corta edad (ella tenía un año y meses menos que él) habían dormido juntos, y habían derramado lágrimas y acusádose mutuamente por haber secuestrado él las muñecas de ella, y haber ella arrojado a la lumbre, para que se derritieran, los soldaditos de él. Juan la hacía rabiar, descomponiéndole la casa de muñecas, ¡anda!, y Jacinta se vengaba arrojando en su barreño de agua los caballos de Juan para que se ahogaran… ¡anda! Por un rey mago, negro por más señas, hubo unos dramas que acabaron en leña por partida doble, es decir, que Barbarita azotaba alternadamente uno y otro par de nalgas como el que toca los timbales; y todo porque Jacinta le había cortado la cola al camello del rey negro; cola de cerda, no vayan a creer… «Envidiosa». «Acusón»… Ya tenían ambos la edad en que un misterioso respeto les prohibía darse besos, y se trataban con vivo cariño fraternal. Jacinta iba todos los martes y viernes a pasar el día entero en casa de Barbarita, y esta no tenía inconveniente en dejar solos largos ratos a su hijo y a su sobrina; porque si cada cual en sí tenía el desarrollo moral que era propio de sus veinte años, uno frente a otro continuaban en la edad del pavo, muy lejos de sospechar que su destino les aproximaría cuando menos lo pensasen. ...
En la línea 1847
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La indignación que sintió Maximiliano al oír este concepto fue tan viva, que de manifestarse en hechos habría ocurrido una catástrofe. Porque tal ultraje no podía contestarse sino agarrando a Papitos por el pescuezo y estrangulándola. El inconveniente de esto consistía en que Papitos tenía mucha más fuerza que él. ...
En la línea 2186
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Pues es preciso que se nos someta usted a la siguiente prueba—dijo el cura, tapándose un bostezo, porque eran ya las cuatro y no habría tenido inconveniente en tomar una friolera—. Hay en Madrid una institución religiosa de las más útiles, la cual tiene por objeto recoger a las muchachas extraviadas y convertirlas a la verdad por medio de la oración, del trabajo y del recogimiento. Unas, desengañadas de la poca sustancia que se saca al deleite, se quedan allí para siempre; otras salen ya edificadas, bien para casarse, bien para servir en casas de personas respetabilísimas. Son muy pocas las que salen para volver a la perdición. También entran allí señoras decentes a expiar sus pecados, esposas ligeras de cascos que han hecho alguna trastada a sus maridos, y otras que buscan en la soledad la dicha que no tuvieron en el bullicio del mundo. ...
En la línea 2358
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Mauricia ladró un poco más; pero con tanto furor de palabras no hacía resistencia verdadera, de modo que aquella pobre vieja inválida la manejaba como a un niño. Bastó que esta la cogiese por un brazo y la metiera dentro del encierro, para que la prisión se efectuase sin ningún inconveniente, después de tanta bulla. Sor Marcela echó la llave dando dos vueltas, y la guardó en su bolsillo. Su rostro, tan parecido a una máscara japonesa, continuaba imperturbable. Cuando atravesaba el patio en dirección a la escalera, oyó el ja ja ja de Mauricia, que estaba asomada por uno de los dos tragaluces con barras de hierro que la puerta tenía en su parte superior. La monja no se detuvo a oír las injurias que la fiera le decía. ...
En la línea 739
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Cuando al fin terminó el yantar y salió Tom en medio de su brillante séquito, con los oídos ensordecidos por el clamor de las trompetas, de los tambores y miles de aclamaciones, se dijo que, si ya había pasado lo peor, que era comer en público, sería una experiencia que sin inconveniente soportaría varias veces cada día, si con ello podía liberarse de algunos de los más terribles requerimientos de su oficio regio. ...
En la línea 716
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Son emanaciones de gas producidas por el empleo del sodio. Pero se trata tan sólo de un ligero inconveniente. Además, todas las mañanas purificamos el barco ventilándolo completamente. ...
En la línea 2942
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -No hay inconveniente, puesto que estamos inmóviles. ...
En la línea 189
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... En aquella buena compañía, aunque yo no hubiese robado la despensa, me habría encontrado en una posición falsa, y no porque me viese oprimido por un ángulo agudo de la mesa, que se me clavaba en el pecho, y el codo del tío Pumblechook en mi ojo, ni porque se me prohibiera hablar, cosa que no deseaba, así como tampoco porque se me obsequiara con las patas llenas de durezas de los pollos o con las partes menos apetitosas del cerdo, aquellas de las que el animal, cuando estaba vivo, no tenía razón alguna para envanecerse. No, no habría puesto yo el menor inconveniente en que me hubiesen dejado a solas. Pero no querían. Parecía como si creyesen perder una ocasión agradable si dejaban de hablar de mí de vez en cuando, señalándome también algunas veces. Y era tanto lo que me conmovían aquellas alusiones, que me sentía tan desgraciado como un toro en la plaza. ...
En la línea 252
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — ¿De veras? Pues, entonces, hágame el favor de empezar inmediatamente, herrero - dijo el sargento -, porque es en servicio de Su Majestad. Y si mis hombres pueden ayudarle, no tendrán el menor inconveniente en hacerse útiles. ...
En la línea 267
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... El sargento le dio las gracias y le dijo que prefería las bebidas sin alquitrán y que, por consiguiente, tomaría vino si en ello no había inconveniente. Cuando se lo dieron, bebió a la salud de Su Majestad y en honor de la festividad. Se lo tragó todo de una vez y se limpió los labios. ...
En la línea 470
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Sin inconveniente alguno podrías beberte ahora toda la cerveza que ahí se hace, muchacho. ¿No te parece? ...
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