Cómo se escribe.org.es

La palabra hospitalidad
Cómo se escribe

la palabra hospitalidad

La palabra Hospitalidad ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece hospitalidad.

Estadisticas de la palabra hospitalidad

Hospitalidad es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 18734 según la RAE.

Hospitalidad aparece de media 3.34 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la hospitalidad en las obras de referencia de la RAE contandose 508 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Hospitalidad

Cómo se escribe hospitalidad o hozpitalidad?
Cómo se escribe hospitalidad o ospitalidad?

Más información sobre la palabra Hospitalidad en internet

Hospitalidad en la RAE.
Hospitalidad en Word Reference.
Hospitalidad en la wikipedia.
Sinonimos de Hospitalidad.

Algunas Frases de libros en las que aparece hospitalidad

La palabra hospitalidad puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2487
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Sus móviles fueron nobilísimos: la amistad y una percepción exacta de los deberes de la hospitalidad; ningún otro incentivo ni esperanza egoísta, por remota que fuese, influyó en la conducta de esta admirable mujer para conmigo. ...

En la línea 2644
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Mi estancia en Salamanca fué sobre todo placentera por las bondadosas atenciones y la diligente hospitalidad de los moradores del Colegio irlandés, para cuyo rector llevaba yo una carta de recomendación de mi bueno y excelente amigo Mr. ...

En la línea 2647
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero ¿cuándo se ha visto que un irlandés deje de cumplir los deberes de la hospitalidad por temor a las consecuencias de su conducta? Estoy seguro de que ni el Papa ni los cardenales, con toda su autoridad, bastarían para inducirle a cerrar su puerta al mismo Lutero, si tan respetable personaje anduviese ahora por el mundo, necesitado de sustento y asilo. ...

En la línea 2681
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Preguntamos por la casa del _cura_, un anciano a quien había visto yo el día antes en el Colegio Irlandés, y que al enterarse de mi próximo viaje a Valladolid, me arrancó la promesa de no pasar por su pueblo sin visitarle y sin aceptar su hospitalidad. ...

En la línea 140
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Ciertamente le era yo muy sospechoso. Tal vez hubiera oído hablar de las abluciones mandadas por la religión mahometana; y sabiendo que era yo hereje, probablemente sacaría la consecuencia de que todos los herejes son turcos. Es usual en este país pedir hospitalidad por la noche en la primera casa algo acomodada que se encuentra. El asombro causado por la brújula y mis demás baratijas, servíanme hasta cierto punto, pues con esto y las largas historias que contaban los guías acerca de mi costumbre de romper las piedras, mi facultad de distinguir las serpientes venenosas de las que no lo eran, mi pasión por coleccionar insectos, etc., me hallaba en situación de pagarles su hospitalidad. Verdaderamente, hablo como si me hubiese visto en plena África central; no halagará a la banda oriental mi comparación; pero tales eran mis sentimientos en aquella época. ...

En la línea 143
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Llegamos por la tarde a casa de don Juan Fuentes, rico propietario territorial, pero que no conoce personalmente a ninguno de mis acompañantes. Cuando un forastero se acerca a una casa, hay que guardar algunas ceremonias de etiqueta. Se pone al paso el caballo, se recita un Ave María, y no es cortés echar pie a tierra antes de que alguien salga de la casa y os diga que os apeéis; la respuesta estereotipada del propietario es: Sin pecado concebida. Se entra en la casa entonces, y se habla de generalidades durante algunos minutos; luego se pide hospitalidad para aquella noche, lo cual se concede siempre, por supuesto. El forastero come con la familia y le dan un aposento, donde hace la cama con las mantas de su recado (o silla de las Pampas). ...

En la línea 144
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Es curioso advertir cómo las mismas circunstancias producen costumbres casi análogas. En el Cabo de Buena Esperanza se practican universalmente la misma hospitalidad y casi la misma etiqueta. Al punto se advierte la diferencia de carácter entre el español y el holandés, en que el primero nunca hace ni una sola pregunta a su huésped fuera de lo que exigen las reglas más severas de la cortesía, al paso que el bueno del holandés le pregunta de dónde viene, a dónde va, qué hace y hasta cuántos hermanos, hermanas o hijos tiene. ...

En la línea 373
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 14 de septiembre:- Los soldados pertenecientes a la posta siguiente quieren volverse a ella; y como juntándonos con ellos seremos cinco hombres, todos armados, decido no aguardar a las tropas anunciadas. Mi hospedero, el teniente, hace todos los esfuerzos posibles para retenerme. Ha sido en extremo atento conmigo; no sólo me ha dado de comer, sino que me ha prestado los caballos de su propiedad particular. Por eso, deseo remunerarle de cualquier modo que sea. Pregunto a mi guía si la costumbre me permite hacerlo, y me contesta que no, añadiendo que, además de una negativa, me diría algo por este estilo: «En nuestro país damos carne a nuestros perros; de modo que no vamos a vendérsela a los cristianos». No debe suponerse que el empleo de teniente en un ejército de esa calaña sea la causa de esa negativa a cobrar, no; eso proviene de que en toda la extensión de esas provincias (todos los viajeros pueden afirmarlo) cada uno considera un deber la hospitalidad. Luego de haber galopado unas cuantas leguas seguidas, entramos en una región baja y cenagosa que se extiende hacia el Norte, durante cerca de 80 millas (123 kilómetros), hasta la sierra Tapalguen. En algunas partes, esa comarca consiste en hermosas llanuras húmedas, cubiertas de césped; en otras, en un suelo blando, negro y turboso. Encuéntranse allí muchos lagos muy grandes, pero poco profundos, e inmensos cañaverales. En resumen: ese país se asemeja a las partes más bellas de las ciénagas del Cambridgeshire. Por la noche nos es algo difícil encontrar enmedio de los pantanos un sitio seco donde establecer nuestros campamento. ...

En la línea 1127
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Circulaban entre los grupos noticias confusas y hasta contradictorias acerca del Hombre-Montaña; pero todas ellas estaban acordes en presentarlo como un insolente, enemigo del país que le había dado hospitalidad y escarnecedor de sus buenas costumbres. Algunos hasta afirmaban haberle oído horribles blasfemias contra la nación y contra el sexo que la gobernaba, como si fuesen capaces de entender su idioma. Cada vez que en el curso del día apareció el coloso junto a la entrada de su vivienda, no fue saludado por la muchedumbre con alegres aclamaciones y echando sus gorras en alto, como otras veces. Un silencio hostil acogía su presencia. Por encima de las cabezas solo se veían pasar piedras, y los que las habían arrojado se lamentaban de que estas no pudiesen llegar hasta el ser a quien iban dedicadas. ...

En la línea 379
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Sí, milord, me quedaré el tiempo que usted quiera —contestó—. Acepto su hospitalidad y si algún día, no olvide estas palabras, milord, nos encontramos con las armas en la mano como valientes enemigos, recordaré cuánto agradecimiento le debo. ...

En la línea 534
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Si yo hubiera sido un hombre de su especie —dijo con desdén—, antes de pedir hospitalidad a un enemigo me hubiera dejado matar por los tigres del bosque. ¡Es usted un pirata y un asesino! ...

En la línea 544
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Señor —dijo Sandokán acercándosele—, si yo le hubiese dado hospitalidad, si le hubiera llamado mi amigo y hubiera descubierto después que era un enemigo, le habría indicado la puerta, pero no le hubiera tendido una cobarde emboscada. Ahí abajo, en el camino que debo recorrer, hay cincuenta o cien hombres dispuestos a fusilarme. Mande que se retiren y que me dejen el paso libre. ...

En la línea 602
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Señor —dijo Sandokán acercándosele—, si yo le hubiese dado hospitalidad, si le hubiera llamado mi amigo y hubiera descubierto después que era un enemigo, le habría indicado la puerta, pero no le hubiera tendido una cobarde emboscada. Ahí abajo, en el camino que debo recorrer, hay cincuenta o cien hombres dispuestos a fusilarme. Mande que se retiren y que me dejen el paso libre. ...

En la línea 550
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Lo he dudado mucho. Nada me obligaba a concederles mi hospitalidad. Si debía separarme de ustedes, no tenía ningún interés en volver a verles. Me hubiera bastado situarles de nuevo en la plataforma de este navío que les sirvió de refugio, sumergirme y olvidar su existencia. ¿No era ése mi derecho? -Tal vez sea ése el derecho de un salvaje -respondí-, pero no el de un hombre civilizado. ...

En la línea 2280
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Había que decidirse y disponerse a partir. Bien ligero era mi equipaje. Mis notas, únicamente. Me preguntaba yo qué pensaría el capitán Nemo de nuestra evasión, qué inquietudes y qué perjuicios le causaría tal vez, así como lo que haría en el doble caso de que resultara descubierta o fallida. No podía yo quejarme de él, muy al contrario. ¿Dónde hubiera podido hallar una hospitalidad más franca que la suya? Cierto es que al abandonarle no podía acusárseme de ingratitud. Ningún juramento nos ligaba a él. No era con nuestra palabra con lo que él contaba para tenernos siempre junto a sí, sino con la fuerza de las cosas. Pero esa declarada pretensión de retenernos a bordo eternamente, como prisioneros, justificaba todas nuestras tentativas. ...

En la línea 3457
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Es decir, que usted aceptaría la hospitalidad que le ofrece una persona y se sentaría a su mesa para burlarse de ella y escupirle, por decirlo así, si no he entendido mal. ...

En la línea 3569
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑He aquí por qué le agradezco especialmente, Rodion Romanovitch, que no haya despreciado mi hospitalidad, aunque usted está en condiciones parecidas ‑añadió en voz lo bastante alta para que todos la oyeran‑. Estoy segura de que sólo la gran amistad que le unía a mi pobre esposo ha podido inducirle a mantener su palabra. ...

En la línea 3606
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Piotr Petrovitch ‑exclamó Catalina Ivanovna‑, protéjame. Haga comprender a esta mujer estúpida que no tiene derecho a insultar a una noble dama abatida por el infortunio, y que hay tribunales para estos casos… Me quejaré ante el gobernador general en persona y ella tendrá que responder de sus injurias… En memoria de la hospitalidad que recibió usted de mi padre, defienda a estos pobres huérfanos. ...

En la línea 3609
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Catalina Ivanovna quedó clavada en el sitio, como fulminada. No comprendía por qué Piotr Petrovitch negaba que había sido huésped de su padre. Esta hospitalidad creada por su fantasía había llegado a ser para ella un artículo de fe. Por otra parte, le sorprendía el tono seco, altivo y casi desdeñoso con que le había hablado Lujine. ...


El Español es una gran familia


la Ortografía es divertida

Busca otras palabras en esta web

Palabras parecidas a hospitalidad

La palabra impropio
La palabra invariable
La palabra tolerancia
La palabra menester
La palabra acudir
La palabra dintel
La palabra noventa

Webs Amigas:

Refranes Populares . VPO en Navarra . Ciclos formativos en Ibiza . - Hotel Ipanema Park