La palabra Fieles ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El Señor de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Niebla de Miguel De Unamuno
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece fieles.
Estadisticas de la palabra fieles
Fieles es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 5135 según la RAE.
Fieles aparece de media 17.7 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la fieles en las obras de referencia de la RAE contandose 2691 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Fieles
Cómo se escribe fieles o fielez?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece fieles
La palabra fieles puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 591
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Tuteaba a Salvatierra a uso de _compañero_ y hablaba con desprecio de la gente trabajadora. Los jóvenes ya los veía allí: creyéndose felices con una copa y sin más pensamiento que hacer suyas a las compañeras de trabajo. No había más que fijarse en la frialdad con que habían presenciado la llegada de Salvatierra. Muchos ni sentían la curiosidad de aproximarse a él: hasta habían sonreído irónicamente, como si dijeran: «Un embustero más». Para ellos eran embusteros los periódicos que leían los viejos en voz alta; embusteros los que hablaban de la fuerza de la asociación y de una revuelta posible: sólo eran verdad los tres gazpachos y los dos reales de jornal, y con esto, alguna borrachera de vez en cuando y el asalto de una trabajadora, a la que afligían con el engendramiento de un nuevo desgraciado, se consideraban felices mientras duraba en ellos el optimismo de la juventud y la fuerza. Si seguían el impulso de las huelgas, era por el ruido y el desorden que éstas traían. De los antiguos, quedaban aún muchos fieles a _la idea_, pero apocados de ánimo, miedosos, encorvados bajo el temor que habían sabido infundirles los ricos. ...
En la línea 772
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Me retiré, Fermín, y no me arrepiento. Aún quedan muchos de los que fueron mis compañeros de miserias y entusiasmos, que siguen fieles al pasado con una consecuencia que es testarudez. Pero ellos han nacido para héroes y yo no soy más que un hombre que considera el comer como la primera función de la vida... Además, me cansé de escribir por la gloria y las ideas, de sudar para los demás y vivir en perpetua pobreza. Un día me dije que sólo se puede trabajar para ser grande hombre o para comer. ...
En la línea 3503
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Es muy simple -respondió D 'Artagnan -,soy uno de sus más fieles-. ...
En la línea 6998
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Su conducta con Milady se parecía mucho a una traición, y sospechaba de las relaciones políticas que existían entre aquella mujer y el cardenal; además, de Wardes, a qu ien tan mal había tratado, era uno de los fieles de Su Eminencia, y D'Artagnan sabía que si Su Eminencia era terrible con sus enemigos, era muy adicto a sus amigos. ...
En la línea 8606
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Sí, pero hasta entonces -continuó lord de Winter-permane ceréis en este castillo: los muros son espesos, las puertas son fuertes, los barrotes son sólidos; además, vuestra ventana da a pico sobre el mar; loshombres de mi séquito, que me son fieles en la vida y en la muerte, montan guardia en torno a esta habitación, y vigilan todos los pasajes que conducen al patio; y llegada al patio, os quedarían aún tres verjas que atravesar. ...
En la línea 8715
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Sois jóvenes valientes, orgullosos a ple naluz, fieles en la oscuridad; no hay mal alguno en vigilar sobre uno mismo cuando se vigila tan bien sobre los demás; señores, no he olvi dado la noche en que me servisteis de escolta para it al Colombier-Rouge; si hubiera algún peligro que temer en la ru ta que voy a seguir os rogaría que me acompañaseis; pero como no lo hay, permaneced donde estáis, acabad vuestras botellas, vuestra partida y vuestra carta. ...
En la línea 3078
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero aunque son los _arrieros_ más fieles de España, distan mucho de ser desinteresados; en general, cobran por el transporte de mercancías el doble, cuando menos, de lo que a otros del mismo oficio les parecería suficiente recompensa. ...
En la línea 3558
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La catedral, aunque obra de varias épocas, en la que se mezclan diversos estilos de arquitectura, es una fábrica majestuosa y venerable, muy a propósito para suscitar la admiración y el respeto; es casi imposible, a la verdad, pasear por sus sombrías naves, oír la solemne música y los nobles cánticos, respirar el incienso de los grandes incensarios, lanzados a veces hasta la bóveda del techo por la maquinaria que los mueve, mientras los cirios gigantescos brillan aquí y allá en la penumbra, en los altares de numerosos santos, ante los que los fieles, de hinojos, exhalan sus plegarias en demanda de protección, de piedad y de amor, y dudar de que hollamos una casa donde el Señor mora con deleite. ...
En la línea 4325
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los fieles, aldeanos casi todos, no cabían en ella, y con la cabeza descubierta permanecían de hinojos delante de la puerta, ocupando buen trecho del paseo. ...
En la línea 6045
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... A esto, Antonio, aunque ciertamente no era un traga-misas, se levantó y fué con él, y permaneció dos horas, según me contó luego, de rodillas en las frías losas, muy a disgusto; los fieles no le quitaron ojo durante todo el tiempo. ...
En la línea 268
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Cuántas veces en el púlpito, ceñido al robusto y airoso cuerpo el roquete, cándido y rizado, bajo la señoril muceta, viendo allá abajo, en el rostro de todos los fieles la admiración y el encanto, había tenido que suspender el vuelo de su elocuencia, porque le ahogaba el placer, y le cortaba la voz en la garganta! Mientras el auditorio aguardaba en silencio, respirando apenas, a que la emoción religiosa permitiera al orador continuar, él oía como en éxtasis de autolatría el chisporroteo de los cirios y de las lámparas; aspiraba con voluptuosidad extraña el ambiente embalsamado por el incienso de la capilla mayor y por las emanaciones calientes y aromáticas que subían de las damas que le rodeaban; sentía como murmullo de la brisa en las hojas de un bosque el contenido crujir de la seda, el aleteo de los abanicos; y en aquel silencio de la atención que esperaba, delirante, creía comprender y gustaba una adoración muda que subía a él; y estaba seguro de que en tal momento pensaban los fieles en el orador esbelto, elegante, de voz melodiosa, de correctos ademanes a quien oían y veían, no en el Dios de que les hablaba. ...
En la línea 337
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... En la gran nave central del trascoro había muy pocos fieles, esparcidos a mucha distancia; en las capillas laterales, abiertas en los gruesos muros, sumidas en las sombras, se veía apenas grupos de mujeres arrodilladas o sentadas sobre los pies, rodeando los confesonarios. ...
En la línea 2079
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Admitía el culto que se tributaba a su hermosura, pero como algunos hombres eminentes desvanecidos, uno por uno despreciaba a los fieles que se prosternaban ante el ídolo. ...
En la línea 4855
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Yo me lucí en Roma, admiré a los fieles en Madrid, deslumbro a los vetustenses y seré Obispo cuando llegue a los sesenta. ...
En la línea 60
del libro El Señor
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... — Por dificultades materiales, por incuria de los fieles, a veces por escaso celo de los clérigos, ello era que muchos morían sin todos los Sacramentos. ...
En la línea 91
del libro El Señor
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Olió, con la imaginación; a agua de colonia, y vio sus manos blancas y pulidas extendiéndose sobre un grupo de fieles para que se las besaran. ...
En la línea 1487
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Juntaban una cantidad de tropas tan extraordinariamente superior a las que se mantenían fieles a César, que la derrota y la muerte del jefe no parecían dudosas; mas el duque de las Romanas, admirado por Maquiavelo, era el príncipe descrito por éste en su libro famoso y supo desbaratar las maquinaciones sordas de sus enemigos, proponiéndose al mismo tiempo el castigarlos con severidad. ...
En la línea 1494
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El 30 de diciembre llegaba César a Sinigaglia, sin más escolta que una pequeña tropa de españoles, fieles a toda prueba, y a los cuales mandaba don Michelotto. ...
En la línea 1746
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Tomó el mismo nombre de su tío el Papa escritor, llamándose Pío III, e inmediatamente confirmó a César Borgia en sus títulos de gonfaloniero de la Iglesia y duque de las Romanas. Este hombre, terrible con sus adversarlos, era capaz de los más audaces sacrificios para los que se mantenían fieles a él. Pío III, aparte de que la familia Piccolomini había sido siempre amiga de los Borgias, mostraba un amor paternal por César Lo conocía desde niño y no podía olvidar cómo le salvó la vida en cierta ocasión, combatiendo a sus enemigos personales. ...
En la línea 1753
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Don Michelotto y otros amigos estaban ausentes, por haberlos enviado a las Romanas a que gobernasen sus principales fortalezas; mas algunos partidarios fieles que permanecían junto a él, especialmente el belicoso obispo Bonafede, bastaban para defender la antigua Mole Adriana, tenida por inexpuignable luego de las obras hechas en ella por Alejandro VI. ...
En la línea 3641
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Quedose dormido el buen señor, que por haber pasado muy mala noche, tenía sueño atrasado, y Fortunata permaneció a su lado sin chistar ni moverse por no turbar su descanso. Examinaba la habitación y habría deseado poder escudriñar la casa toda. De lo que en la alcoba observó, hubo de sacar el conocimiento de que la casa estaba muy bien puesta. D. Evaristo, que tan práctico quería ser en la vida social, debía de serlo más en la doméstica, y, conforme a sus ideas, lo primero que tiene que hacer el hombre en este valle de inquietudes es buscarse un buen agujero donde morar, y labrar en él un perfecto molde de su carácter. Soltero y con fortuna suficiente para quien no tiene mujer ni chiquillos ni familia próxima, Feijoo vivía en dichosa soledad, bien servido por criados fieles, dueño absoluto de su casa y de su tiempo, no privándose de nada que le gustase, y teniendo todos los deseos cumplidos en el filo mismo de su santísima voluntad. Más que por el lujo, despuntaba la casa por la comodidad y el aseo. Gobernábala una tal doña Paca, gallega, que tuvo casa de huéspedes distinguidos y recomendados, en la cual vivió Feijoo mucho tiempo, y completaban la servidumbre una cocinera bastante buena y un criado muy callado y ya algo viejo, que había sido asistente de su amo. ...
En la línea 5030
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Tampoco a esto dijo nada Moreno. Entraron en San Ginés, y Guillermina se fue derecha a la capilla de la Soledad, a punto que empezaba la primera misa. Mientras esta duró, la ilustre dama, aunque no apartaba su atención del Oficio, pudo advertir que su sobrino estaba tras ella, cumpliendo con todo el ritual como cualquier devoto, arrodillándose y levantándose en las ocasiones convenientes. Pero a la segunda misa observole distraído e inquieto. Iba de un lado para otro, examinaba los altares y las imágenes como si estuviera en un museo. Esto la disgustó, y tal fue su incomodidad, que no se atrevió a comulgar aquel día, porque no se encontraba con el espíritu absolutamente sereno y limpio. Ya en la cuarta misa, el caballero aquel, no sólo se distraía sino que perturbaba la devoción de los fieles, pasando delante de los altares, donde se decía misa, sin hacer la más ligera genuflexión ni reverencia. «Tendré que decirle que se vaya—pensaba la santa—. Esa no es manera de estar en la iglesia». ...
En la línea 1147
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Los cinco archibellacos han sobrevivido a los veintidós fieles y honrados… ¡Cosa extraña! ...
En la línea 1534
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –Di, Liduvina, ¿crees tú que las mujeres sois fieles a lo que una vez hayáis dicho?, ¿sabéis guardar vuestra palabra? ...
En la línea 2116
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Al pronto no sentía ganas ningunas de cenar, y no más que por hábito y por acceder a los ruegos de sus fieles sirvientes pidió le sirviesen un par de huevos pasados por agua, y nada más, una cosa ligerita. Mas a medida que iba comiéndoselos abríasele un extraño apetito, una rabia de comer más y más. Y pidió otros dos huevos, y después un bisteque. ...
En la línea 1034
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Qué compañeros tan fieles! —dijo Sandokán—. Antes de alejarse quisieron cerciorarse de que habíamos podido bajar a tierra. ...
En la línea 1910
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Sí, a medianoche. Llevaremos una escolta de doce soldados muy fieles y diez indígenas. ...
En la línea 2069
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Amigos, mis fieles tigres! —dijo—. Los he llamado para decidir la suerte de Mompracem. Comprendo que mi misión vengadora ha concluido, que ya no sabré rugir ni combatir como en otros días, que necesito reposo. Combatiré, sin embargo, una vez más al enemigo que quizás mañana venga a atacarnos, y después daré mi adiós a Mompracem y me iré lejos a vivir con esta mujer, a quien amo y que será mi esposa. ¿Quieren continuar las empresas del Tigre? Les dejo mis barcos y mis cañones. Pero si prefieren acompañarme a mi nueva patria, seguiré considerándolos como a mis hijos. ...
En la línea 693
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Desde Benarés, la vía férrea seguía en parte el valle del Ganges. A través de los cristales del vagón, y con un tiempo sereno, aparecían el paisaje variado de behar, montañas cubiertas de verdor, campos de cebada, maíz y trigo, ríos de estanques poblados de aligatores verdosos, aldeas bien acondicionadas y selvas que aun conservaban la hoja. Algunos elefantes y cebús de protuberancia iban a bañarse a las aguas del río sagrado; y también, a pesar de la estación adelantada y de la temperatura, ya fría, se veían cuadrillas de indios de ambos sexos, que cumplían piadosamente sus santas abluciones. Esos fieles enemigos encarnizados del budismo, son sectarios fervientes de la religión brahmánica que se encama en tres personas: Vishma, la divinidad solar; Shiva, la personificación divina de las fuerzas naturales; y Brahma, el jefe supremo de los sacerdotes y legisladores. ¡Pero con qué ojo Brahma, Shiva y Vishma debían considerar a esa India, ahora britanizada, cuando algún barco de vapor pasaba silbando y turbaba las aguas consagradas del Ganges, espantando a las gaviotas que revoloteaban en la superficie, a las tortugas que pululaban en sus orillas y a los devotos tendidos a lo largo de sus márgenes! ...
En la línea 1222
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -¡Criado! -exclamó el Barnum, acariciando su poblada perilla gris, que adomaba su barba-. Tengo dos, obedientes, fieles, que nunca me han dejado y que me sirven de balde, y sólo por la comida… Y son éstos- añadió, enseñando sus robustos brazos, surcados de venas gruesas como las cuerdas de un contrabajo. ...
En la línea 1389
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... La noticia se esparció rápidamente por el tren, que llevaba un centenar de pasajeros. Entre ellos, treinta lo más, atraídos por el cebo de la conferencia, ocupaban a las once las banquetas del coche número 117, figurando Picaporte en la primera fila de los fieles. Ni su amo ni Fix habían creído conveniente molestarse. ...
En la línea 1394
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... En aquel momento, algunos oyentes, poco interesados por la relación retrospectiva del misionero, abandonaron el vagón; pero William Hitch, prosiguiendo, refirió 'cómo Smith junior, reuniendo a su padre, a sus dos hermanos y algunos discípulos, fundó la religión de los Santos de los últimos días, religión que, adoptada no tan sólo en América, sino en Inglateffa, Escandinavia y Alemania, cuenta entre sus fieles, no sólo artesanos, sino muchas personas que ejercen profesiones liberales; cómo una colonia fue fundada en el Ohio; cómo se edificó un templo, gastando doscientos mil dólares, y cómo se construyó una ciudad en Kirkand; cómo Smith llegó a ser un audaz banquero y recibió de un simple exhibidor de momias un papyrus, que contenía la narración escrita de mano de Abrdhán y otros célebres egipcios. ...

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