La palabra Enfermedades ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece enfermedades.
Estadisticas de la palabra enfermedades
Enfermedades es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1283 según la RAE.
Enfermedades tienen una frecuencia media de 71.82 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la enfermedades en 150 obras del castellano contandose 10916 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Enfermedades
Cómo se escribe enfermedades o henfermedades?
Cómo se escribe enfermedades o enferrmedades?
Cómo se escribe enfermedades o enfermedadez?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece enfermedades
La palabra enfermedades puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 19
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Y Salvatierra, ante el silencio respetuoso de sus amigos, hacía el elogio del porvenir revolucionario, de la sociedad comunista, ensueño generoso, en la cual los hombres encontrarían la felicidad material y la paz del alma. Los males del presente eran una consecuencia de la desigualdad. Las mismas enfermedades eran otra consecuencia. En lo futuro, el hombre moriría por el desgaste de su máquina, sin conocer el sufrimiento. ...
En la línea 25
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Los médicos también, porque el día que triunfe nuestra revolución se acabarán las enfermedades. ...
En la línea 26
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Y como presintiese que iba a estallar una carcajada de incredulidad, se apresuró a añadir: --Se acabarán las enfermedades, porque las que ahora existen son por haber hecho ostentación de la riqueza, comiendo más de lo que necesita el organismo, o por comer menos la pobreza de lo que exige el sostenimiento de su vida. La nueva sociedad, repartiendo equitativamente los medios de subsistencia, equilibrará la vida suprimiendo las enfermedades. ...
En la línea 26
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Y como presintiese que iba a estallar una carcajada de incredulidad, se apresuró a añadir: --Se acabarán las enfermedades, porque las que ahora existen son por haber hecho ostentación de la riqueza, comiendo más de lo que necesita el organismo, o por comer menos la pobreza de lo que exige el sostenimiento de su vida. La nueva sociedad, repartiendo equitativamente los medios de subsistencia, equilibrará la vida suprimiendo las enfermedades. ...
En la línea 6559
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Escribióme el duque, mi señor, el otro día, dándome aviso que habían entrado en esta ínsula ciertas espías para matarme, y hasta agora yo no he descubierto otra que un cierto doctor que está en este lugar asalariado para matar a cuantos gobernadores aquí vinieren: llámase el doctor Pedro Recio, y es natural de Tirteafuera: ¡porque vea vuesa merced qué nombre para no temer que he de morir a sus manos! Este tal doctor dice él mismo de sí mismo que él no cura las enfermedades cuando las hay, sino que las previene, para que no vengan; y las medecinas que usa son dieta y más dieta, hasta poner la persona en los huesos mondos, como si no fuese mayor mal la flaqueza que la calentura. ...
En la línea 2566
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ta desaparición procede, sin duda, del uso de los alcohólicos, de las enfermedades europeas (las enfermedades más sencillas de Europa, tales como la roseola provocan en los salvajes los estragos más espantosos), y la extinción gradual de los animales silvestres. Σese que la vida errante de los salvajes hace morir muchos niños durante los primeros meses de vida; pero a medida que se hace más difícil proporcionarse alimentos, se hace también más necesario vagar mucho. suma, que, sin que la mortalidad pueda atribuirse al hambre, decrece de un modo rapidísimo la población, respecto de lo que pasa en los países civilizados. éstos, pueden los padres acabar con su salud, realizando trabajos superiores a sus fuerzas, pero no dañan con ello a la salud de sus hijos. ...
En la línea 2566
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ta desaparición procede, sin duda, del uso de los alcohólicos, de las enfermedades europeas (las enfermedades más sencillas de Europa, tales como la roseola provocan en los salvajes los estragos más espantosos), y la extinción gradual de los animales silvestres. Σese que la vida errante de los salvajes hace morir muchos niños durante los primeros meses de vida; pero a medida que se hace más difícil proporcionarse alimentos, se hace también más necesario vagar mucho. suma, que, sin que la mortalidad pueda atribuirse al hambre, decrece de un modo rapidísimo la población, respecto de lo que pasa en los países civilizados. éstos, pueden los padres acabar con su salud, realizando trabajos superiores a sus fuerzas, pero no dañan con ello a la salud de sus hijos. ...
En la línea 2572
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El reverendo Williams sostiene en su interesante obra1 que, dondequiera que los indígenas y los europeos se encuentran, «se producen invariablemente fiebres, disenterías, o algunas otras enfermedades que se llevan a una porción de gentes» ...
En la línea 2573
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... añade: «hay un hecho cierto y que no tiene respuesta, y es: que la mayor parte de las enfermedades que han reinado en las islas durante mi residencia han sido importadas por los barcos; y lo que hace todavía más notable este hecho es que no podía comprobarse ninguna enfermedad en la tripulación del barco origen de estas terribles epidemias». es tan extraordinaria esta observación como a primera vista podría parecer; puesto que pueden citarse muchos casos de fiebres terribles que se han declarado sin que hayan sentido sus efectos los mismos que han sido causa de ellas. la primera parte del reinado de Jorge III, fueron cuatro agentes de policía a buscar, para llevarlo a presencia del juez, a un preso que había estado mucho tiempo en un calabozo; por más que este hombre no había estado enfermo, murieron en pocos días los cuatro agentes de terribles fiebres pútridas, y no se extendió el contagio a nadie más ...
En la línea 3876
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No bastaba una conferencia para curar un alma, ni acudir con enfermedades viejas y descuidadas era querer sanar de veras. ...
En la línea 4447
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... De todo aquello resultaba una gran injusticia no sabía de quién, un dolor irremediable que ni siquiera tenía el atractivo de los dolores poéticos; era un dolor vergonzoso, como las enfermedades que ella había visto en Madrid anunciadas en faroles verdes y encarnados. ...
En la línea 9179
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Don Robustiano Somoza, en cuanto asomaba Marzo, atribuía las enfermedades de sus clientes a la Primavera médica, de la que no tenía muy claro concepto; pero como su misión principal era consolar a los afligidos y solía satisfacerles esta explicación climatológica, el médico buen mozo no pensaba en buscar otra. ...
En la línea 9327
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No le gustaba usar los nombres vulgares y poco exactos de las enfermedades, y empleaba los técnicos si le apuraban, no por ridícula pedantería, sino por salir con su gusto de no enterar a los profanos de lo que no importa que sepan, y en rigor no pueden saber. ...
En la línea 166
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Las murallas de la Roma papal tenían grandes brechas, penetrando por ellas durante la noche bandas de lobos procedentes de las llanuras desiertas. Estos lobos merodeaban dentro de los jardines del Vaticano, desenterrando los cadáveres de un cementerio vecino. Además, las enfermedades pestilentes eran continuas, viéndose diezmado el escaso vecindario. ...
En la línea 190
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Tulia de Aragón veíase celebrada en toda Italia por su belleza, su talento de poetisa y los refinamientos voluptuosos que había Inventado en una academia erótica presidida por ella. Finalmente, esta cocotte del siglo xv, despilfarradora de millones, moría joven aún, roída por secretas enfermedades, sirviendo de moza en una taberna del Transtevere. ...
En la línea 277
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El hijo de la universidad de Canals, jinete en un caballo blanco, parecía rejuvenecido, no obstante sus años y enfermedades, por esta autoridad de carácter universal que acababa de serle impuesta. Ya no era un consejero del rey de Aragón: se veía por encima de todos los monarcas de la Tierra. ...
En la línea 1010
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La vida de Carlos VIII en Nápoles resultaba un final digno de la guerra de la fornicación. Allí se desarrollaron las fiestas más suntuosas y las mayores aventuras libertinas. Ni el rey ni sus capitanes parecían acordarse ya de la promesa de guerrear contra los infieles. El ejército se iba empequeñeciendo con alarmante rapidez a causa de los excesos venéreos v las enfermedades. Todo Nápoles era una orgía. Además, estos vencedores sin combate maltrataban a los napolitanos, le mismo que habían hecho en los otros países, robándolos individualmente e imponiéndoles fuertes contribuciones. ...
En la línea 1927
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¡Estarse una matando toda la vida—prosiguió ella—, para sacar adelante al dichoso sobrinito, sortearle las enfermedades a fuerza de mimos y cuidados, darle una carrera quitándome yo el pan de la boca, hacer por él lo que no todas las madres hacen por sus hijos para que al fin!… ¡Buen pago, bueno!… No, no me expliques nada, si estoy perfectamente informada. Sé quién es esa… dama ilustre con quien te quieres casar. Vamos, que buena doncella te canta… ¿Y creerás que vamos a consentir tal deshonra en la familia? Dime que todo es una chiquillada y no se hable más del asunto». ...
En la línea 2342
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Iniciábasele aquel trastorno a Mauricia como se inician las enfermedades, con síntomas leves, pero infalibles, los cuales se van acentuando y recorren después todo el proceso morboso. El periodo prodrómico solía ser una cuestión con cualquier recogida por el chocolate del desayuno, o por si al salir le tropezaron y la otra lo hizo con mala intención. Las madres intervenían, y Mauricia callaba al fin, quedándose durante dos o tres horas taciturna, rebelde al trato, haciéndolo todo al revés de como se le mandaba. Su diligencia pasmosa trocábase en dejadez; y como las madres la reprendieran, no les respondía nada cara a cara; pero en cuanto volvían la espalda, dejaba oír gruñidos, masticando entre ellos palabras soeces. A este periodo seguía por lo común una travesura ruidosa y carnavalesca, hecha de improviso para provocar la risa de algunas Filomenas y la indignación de las señoras. Mauricia aprovechaba el silencio de la sala de labores para lanzar en medio de ella un gato con una chocolatera amarrada a la cola, o hacer cualquier otro disparate más propio de chiquillos que de mujeres formales. Sor Antonia, que era la bondad misma, mirábala con toda la severidad que cabía en su carácter angelical, y Mauricia le devolvía la mirada con insolente dureza, diciendo: «Si no he sido yio… amos, si no he sido yio… ¿Para qué me mira usted tantooo?… ¿Es que me quiere retrataaar… ?». ...
En la línea 3704
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¿Que qué tengo? ¡Ah!, una cosa muy mala. La peor de las enfermedades. ¡Sesenta años!, ¿le parece a usted poco? ...
En la línea 4188
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A Maximiliano le pareció bien la idea; pero doña Lupe, aunque no la contradijo abiertamente, no pareció entusiasmarse con ella. Los chiquillos ensucian la casa, todo lo revuelven y enredan, y dan enormes disgustos con sus enfermedades y travesuras. Aunque expuso estas ideas con mucha discreción, Fortunata se entristeció, porque se le había metido en la cabeza desde la noche antes aquel tema de recoger un niño huérfano, y encariñada con ella, le costaba mucho trabajo desecharla. ¡Manía de imitación! ...
En la línea 3087
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En modo alguno podía yo aducir razones de salud, pues si se exceptúa la ruda prueba sufrida bajo la banca del Polo Sur, jamás nos habíamos hallado mejor cualquiera de los tres. La sana alimentación, la atmósfera salubre, la regularidad de nuestra existencia, la uniformidad de la temperatura no daban juego a las enfermedades. ...
En la línea 495
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En el momento de cometer el crimen, el culpable estaba afectado de una pérdida de voluntad y raciocinio, a los que sustituía una especie de inconsciencia infantil, verdaderamente monstruosa, precisamente en el momento en que la prudencia y la cordura le eran más necesarias. Atribuía este eclipse del juicio y esta pérdida de la voluntad a una enfermedad que se desarrollaba lentamente, alcanzaba su máxima intensidad poco antes de la perpetración del crimen, se mantenía en un estado estacionario durante su ejecución y hasta algún tiempo después (el plazo dependía del individuo), y terminaba al fin, como terminan todas las enfermedades. ...
En la línea 1796
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿Sabes lo que me ha dicho Zosimof en voz baja ahora mismo, cuando salíamos? ‑murmuró Rasumikhine apenas estuvieron en la calle‑. No te lo diré todo, querido: son cosas de imbéciles… Pues Zosimof me ha dicho que charlase contigo por el camino y te tirase de la lengua para después contárselo a él todo. Cree que tú… que tú estás loco, o que te falta poco para estarlo. ¿Te has fijado? En primer lugar, tú eres tres veces más inteligente que él; en segundo, como no estás loco, puedes burlarte de esta idea disparatada, y, finalmente, ese fardo de carne especializado en cirugía está obsesionado desde hace algún tiempo por las enfermedades mentales. Pero algo le ha hecho cambiar radicalmente el juicio que había formado sobre ti, y es la conversación que has tenido con Zamiotof. ...
En la línea 1803
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Tanto como loco, no… Yo creo, querido, que he hablado demasiado… A él le llamó la atención que a ti sólo te interesara este asunto… Ahora ya comprende la razón de este interés… porque conoce las circunstancias… y el motivo de que entonces te irritara. Y ello, unido a ese principio de enfermedad… Estoy un poco borracho, querido, pero el diablo sabe que a Zosimof le ronda una idea por la cabeza… Te repito que sólo piensa en enfermedades mentales… Tú no debes hacerle caso. ...
En la línea 3040
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿Por qué imposible? ‑preguntó Raskolnikof con una sonrisa sarcástica‑. Usted no es inmune a las enfermedades, ¿verdad? ¿Qué sería de ellos si usted se pusiera enferma? Se verían todos en la calle. La madre pediría limosna sin dejar de toser, después golpearía la pared con la cabeza como ha hecho hoy, y los niños llorarían. Al fin quedaría tendida en el suelo y se la llevarían, primero a la comisaría y después al hospital. Allí se moriría, y los niños… ...

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