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La palabra destellos
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la palabra destellos

La palabra Destellos ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece destellos.

Estadisticas de la palabra destellos

Destellos es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 16527 según la RAE.

Destellos aparece de media 3.97 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la destellos en las obras de referencia de la RAE contandose 603 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Destellos

Cómo se escribe destellos o deztelloz?
Cómo se escribe destellos o desteyos?


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece destellos

La palabra destellos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7705
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Milady se levantó como movida por un resorte, y sus ojos lanzaron destellos. ...

En la línea 8603
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Los ojos de Milady lanzaban tales destellos que, aunque él fuera hombre y armado ante una mujer desarmada, sintió el frío del miedo deslizarse hasta el fondo de su alma; no por ello dejó de continuar, con un furor creciente:-Sí, comprendo,después de haber heredado de mi hermano, os habría sido dulce heredar de mí; pero, sabedlo de antemano, podéis matarme o hacerme matar, mis precauciones están tomadas, ni un pe nique de cuanto poseo pasará a vuestras manos. ...

En la línea 8782
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¡Cuánto odio destila! Allí inmóvil, con los ojos ardientes y fijos en su cuarto desierto, ¡cómo los destellos de sus rugidos sordos, que a ve ces escapan con su respiración del fondo de su pecho, acompañan per fectamente el ruido del oleaje que asciende, gruñe, muge y viene a romperse, como una desesperación eterna a impotente, contra las rocas sobre las cuales está construido ese castillo sombrío y orgulloso! ¡Cómo concibe, a la luz de los rayos que su cólera tormentosa hace brillar en su espíritu, contra la señorita Bonacieux, contra Buckingham y, so bre todo, contra D'Artagnan, magníficos proyectos de venganza, perdidos en las lejanías del futuro!Sí, pero para vengarse hay que ser libre, y para ser libre, cuando se está prisionero, hay que horadar un muro, desempotrar los barrotes, agujerear el suelo; empresas todas estas que puede llevar a cabo un hombre paciente y fuerte, pero ante las cuales deben fracasar las irritaciones febriles de una mujer. ...

En la línea 543
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Dos veces he tenido ocasión de observar fosforescencias procedentes de grandes profundidades bajo la superficie del mar. Cerca de la desembocadura del Plata he visto algunas manchas circulares y ovales de dos a cuatro metros de diámetro con bordes definidos y que emitían una luz pálida pero continua, mientras que el agua circundante no daba sino algunos destellos. El aspecto general de estas manchas recordaba mucho la reflexión de la luna o de otro cuerpo luminoso, porque las ondulaciones de la superficie hacían los bordes sinuosos. El buque, que calaba trece pies, pasó por encima de estos puntos brillantes sin alterarlos en lo más mínimo. Debemos, pues, suponer que a mayor profundidad de la que alcanzaba la quilla del barco se habían reunido cierto número de animales. ...

En la línea 658
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Pero lo más notable es que los destellos luminosos partían de la base para elevarse hasta el extremo de todas las ramas. ...

En la línea 3757
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Traía las mejillas sonrosadas, y ella era pálida; también parecía haber estado al lado de un fogón como Visita y Obdulia; en sus ojos había un brillo seco, destellos de alegría que se difundían en reflejos por todo el rostro. ...

En la línea 16856
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La escasa claridad que llegaba de la nave y los destellos amarillentos y misteriosos de la lámpara de la capilla se mezclaban en el rostro anémico de aquel Jesús del altar, siempre triste y pálido, que tenía concentrada la vida de estatua en los ojos de cristal que reflejaban una idea inmóvil, eterna. ...

En la línea 1611
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Al cabo de dos horas de marcha habíamos llegado a una profundidad de unos trescientos metros, es decir, al límite extremo de la formación del coral. Allí no existía ya ni el aislado «matorral» ni el «bosquecillo» de monte bajo. Era el dominio del bosque inmenso, de las grandes vegetaciones minerales, de los enormes árboles petrificados, reunidos por guirnaldas de elegantes plumarias, esas lianas marinas, cuya belleza realzaban sus matices de color y sus destellos fosforescentes. Andábamos fácilmente bajo los altos ramajes perdidos en la oscuridad de las aguas, mientras a nuestros pies, las tubíporas, las meandrinas, las astreas, las fungias, las cariófilas, formaban un tapiz de flores sembrado de gemas resplandecientes. ...

En la línea 2886
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Se había apagado el techo luminoso y sin embargo el salón resplandecía con una luz intensa. Era debida a la poderosa reverberación con que las paredes de hielo reenviaban violentamente el haz luminoso del fanal. Era indescriptible el efecto de los rayos voltaicos sobre los grandes bloques caprichosamente recortados, en los que cada ángulo, cada arista, cada faceta despedía un resplandor diferente, según la naturaleza de las venas que corrían por el hielo. Era una mina deslumbrante de gemas, y particularmente de zafiros que cruzaban sus destellos azules con los verdes de las esmeraldas. Matices opalinos de una delicadeza infinita se insinuaban de vez en cuando entre puntos ardientes como otros tantos diamantes de fuego cuyo brillo centelleante no podía resistir la mirada. La potencia del fanal se centuplicaba en el hielo, como la de una lámpara a través de las hojas lenticulares de un faro de primer orden. ...

En la línea 2897
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Comprendí lo que había ocurrido. El Nautilus acababa de ponerse en marcha a gran velocidad, y los destellos tranquilos de las murallas de hielo se habían tornado en rayas de fuego, en las que se confundían los fulgores de las miríadas de diamantes. Impulsado por su hélice, el Nautilus viajaba en un joyero de relámpagos. ...

En la línea 3201
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Entre los peces óseos, anoté unos labros grises propios de esos mares; esparos sinágridos cuyo iris resplandecía como el fuego; escienas de un metro de largo, con una ancha boca erizada de pequeños dientes, que emitían un ligero grito; centronotos negros, de los que ya he hablado; corífenas azules con destellos de oro y plata; escaros, verdaderos arco iris del océano que rivalizan en colores con los más bellos pájaros de los trópicos; rombos azulados desprovistos de escarnas; bátracos recubiertos de una faja amarilla y transversal semejante a una t griega; enjambres de pequeños gobios moteados de manchitas pardas; dipterodones de cabeza plateada y de cola amarilla; diversos ejemplares de salmones; mugilómoros de cuerpo esbelto y de un brillo suave, como los que Lacepéde ha consagrado a la amable compañera de su vida, y, por último, un hermoso pez, el «caballero americano», que, condecorado con todas las órdenes y recamado de todos los galones, frecuenta las orillas de esa gran nación que en tan poca estima tiene a los galones y a las condecoraciones. Por la noche, las aguas fosforescentes del Gulf Stream rivalizaban con el resplandor eléctrico de nuestro fanal, sobre todo cuando amenazaba tormenta como ocurría frecuentemente en aquellos días. El 8 de mayo nos hallábamos aún frente al cabo Hatteras, a la altura de la Carolina del Norte. La anchura allí del Gulf Stream es de setenta y cinco millas y su profundidad es de doscientos diez metros. El Nautilus continuaba errando a la aventura. Toda vigilancia parecía haber cesado a bordo. En tales condiciones, debo convenir que podía intentarse la evasión, con posibilidades de éxito. En efecto, las costas habitadas ofrecían en todas partes fáciles accesos. Además podíamos esperar ser recogidos por algunos de los numerosos vapores que surcaban incesantemente aquellos parajes asegurando el servicio entre Nueva York o Boston y el golfo de México, o por cualquiera de las pequeñas goletas que realizaban el transporte de cabotaje por los diversos puntos de la costa norteamericana. Era, pues, una ocasión favorable, a pesar de las treinta millas que separaban al Nautilus de las costas de la Unión. ...

Más información sobre la palabra Destellos en internet

Destellos en la RAE.
Destellos en Word Reference.
Destellos en la wikipedia.
Sinonimos de Destellos.

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