La palabra Deslizaba ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece deslizaba.
Estadisticas de la palabra deslizaba
Deslizaba es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 24754 según la RAE.
Deslizaba aparece de media 2.24 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la deslizaba en las obras de referencia de la RAE contandose 340 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Deslizaba
Cómo se escribe deslizaba o dezlizaba?
Cómo se escribe deslizaba o deslisaba?
Cómo se escribe deslizaba o deslizava?
Más información sobre la palabra Deslizaba en internet
Deslizaba en la RAE.
Deslizaba en Word Reference.
Deslizaba en la wikipedia.
Sinonimos de Deslizaba.

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece deslizaba
La palabra deslizaba puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 8412
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Nunca dejaré al señor D'Ar tagnan!Al mismo tiempo D'Artagnan sintió que Planchet le deslizaba un billete en la mano. ...
En la línea 10865
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La barca se deslizaba lentamente a lo largo de la cuerda de la bar caza, bajo el reflejo de una nube pálida que estaba suspendida sobre el agua en aquel momento. ...
En la línea 6983
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Aquí le tenían por discreto, y allí se les deslizaba por mentecato, sin saber determinarse qué grado le darían entre la discreción y la locura. ...
En la línea 552
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Guiaba y mantenía el hombre ilustre la prudencia de su familia, dando ejemplo de discreción en sus conversaciones con Borja. Continuaba hablando, como siempre, de las grandes familias hispanoamericanas, todas amigas suyas; pero al mismo tiempo, con la pericia del piloto que presiente la cercanía de un peligro oculto, deslizaba su verbosidad entre tantas personas allegadas a la viuda de Pineda, sin nombrar nunca a ésta. ...
En la línea 368
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Todas las funciones de su vida estaban previstas y atendidas por la comisión encargada de su cuidado. Detrás de la eminencia en cuya cumbre había sido construido la Galería de la Industria se deslizaba un río que iba a desembocar cerca del puerto. En este río anchísimo, que para el gigante era un riachuelo, podía lavarse y satisfacer otras necesidades corporales. ...
En la línea 1416
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Jacinta tenía ya celos. Pero consolábase de ellos viendo que Juanín no quería estar en el regazo de su abuela y se deslizaba de los brazos de esta para buscar los de su mamá verdadera. En aquel punto de la escena que se describe, empezaron de nuevo las acusaciones y una serie de informes sobre los distintos actos de barbarie consumados por Juanín. Los cinco fiscales se enracimaban en torno a las dos damas, formulando cada cual su queja en los términos más difamatorios. ¡Válganos Dios lo que había hecho! Había cogido una bota de Isabelita y tirádola dentro de la jofaina llena de agua para que nadase como un pato. «¡Ay, qué rico!» clamaba Barbarita comiéndosele a besos. Después se había quitado su propio calzado, porque era un marrano que gustaba de andar descalzo con las patas sobre el suelo. «¡Ay, qué rico!… ». Quitose también las medias y echó a correr detrás del gato, cogiéndolo por el rabo y dándole muchas vueltas… Por eso estaba tan mal humorado el pobre animalito… Luego se había subido a la mesa del comedor para pegarle un palo a la lámpara… «¡Ay, qué rico!». ...
En la línea 1877
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... La embarcación se deslizaba rápidamente. Algunos minutos después, vimos el cadáver del tiburón flotando sobre el agua. Por el color negro de la extremidad de sus aletas reconocí al terrible melanóptero del mar de las Indias, de la especie de los tiburones propiamente dichos. Su longitud sobrepasaba los veinticinco pies; su enorme boca ocupaba el tercio de su cuerpo. Era un adulto, como se veía por las seis hileras de dientes en forma de triángulos isósceles sobre la mandílula superior. ...
En la línea 1921
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Llamé a Conseil a mi lado y ambos nos pusimos a observar, mientras el Nautilus se deslizaba lentamente a ras de las rocas de la costa oriental, a una profundidad media de ocho a nueve metros. Crecían allí esponjas de todas las formas: pediculadas, foliáceas, globulares y digitadas. Esas formas justificaban con bastante exactitud esos nombres de canastillas, cálices, ruecas, asta de ciervo, pata de león, cola de pavo real, guante de Neptuno, que les han atribuido los pescadores, más poéticos que los sabios. De su tejido fibroso, impregnado de una sustancia gelatinosa semifluida, manaban incesantemente chorritos de agua que, tras haber llevado la vida a cada célula, eran expulsados por un movimiento contráctd. Esa sustancia desaparece tras la muerte del pólipo, y se pudre liberando amoníaco. Entonces no quedan más que las fibras córneas o gelatinosas con un tinte rojizo de que se compone la esponja doméstica, empleada para usos diversos según su grado de elasticidad, permeabilidad o resistencia a la maceración. ...
En la línea 3427
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Súbitamente nos llegó un ruido del interior. Se oían gritos, voces que se respondían con vivacidad. ¿ Qué ocurría? ¿Se habían dado cuenta de nuestra fuga? Sentí que Ned Land me deslizaba un puñal en la mano. ...
En la línea 2448
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Sí, y ponía gran empeño en demostrar que el culpable, en esos momentos, es un enfermo. Es una tesis original, pero en verdad no es esta parte de su articulo la que me interesó especialmente, sino cierta idea que deslizaba al final. Es lamentable que se limitara usted a indicarla vaga y someramente… Si tiene usted buena memoria, se acordará de que insinuaba usted que hay seres que pueden, mejor dicho, que tienen pleno derecho a cometer toda clase de actos criminales, y a los que no puede aplicárseles la ley. ...
En la línea 3212
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Porfirio Petrovitch se detuvo un instante para tomar alientos. Hablaba sin descanso y, generalmente, para no decir nada, para devanar una serie de ideas absurdas, de frases estúpidas, entre las que deslizaba de vez en cuando una palabra enigmática que naufragaba al punto en el mar de aquella palabrería sin sentido. Ahora casi corría por el despacho, moviendo aceleradamente sus gruesas y cortas piernas, con la mirada fija en el suelo, la mano derecha en la espalda y haciendo con la izquierda ademanes que no tenían relación alguna con sus palabras. ...

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