La palabra Deplorable ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece deplorable.
Estadisticas de la palabra deplorable
Deplorable es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 23002 según la RAE.
Deplorable aparece de media 2.49 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la deplorable en las obras de referencia de la RAE contandose 378 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Deplorable
Cómo se escribe deplorable o deplorrable?
Cómo se escribe deplorable o deploravle?
Más información sobre la palabra Deplorable en internet
Deplorable en la RAE.
Deplorable en Word Reference.
Deplorable en la wikipedia.
Sinonimos de Deplorable.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece deplorable
La palabra deplorable puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1917
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... viaron a los ladrones a Arequipa, capital de la provincia, pero situada a 200 leguas de distancia; las autoridades de la capital estimaron que era deplorable encarcelar a unos obreros tan útiles y que sabían hacer tantas clases de muebles, y los dejaron, por tanto, en libertad. ۰ose pronto lo ocurrido y no faltaron nuevos robos en las iglesias, pero sin que se recuperasen los vasos sagrados ...
En la línea 1709
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Tres meses después de la muerte de Alejandro VI, el humanista Pedro Mártir de Anghiera, protegido de los Reyes Católicos y enviado de España, fue el primero que se hizo eco de este cuento en una de sus muchas cartas, elegantes, amenas, pero escritas con deplorable ligereza. Todos los denigradores del Pontífice difunto se basaron Inmediatamente en dicha epístola para hablar una vez más del terrible veneno de los Borgias, añadiendo nuevos detalles a la leyenda popular. ...
En la línea 431
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No necesita usted de grandes esfuerzos mentales para formarse una idea aproximada de lo que éramos las mujeres en este país antes de que ocurriese la Verdadera Revolución. Por lo que he leído en algunos libros que trajo el viejo sabio compañero de Eulame, se que las mujeres han llevado en la tierra de los gigantes, y tal vez llevan todavía, una existencia deplorable. Las rodean de grandes muestras de respeto y cariño, como si fuesen unos animales hermosos desprovistos de alma; los poetas cantan sus virtudes; pero los hombres se indignan y protestan en masa siempre que las mujeres piden una participación directa en el desarrollo y la dirección del país que habitan. ¡Mucho besar su mano y quedar ante ellas con la cabeza descubierta y acoger sus palabras con gestos galantes de protección o admiración!… Pero apenas representan un obstáculo para el egoísmo del hombre, éste las repele o las atropella, resucitando su animalidad de las épocas remotas. ...
En la línea 855
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En el que se ve como el Hombre-Montaña conoció al fin la Ciudad-Paraíso de las Mujeres, y la deplorable aventura con que terminó esta visita ...
En la línea 929
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La vida inquieta, las súbitas apariciones y desapariciones que hacía, y el haber estado en gurapas algunas temporadillas rodearon de misterio su vida, dándole una reputación deplorable. Se contaban de él horrores. Decían que había matado a Demetria, su segunda mujer, y cometido otros nefandos crímenes, violencias y atropellos. Todo era falso. Hay que declarar que parte de su mala reputación la debía a sus fanfarronadas y a toda aquella humareda revolucionaria que tenía en la cabeza. La mayor parte de sus empresas políticas eran soñadas, y sólo las creían ya poquísimos oyentes, entre los cuales Ido del Sagrario era el de mayores tragaderas. Para completar su retrato, sépase que no había estado en Cartagena. De tanto pensar en el dichoso cantón, llegó sin duda a figurarse que había estado en él, hablando por los codos de aquellas tremendas yeciones y dando detalles que engañaban a muchos bobos. Lo de la partida de Callosa sí parece cierto. ...
En la línea 2283
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La planicie de Chamberí, desde los Pozos y Santa Bárbara hasta más allá de Cuatro Caminos, es el sitio preferido de las órdenes nuevas. Allí hemos visto levantarse el asilo de Guillermina Pacheco, la mujer constante y extraordinaria, y allí también la casa de las Micaelas. Estos edificios tienen cierto carácter de improvisación, y en todos, combinando la baratura con la prisa, se ha empleado el ladrillo al descubierto, con ciertos aires mudéjares y pegotes de gótico a la francesa. Las iglesias afectan, en las frágiles escayolas que las decoran interiormente, el estilo adamado con pretensiones de elegante de la basílica de Lourdes. Hay, pues, en ellas una impresión de aseo y arreglo que encanta la vista, y una deplorable manera arquitectónica. La importación de los nuevos estilos de piedad, como el del Sagrado Corazón, y esas manadas de curas de babero expulsados de Francia, nos han traído una cosa buena, el aseo de los lugares destinados al culto; y una cosa mala, la perversión del gusto en la decoración religiosa. Verdad que Madrid apenas tenía elementos de defensa contra esta invasión, porque las iglesias de esta villa, además de muy sucias, son verdaderos adefesios como arte. Así es que no podemos alzar mucho el gallo. El barroquismo sin gracia de nuestras parroquias, los canceles llenos de mugre, las capillas cubiertas de horribles escayolas empolvadas y todo lo demás que constituye la vulgaridad indecorosa de los templos madrileños, no tiene que echar nada en cara a las cursilerías de esta novísima monumentalidad, también armada en yesos deleznables y con derroche de oro y pinturas al temple, pero que al menos despide olor de aseo, y tiene el decoro de los sitios en que anda mucho la santidad de la escoba, del agua y el jabón. ...
En la línea 3065
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -En efecto, amigo mío, es un torpedo el que te ha sumido en tan deplorable estado. ...

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