La palabra Delgado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece delgado.
Estadisticas de la palabra delgado
Delgado es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 3539 según la RAE.
Delgado tienen una frecuencia media de 2.62 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la delgado en 150 obras del castellano contandose 398 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Delgado
Cómo se escribe delgado o deljado?
Más información sobre la palabra Delgado en internet
Delgado en la RAE.
Delgado en Word Reference.
Delgado en la wikipedia.
Sinonimos de Delgado.

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece delgado
La palabra delgado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 785
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El primero de aquellos varones, a quien los otros dos trataban con notable deferencia, era delgado y seco, de estatura más que regular, muy pálido de tez, las facciones demacradas, pero bellas, y de ojos oscuros y chispeantes; podía tener unos cincuenta años. ...
En la línea 2712
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El cura era un hombre delgado y seco, como de sesenta y cinco años, y vestía un manteo negro de tela burda; lo restante de su pergenio no era de mejor calidad. ...
En la línea 2968
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El uno, pequeño y delgado, de unos cincuenta años, tenía las facciones pronunciadas y aviesas. ...
En la línea 4800
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Era un hombre delgado, de mediana estatura, rubicundo y con una irregularidad en la mirada que, si no era estrabismo, se le parecía mucho. ...
En la línea 919
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Tentóle luego la camisa, y, aunque ella era de harpillera, a él le pareció ser de finísimo y delgado cendal. ...
En la línea 4870
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... De allí a poco comenzaron a entrar por diversas partes de la enramada muchas y diferentes danzas, entre las cuales venía una de espadas, de hasta veinte y cuatro zagales de gallardo parecer y brío, todos vestidos de delgado y blanquísimo lienzo, con sus paños de tocar, labrados de varias colores de fina seda; y al que los guiaba, que era un ligero mancebo, preguntó uno de los de las yeguas si se había herido alguno de los danzantes. ...
En la línea 5051
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Su turbante era mayor dos veces que el mayor de alguna de las otras; era cejijunta y la nariz algo chata; la boca grande, pero colorados los labios; los dientes, que tal vez los descubría, mostraban ser ralos y no bien puestos, aunque eran blancos como unas peladas almendras; traía en las manos un lienzo delgado, y entre él, a lo que pude divisar, un corazón de carne momia, según venía seco y amojamado. ...
En la línea 5819
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Donde se cuenta la que dio de su mala andanza la dueña Dolorida Detrás de los tristes músicos comenzaron a entrar por el jardín adelante hasta cantidad de doce dueñas, repartidas en dos hileras, todas vestidas de unos monjiles anchos, al parecer, de anascote batanado, con unas tocas blancas de delgado canequí, tan luengas que sólo el ribete del monjil descubrían. ...
En la línea 321
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Sólo citaré otro animal, un zoófito (la Virgularia patagónica, a mi parecer), una especie de pluma de mar. Consiste en un tallo delgado, recto, carnoso, con hileras alternantes de pólipos a cada lado, rodeando a un eje elástico pétreo, variando la longitud total de ocho pulgadas a dos pies. En uno de sus extremos el tallo está truncado, pero el otro termina en un apéndice carnoso vermiforme. Por este último lado, el eje pétreo que da consistencia al tallo termina en un simple vaso lleno de materias granulares. En la marea baja pueden verse a cientos de esos zoófitos, con el lado truncado al aire, sobresaliendo algunas pulgadas por encima de la superficie del barro, como el rastrojo en un campo después de la siega. En cuanto se le toca o se tira de él, retírase con fuerza el animal hasta desaparecer casi del todo por debajo de la superficie; para eso es preciso que el eje muy elástico se encorve por su extremo inferior, donde ya de por sí está curvo; me parece que sólo por su elasticidad puede levantarse de nuevo el zoófito a través del légamo. ...
En la línea 322
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Cada pólipo, aunque íntimamente unido a sus compañeros, tiene su boca, su cuerpo y sus tentáculos separados. En un ejemplar grande hay varios miles de esos pólipos; sin embargo, vemos que obedecen a un mismo movimiento y que tienen un eje central enlazado con un oscuro sistema circulatorio; además, los huevos se producen en un órgano distinto de los individuos separados17. También puede preguntarse con mucha razón: ¿qué constituye un individuo en este animal? Siempre es interesante descubrir el punto de partida de los extraños cuentos de los viajeros antiguos; y no dudo de que las costumbres de la Virgularia explican uno de esos cuentos. El capitán Lancaster, en su viaje18 en 1601, refiere que en los arenales de las costas de la isla de Sombrero, en las Indias orientales, encontró «una ramita que crecía como un arbustillo; si se trata de arrancarla, se mete dentro del suelo y desaparece, a no ser tirando de ella muy fuerte. Si se logra arrancarla, se ve que su raíz es un gusano; conforme crece el árbol mengua el gusano; y en cuanto el gusano se ha transformado por completo en árbol, echa raíces y se hace grande. Esta transformación es una de las 17 Las cavidades que nace de los compartimentos carnosos de la extremidad están llenas de una materia pulposa amarilla, que vista al microscopio, presenta un aspecto extraordinario. La masa consiste en unas granulaciones redondeadas, semitransparentes, irregulares, aglomeradas, formando partículas de diferentes tamaños. Todas esas partículas, así como los granos sueltos, tienen la facultad de moverse con rapidez; por lo común giran en derredor de diferentes ejes; algunas veces tienen también un movimiento de translación. El movimiento es perceptible con un débil poder amplificante, pero no he podido determinar su causa ni aun valiéndome de los mayores aumentos que permitía mi microscopio. Ese movimiento es muy diferente de la circulación del fluido dentro del saco elástico que contiene el extremo delgado del eje. En otras ocasiones, al disecar en el microscopio pequeños animales marinos, he visto partículas de materia pulposa, a veces de grandes dimensiones, comenzar a girar en cuanto quedaban sueltas. No sé con qué grado de verdad he pensado que esa materia granulo-pulposa estaba en vías de convertirse en huevos. Ciertamente, eso es lo que parecía estar verificándose en aquel zoofito. ...
En la línea 2789
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ncluido este bárbaro trato dejan que la tortuga vuelva al mar, donde al cabo de algún tiempo se les forma otro caparazón, aunque tan delgado que no puede utilizarse, y los animales viven siempre enfermos después de sufrir esta horrorosa operación». ...
En la línea 720
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Antes de la reacción religiosa que en Vetusta, como en toda España, habían producido los excesos de los libre-pensadores improvisados en tabernas, cafés y congresos, era el Arcipreste el confesor de la nata de la Encimada, porque tenía la manga ancha en ciertas materias; pero ya la moda había cambiado, se hilaba más delgado en asuntos pecaminosos y el Magistral que se iba con pies de plomo era preferido. ...
En la línea 1863
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Algunas veces, por desgracia, el príncipe ruso vestido con pieles finas o el noble escocés que lucía torneada y robusta pantorrilla con media de cuadros brillantes, se convertían de repente en un caballero enfermo del hígado, pálido, delgado, tocado con sombrero de jipijapa, que se despedía de la señora de sus pensamientos diciendo: —Adiosito. ...
En la línea 9957
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Solían juntarse en el Espolón los tres mejores mozos del Cabildo: el chantre, alto y corpulento; el pariente del ministro, más fino, más delgado, pero muy largo también, y don Fermín, el más elegante y poco menos alto que la dignidad. ...
En la línea 10653
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Era como si tratándose de un árbol, empezara a echar flores, y más flores, gastando en esto toda la savia; y se quedara delgado, delgado, y cada vez más florido; después se secaban las raíces, el tronco, las ramas y los ramos, y las flores cada vez más hermosas, venían al suelo con la leña seca; y en el suelo. ...
En la línea 519
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Las tres se reían viendo la sorpresa y confusión de Moreno, que era una excelente persona, como de cuarenta y cinco años, célibe y riquísimo, de aficiones tan inglesas que se pasaba en Londres la mayor parte del año; alto, delgado y de muy mal color porque estaba muy delicado de salud. ...
En la línea 5560
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Diciendo esto se sentó en la silla, y quitándose el sombrero lo puso sobre la cama. Fortunata le encontró más delgado; la calva parecía mayor, y sus miradas tenían cierto reposo que la tranquilizó. ...
En la línea 314
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Sin embargo, había hecho amistad con Rasumikhine. Por lo menos, se mostraba con él más comunicativo, más franco que con los demás. Y es que era imposible comportarse con Rasumikhine de otro modo. Era un muchacho alegre, expansivo y de una bondad que rayaba en el candor. Pero este candor no excluía los sentimientos profundos ni la perfecta dignidad. Sus amigos lo sabían, y por eso lo estimaban todos. Estaba muy lejos de ser torpe, aunque a veces se mostraba demasiado ingenuo. Tenía una cara expresiva; era alto y delgado, de cabello negro, e iba siempre mal afeitado. Hacía sus calaveradas cuando se presentaba la ocasión, y se le tenía por un hércules. Una noche que recorría las calles en compañía de sus camaradas había derribado de un solo puñetazo a un gendarme que medía como mínimo uno noventa de estatura. Del mismo modo que podía beber sin tasa, era capaz de observar la sobriedad más estricta. Unas veces cometía locuras imperdonables; otras mostraba una prudencia ejemplar. ...
En la línea 1419
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Demasiado delgado ‑dijo otra de aquellas mujeres, con voz cavernosa‑. Seguro que acaba de salir del hospital. ...

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