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La palabra coyuntura
Cómo se escribe

la palabra coyuntura

La palabra Coyuntura ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece coyuntura.

Estadisticas de la palabra coyuntura

Coyuntura es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 7455 según la RAE.

Coyuntura aparece de media 11.31 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la coyuntura en las obras de referencia de la RAE contandose 1719 apariciones .

Más información sobre la palabra Coyuntura en internet

Coyuntura en la RAE.
Coyuntura en Word Reference.
Coyuntura en la wikipedia.
Sinonimos de Coyuntura.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece coyuntura

La palabra coyuntura puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7450
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La coyuntura era favorable: los ingleses, que ante todo necesitan buenos víveres para ser buenos soldados, al no comer más que carnes saladas y mal pan, tenían muchos enfermos en su campamento; ade más el mar, muy malo en aquella época del año en todas las costas del Océano, estropeaba todos los días algún pequeño navío; y con ca da marea la playa, desde la punta del Aiguillon hasta la t rinchera, se cubría literalmente de restos de pinazas, de troncos de roble y de fa lúas; de lo cual resultaba que, aunque las gentes del rey se mantuvie sen en su campamento, era evidente que un día a otro Buckingham, que sólo permanecía en la isla de Ré por obstinación, se vena obligado a levantar el sitio. ...

En la línea 2019
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -No le perdiera yo, señora -respondió Cardenio-, en decirte lo que pienso, si fuera verdad lo que imagino; y hasta ahora no se pierde coyuntura, ni a ti te importa nada el saberlo. ...

En la línea 3050
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Viendo esto, hablé a doce españoles, todos valientes hombres del remo, y de aquellos que más libremente podían salir de la ciudad; y no fue poco hallar tantos en aquella coyuntura, porque estaban veinte bajeles en corso, y se habían llevado toda la gente de remo, y éstos no se hallaran, si no fuera que su amo se quedó aquel verano sin ir en corso, a acabar una galeota que tenía en astillero. ...

En la línea 3604
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Yo soy contento de hacer lo que dices, Sancho hermano -replicó don Quijote-; y cuando tú veas coyuntura de poner en obra mi libertad, yo te obedeceré en todo y por todo; pero tú, Sancho, verás como te engañas en el conocimiento de mi desgracia. ...

En la línea 4556
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... En esta buena sazón y coyuntura halló don Quijote a su contrario embarazado con su caballo y ocupado con su lanza, que nunca, o no acertó, o no tuvo lugar de ponerla en ristre. ...

En la línea 1286
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Por la mañana encargó Barbarita a Jacinta ciertos menesteres domésticos que la contrariaron; pero la misma retención en la casa ofreció coyuntura a la joven para dar un paso que siempre le había inspirado inquietud. Díjole Barbarita que no saliera en todo aquel día, y como tenía que salir forzosamente, no hubo más remedio que revelar a su suegra el lío que entre manos traía. Pidiole perdón por no haberle confiado aquel secreto, y advirtió con grandísima pena que su suegra no se entusiasmaba con la idea de poseer a Juanín. «¿Pero tú sabes lo grave que es eso?… así, sin más ni más… un hijo llovido. ¿Y qué pruebas hay de que sea tal hijo?… ¿No será que te han querido estafar? ¿Y crees tú que se parece realmente? ¿No será ilusión tuya?… Porque todo eso es muy vago… Esos hallazgos de hijos parecen cosa de novela… ». ...

En la línea 1855
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al llegar aquí, el orador se embarulló algo, y no ciertamente por miedo a la dialéctica de su contrario. Papitos, después de asombrarse mucho de la solemnidad con que el señorito hablaba y de las cosas incomprensibles que le decía, empezó a aburrirse. Siguió Maximiliano descargando su corazón, que otra coyuntura de desahogo como aquella no se le volvería a presentar, y por fin la niña estiró el brazo izquierdo sobre la mesa, y como estaba tan fatigada del ajetreo de aquel día y de los coscorrones, hizo del brazo almohada y reclinó su cabeza en ella. En aquel momento, Maximiliano, exaltado por su propia elocuencia, se dejó decir: «La única razón que me dan es que si ha sido o no ha sido esto o lo otro. Respondo que es falso, falsísimo. Si hay en su existencia días vergonzosos, y no diré tanto como vergonzosos, días borrascosos, días desventurados, ha sido por ley de la necesidad y de la pobreza, no por vicio… Los hombres, los señoritos, esa raza de Caín, corrompida y miserable, tienen la culpa… Lo digo y lo repito. La responsabilidad de que tanta mujer se pierda recae sobre el hombre. Si se castigara a los seductores y a los petimetres… la sociedad… ». ...

En la línea 2315
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A pesar de la severidad empleada para impedir las parejas íntimas o grupos, siempre había alguna infracción hipócrita de esta observancia. Era imposible evitar que entre cuarenta o cincuenta mujeres hubiese dos o tres que se pusieran al habla, aprovechando cualquier coyuntura oportuna en las varias ocupaciones de la casa. Un sábado por la mañana Sor Natividad, que era la Superiora (por más señas la madrecita seca que recibió a Fortunata el día de su entrada), mandó a esta que brochase los baldosines de la sala de recibir. Era Sor Natividad vizcaína, y tan celosa por el aseo del convento que lo tenía siempre como tacita de plata, y en viendo ella una mota, un poco de polvo o cualquier suciedad, ya estaba desatinada y fuera de sí, poniendo el grito en el Cielo como si se tratara de una gran calamidad caída sobre el mundo, otro pecado original o cosa así. Apóstol fanático de la limpieza, a la que seguía sus doctrinas la agasajaba y mimaba mucho, arrojando tremendos anatemas sobre las que prevaricaban, aunque sólo fuera venialmente, en aquella moral cerrada del aseo. Cierto día armó un escándalo porque no habían limpiado… ¿qué creeréis?, las cabezas doradas de los clavos que sostenían las estampas de la sala. En cuanto a los cuadros, había que descolgarlos y limpiarlos por detrás lo mismo que por delante. «Si no tenéis alma, ni un adarme de gracia de Dios—les decía—, y no os habéis de condenar por malas, sino por puercas». El sábado aquel mandó, como digo, dar cera y brochado al piso de la sala, encargando a Fortunata y a otra compañera que se lo habían de dejar lo mismo que la cara del Sol. ...

En la línea 2868
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Bebía los vientos el desgraciado chico por hacerse querer, inventando cuantas sutilezas da de sí la manía o enfermedad de amor. Indagaba con febril examen las causas recónditas del agradar, y no pudiendo conseguir cosa de provecho en el terreno físico, escudriñaba el mundo moral para pedirle su remedio. Imaginó enamorar a su esposa por medios espirituales. Hallábase dispuesto, él que ya era bueno, a ser santo, y hacía estudio de lo que a su mujer le era grato en el orden del sentimiento para realizarlo como pudiera. Gustaba ella de dar limosna a cuantos pobres encontrase; pues él daría más, mucho más. Ella solía admirar los casos de abnegación; pues él se buscaría una coyuntura de ser heroico. A ella le agradaba el trabajo; pues él se mataría a trabajar. De este modo devastaba el infeliz su alma, arrancando todo lo bueno, noble y hermoso para ofrecérselo a la ingrata, como quien tala un jardín para ofrecer en un solo ramo todas las flores posibles. ...

Errores Ortográficos típicos con la palabra Coyuntura

Cómo se escribe coyuntura o coyunturra?
Cómo se escribe coyuntura o soyuntura?
Cómo se escribe coyuntura o colluntura?

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