La palabra Convento ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece convento.
Estadisticas de la palabra convento
Convento es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 5485 según la RAE.
Convento aparece de media 16.42 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la convento en las obras de referencia de la RAE contandose 2496 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Convento
Cómo se escribe convento o sonvento?
Cómo se escribe convento o conbento?
Más información sobre la palabra Convento en internet
Convento en la RAE.
Convento en Word Reference.
Convento en la wikipedia.
Sinonimos de Convento.
Algunas Frases de libros en las que aparece convento
La palabra convento puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1620
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Yo creo--añadió después de una larga reflexión--que lo mejor será que tu hermana entre en un convento... No tuerzas el gesto; no creas que quiero enviarla a un convento cualquiera. Hablaré con mi madre: nosotros sabemos hacer las cosas. Irá a un convento de señoras, de religiosas distinguidas, y la dote será cosa nuestra. Ya sabes que por dinero no discuto. Cuatro mil, cinco mil duros... lo que sea. ¡Eh! ¡Me parece que la solución no es mala! Allí, en el recogimiento, limpiará su alma de culpas. Yo podré llevar entonces mi familia a la viña, sin miedo a que los míos se rocen con una desdichada que ha cometido el más torpe de los pecados, y ella vivirá como una gran señora, como una esposa distinguida de Dios, rodeada de toda clase de comodidades, ¡hasta con criadas, Fermín!, y ya ves que esto vale algo más que quedarse en Marchamalo guisando la comida de los viñadores. ...
En la línea 1620
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Yo creo--añadió después de una larga reflexión--que lo mejor será que tu hermana entre en un convento... No tuerzas el gesto; no creas que quiero enviarla a un convento cualquiera. Hablaré con mi madre: nosotros sabemos hacer las cosas. Irá a un convento de señoras, de religiosas distinguidas, y la dote será cosa nuestra. Ya sabes que por dinero no discuto. Cuatro mil, cinco mil duros... lo que sea. ¡Eh! ¡Me parece que la solución no es mala! Allí, en el recogimiento, limpiará su alma de culpas. Yo podré llevar entonces mi familia a la viña, sin miedo a que los míos se rocen con una desdichada que ha cometido el más torpe de los pecados, y ella vivirá como una gran señora, como una esposa distinguida de Dios, rodeada de toda clase de comodidades, ¡hasta con criadas, Fermín!, y ya ves que esto vale algo más que quedarse en Marchamalo guisando la comida de los viñadores. ...
En la línea 1620
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Yo creo--añadió después de una larga reflexión--que lo mejor será que tu hermana entre en un convento... No tuerzas el gesto; no creas que quiero enviarla a un convento cualquiera. Hablaré con mi madre: nosotros sabemos hacer las cosas. Irá a un convento de señoras, de religiosas distinguidas, y la dote será cosa nuestra. Ya sabes que por dinero no discuto. Cuatro mil, cinco mil duros... lo que sea. ¡Eh! ¡Me parece que la solución no es mala! Allí, en el recogimiento, limpiará su alma de culpas. Yo podré llevar entonces mi familia a la viña, sin miedo a que los míos se rocen con una desdichada que ha cometido el más torpe de los pecados, y ella vivirá como una gran señora, como una esposa distinguida de Dios, rodeada de toda clase de comodidades, ¡hasta con criadas, Fermín!, y ya ves que esto vale algo más que quedarse en Marchamalo guisando la comida de los viñadores. ...
En la línea 1639
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --¿En qué quedamos, don Pablo? --¡Ah, sí! Tu asunto... lo de la muchacha. Veremos: pasa otro rato; yo hablaré con mi madre. Lo del convento es lo mejor: créeme. ...
En la línea 775
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero apenas habían resonado los dos aceros al tocarse cuando una cuadrilla de guardias de Su Eminencia, mandada por el señor de Jus sac, apareció por la esquina del convento. ...
En la línea 861
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Y dando un salto hacia atrás, rompió la espada sobre su rodilla pa ra no entregarla, arrojó los trozos por encima de la tapia del convento y se cruzó de brazos silbando un motivo cardenalista. ...
En la línea 864
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Artagnan hizo otro tanto, y luego, ayudado por Biscarat, el único que había quedado en pie, llevó bajo el soportal del convento a Jussac, Cahusac y a aquel de los adversarios de Aramis que sólo había sido herido. ...
En la línea 897
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -No los acuso, Sire, pero dejoa Vuestra Majestad apreciar qué pueden ir a hacer cuatro hombres armados a un lugar tan desierto co mo lo están los alrededores del convento de los Carmelitas. ...
En la línea 383
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Mafra es un pueblo grande en las inmediaciones de un edificio inmenso, construído para convento y palacio, algo semejante al Escorial por su estructura; en él se halla la mejor biblioteca de Portugal, con libros de todas las ciencias y en todos los idiomas, muy apropiada a la magnitud y esplendidez del edificio donde se encierra. ...
En la línea 389
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Por el camino me contó que el maestro era uno de los frailes recientemente expulsados del convento, hombre muy instruído, que hablaba francés y griego. ...
En la línea 396
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Respondió que quien me hubiese dicho que él era maestro de escuela, mentía, porque era fraile del convento, y nada más. ...
En la línea 404
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me condolí del pobre hombre, expulsado del insigne convento inmediato, su antiguo hogar, y que, vista su desguarnecida vivienda actual, trocaba en la senectud la abundancia y las comodidades por la escasez y la miseria. ...
En la línea 286
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Verdad era que San Vicente estaba convertido en cuartel y dentro de sus muros retumbaba la indiscreta voz de la corneta, profanación constante del sagrado silencio secular; del convento ampuloso y plateresco de las Clarisas había hecho el Estado un edificio para toda clase de oficinas, y en cuanto a San Benito era lóbrega prisión de mal seguros delincuentes. ...
En la línea 1248
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Frígilis opinaba que todo aquello estaba bien en las comedias, pero que en el mundo un marido no está para divertir al público con emociones fuertes, y lo que debe hacer en tan apurada situación es perseguir al seductor ante los tribunales y procurar que su mujer vaya a un convento. ...
En la línea 2028
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Quería emanciparse; pero ¿cómo? Ella no podía ganarse la vida trabajando; antes la hubieran asesinado las Ozores; no había manera decorosa de salir de allí a no ser el matrimonio o el convento. ...
En la línea 2109
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¡Oh! el convento, el convento; ese era su recurso más natural y decoroso. ...
En la línea 1196
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Continuaba la Corte pontificia, en 1497, ofreciendo un aspecto brillante. Todos los hijos de Alejandro VI vivían en Roma, menos Lucrecia, que se había retirado a un convento, algo avergonzada por su divorcio. César, más soldado que cardenal, se instalaba en el castillo de Sant' Angelo vigilando sus obras de reparación. Su cuñada, la ardiente doña Sancha, seguía en relaciones incestuosas con él. ...
En la línea 1398
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En cambio, resultaban indiscutibles la bondad y la tolerancia de Alejandro. Tenia pruebas de que Catalina había preparado su envenenamiento, librándose de él por un azar. Podía haberla sometido a un Tribunal que la condenase a muerte con todas las formas legales; también le habría sido fácil desembarazarse de ella haciéndola estrangular cuando vivía en el castillo de Sant' Angelo o en la dulce prisión del Belvedere, imitando los procedimientos de otros soberanos. Pero al verla vencida se dejó llevar por su carácter jocundo, incapaz de largas y premeditadas venganzas, permitiendo finalmente que se retirase a un convento de Florencia. De él salió luego para casarse con Juan de Medicis, teniendo un hijo que fue el famoso condottieri Juan de las Bandas Negras. ...
En la línea 2187
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata seguía dando cabezadas. Había oído hablar de aquella casa, que era el convento de las Micaelas. ...
En la línea 2188
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Perfectamente; así se llama. Bueno, usted va allá y la tenemos encerradita durante tres, cuatro meses o más. El capellán de la casa es tan amigo mío, que es como si fuera yo mismo. Él la dirigirá a usted espiritualmente, puesto que yo no puedo hacerlo porque tengo que volverme a Toledo. Pero siempre que venga a Madrid, he de ir a tomarle el pulso y a ver cómo anda esa educación, sin perjuicio de que antes de entrar en el convento, le he de dar a usted un buen recorrido de doctrina cristiana para que no se nos vaya allá enteramente cerril. Si pasado un plazo prudencial, me resulta usted en tal disposición de espíritu que yo la crea digna de ser mi hermana política, podría quizás llegar a serlo. Yo le respondo a usted de que, como este indigno capellán dé el pase, toda la familia dirá amén». ...
En la línea 2205
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Aquella idea de llevarla al convento como a una casa de purificación, pareciole a Maxi prueba estupenda del gran talento catequizador de su hermano. A él le había pasado vagamente por la cabeza algo semejante; mas no supo formularlo. ¡Qué insigne hombre era Nicolás! ¡Ocurrirle aquello!… Tamizada por la religión, Fortunata volvería a la sociedad limpia de polvo y paja, y entonces ¿quién osaría dudar de su honorabilidad? El espíritu del sietemesino, revuelto desde el fondo a la superficie por la pasión, como un mar sacudido por furioso huracán, se corría, digámoslo así, de una parte a otra, explayándose en toda idea que se le pusiese delante. Así, lo mismo fue presentársele la idea religiosa, que tenderse hacia ella y cubrirla toda con impetuosa y fresca onda. ¡La religión, qué cosa tan buena!… ¡Y él, tan torpe, que no había caído en ello! No era torpeza sino distracción. Es que andaba muy distraído. Y su manceba, que más bien era ya novia, se le apareció entonces con aureola resplandeciente y se revistió de ideales atributos. Creeríase que el amor que le inspiraba se iba a depurar aún más, haciéndose tan sutil como aquel que dicen le tenía a Beatriz el Dante, o el de Petrarca por Laura, que también era amor de lo más fino. ...
En la línea 2206
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Nunca había sido Maximiliano muy dado a lo religioso; pero en aquel instante le entraron de sopetón en el espíritu unos ardores de piedad tan singulares, unas ganas de tomarse confianzas con Cristo o con la Santísima Trinidad, y aun con tal o cual santo, que no sabía lo que le pasaba. El amor le conducía a la devoción, como le habría conducido a la impiedad, si las cosas fuesen por aquel camino. Tan bien le pareció el plan de su hermano, que el gozo le reprodujo el dolor de cabeza, aunque levemente. Comprimiéndose con dos dedos de la mano la ceja izquierda, habló a Fortunata de lo buenas que debían de ser aquellas madres Micaelas, de lo bonito que sería el convento, y de las preciosas y utilísimas cosas que allí aprendería, soltando como por ensalmo la cáscara amarga y trocándose en señora, sí, en señora tan decente, que habría otras lo mismo, pero más no… más no. ...
En la línea 4709
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Se acercó a la mesa, cogió un grueso y empolvado libro, lo abrió y sacó un pequeño retrato pintado a la acuarela sobre una lámina de marfil. Era la imagen de la hija de su patrona, su antigua prometida, aquella extraña joven que soñaba con entrar en un convento y que había muerto consumida por la fiebre. Observó un momento aquella carita doliente, la besó y entregó el retrato a Dunia. ...

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