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La palabra comes
Cómo se escribe

la palabra comes

La palabra Comes ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece comes.

Estadisticas de la palabra comes

La palabra comes no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE

Errores Ortográficos típicos con la palabra Comes

Cómo se escribe comes o comez?
Cómo se escribe comes o somes?


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece comes

La palabra comes puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1433
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --¿Que no comes? Vaya... pasarás del aire como todos los enamorados... ...

En la línea 6935
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿y no son cosa rica? —Pero naranjas las comes tú también. ...

En la línea 767
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Mientras su mujer comía, ni un momento dejó de importunarla: «Tú no comes, tú estás desganada; a ti te pasa algo; tú disimulas algo… A mí no me la das tú. Francamente, nunca está uno tranquilo… pensando siempre si te nos pondrás mala. Pues es preciso comer; haz un esfuerzo… ¿Es que no comes para hacerme rabiar?… Ven acá, tontuela, echa la cabecita aquí. Si no me enfado, si te quiero más que a mi vida, si por verte contenta, firmaba yo ahora un contrato de catarro vitalicio… Dame un poquito de esa camuesa… ¡Qué buena está! Déjame que te chupe el dedo… ». ...

En la línea 2495
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Con increíble arrogancia Mauricia descendía, sin sentir peso alguno. Alzaba la custodia como la alza el sacerdote para que la adoren los fieles… «¿Veis cómo me he atrevido?—pensaba—. ¿No decías que no podía ser?… Pues pudo ser, ¡qué peine!». Seguía por la iglesia adelante. La purísima hostia, con no tener cara, miraba cual si tuviera ojos… y la sacrílega, al llegar bajo el coro, empezaba a sentir miedo de aquella mirada. «No, no te suelto, ya no vuelves allí… ¡A casa con tu mamá… ! ¿sí? ¿Verdad que el niño no llora y quiere ir con su mamá?… ». Diciendo esto, atrevíase a agasajar contra su pecho la sagrada forma. Entonces notó que la sagrada forma no sólo tenía ya ojos profundos tan luminosos como el cielo, sino también voz, una voz que la tarasca oyó resonar en su oído con lastimero son. Había desaparecido toda sensación de la materialidad de la custodia; no quedaba más que lo esencial, la representación, el símbolo puro, y esto era lo que Mauricia apretaba furiosamente contra sí. «Chica—le decía la voz—, no me saques, vuelve a ponerme donde estaba. No hagas locuras… Si me sueltas te perdonaré tus pecados, que son tantos que no se pueden contar; pero si te obstinas en llevarme, te condenarás. Suéltame y no temas, que yo no le diré nada a D. León ni a las monjas para que no te riñan… Mauricia, chica, ¿qué haces… ? ¿Me comes, me comes… ?». ...

En la línea 2984
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Hay motivos para creer que cuando Papitos entró a media noche en el cuarto de Nicolás Rubín y le dijo sacudiéndole fuertemente: «Señor, señor, su tía que vaya allá ahora mismo», el santo varón soltó un bramido y dio media vuelta volviendo a caer en profundo sueño. Es probable que a la segunda acometida de Papitos, el clérigo se desperezara, y que ahuyentase a la mona con otro fuerte berrido, agasajando en su empañado cerebro la idea de que su tía debía esperar hasta la mañana siguiente. Y el fundamento de estas apreciaciones es que Nicolás no se presentó en la casa de su hermano Maxi hasta las siete dadas. Tanta pachorra sacaba de quicio a doña Lupe, que poniendo el grito en el Cielo, decía: «Estoy destinada a ser la víctima de estos tres idiotas… Cada uno por su lado me consumen la vida, y entre los tres juntos van a acabar conmigo… ¡Qué familia, Señor, qué familia! Si me viera mi Jáuregui, otro gallo me cantara. ¡Pero hombre de Dios, vaya que tienes una calma! No sé cómo con ella y lo que comes no estás más gordo… Te llamo a las once de la noche y esta es la hora en que te descuelgas por aquí… ¿Tú sabes lo que pasa?». ...

En la línea 5195
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Y lo que más me subleva es tu terquedad—dijo doña Lupe bajando la voz—, y ese empeño de gobernarte sola, sí, esa independencia estúpida… Tú te lo guisas y tú te lo comes. Así te sabe a demonios. Bien empleado te está todo lo que te pasa, muy bien empleado. ...


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Más información sobre la palabra Comes en internet

Comes en la RAE.
Comes en Word Reference.
Comes en la wikipedia.
Sinonimos de Comes.

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