Cómo se escribe.org.es

La palabra cero
Cómo se escribe

la palabra cero

La palabra Cero ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
La llamada de la selva de Jack London
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece cero.

Estadisticas de la palabra cero

Cero es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 3229 según la RAE.

Cero tienen una frecuencia media de 29.06 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la cero en 150 obras del castellano contandose 4417 apariciones en total.

Más información sobre la palabra Cero en internet

Cero en la RAE.
Cero en Word Reference.
Cero en la wikipedia.
Sinonimos de Cero.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece cero

La palabra cero puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1887
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Durante la noche presenciamos una tempestad, y debe bajar mucho de cero la temperatura; porque el agua que teníamos en un vaso se transforma en pocos momentos en un bloque de hielo ...

En la línea 1662
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... No respondí al canadiense. No quería discutir. En el fondo, lo que yo deseaba de todo corazón era recorrer hasta el fin los caminos del azar, del destino que me había llevado a bordo del Nautilus. A partir de la isla Keeling, nuestra marcha se tornó más lenta y más caprichosa, con frecuentes incursiones por las grandes profundidades. En efecto, se hizo uso en varias ocasiones de los planos inclinados por medio de palancas interiores que los disponían oblicuamente a la línea de flotación. Descendimos así hasta dos y tres kilómetros, pero sin llegar a tocar fondo en esos mares en los que se han hecho sondeos de hasta trece mil metros sin poder alcanzarlo. En cuanto a la temperatura de las capas bajas, el termómetro indicó invariablemente cuatro grados sobre cero en todos los descensos. Pude observar que, en las capas superiores, el agua estaba siempre más fría sobre los altos fondos que en alta mar. ...

En la línea 2643
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Así fue como el Nautilus, guiado por tan hábil piloto, dejó tras de sí aquellos hielos, clasificados, según su forma o su tamaño, con una precisión que encantaba a Conseil, en: icebergs o montañas; ice fields o campos unidos y sin límites; drift ices o hielos flotantes; packs o campos rotos, llamados palchs cuando son circulares, y streams cuando están formados por bloques alargados. La temperatura era ya bastante baja. El termómetro, expuesto al aire exterior, marcaba dos o tres grados bajo cero. Pero estábamos bien abrigados con pieles obtenidas a expensas de las focas y de los osos marinos. El interior del Nautilus, regularmente caldeado por sus aparatos eléctricos, desafiaba a las más bajas temperaturas. Por otra parte, bastaba que se sumergiera unos cuantos metros para hallar una temperatura soportable. ...

En la línea 2653
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Violentos chubascos nos asaltaron aquellos días, en los que las brumas eran tan espesas que no hubiéramos podido vernos de un extremo a otro de la plataforma. El viento saltaba bruscamente de rumbo. La nieve se acumulaba en capas tan duras que había que romperla a golpes de pico. Sometidas a una temperatura de cinco grados bajo cero, todas las partes exteriores del Nautilus se recubrían de hielo. Imposible hubiera sido allí maniobrar todo aparejo, pues los extremos de los cabos se habrían quedado prendidos en la garganta de las poleas. Tan sólo un navío sin velas y movido por un motor eléctrico podía afrontar tan altas latitudes. ...

En la línea 2716
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Los preparativos de la audaz empresa habían comenzado ya. Las potentes bombas del Nautilus almacenaban el aire en los depósitos a muy alta presión. Hacia las cuatro, el capitán Nemo me anunció que iban a cerrarse las escotillas. Miré por última vez la espesa masa de hielo que íbamos a franquear. El tiempo estaba sereno, la atmósfera bastante pura. El frío era vivo, doce grados bajo cero, pero como el viento se había calmado, la temperatura no era demasiado insoportable. ...

En la línea 264
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... He aquí por qué la forma tiene entre ellos tanta importancia. Un francés podrá soportar sin alterarse una grave ofensa moral, pero no tolerará en ningún caso un papirotazo en la nariz, pues esto constituye una infracción a los prejuicios tradicionales en materia de conveniencias sociales. Si los franceses gustan tanto a nuestras muchachas, es precisamente porque tienen unos modales tan señoriales. O más bien no. A mi juicio, la forma, la corrección, no desempeña aquí ningún papel, se trata simplemente del coq gaulois. Por otra parte, no puedo comprender esas cosas… porque no soy una mujer. Quizá los gallos tienen algo bueno… Pero, en resumen, estoy divagando y usted no me interrumpe. No tema interrumpirme cuando le hablo, pues quiero decirlo todo, todo, todo, y olvido los modales. Confieso, desde luego, que estoy desprovisto no sólo de forma sino también de méritos. Sepa que no me preocupan esas cosas. Estoy ahora como paralizado Usted sabe la causa. No tengo ni una idea dentro de la cabeza. Desde hace mucho tiempo ignoro lo que pasa, tanto aquí como en Rusia. He atravesado Dresde sin fijarme en esa ciudad. Usted ya adivina lo que me preocupaba. Como no tengo esperanza alguna y soy un cero a sus ojos, hablo francamente. Usted está, sin embargo, presente en mi espíritu. ...

En la línea 816
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Ves, ves! —murmuró la abuela—. Lo hemos rescatado casi todo. Pon de nuevo al cero. Todavía diez veces. ...

En la línea 875
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Vamos! ¡Vamos! Es inútil contar —dijo ella gesticulando—. ¡De prisa! ¡De prisa! jamás en la vida volveré a poner en ese maldito cero y en ese rojo —profirió al acercarse al casino. ...

En la línea 1342
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Las gentes satisfechas de sí mismas, ¡con qué orgullosa satisfacción están dispuestas a censurar la conducta ajena! Si ellos supieran hasta qué punto me doy cuenta de mi ignominiosa situación actual no tendrían seguramente valor para culparme. ¿Pero qué pueden decirme de nuevo que yo no sepa? El hecho es que todo puede cambiar con una sola vuelta de la rueda, y entonces esos mismos moralistas serán los primeros —estoy seguro de ello— en felicitarme con amistosas bromas. Y no me volverán la espalda como ahora. ¡Que se vayan todos al diablo! ¿Qué soy ahora? Un cero. ¿Qué puedo ser mañana? ¡Mañana puedo resucitar de entre los muertos, comenzar una vida nueva! Puedo descubrir al hombre que hay en mí todavía en tanto que no esté hundido del todo. ...

En la línea 147
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Perrault asintió con la cabeza. Para entonces llevaba batido el récord y ganaba tiempo cada día. El camino estaba en excelentes condiciones, con la nieve firme y dura. No hacía demasiado frío. La temperatura bajó hasta los diez grados bajo cero y así permaneció durante todo el viaje. Los hombres corrían o montaban en trineo por turnos y tenían a los perros en constante movimiento, sin apenas paradas. ...

En la línea 272
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... El Eldorado arrojó a sus parroquianos a la calle para presenciar la prueba. Las mesas quedaron desiertas, y los traficantes y los cazadores se acer caron a ver el resultado de la apuesta y a hacer las suyas. Varios centenares de hombres, con abrigo y guantes de piel, rodearon el trineo a prudente distancia. El trineo de Matthewson, cargado con quinientos kilos de harina, llevaba un par de horas detenido, y bajo el intenso frío (más de quince grados bajo cero), los patines congelados se habían incrustado en la nieve compacta. Hubo apuestas de dos contra uno a que Buck no lograría moverlo. Se inició una discusión acerca del término «arrancar». OTrien sostuvo que Thornton tenía derecho a liberar los patines para que Buck «arrancara» el trineo. Matthewson insistió en que «arrancar» incluía liberar los patines de las heladas garras de la nieve. La mayoría de los que habían sido testigos de la apuesta inicial se pusieron a favor de Matthewson, con lo cual las apuestas subieron en contra de Buck a razón de tres a uno. ...


El Español es una gran familia

Errores Ortográficos típicos con la palabra Cero

Cómo se escribe cero o cerro?
Cómo se escribe cero o sero?

Busca otras palabras en esta web

Palabras parecidas a cero

La palabra salado
La palabra arista
La palabra desecado
La palabra desprovistos
La palabra conductos
La palabra destruidos
La palabra discutido

Webs Amigas:

Ciclos Fp de Administración y Finanzas en Girona . Ciclos Fp de Automoción en Málaga . Guia Amberes . - Roquetas De Mar Hotel Mediterraneo Park