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La palabra cazar
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la palabra cazar

La palabra Cazar ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
La llamada de la selva de Jack London
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece cazar.

Estadisticas de la palabra cazar

Cazar es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 12617 según la RAE.

Cazar aparece de media 5.74 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la cazar en las obras de referencia de la RAE contandose 872 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Cazar

Cómo se escribe cazar o cazarr?
Cómo se escribe cazar o casar?
Cómo se escribe cazar o sazar?

Algunas Frases de libros en las que aparece cazar

La palabra cazar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 10889
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Un día en que el rey había hecho un alto en la ruta para cazar la picaza y en que los cuatro amigos, según su costumbre, en vezde seguir la caza, se habían detenido en una taberna sobre la carretera, un hombre que venía de La Rochelle a galope tendido se detuvo a la puerta para beber un vaso de vino y hundió su mirada en el interior de la ha bitación donde estaban sentados a la mesa los cuatro mosqueteros. ...

En la línea 1001
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Quiera Dios misericordioso que las tropas enviadas en su apoyo sean de diferente cuño: aun así, temo, vista la relajación de la disciplina en el ejército portugués, comparado con el inglés o el francés, que a los habitantes pacíficos de las provincias asoladas por la guerra les parezca que los lobos se han juntado para cazar a perros y echarlos del redil. ...

En la línea 1533
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Antonio se echó atrás, con un estremecimiento, y vociferó: «¡Todos!» «Sí», respondió ella en voz más alta, repitiendo probablemente las palabras que antes no pude cazar: «A todos los han cogido.» El gitano se quedó consternado, al parecer; y como yo no tenía ninguna gana de asistir a una conversación que, probablemente, iba a versar sobre los asuntos de Egipto, me aparté de allí, metiéndome entre los matorrales. ...

En la línea 4895
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Le he ayudado a cazar muchos curas guerrilleros y frailes salteadores que andaban en la facción. ...

En la línea 291
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Los habitantes del país distinguen fácilmente, aun a gran distancia, el macho de la hembra. El macho es mayor, tiene colores más oscuros10 y más gruesa la cabeza. El avestruz (creo que sólo el macho) deja oír un grito extraño, grave, sibilante; la primera vez que lo oí estaba yo en medio de unos montecillos de arena y lo atribuí a algún animal feroz; porque es un grito de tal naturaleza, que no puede decirse de dónde viene ni de qué distancia. Cuando estábamos en Bahía Blanca durante los meses de septiembre y octubre, hallé gran número de huevos sembrados por todas partes en la superficie del suelo. Unas veces se encuentran aislados acá y allá, en cuyo caso los avestruces no los incuban y los españoles les dan el nombre de huachos; otras veces están reunidos en pequeñas cavidades que constituyen el nido. Vi cuatro nidos: tres de ellos contenían 22 huevos cada uno y 27 el cuarto. En un sólo día de cazar a caballo encontré 64 huevos, 44 de los cuales distribuidos en dos nidos y los otros 20 «huachos» 9 STORT: Travels, tomo 11, pág. 74. ...

En la línea 368
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Esos soldados viven en una choza pequeña, construida con tallos de cardo, que no les resguarda contra el viento ni la lluvia; en este último caso, la única función de la techumbre consiste en reunirla en gotas más gruesas. No les dan víveres: para alimentarse sólo tienen lo que pueden cazar, avestruces, ciervos, armadillos, etc.; por único combustible, no tienen sino los tallos de una pequeña planta, parecida un poco al áloes. El único lujo que pueden permitirse esos hombres es fumar cigarrillos y mascar mate. No podía menos de pensar que los buitres, habituales acompañantes del hombre en estas desiertas llanuras, encaramados en los altos más próximos, con su paciencia ejemplar parecían decir a cada instante: «¡Ah, qué banquete cuando vengan los indios!». ...

En la línea 369
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Por la mañana salimos todos a cazar: no logramos grandes triunfos venatorios, y la cacería, sin embargo, resulta animada. Poco después de nuestra marcha nos separamos: mis compañeros de caza forman su plan de modo que en cierto momento del día (son muy hábiles para calcular las horas) encuéntranse todos, viniendo de diferentes partes a un sitio determinado, para acorralar así en ese punto a todos los animales que puedan encontrar. Un día estuve de caza en Bahía Blanca; allí los hombres se limitaron a formar un semicírculo, separados unos de otros como de un cuarto de milla. Los jinetes más avanzados sorprendieron a un avestruz macho, que trató de escaparse por un lado. Persiguiéronle los gauchos a toda velocidad de los caballos, haciendo cada uno de ellos girar las terribles bolas alrededor de su cabeza. Por último, el que estaba más cerca del avestruz se las arrojó con vigor extraordinario y fueron a enroscarse en las patas del ave, que cayó inerte al suelo. ...

En la línea 429
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Santa Fe es una pequeña ciudad, tranquila, limpia y donde reina buen orden. El gobernador López, soldado raso en tiempo de la revolución, lleva diez y siete años en el poder. Esa estabilidad proviene de sus costumbres despóticas, pues hasta ahora parece adaptarse mejor a estos países la tiranía que el republicanismo. El gobernador López tiene una ocupación favorita: cazar indios. Hace algún tiempo mató a 48 y vendió sus hijos como esclavos, a razón de 20 pesos por cabeza. ...

En la línea 4310
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero ¿qué había de hacer sino cavilar una mujer como ella? ¿En qué se había de divertir? ¿En cazar con liga o con reclamo como su marido? ¿En plantar eucaliptus donde no querían nacer, como Frígilis?. ...

En la línea 4395
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Qué demonches de diablura será eso? Pues para cazar gorriones no es. ...

En la línea 6632
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Los demás se acomodaron en un coche antiguo de viaje, sólido, pero de mala facha, tirado por cuatro caballos; era el que servía ordinariamente al Marqués en sus excursiones por la provincia, para llevar y traer electores unas veces y otras para cazar acaso en terreno vedado. ...

En la línea 13227
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... De estas ideas absurdas, que rechazaba después el buen sentido, le quedaba a doña Paula una ira sorda, reconcentrada, y una aspiración vaga a formar un proyecto extraño, una intriga para cazar a la Regenta y hacerla servir para lo que Fermo quisiera. ...

En la línea 1651
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Empezó Maximiliano sus estudios el 69, y su hermano y su tía le ponderaban lo bonita que era la Farmacia y lo mucho que con ella se ganaba, por ser muy caros los medicamentos y muy baratas las primeras materias: agua del pozo, ceniza del fogón, tierra de los tiestos, etcétera… El pobre chico, que era muy dócil, con todo se mostraba conforme. Lo que es entusiasmo, hablando en plata, no lo tenía por esta carrera ni por otra alguna; no se había despertado en él ningún afán grande ni esa curiosidad sedienta de que sale la sabiduría. Era tan endeble que la mayor parte del año estaba enfermo, y su entendimiento no veía nunca claro en los senos de la ciencia, ni se apoderaba de una idea sino después de echarle muchas lazadas como si la amarrara. Usaba de su escasa memoria como de un ave de cetrería para cazar las ideas; pero el halcón se le marchaba a lo mejor, dejándole con la boca abierta y mirando al cielo. ...

En la línea 372
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Entonces lo pondré a prueba. He invitado a algunos amigos a cazar un tigre que ronda a menudo los muros de mi parque, y ya que está sano, daremos la batida mañana por la mañana. ...

En la línea 182
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... A lo largo de las Malvinas, el 30 de junio, la fragata entró en comunicación con unos balleneros norteamericanos, que nos informaron no haber visto al narval. Pero uno de ellos, el capitán del Monroe, conocedor de que Ned Land se hallaba a bordo del Abraham Lincoln, requirió su ayuda para cazar una ballena que tenían a la vista. Deseoso el comandante Farragut de ver en acción a Ned Land, le autorizó a subir a bordo del Monroe. Y el azar fue tan propicio a nuestro canadiense que en vez de una ballena arponeó a dos con un doble golpe, asestándoselo a una directamente en el corazón. Se apoderó de la otra después de una persecución de algunos minutos. Decididamente, si el monstruo llegaba a habérselas con el arpón de Ned Land, no apostaría yo un céntimo por el monstruo. ...

En la línea 602
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Comprendo perfectamente que sus redes suministren excelentes pescados a su mesa; me es más difícil comprender que pueda cazar en sus bosques submarinos; pero lo que no puedo comprender en absoluto es que un trozo de carne, por pequeño que sea, pueda figurar en su minuta. ...

En la línea 933
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¿Para cazar? ...

En la línea 934
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Para cazar. ...

En la línea 139
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Está bien - dijo -. Te creo. Serías una verdadera fiera si, a tu edad, ayudases a cazar a un desgraciado como yo. ...

En la línea 284
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Nos hallábamos ya en la triste soledad, donde poco se figuraban todos que yo había estado ocho o nueve horas antes, viendo a los dos fugitivos. Pensé por primera vez en eso, lleno de temor, y también tuve en cuenta que, si los encontrábamos, tal vez mi amigo sospecharía que había llevado allí a los soldados. Recordaba que me preguntó si quería engañarle, añadiendo que yo sería una fiera si a mi edad ayudaba a cazar a un desgraciado como él. ¿Creería, acaso, que era una fiera y un traidor? ...

En la línea 952
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Ya sabes, Pip — replicó Joe — que siempre hemos sido buenos amigos y que ya hemos convenido que trabajaríamos juntos, y hasta que nos iríamos a cazar alondras. Tú no has puesto nunca inconvenientes a trabajar entre el humo y el fuego, aunque tal vez los demás no se hayan mostrado nunca conformes con eso. ...

En la línea 1105
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Una buena noche para escaparse — dijo Orlick —. Lo que es hoy, me parecería algo difícil cazar a un fugitivo. ...

En la línea 303
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Para Buck, lo de cazar, pescar y deambular indefinidamente por lugares desconocidos era una fuente inagotable de placer. Pasaban semanas y semanas andando sin parar y semanas enteras acampados en cualquier sitio, donde los perros holgazaneaban y los hombres perforaban la grava y el barro helados para, al calor del fuego, cribar incontables calderos de lodo y grava. A veces pasaban hambre, otras se hartaban de comer, según fueran las piezas y el acierto en la caza. Llegó el verano, y perros y hombres, con el equipo a cuestas, atravesaron en balsas azulados lagos de montaña, y bajaron o subieron ríos desconocidos en estrechas embarcaciones hechas de troncos cortados en el bosque. ...


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Más información sobre la palabra Cazar en internet

Cazar en la RAE.
Cazar en Word Reference.
Cazar en la wikipedia.
Sinonimos de Cazar.

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