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La palabra capaces
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la palabra capaces

La palabra Capaces ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
La llamada de la selva de Jack London
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece capaces.

Estadisticas de la palabra capaces

Capaces es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2079 según la RAE.

Capaces tienen una frecuencia media de 46.57 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la capaces en 150 obras del castellano contandose 7078 apariciones en total.

Más información sobre la palabra Capaces en internet

Capaces en la RAE.
Capaces en Word Reference.
Capaces en la wikipedia.
Sinonimos de Capaces.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece capaces

La palabra capaces puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1867
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Por el tiempo a que me refiero, hallábanse Istúriz y Galiano sumamente pobres, sin que del apoyo a Mendizábal pudiesen esperar mejoras inmediatas; y considerándose, además, tan buenos y capaces como él para gobernar a España en las circunstancias dadas, resolvieron separarse del partido de su amigo, a quien habían apoyado hasta allí, y levantar bandera propia. ...

En la línea 1878
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Difícil sería decir por qué le hicieron ministro de Marina, ya que España no tiene ninguna; acaso lo fué por su dominio del inglés, idioma que hablaba y escribía tan bien como el suyo propio, habiéndose ganado la vida durante su estancia en Inglaterra, principalmente, escribiendo artículos para los periódicos y revistas; ocupación muy honrosa, pero que pocos de los extranjeros desterrados en Inglaterra son capaces de desempeñar. ...

En la línea 2519
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me proponía recorrer Castilla la Vieja y atravesar toda Galicia y Asturias; establecer depósitos de la Escritura en las ciudades importantes, y visitar los lugares más apartados y recónditos; en todos ellos hablar de Cristo, explicar la naturaleza de su libro y poner el libro mismo en manos de aquellos que me pareciesen capaces de sacar de él algún provecho. ...

En la línea 2538
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Quizás en ninguna parte del mundo abundan los criados tanto como en Madrid; al menos, los individuos dispuestos a ofrecer sus servicios a cambio de la soldada y la comida, aunque de los servicios efectivos que sean capaces de prestar se pueda decir muy poco; pero mi criado tenía que ser de condición poco común, inteligente, activo, capaz, en casos de apuro, de darme un consejo útil; además, valiente, porque se requería, en verdad, cierto valor para seguir a un amo resuelto a explorar la mayor parte de España, y que intentaba viajar sin protección de arrieros y carreteros, en _cabalgaduras_ propias. ...

En la línea 2337
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ce unos dos años, y a pesar de estar prohibida el ava, produjo tan espantosos estragos la embriaguez a consecuencia de la introducción de los alcoholes, que los misioneros tuvieron que convencer a los hombres más inteligentes, capaces de comprender el peligro de la rápida despoblación del país, para que constituyeran una sociedad de templanza ...

En la línea 3065
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ¡Cuántas veces he deseado encontrar términos capaces de expresar mis sensaciones, mientras me paseaba a la sombra de estas selvas espléndidas! Todos los epítetos me parecen muy débiles para dar a los que no han visto las regiones intertropicales la idea de la sensación de gozo que se experimenta. he dicho que es imposible formar concepto de lo que es la vegetación de los trópicos, viendo las plantas encerradas en una estufa; pero debo insistir aún sobre este punto ...

En la línea 3387
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¿Por qué no les da usted una luz, Visita? —Señores, porque esos locos son capaces de quemar la casa. ...

En la línea 8200
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Decía los versos de doña Inés con voz cristalina y trémula, y en los momentos de ceguera amorosa se dejaba llevar por la pasión cierta —porque se trataba de su marido —y llegaba a un realismo poético que ni Perales ni la mayor parte del público eran capaces de apreciar en lo mucho que valía. ...

En la línea 8678
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y, sin embargo, a la Santa Doctora; ¿qué mundos tan grandes, qué Universo de soles no la había dado aquella vida del claustro? La gran actividad va en nosotros mismos, si somos capaces de ella. ...

En la línea 13117
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Aquellos infames que le habían embriagado o poco menos, obligándole después a penetrar en el templo, eran muy capaces de haber inventado en seguida la calumnia con que querían perderle. ...

En la línea 458
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... He olvidado decirle que sobre el mar ocurrió lo mismo que en las ciudades. Los aviones del Comité, con sus temibles chorros de luz negra, suprimieron todas las islas movibles artilladas por los hombres. Apenas fueron volados unos cuantos de aquellos navíos colosales, las tripulaciones huyeron de los demás, dejándolos abandonados en los puertos. Algunos flotaron perdidos en el mar, pues los marineros, a la vista de uno de los aeroplanos femeniles, echaban al agua las embarcaciones menores, escapando del buque, que era para ellos un volcán próximo a hacer erupción. Los submarinos se apresuraron igualmente a ganar los puertos, vomitando toda su gente. Temían a los 'rayos negros', capaces de buscarles en las mayores profundidades. ...

En la línea 578
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - ¡Qué audacia! ¡Qué seguridad! -dijo con una voz cantante que parecía exigir acompañamiento de liras-. Únicamente las mujeres son capaces de realizar un trabajo tan arriesgado. ...

En la línea 808
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Del fondo de la arboleda se elevaban nubes de pájaros, unas veces en forma de triángulo, otras en forma de corona, siendo las más grandes de estas aves del volumen de una mosca. Todos los habitantes de la selva adormecida escapaban asustados al sentir la aproximación de este monstruo inmenso. Bajo sus pies morían a miles las flores y los insectos; cada una de sus huellas era un cementerio vegetal y animal. Las grandes bestias de caza, del tamaño de ratas, capaces de poner en peligro la vida de un cazador pigmeo, corrían en galope furioso, temerosas y encolerizadas a la vez por la intrusión de esta montaña andante, que podía aplastarlas con sus piernas, tan gruesas como los troncos de los árboles más antiguos. ...

En la línea 1066
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Flimnap abandonó la tribuna con el ánimo desorientado, no sabiendo ciertamente si debía entristecerse o alegrarse por lo que acababa de oír. La intervención de Gurdilo le había hecho sospechar en el primer momento que tenia por objeto pedir la muerte de Gillespie. Pero al convencerse de que el senador solo deseaba cambiar su vestidura, sin hablar para nada de hacerle perder la existencia, casi sintió gratitud hacia el. Le importaba poco que Gurdilo le hubiera llamado pedante y le aludiese con otras frases despectivas, sin hacerle el honor de citar su nombre. Los enamorados son capaces de los más grandes sacrificios a cambio de que la persona amada no sufra. Para el lo interesante era saber que el gentleman no iba a morir. Hasta pensó que ofrecería un aspecto más gracioso vestido con arreglo a las indicaciones del tribuno. Siempre le había causado un malestar indefinible verlo con pantalones, lo mismo que una mujer, contra todas las conveniencias establecidas por las costumbres y la gloriosa historia del país. ...

En la línea 1856
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Papitos dormía como un ángel, apoyada la mejilla sobre el brazo tieso, y conservando en la mano de él la media, por cuyos agujeros asomaban los dedos. Dormía con plácido reposo, la cara seria, como si aprobase inconscientemente las perrerías que el otro decía de los seductores, y aprovechara la lección para cuando le tocara. El propio calor de sus palabras llevó a Maximiliano a una exaltación que parecía insana. No podía estar quieto ni callado. Levantose y fue por los pasillos adelante, hablando solo en baja voz o haciendo gestos. El pasillo estaba oscuro; pero él conocía tan bien todos los rincones, que andaba por ellos sin vacilación ni tropiezo. Entró en la sala que también estaba a oscuras, penetró en el gabinete de su tía, que a la misma boca de lobo se igualara en lo tenebroso, y allí se le redobló la facundia, y la energía de sus declamaciones rayaba en frenesí. Apoyando las cláusulas con enfático gesto, se le ocurrían frases de admirable efecto contundente, frases capaces de tirar de espaldas a todos los individuos de la familia si las oyeran. ¡Qué lástima que no estuviera allí su tía… ! Como si la estuviera viendo, le soltó estas atrevidas expresiones: «Y para que lo sepa usted de una vez, yo no cedo ni puedo ceder, porque sigo en esto el impulso de mi conciencia, y contra la conciencia no valen pamplinas, ni ese cúmulo, ese cúmulo, sí señora, de… preocupaciones rancias que usted me opone. Yo me caso, me caso, y me caso, porque soy dueño de mis actos, porque soy mayor de edad, porque me lo dicta mi conciencia, porque me lo manda Dios; y si usted lo aprueba, ella y yo le abriremos nuestros amantes brazos y será usted nuestra madre, nuestra consejera, nuestra guía… ». ...

En la línea 923
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Si los hombres no son capaces de detenerme —dijo—, menos lo hará una tempestad. ...

En la línea 1543
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Un orangután de una parte y una pantera, de la otra! ¡Vamos a ver si son capaces de cerrarnos el paso! ¡Prepara el fusil y estemos dispuestos a todo! ...

En la línea 742
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Tan sólo, señor Aronnax, y el cálculo es fácilmente verificable. Ahora bien, dispongo de depósitos suplementarios capaces de embarcar cien toneladas. Puedo así descender a profundidades considerables. Cuando quiero subir y aflorar a la superficie, me basta expulsar ese agua, y vaciar enteramente todos los depósitos si deseo que el Nautilus emerja en su décima parte sobre la superficie del agua. ...

En la línea 751
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Para gobernar este barco a estribor o a babor, para moverlo, en una palabra, en un plano horizontal, me sirvo de un timón ordinario de ancha pala, fijado a la trasera del codaste, que es accionado por una rueda y un sistema de poleas. Pero puedo también mover al Nautilus de abajo arriba y de arriba abajo, es decir, en un plano vertical, por medio de dos planos inclinados unidos a sus flancos sobre su centro de flotación. Se trata de unos planos móviles capaces de adoptar todas las posiciones y que son maniobrados desde el interior por medio de poderosas palancas. Si estos planos se mantienen paralelos al barco, éste se mueve horizontalmente. Si están inclinados, el Nautilus, impulsado por su hélice, sube o baja, según la disposición de la inclinación, siguiendo la diagonal que me interese. Si deseo, además, regresar más rápidamente a la superficie, no tengo más que embragar la hélice para que la presión del agua haga subir verticalmente al Nautilus como un globo henchido de hidrógeno se eleva rápidamente en el aire. ...

En la línea 1666
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Hay un gracioso animal cuyo encuentro presagiaba para los antiguos venturosas perspectivas. Aristóteles, Ateneo, Plinio y Opiano estudiaron su comportamiento y volcaron en sus descripciones todo el lirismo de que eran capaces los sabios de Grecia y de Italia. Lo llamaron Nautilus y Pompilius, denominación no ratificada por la ciencia moderna que ha aplicado a este molusco la de argonauta. ...

En la línea 1717
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Y heme aquí con la mente llena de tiburones, pensando en esas terribles mandíbulas armadas de múltiples hileras de dientes capaces de cortar a un hombre en dos. Creo que llegué a sentir el dolor en los riñones. Y, además, me era difícil digerir la naturalidad con que el capitán me había hecho esa deplorable invitación. Cualquiera hubiese dicho que se trataba simplemente de cazar un inofensivo zorro en el bosque. ...

En la línea 2457
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Incluso puede decirse que la mayoría de esos bienhechores y guías de la humanidad han hecho correr torrentes de sangre. Mi conclusión es, en una palabra, que no sólo los grandes hombres, sino aquellos que se elevan, por poco que sea, por encima del nivel medio, y que son capaces de decir algo nuevo, son por naturaleza, e incluso inevitablemente, criminales, en un grado variable, como es natural. Si no lo fueran, les sería difícil salir de la rutina. No quieren permanecer en ella, y yo creo que no lo deben hacer. ...

En la línea 2478
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Oh! No se preocupe tampoco por eso -dijo Raskolnikof sin cambiar de tono‑. Son muy pocos, poquísimos, los hombres capaces de encontrar una idea nueva e incluso de decir algo nuevo. De lo que no hay duda es de que la distribución de los individuos en las categorías y subdivisiones que observamos en la especie humana está estrictamente determinada por alguna ley de la naturaleza. Esta ley está vedada todavía a nuestro conocimiento, pero yo creo que existe y que algún día se nos revelará. La enorme masa de individuos que forma lo que solemos llamar el rebaño, sólo vive para dar al mundo, tras largos esfuerzos y misteriosos cruces de razas, un hombre que, entre mil, posea cierta independencia, o un hombre entre diez mil, o entre cien mil, que eso depende del grado de elevación de la independencia (estas cifras son únicamente aproximadas). Sólo surge un hombre de genio entre millones de individuos, y millares de millones de hombres pasan sobre la corteza terrestre antes de que aparezca una de esas inteligencias capaces de cambiar la faz del mundo. Desde luego, yo no me he asomado a la retorta donde se elabora todo eso, pero no cabe duda de que esta ley existe, porque debe existir, porque en esto no interviene para nada el azar. ...

En la línea 2478
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Oh! No se preocupe tampoco por eso -dijo Raskolnikof sin cambiar de tono‑. Son muy pocos, poquísimos, los hombres capaces de encontrar una idea nueva e incluso de decir algo nuevo. De lo que no hay duda es de que la distribución de los individuos en las categorías y subdivisiones que observamos en la especie humana está estrictamente determinada por alguna ley de la naturaleza. Esta ley está vedada todavía a nuestro conocimiento, pero yo creo que existe y que algún día se nos revelará. La enorme masa de individuos que forma lo que solemos llamar el rebaño, sólo vive para dar al mundo, tras largos esfuerzos y misteriosos cruces de razas, un hombre que, entre mil, posea cierta independencia, o un hombre entre diez mil, o entre cien mil, que eso depende del grado de elevación de la independencia (estas cifras son únicamente aproximadas). Sólo surge un hombre de genio entre millones de individuos, y millares de millones de hombres pasan sobre la corteza terrestre antes de que aparezca una de esas inteligencias capaces de cambiar la faz del mundo. Desde luego, yo no me he asomado a la retorta donde se elabora todo eso, pero no cabe duda de que esta ley existe, porque debe existir, porque en esto no interviene para nada el azar. ...

En la línea 3090
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Experimentaba una sensación extraña, casi enfermiza, mientras contemplaba aquella carita pálida, enjuta, de facciones irregulares y angulosas; aquellos ojos azules capaces de emitir verdaderas llamaradas y de expresar una pasión tan austera y vehemente; aquel cuerpecillo que temblaba de indignación. Todo esto le parecía cada vez más extraño, más ajeno a la realidad. ...

En la línea 205
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... A esas alturas, todo rasgo de sociabilidad y delicadeza había desaparecido de Charles, Hal y Mercedes. Despojado de su encanto romántico, el viaje por el Ártico se convirtió para ellos en una realidad demasiado exigente. Mercedes dejó de derramar lágrimas por los perros, demasiado ocupada en llorar por sí misma y en pelearse con su marido y con su hermano. Pelearse era lo único de lo que no se cansaban nunca. La irritabilidad surgía de su amargura por la situación y se hizo progresivamente más intensa. La admirable paciencia de la que se arman durante la marcha los individuos que, aun trabajando duramente y padeciendo enormes dificultades, son capaces de conservar la ecuanimidad y de expresarse sin acritud, no vino en auxilio de aquellas tres personas. Ni siquiera podían imaginársela. Estaban entumecidos y sufrían; les dolían los músculos, les dolían los huesos, les dolía hasta el alma; de ahí que hablaran con aspereza y que lo primero que acudiera a sus labios por la mañana y lo último que acudiera por la noche fueran agravios. ...


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Errores Ortográficos típicos con la palabra Capaces

Cómo se escribe capaces o capacez?
Cómo se escribe capaces o sapases?

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